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Misión imposible: Sentencia final

Acción. Aventuras. Thriller El agente Ethan Hunt continúa su misión de impedir que Gabriel controle el tecnológicamente omnipotente programa de IA conocido como "la Entidad".
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8
5 de julio de 2025 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sigue mostrando el atractivo técnico y visual que en el que por lo regular coinciden su director y protagonista, donde dan mayor participación a los recursos prácticos que las generaciones computarizadas.

Es tan estrepitosa en cerrar un ciclo por todo lo alto que descuida varios aspectos considerados y respetados en las películas anteriores. No obstante, es un espectáculo visual que amerita ser visto en la pantalla grande.

Si bien esta conclusión quedó muy por debajo de los resultados logrados por su predecesora, debido a sus recurrentes guiños de nostalgia y excesos tratando de ser simpática, la buena calidad en sus ejecutorias disculpa en cierta proporción eso recursos.

Francisco Maldonado/MúsicaCineTV
7
21 de julio de 2025 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cruise, como todos los granes iconos, salvo tal vez Gary Grant y Tom Hanks, es atractivo y antipático.
Es su peor enemigo, y cuando se pone demasiado gracioso o dramático, patina.
El problema de esta película es la personalidad de Hunt.
Como 007 ha ido mutando y no diría que a mejor.
Es cierto que todos cambiamos, pero un personaje de ficción no lo tiene tan fácil.
Y esta mutación de "un renegado" a "el elegido", no encaja.
La serie arrancó mal (De Palma, Woo), mejoró mucho y, aunque ha decaído algo, termina con dignidad.
He estado entretenido toda la muy larga película, lo que a mi edad, y con la sensación últimamente cada vez que voy al cine, de haberlo visto todo ya antes y mejor, tiene mérito.
El guión es flojo.
Coge sus escenas de acción favoritas de la historia del cine y las mejora.
Música, fotografía, efectos, producción, etc. muy profesional.
Bien por Tom, bien por el cine.
8
22 de agosto de 2025 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Enfrentamos la octava entrega de la saga con la esperanza de que sea un buen cierre. Misión Imposible: Sentencia Final - Parte 2 aborda unos primeros cinco minutos con otra grabación que se autodestruirá, pero no es una nueva misión, sino las palabras de la presidenta de Estados Unidos que le pide a Ethan Hunt que se rinda y entregue la llave cruciforme para acabar con la Entidad.

Si bien la Parte 1 (Sentencia Mortal) era un despliegue formidable de acción y coreografías acrobáticas, esa primera parte carecía de contenido, la tónica general de la saga, pero estos primeros minutos no defraudan.

Las fake news es un tema que ha surgido con la masificación de internet, pero ante el desarrollo de la Inteligencia Artificial, muchas de las nuevas noticias falsas se producen por la adulteración de datos, de noticias que no son noticia, de imágenes manipuladas en forma digital.

La entidad, esta nueva arma surgida en la anterior entrega, en realidad no es nueva, sino un cúmulo de datos encriptados que el protagonista robó en Misión Imposible 3 (dirigida por J.J. Abrams) para salvar a su esposa.
Ethan Hunt ahora sabrá que esa “pata de conejo” dio origen a la Entidad, una Inteligencia Artificial capaz de interferir cualquier comunicación o información digital. Podría dar origen a un Armagedón de la humanidad, donde colapsarían las economías y se provocarían hambrunas, quizás el verdadero comienzo del fin.

El código fuente que podría desactivar a la Entidad se encuentra al interior del submarino Sebastopol, en un punto todavía no determinado del Océano Ártico, una conexión perfecta con el inicio de la séptima entrega.

En el capítulo anterior salió del armario el villano Gabriel, que conecta con el pasado de Ethan Hunt. Este era parte del séquito de la Entidad, un grupo de fanáticos que añoran el fin del mundo, son los conspiracionistas de siempre, otro gran tema en este mundo moderno donde la red digital produce toneladas de basura. Dark Web y Deep Web son algunos lugares proclives de los seres humanos con agenda propia que por lo general no buscan el bien común.
Ergo, estás últimas versiones de Misión Imposible complejizan el manido tema de las armas nucleares y se enfocan en la manipulación de la información. Imaginen alterar el procesamiento de plantas de electricidad, atómicas y de medios de comunicación o satélites.

En algunos pasajes, la historia hace recordar a Los cazadores del arca perdida y su guarida de tesoros de la humanidad. Surge el montaje paralelo donde tres actos claves se sincronizan para rescatar a la humanidad en un instante.

Hay un pensamiento lúcido acerca de las decisiones que los seres humanos afrontamos durante la vida unidas al hecho de que al final somos artífices de nuestro destino. Los efectos de esas decisiones desencadenarán en el futuro y ese solo instante tendrá miles de posibilidades. Eso representa la Entidad, el control de esas variantes. En cambio, el ser humano posee su libre albedrío y no debiera arrepentirse de una vida bien vivida.

El verdadero antídoto contra la Entidad era otra entidad, una de humanos unidos por el bien común.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Gabriel falló en su misión de obtener la llave dual del código fuente, por ende, se transforma en un renegado de la Entidad y a futuro deseará controlarla para sus propios fines.

Nadie sabe para quién trabaja. Ethan Hunt recibió antes el mensaje de la presidenta de Estados Unidos y en la presentación de los créditos Gabriel le abre los ojos al protagonista y le propone una nueva misión, una excelente entrada a otras tres horas de acción, mezcladas con flashbacks de las otras cintas de Misión Imposible, que de alguna forma vaticinan un final nostálgico de la saga.

La anterior secuaz de Gabriel se integra al equipo, mientras Luther contra el tiempo diseña el antídoto para encapsular a la entidad.

Los planes han cambiado, ante los consejeros de la presidenta Ethan Hunt les pide que confíen en él para desplegar el más descabellado de los planes que transforman a Gabriel en un perfecto caballo de Troya.

Hay dos secuencias de acción impactantes, una bajo el agua congelada a cientos de metros de profundidad. El Sebastopol amenaza con atrapar a Tom Cruise en sus compartimentos, pero logra salir con el corazón detenido para volver de nuevo por esta misión imposible.
Tom Cruise
Hay una cámara del fin del mundo en Sudáfrica, futuro refugio para la Entidad, un señuelo para encerrarla con ayuda del antídoto de Luther.

La otra secuencia es en dos aeroplanos y la sincronía del equipo es perfecta. Tom Cruise logra abrir el segundo paracaídas y escucha el mensaje de Luther antes de morir. No sólo diseñó el antídoto, sino que sus últimas palabras son de esperanza y contra todo lo que representaba la Entidad.

El equipo se despide en la estación Trafalgar en Francia, podría ser la formación de la nueva Fuerza de Misión Imposible, pero el protagonista parece resignado luego de haber cumplido su última misión.
6
4 de junio de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Misión Imposible: Sentencia Final no pretende reinventar el cine ni cerrar la saga con profundidad emocional. Su objetivo es claro: ofrecer casi tres horas de espectáculo puro, adrenalina sin pausa y un homenaje al héroe de acción definitivo que es Tom Cruise. Y en eso, cumple.

Desde el primer minuto, la película apuesta por la grandilocuencia. Exposición constante, flashbacks, subrayados dramáticos, frases solemnes sobre destino y sacrificio… Todo está llevado al máximo. Pero lejos de hundirse en su propia gravedad, Sentencia Final abraza ese exceso y lo convierte en parte de su identidad: no quiere ser sutil, quiere ser gigantesca.

¿El resultado? Una experiencia palomitera efectiva, rodada con oficio y con escenas que justifican de sobra el viaje al cine. La secuencia submarina es tensa y bien construida. El clímax aéreo, con biplanos a lo viejo Hollywood, es una rareza espectacular que deja huella. Es cine de acción hecho con músculo y precisión técnica, aunque la historia no siempre acompañe.
Tom Cruise
Sí, el guion peca de reiterativo, con diálogos explicativos y un villano poco carismático. Y sí, el tono se toma demasiado en serio para una trama que no lo necesita. Pero una vez que se acepta el juego, es fácil dejarse llevar por el ritmo, la escala de la producción y la entrega absoluta de su protagonista. Cruise, a sus más de 60 años, sigue siendo un espectáculo en sí mismo, y eso el filme lo celebra sin pudor.

Como cierre de saga, quizás no es el más redondo ni el más elegante. Pero como blockbuster, Sentencia Final es una despedida digna: desmedida, sincera en su afán por entretener y repleta de escenas que buscan, simplemente, dejarte sin aliento.
7
21 de agosto de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Su gran mérito es que no llega aburrir en sus casi tres horas de duración, como así tampoco cae en baches de tensión ni la trama pierde interés. Pero también (ahora que ya he visto esta segunda parte), debo reforzar mi idea previa de que no hacían falta dos partes para contar esta historia. Ya en la primera, el guion tenía sus deficiencias y tampoco era del todo ambicioso como para extenderse más. Igualmente, no estoy seguro de que haber contado la misma historia en una única cinta, hubiera tenido mucho mejor recibimiento.

Lo que es cierto es que es un filme que entretiene, más a fuerza de apelar a la memoria y a la nostalgia por parte de la saga, que por enfocarse en la historia central en sí. La construcción narrativa del guion es algo errática y no siempre llega a tener toda la fuerza que uno le demanda a este tipo de franquicias. Se la siente carente de emoción y chispa, todo muy en piloto automático. Abunda la sobreexplicación por sobre la acción.
No puedo afirmar que sea una mala película, es solo algo decepcionante: me entretuvo sin más. A pesar de verla con expectativas bajas, me ha dejado con un sabor amargo. Yo le reclamaba más potencia a esta cinta y no me la hada dado.

Sin bien cuenta con un comienzo a todo ritmo, hacia la mitad, la trama empieza a resquebrajarse, aunque logra construir un buen clímax pero, lamentablemente, esto se termina diluyendo paulatinamente, hasta desembocar en unos 40 o 30 minutos finales muy descafeinados, como fuera del ralentí, muy metidos a la fuerza y construidos deficientemente. Un anticlímax hecho y derecho.
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