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Amenazados

6,2
5.216
votos
Sinopsis
Thriller psicológico que gira en torno al interrogatorio, por parte de un agente del FBI, a un sospechoso de terrorismo para que confiese la ubicación de tres bombas nucleares preparadas para detonar en los E.E.U.U. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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24 de agosto de 2010
64 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
El argumento de la película sacado sin duda del curso mas famoso de la Universidad de Harvard "JUSTICIA" nos presenta el razonamiento moral utilizando el reclamo de las amenazas nucleares y el terrorismo.

La película más allá de entretener al espectador busca hacerle pensar y ponerle en la situación de los protagonistas (Samuel L Jackson y Carrie Anne Moss) obligándole a decantarse por uno de ellos según sus propios valores y moral.

Para Samuel L Jackson el fin justifica los medios; sigue un razonamiento consecuencionalista en el que la moral radica en las consecuencias. Por otro lado Carrie Anne Moss sigue un razonamiento moral categórico en el que los derechos y las obligaciones están por encima de los resultados obtenidos.

Al igual que en el curso original de razonamiento moral se van introduciendo nuevos matices que suelen hacer cambiar al telespectador de opinión o al menos cuestionárselo varias veces a lo largo del film. Se explica además indirectamente el trabajo de Jeremy Bentham "Principles of Morals and Legislation (1780)" y el concepto de utilitarismo definido por él.

En definitiva se trata de una película con mucha más historia de fondo que lo que nos deja ver que será disfrutada en mayor medida por aquellos que gasten unas cuantas neuronas de más mientras la ven.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
eldios13
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8 de junio de 2010
23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director Gregor Jordan (“Buffalo Soldiers”, 2001; “Ned Kelly”, 2003; “The informers”, 2008) y el actor y eventual guionista Peter Woodward (“Cerrando el círculo”, 2007), combinan fuerzas para crear un thriller psicológico no apto para los fácilmente impresionables o para los que buscan la acción basada puramente en disparos, explosiones o persecuciones, pues aunque tenemos ante nosotros la figura de un terrorista que amenaza con detonar tres bombas nucleares en tres grandes núcleos urbanos de EE.UU., ello no es más que una mera excusa para centrar nuestra atención en otro tema más importante como es el de la tortura al prisionero y su justificación, no tan trillado, aunque sí explorado en algunas películas recientes sobre el candente tema del terrorismo islámico, como “Syriana” (2005) o “Red de mentiras” (2008).

El título de la película (literalmente “Impensable”) tiene su miga. En primer lugar, porque nos advierte de que lo que vamos a ver traspasa los límites de lo imaginable en un estado supuestamente democrático. En segundo lugar, porque es un juego de palabras sobre lo que la película va a reportar al espectador a cambio de una hora y media de cierto sufrimiento (sí hay sangre y torturas desagradables, pero nada que no hayamos visto ya) y es un detonante para PENSAR y debatir sobre hasta qué punto están justificados los medios para alcanzar un fin y cuáles son los verdaderos límites entre los medios (un puñetazo, una amenaza, cortar un dedo) y los fines (¿han de morir 2, 100, o 500.000 personas?).

Lo que ocurre en esta necesaria película (ficticiamente, por supuesto) podría estar ocurriendo en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento, bajo el más absoluto secretismo de las autoridades gubernamentales y más teniendo en cuenta que los tratos inhumanos y degradantes también tienen lugar prácticamente bajo luces y taquígrafos. Por ello, el director y el guionista sitúan casi toda la acción bajo cuatro paredes blancas, sin importar demasiado el país de que se trata y siendo el origen del terrorista igualmente irrelevante, aunque, desde luego, la actualidad manda.

El thriller engancha desde el principio y cuenta con diálogos muy interesantes y actuaciones logradas de los tres protagonistas, especialmente del despiadado Samuel L. Jackson, cada uno de los cuales representa un vértice ineludible de la narración: la víctima, el verdugo (el terrorista y el interrogador, con papeles casi intercambiables, pues no se sabe muy bien quién representa el bien y quién el mal) y la conciencia del espectador (la agente del FBI). Además, resulta edificante ver que ninguno de los personajes termina por traicionarse a sí mismo, sino que siguen una evolución natural inherente a ellos mismos.

En resumen, una película muy interesante con debate incluido.
princesadelguisante
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1 de junio de 2010
25 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuanto menos interesante la propuesta de Gregor Jordan, al menos para despertar nuestro 'a menudo' adormecido cerebro.

"Unthinkable", algo así como impensable, referido a un momento concreto de la película, es un thriller absorbente, con muchas dosis de tensión y bien narrado que se centra en un ciudadano estadounidense, Steven Arthur Younger, aunque su nombre de ahora sea Yusuf Atta Mohamed, que un día decide colocar tres bombas en tres núcleos urbanos de tres ciudades muy importantes de los Estados Unidos de América. El ejército le captura, y empieza a emplear toda clase de torturas contra él para que cuente donde están ubicadas las bombas que en apenas unos días pueden masacrar a muchas personas inocentes.

Lo más interesante es plantearse: ¿Quién es en realidad el terrorista? Los métodos utilizados por H., el experto interrogador (y torturador), interpretado por un sádico Samuel L. Jackson, contra el -en teoría- terrorista islámico Yusuf, al que da vida Michael Sheen, no hacen más que despertar la compasión por ese hombre desválido, al igual que despiertan la compasión de la agente Brody del FBI, Carrie-Ann Moss, que trata por todos los medios de impedir ese maltrato.

El tema remite a la era post-11S, al caos y al terror, y también a la paranoia, que se ha apoderado de los EEUU desde entonces, además de, por supuesto, referirse a los abusos contra supuestos terroristas perpetrados en esa ratonera llamada Guantánamo. El terrorismo es un tema global y no algo remoto que ocurre en países lejanos, eso lo sabemos desde que derrumbaron las torres gemelas. Pero, ¿La forma de actuar de los países, digamos, más civilizados que reconocen los derechos humanos más elementales es la correcta? ¿Por qué en muchas, y demasiadas, ocasiones se recurre en secreto a la tortura para obtener información sin tener en cuenta los derechos de la persona que se tiene delante? ¿Por qué se tiende a esconder estos hechos como si fueran algo malo a los ojos del resto de la humanidad?

La cinta plantea estos y otros dilemas muy actuales, donde las decisiones nunca son fáciles, y, poco a poco, se va desgranando como un tenso thriller, con muy buenas interpretaciones, en la que el espectador va participando sin saber exactamente hacia donde le llevará esta amalgada de situaciones que superan los límites, que muestran con detalle la manera de actuar de los que se erigen como salvadores del mundo y que quieren acabar con el terrorismo sea del signo que sea, con métodos tan inhumanos como los que tratan de perseguir.
Sémele
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28 de agosto de 2010
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Poderosa película que hay que ir desmenuzando paso a paso para poder contar todo lo bueno y algo no tan bueno que posee este largo. El guión es primoroso porque trata con mucho acierto de un tema fundamental en el ser humano desde que el mundo es mundo, estamos ante una brillante reflexión en torno a si el fin justifica los medios, o dicho de otro modo, qué está dispuesto a hacer el ser humano para conseguir algo terriblemente valioso.
Lo que está en juego en la trama no es tanto si explota una bomba o no, eso es lo accesorio, el envoltorio, lo verdaderamente importante es preguntarnos si una sociedad de derecho lleva hasta sus últimas consecuencias el hecho de autolimitarse por ese sistema o existen, por el contrario, límites para esas propias trabas.
Es un gran acierto por parte de los que firman este trabajo haber dedicado lo justo a la trama de terrorismo, el noventa por ciento del largo es el proceso de interrogatorio en el que están representados diferentes reacciones y posiciones que cabría esperar ante un dilema moral tan extremo como el que este guión plantea. Es allí donde se juega la verdadera partida acercándose a una estructura casi teatral. Los actores juegan, debido a eso, un papel extremadamente importante, existen giños y muecas que dicen más que miles de otras producciones.
Hipocresía, realismo y practicidad, entereza, desesperación, venganza,... multitud de valores y soluciones recorren la narración de escena en escena alcanzando un clímax que conduce al conjunto del largo a una altura cinematográfica importante, de las más interesantes que he podido ver en meses. El gran culpable de esto es el guionista que ha dado con la clave de uno de los aspectos más interesantes e importantes con los que se enfrenta el mundo hoy en día, pero no es exclusivo de nuestro tiempo, como decía es un tema universal e intemporal porque el meollo se podía colocar tanto en la Alemania del treinta y tres como en la Bosnia de los noventa o en la Ruanda del año noventa y cuatro. ¿Qué somos capaces de hacer no sólo por salvaguardar nuestra sociedad sino por salvar la vida de los que amamos?
Existen dos lecturas acerca de esta tremenda narración, podemos ver el vaso medio vacío y creer que la narración nos pone en alerta sobre los posibles defectos del sistema y que hacen falta más perros, verjas más altas y leyes más duras para proteger la sociedad o podemos ver el vaso medio lleno y creer que aquellas comunidades que se rigen por el imperio de la ley siempre lo harán a pesar de que eso signifique su propio aniquilamiento. Ambas lecturas dependerán de algo más que del estado de ánimo del espectador.
Sorprende que una película de la industria de Hollywood ponga en el mercado una película tan exigente y con mucha más reflexión que acción, ojalá que el ejemplo cunda.

Continúo en spoiler por falta de espacio
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
nudodobleblogspotcom
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6 de abril de 2013
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante thriller low-cost que habría pasado desapercibido de no ser por la presencia en el reparto de Carrie Ann Moss y, sobre todo, de Samuel L Jackson. Difícil de describir, porque tiene muchas cosas y trata muchos temas, no se me ocurre ninguna película con la que compararla para que os hagáis una idea. En retrospectiva, dándole muchas vueltas, me queda algo así como la sensación de haber visto una obra de teatro hecha en exteriores.

Sí amigos, el eje central de la trama es: ¿Está el Derecho por encima del Deber? ¿Qué es lícito hacer para salvar vidas? ¿Cuáles son los límites? ¿Es moral o legítimo o lícito matar a alguien para salvar otra vida? ¿y para salvar decenas? ¿y para salvar cientos? ¿y miles? ¿Y millones? ¿Hay una cifra a partir de la cuál tenga sentido saltarse las normas? Vale que de una forma u otra, con uno u otro envoltorio, el tema ya ha sido varias veces abordado en diversas películas… así que quizás lo que más destaca en “Amenazados” es la forma simple y directa con la que se aborda el tema y lo creíble de la puesta en escena. Sin rodeos, sin trucos, la película va directa al grano: un ciudadano norteamericano ha colocado tres bombas nucleares en tres ciudades de EEUU y luego se entrega tranquilamente, chantajeando al Gobierno con hacerlas estallar si no se cumplen sus exigencias. Una agente del FBI (C.A. Moss) y un torturador-interrogador profesional (S.L.Jackson) serán los encargados de evitar la tragedia, cada uno con sus métodos.

Las localizaciones se reducen a un despacho del FBI, un par de hogares, un jardín, una nave industrial y, sobre todo, una cámara de interrogatorios insonorizada (por eso decía antes lo de obra de teatro) pero es normal: la apuesta de la película es llevar a la reflexionar, no hacer una fantochada con persecuciones y tiroteos amañados como “El pacificador” y en las casi dos horas de película se plantean todos los dilemas morales posibles con la mayor neutralidad posible dejando al espectador la posibilidad de sacar sus conclusiones. Y cuando digo neutralidad no es que la película sea un folio en blanco para que cada cual piense lo que quiera, en absoluto, el hasta ahora semidesconocido Gregor Jordan hace circular todo tipo de personajes y de información interesante para contextualizar la situación y que tengamos todos los elementos de juicio necesarios. Y lo hace con un enorme rigor y naturalidad, como si estuviéramos realmente en el centro de mando recibiendo toda clase de reportes de nuestros hombres (que nos ponen al día de las últimas novedades) o entrando con los SWAT en un edificio sospechoso (para sentir la tensión de enfrentarte a lo desconocido). Brillante ejercicio de puesta en escena sin grandes efectos, honesta, minimalista, pero enorme capacidad de inmersión y de hacernos sentir la película en primera persona.

Y a partir de aquí, que cada uno entre en la película y saque sus propias conclusiones. No es una película de las que llenan salas de cine, de hecho, es discutible cuánto pagaría yo por verla… pero me ha parecido sumamente interesante.
OsitoF
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