arrow

El nido

Drama La aburrida vida en un pueblo de Salamanca de Don Alejandro, un antiguo director de orquesta viudo, escéptico y solitario, da un vuelco cuando conoce a Goyita, una niña de trece años inteligente, imaginativa y sensible. Se trata de un amor platónico, pero que no obstante incomoda a algunos vecinos influyentes. (FILMAFFINITY)
Críticas 39
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
10
14 de agosto de 2013
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Joya perdida del denostado cine español, donde el conseguido ambiente de pueblo sirve de vehículo para una impactante película que, entre niños y guardias civiles, nos presenta la perfecta historia de obsesión adolescente que ya hubiesen querido Nabokov y Kubrick para sus aburridas Lolitas.
9
2 de marzo de 2016
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Por qué no le apedrean en el pueblo? La hija de un Guardia Civil, 13 añitos, de amores con un viejo y nadie le apedrea, nadie le persigue ni le acosa. Esa sociedad tan retrógrada, según algunos de las críticas, no hace nada contra él ¿por qué?

Porque todo el mundo sabe que, aunque loco, raro, y estrafalario, como le dicen en la película, es un buen hombre, incapaz de hacer daño a una niña, ni mucho menos tocarla de manera inmoral.

Lo sabe hasta el Guardia Civil más autoritario del pueblo. Que aunque autoritario, también es buena persona y quiere acabar con esa situación "peligrosa" antes de que acabe mal.

Aún así, lógicamente, a nadie le gusta la relación, porque aunque él es un hombre respetuoso, moral y bueno, más vale no tirar del hilo, no vaya a ser que se rompa. El que evita la ocasión, evita el peligro.

Ella sí actúa como Lolita, sí busca una relación amorosa, pero claro, como niña, no como adulta, no quiere sexo, quiere poder, quiere amistad y amor platónico. Quiere jugar a ser mayor. Quiere el respeto de un adulto.
Luis Politti
Él simplemente está confundido, no es amor, al menos no amor de pareja, éste necesita deseo, y aquí no lo hay. Hay soledad, un hombre que no tiene hijos, viudo, descubre la inteligencia, belleza y frescura de una niña, no belleza de mujer, de hembra, no, belleza de pureza, de inocencia, de niñez. Todos los niños son bellos, aunque no sean guapos. Si fueran parientes, hija o nieta, él mismo no se confundiría con los sentimientos, y sin embargo serían iguales: amor y admiración.

La película es excelente, poque transmite todo esto, de manera clara pero sutil, el cariño que le tiene su amigo el sacerdote, la sirvienta en su casa, incluso el Guardia Civil, el respeto de la profesora, que intenta seducirle para probar el tipo de persona que es y se convence de que es trigo límpio. Todo nos viene a explicar por qué el pueblo no le apedrea (aunque tampoco aplauda el tema).

¡Qué buenas películas olvidadas! enterradas en el terrible cine progre inmediatamente posterior, retorcido y constantemente en celo.
8
12 de marzo de 2008
15 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quizá hoy se le note el paso del tiempo porque la sociedad ha cambiado mucho, pero es muy recomendable para los que buscan un cine español distinto a lo que vemos actualmente. Hector Alterio está genial, al igua que Ana y Agustín.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Un viudo solitario que se aburre y se refugia en la música, un cura de pueblo condescendiente y bonachón, un sargento de la guardia civil "metomentodo" y una sociedad que se escandaliza por lo que está ocurriendo en el pueblo. Por otro lado una niña, adolescente que también se aburre y provoca un encuentro con alguien que admira desde lejos, algo mayor para ella. Con la complicidad de la maestra la cosa irá a más. Buen cóctel que hacen que esta peli sea una de las que recuerdo con agrado, a pesar del tiempo transcurrido desde su estreno.
edu
8
18 de octubre de 2013
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
No todo fue transgresión y movida en el cine español de la transición. Por fortuna, me atrevería a decir. Quizá sí tenga algo de transgresora, aunque de otro tipo, esta historia rodada a fianles de los setenta y ambientada en la España provinciana de un pasado no tan lejano. En este clásico imprescindible de nuestra cinematografía, Jaime de Armiñán desarrolla un retrato costumbrista exhaustivo de aquella sociedad opresora y castrante. En primer plano, el relato de un amor imposible, el de un hombre maduro y una niña.

Sin duda, se trata de una apuesta valiente, tanto que muchos introducen en su análisis el concepto “pederastia”. No hace falta irse tan lejos, porque de lo que aquí Armiñán nos habla es de la hipocresía y los prejuicios sociales que no parecen sobrellevar bien una historia que se nos narra con ternura y mimo. Alejandro, Héctor Alterio, espléndido una vez más, es el estrafalario y solitario quijote – ama, cura y quema de enseres incluidos- que habla con la naturaleza y desafía las leyes de los hombres. Goyita es su amor idealizado, su Dulcinea, el bálsamo a su soledad. Los ojos de Ana Torrent resultan tal vez un poquito menos hipnóticos de lo que resultaban unos años atrás en “El espíritu de la colmena” pero no han perdido su magia. En el fondo, un coro de voces regido por la estricta moral de la época ( y un plantel de secundarios de lujo dicho sea de paso).
Nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera de su año. Armiñán no ganó. Ni Truffaut ni Kurosawa, todos sucumbieron ante la soviética “Moscú no cree en las lágrimas".
8
3 de marzo de 2016
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de Jaime de Armiñan posee una magia indescifrable a través de sus imágenes, para seducirnos con esta estimulante película que plantea una relación cómplice entre un ex director de orquesta cincuentón y una adolescente excesivamente madura para su edad. Cineasta elegante y culto que tiene una especial habilidad para navegar por aguas procelosas y sensibilidad para evitar el rechazo del espectador a la hora de tratar una aparente relación turbia y tabú, logrando con maestría convertirla en una historia de amor platónico y poético con reminiscencias de cuentos medievales entre princesas y caballeros. Con unos exteriores e interiores muy adecuados a la historia que narra, el rio, el bosque, la mansión del protagonista que es como un castillo, la plaza del pueblo de estilo medieval.

Alejandro (un magistral Héctor Alterio) es un hombre viudo, solitario y huraño que vive aislado en su mansión campestre, donde es atendido por una especie de ama de llaves (Maria Luisa Ponte) en las afueras de un hermoso pueblo salmantino, sin más metas que sus paseos por el campo a caballo y su afición a la música clásica. Un día, sorprendido por un extraño mensaje ornitológico, la curiosidad le lleva a conocer a Goyita, la hija de un guardia civil, una joven de 13 años que conserva toda su inocencia. Alejandro, que no tiene más amistad que la de Eladio, el cura del pueblo, se siente poderosamente atraído por el magnetismo de Goyita (deliciosa Ana Torrent, con su imponente mirada misteriosa), es la ilusión de sentirse vivo frente al miedo a la soledad.
Ana Torrent & Héctor Alterio
“El nido” ante todo es un cuento de amor, una pasión devoradora que va apoderándose de Alejandro, es el encuentro de dos seres solitarios que se necesitan, la juventud frente a la decadencia, el sueño frente a la razón. Una pasión aniquiladora que le lleva a abandonar sus rituales solitarios, donde la adolescente lleva la iniciativa, es una nueva revisión del mito de “Lolita” o de la “Lola” de “El ángel azul”, aunque aquí no existe el deseo sexual, tan solo un leve beso en la mejilla por parte del varón seducido. El deseo y la ilusión de construir un nido, sellado con un pacto de sangre de adhesión eterna, cuando ya es solo un sueño imposible condenado al fracaso.

El film te atrapa con su belleza formal, desafía las normas de conducta de la sociedad, evoca una misoginia donde la mujer es presentada bien como un ser tosco y rudo, la madre de Goyita (Amparo Baró), bien como dominadora de la situación; y buena muestra de ello es la adulta relación entre Goyita y su maestra (Patricia Adriani) puesta en evidencia en “El juego de la verdad” que practican ambas mientras pintan el decorado de la obra teatral, curiosamente Macbeth, imagino que saben de lo que trata la obra de Shakespeare, efectivamente, de una mujer dominadora. “El nido” es sin ningún género de dudas, una excelente película.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    Últimas películas consultadas
    arrow