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Voto de Antonio Morales:
8
Voto de Antonio Morales:
8
Drama La aburrida vida en un pueblo de Salamanca de Don Alejandro, un antiguo director de orquesta viudo, escéptico y solitario, da un vuelco cuando conoce a Goyita, una niña de trece años inteligente, imaginativa y sensible. Se trata de un amor platónico, pero que no obstante incomoda a algunos vecinos influyentes. (FILMAFFINITY)
3 de marzo de 2016
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de Jaime de Armiñan posee una magia indescifrable a través de sus imágenes, para seducirnos con esta estimulante película que plantea una relación cómplice entre un ex director de orquesta cincuentón y una adolescente excesivamente madura para su edad. Cineasta elegante y culto que tiene una especial habilidad para navegar por aguas procelosas y sensibilidad para evitar el rechazo del espectador a la hora de tratar una aparente relación turbia y tabú, logrando con maestría convertirla en una historia de amor platónico y poético con reminiscencias de cuentos medievales entre princesas y caballeros. Con unos exteriores e interiores muy adecuados a la historia que narra, el rio, el bosque, la mansión del protagonista que es como un castillo, la plaza del pueblo de estilo medieval.

Alejandro (un magistral Héctor Alterio) es un hombre viudo, solitario y huraño que vive aislado en su mansión campestre, donde es atendido por una especie de ama de llaves (Maria Luisa Ponte) en las afueras de un hermoso pueblo salmantino, sin más metas que sus paseos por el campo a caballo y su afición a la música clásica. Un día, sorprendido por un extraño mensaje ornitológico, la curiosidad le lleva a conocer a Goyita, la hija de un guardia civil, una joven de 13 años que conserva toda su inocencia. Alejandro, que no tiene más amistad que la de Eladio, el cura del pueblo, se siente poderosamente atraído por el magnetismo de Goyita (deliciosa Ana Torrent, con su imponente mirada misteriosa), es la ilusión de sentirse vivo frente al miedo a la soledad.
Ana Torrent & Héctor Alterio
“El nido” ante todo es un cuento de amor, una pasión devoradora que va apoderándose de Alejandro, es el encuentro de dos seres solitarios que se necesitan, la juventud frente a la decadencia, el sueño frente a la razón. Una pasión aniquiladora que le lleva a abandonar sus rituales solitarios, donde la adolescente lleva la iniciativa, es una nueva revisión del mito de “Lolita” o de la “Lola” de “El ángel azul”, aunque aquí no existe el deseo sexual, tan solo un leve beso en la mejilla por parte del varón seducido. El deseo y la ilusión de construir un nido, sellado con un pacto de sangre de adhesión eterna, cuando ya es solo un sueño imposible condenado al fracaso.

El film te atrapa con su belleza formal, desafía las normas de conducta de la sociedad, evoca una misoginia donde la mujer es presentada bien como un ser tosco y rudo, la madre de Goyita (Amparo Baró), bien como dominadora de la situación; y buena muestra de ello es la adulta relación entre Goyita y su maestra (Patricia Adriani) puesta en evidencia en “El juego de la verdad” que practican ambas mientras pintan el decorado de la obra teatral, curiosamente Macbeth, imagino que saben de lo que trata la obra de Shakespeare, efectivamente, de una mujer dominadora. “El nido” es sin ningún género de dudas, una excelente película.
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