Asesinato en el Expreso de Oriente
2017 

5,8
27.462
11 de julio de 2018
11 de julio de 2018
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quizás en parte por la falta de ideas o porque los clásicos siempre vuelven, la vieja dama del crimen Aghata Crhistie (1890-1976) regresa a la gran pantalla una vez más. En mis años adolescentes devoré todas sus novelas. Jamás descubrí a los culpables.
La novela ya tuvo tres adaptaciones. Dos de ellas televisivas y la cinematográfica que realizó Sidney Lumet en el 74 con Albert Finney como el famoso detective belga. Me quedo con la última adaptación televisiva para la excelente serie británica "Aghata Christie´s Poirot" en la cual David Suchet se hizo mimético con el personaje de Poirot durante la friolera de 24 años, en la mejor composición a mi juicio del personaje hasta la fecha.
La versión de Lumet no es que fuera para tirar cohetes. Esta ni siquiera petardos. Branagh, cada vez más alejado de sus brillantes adaptaciones shakesperianas a la pantalla, se ha dejado seducir por un cine comercial donde intenta conseguir sin demasiado éxito que la espectacularidad deje hueco para guiones donde la interpretación actoral tenga algo que decir. Su Poirot es tan caricaturesco como el bigote que luce o la labor de maquillaje de todo el elenco, que los acartona y los convierte en recortables de papel amarilleado por el tiempo. Branagh intenta "modernizar", actualizar, descentralizar, desteatralizar, una pieza que en sí es ya maestra y que lo que hay que hacer es hacerla bien, simplemente, porque funcionará por sí sola. El volumen de los personajes lo sustituye Branagh por el falso volumen de ese perenne telón de fondo (en sentido literal) de las montañas nevadas donde se detiene el tren. Un lugar tan pretencioso y teatral por donde seguro que ninguna linea de tren pasaría por seguridad. Su Poirot no solo ha perdido barriga, se ha hecho más apuesto y se acerca más a su inspiración original que fue Holmes sino que ha adquirido una notable inmunidad al frío y se pasea en traje de chaqueta impecable entre la nieve de alta montaña mientras que sus células grises trabajan sin congelarse. El ego de Poirot acaba por desaparecer en el ego del actor. Se obsesiona el director por no enclaustrar las imágenes dentro del tren en una historia donde esa es una de sus bazas y nos dispersa con una reiteración de planos pretenciosos y forzados del exterior de los vagones. La conclusión final en la boca del túnel va en esa linea y el preámbulo en el muro de las lamentaciones habría sonrojado al mismísimo Poirot.
La novela ya tuvo tres adaptaciones. Dos de ellas televisivas y la cinematográfica que realizó Sidney Lumet en el 74 con Albert Finney como el famoso detective belga. Me quedo con la última adaptación televisiva para la excelente serie británica "Aghata Christie´s Poirot" en la cual David Suchet se hizo mimético con el personaje de Poirot durante la friolera de 24 años, en la mejor composición a mi juicio del personaje hasta la fecha.
La versión de Lumet no es que fuera para tirar cohetes. Esta ni siquiera petardos. Branagh, cada vez más alejado de sus brillantes adaptaciones shakesperianas a la pantalla, se ha dejado seducir por un cine comercial donde intenta conseguir sin demasiado éxito que la espectacularidad deje hueco para guiones donde la interpretación actoral tenga algo que decir. Su Poirot es tan caricaturesco como el bigote que luce o la labor de maquillaje de todo el elenco, que los acartona y los convierte en recortables de papel amarilleado por el tiempo. Branagh intenta "modernizar", actualizar, descentralizar, desteatralizar, una pieza que en sí es ya maestra y que lo que hay que hacer es hacerla bien, simplemente, porque funcionará por sí sola. El volumen de los personajes lo sustituye Branagh por el falso volumen de ese perenne telón de fondo (en sentido literal) de las montañas nevadas donde se detiene el tren. Un lugar tan pretencioso y teatral por donde seguro que ninguna linea de tren pasaría por seguridad. Su Poirot no solo ha perdido barriga, se ha hecho más apuesto y se acerca más a su inspiración original que fue Holmes sino que ha adquirido una notable inmunidad al frío y se pasea en traje de chaqueta impecable entre la nieve de alta montaña mientras que sus células grises trabajan sin congelarse. El ego de Poirot acaba por desaparecer en el ego del actor. Se obsesiona el director por no enclaustrar las imágenes dentro del tren en una historia donde esa es una de sus bazas y nos dispersa con una reiteración de planos pretenciosos y forzados del exterior de los vagones. La conclusión final en la boca del túnel va en esa linea y el preámbulo en el muro de las lamentaciones habría sonrojado al mismísimo Poirot.

Es sabido que la inspiración de la historia original se basó en el caso del secuestro y asesinato del hijo del famoso aviador Charles Lindbergh en 1932.
En el haber algunos planos escasos donde la solvencia contrastada de algunos interpretes se libera momentáneamente. La fotografía de Haris Zambarloukos , habitual de Branagh parece seguir anclada con alguna excepción al mundo de fantasía de "Thor" o "Cenicienta" convirtiendo el entorno exótico de las novelas de Poirot, supongo que intencionadamente, en el mejor de los casos en un fondo teatral cuando no en una atmósfera de videojuego. A veces tengo la sensación de estar viendo algunas escenas de la película de animación "The Polar Express" (Robert Zemeckis / 2004). El éxito de taquilla le han dado billete a este Poirot disfrazado de Branagh para seguir "actualizando" sus casos con "Muerte en el Nilo" otro de los clásicos de Agatha. Afortunadamente el resucitado Poirot desde su muerte en el 75 a manos de su autora seguirá de la mano de la novelista inglesa Sophie Hannah deleitándonos con sus excentricidades mientras resuelve el enésimo crimen misterioso.
En el haber algunos planos escasos donde la solvencia contrastada de algunos interpretes se libera momentáneamente. La fotografía de Haris Zambarloukos , habitual de Branagh parece seguir anclada con alguna excepción al mundo de fantasía de "Thor" o "Cenicienta" convirtiendo el entorno exótico de las novelas de Poirot, supongo que intencionadamente, en el mejor de los casos en un fondo teatral cuando no en una atmósfera de videojuego. A veces tengo la sensación de estar viendo algunas escenas de la película de animación "The Polar Express" (Robert Zemeckis / 2004). El éxito de taquilla le han dado billete a este Poirot disfrazado de Branagh para seguir "actualizando" sus casos con "Muerte en el Nilo" otro de los clásicos de Agatha. Afortunadamente el resucitado Poirot desde su muerte en el 75 a manos de su autora seguirá de la mano de la novelista inglesa Sophie Hannah deleitándonos con sus excentricidades mientras resuelve el enésimo crimen misterioso.
cineziete.wordpress.com
9 de septiembre de 2018
9 de septiembre de 2018
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Técnicamente es sorprendente, solo eso realza la película. También destaca la intervención de muchísimas estrellas de primera fila, quizás conseguido por Kenneth Branagh, que no sólo protagoniza sino que también dirige. El único fallo de esta historia del detective Hercules Poirot, es la pérdida de intensidad en su segunda mitad. Pero la espectacularidad formal ayuda a olvidar un poco esa bajada del ritmo, y el resultado final es apreciable.
13 de diciembre de 2018
13 de diciembre de 2018
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
No tengo muy claro porqué, pero a Kenneth Branagh le dio por hacer un remake de asesinato en el Orient Express, una película de los setenta que ya estaba bien como estaba.
La película nos cuenta el asesinato de un pasajero en un tren con éste en marcha, es uno de esos trenes de larga distancia que había antes para gente con pasta. La mala fortuna (para el asesino) hace que un brillante detective (Hercules Poirot) estuviera en el tren, lo que da lugar a una película de intriga típica de descubrir al asesino con todos los pasajeros como posibles sospechosos.
Visualmente es una película impecable, a medias entre una buena fotografía para los exteriores y un cierto toque teatral para todas las escenas dentro del tren (que son mayoría).
Con una duración bastante ajustada (menos de dos horas créditos incluidos) a la película no le da tiempo a hacerse pesada, pero también es cierto que se hace algo artificiosa en algunos momentos y que la trama no llega a enganchar. De esas películas que se hacen con oficio a las que no se puede criticar demasiado en lo formal pero que fallan en lo importante: tener cierta alma que consiga engancharte o que la haga distinta de todas las del estilo que han salido antes que ella.
La película nos cuenta el asesinato de un pasajero en un tren con éste en marcha, es uno de esos trenes de larga distancia que había antes para gente con pasta. La mala fortuna (para el asesino) hace que un brillante detective (Hercules Poirot) estuviera en el tren, lo que da lugar a una película de intriga típica de descubrir al asesino con todos los pasajeros como posibles sospechosos.
Visualmente es una película impecable, a medias entre una buena fotografía para los exteriores y un cierto toque teatral para todas las escenas dentro del tren (que son mayoría).
Con una duración bastante ajustada (menos de dos horas créditos incluidos) a la película no le da tiempo a hacerse pesada, pero también es cierto que se hace algo artificiosa en algunos momentos y que la trama no llega a enganchar. De esas películas que se hacen con oficio a las que no se puede criticar demasiado en lo formal pero que fallan en lo importante: tener cierta alma que consiga engancharte o que la haga distinta de todas las del estilo que han salido antes que ella.

En cuanto a los actores ninguna pega. El director se rodea de un casting envidiable, y estoy seguro que se lo han pasado bastante bien rodando la película (da la sensación de reunión de amigos) y más con ese toque teatral que tiene. Quizá sea lo que más me haya gustado de asesinato en el Orient Express.
Vamos, que sin ser una mala película no acaba de tener nada que la haga destacar sobre las demás. Hecha con oficio, con buenos actores, correcta visualmente y con un ritmo razonable; sin embargo no engancha.
La recomiendo? Hay películas mucho mejores, casi que os recomendaría que vierais la versión original, pero si tenéis ganas de ver a los actores, o una más que correcta película de encontrar al asesino... le podéis dar perfectamente una oportunidad.
Vamos, que sin ser una mala película no acaba de tener nada que la haga destacar sobre las demás. Hecha con oficio, con buenos actores, correcta visualmente y con un ritmo razonable; sin embargo no engancha.
La recomiendo? Hay películas mucho mejores, casi que os recomendaría que vierais la versión original, pero si tenéis ganas de ver a los actores, o una más que correcta película de encontrar al asesino... le podéis dar perfectamente una oportunidad.
15 de febrero de 2019
15 de febrero de 2019
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un personaje odiado por todos que viaja a bordo de un tren con muy baja seguridad… así que no es sorprendente cuando aparece brutalmente asesinado ¿no?
La historia va ascendiendo como un misterio bien controlado pero creo que eso es lo que le hizo falta precisamente, un poco de descontrol.
La escenografía y la ambientación son increíbles por lo que la película es un gusto para los ojos.
Las interpretaciones son buenas pero… esperaba un poco más con semejantes estrellas.
Así que la película no es mala ni aburrida pero le hace falto algo, MUCHO de algo más, no sé bien qué.
La historia va ascendiendo como un misterio bien controlado pero creo que eso es lo que le hizo falta precisamente, un poco de descontrol.
La escenografía y la ambientación son increíbles por lo que la película es un gusto para los ojos.
Las interpretaciones son buenas pero… esperaba un poco más con semejantes estrellas.
Así que la película no es mala ni aburrida pero le hace falto algo, MUCHO de algo más, no sé bien qué.
29 de julio de 2019
29 de julio de 2019
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El norirlandés Kenneth Branagh vuelve a dirigir y protagonizar una película, después de su papel en "Dunkerque ( 2017 )", la última película de Christopher Nolan. En este caso es el encargado de estar al frente de este proyecto ambicioso producido por Mark Gordon, Simon Kinber y Ridley Scott, con un reparto coral, y que adapta una de las novelas más populares de la escritora británica Agatha Christie, que fue escrita en 1934 en el Pera Palace Hotel de Estambul, edificio que mantiene intacta la habitación en la que permaneció Christie como un reconocimiento a la autora de novelas de suspense.
Estamos ante la segunda adaptación cinematográfica de ese libro, si excluimos la TV-Movie de 2001 protagonizada por Alfred Molina, y el primer acercamiento al mundo del cine lo realizó Sidney Lumet, uno de los mejores directores de su generación, la procedente del mundo de la televisión, y que tuvo gran éxito en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado.
Estamos ante la segunda adaptación cinematográfica de ese libro, si excluimos la TV-Movie de 2001 protagonizada por Alfred Molina, y el primer acercamiento al mundo del cine lo realizó Sidney Lumet, uno de los mejores directores de su generación, la procedente del mundo de la televisión, y que tuvo gran éxito en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado.

Antes de iniciar esta crítica tengo que avisar que no soy admirador de las obras de Agatha Christie, y que la mayoría de adaptaciones cinematográficas que he podido ver no me convencen, con alguna excepción, sobre todo la obra maestra dirigida por Billy Wilder titulada "Testigo de cargo ( 1957 )", la versión de "10 negritos ( 1945 )" dirigida por René Clair y "Muerte en el Nilo ( 1978 )" de John Guillermin.
La versión de Lumet me parece bastante pobre e impropia de un hombre con tanto talento, pero el problema es la historia del texto escrito en la década de los 30, ya que es difícil sacar algo bueno de esa historia que me parece bastante mejorable. En aquella ocasión el reparto era de lujo, ya que estaban presentes los grandes rostros del momento, e incluso algunas actrices veteranas, en un momento en donde en el cine estaba de moda repartos corales con rostros conocidos, sobre todo en películas de catástrofes. Ese elenco de calidad era lo que salvaba esa película, pese a que todos tenían un papel muy secundario, exceptuando Albert Finney en el papel del detective belga Hercules Poirot, que obtuvo una nominación al premio Óscar en 1975 como actor protagonista, siendo derrotado por Art Carney por su papel en "Harry y tonto ( 1974 )", y la película obtuvo un total de 6 candidaturas, y supuso el tercer premio de la academia para Ingrid Bergman, el primero como actriz de reparto.
La versión de Lumet me parece bastante pobre e impropia de un hombre con tanto talento, pero el problema es la historia del texto escrito en la década de los 30, ya que es difícil sacar algo bueno de esa historia que me parece bastante mejorable. En aquella ocasión el reparto era de lujo, ya que estaban presentes los grandes rostros del momento, e incluso algunas actrices veteranas, en un momento en donde en el cine estaba de moda repartos corales con rostros conocidos, sobre todo en películas de catástrofes. Ese elenco de calidad era lo que salvaba esa película, pese a que todos tenían un papel muy secundario, exceptuando Albert Finney en el papel del detective belga Hercules Poirot, que obtuvo una nominación al premio Óscar en 1975 como actor protagonista, siendo derrotado por Art Carney por su papel en "Harry y tonto ( 1974 )", y la película obtuvo un total de 6 candidaturas, y supuso el tercer premio de la academia para Ingrid Bergman, el primero como actriz de reparto.

Esta nueva versión tiene alguna novedad argumental, sobre todo en la primera mitad, con respecto a la película de Lumet, aunque lo esencial es igual, teniendo en cuenta que nos encontramos ante adaptaciones de novelas. El prólogo que será clave en la investigación de la versión de 1974 en esta ocasión se coloca en otro momento, más adelante en la narración, y me parece más acertado el inicio de esta nueva versión presentándonos al detective belga en el muro de las lamentaciones, y el momento en donde nos cuentan el asunto central, el caso Casetti, La cinta de Kenneth Branagh es bastante irregular, y presenta aspectos positivos respecto a la otra versión y otros en donde sale perdiendo.
El reparto es muy inferior en esta nueva película, y reconociendo que son intérpretes bastante decentes no dan la talla en muchos casos, comenzando por el propio director en el papel de Poirot, y algunos secundarios como Johnny Deep, Derek Jacobi y Paapa Essiedu. Penélope Cruz está correcta y, sin ser su mejor actuación, es superior a su trabajo en "Loving Pablo ( 2017 )" de Fernando León de Aranoa, en donde comparte reparto con su pareja actual, Javier Bardem.
Hay una actriz que está superlativa, Michelle Pfeiffer, que es lo mejor de la película, cuyo trabajo en esta película bien podría merecer su cuarta nominación al Óscar, la segunda como secundaria. La gran actriz norteamericana está soberbia, y merece la pena pagar la entrada de cine por ver su actuación como Caroline Hubbard.
Otro de los aspectos negativos de la película es su diseño de producción, que es probable sea muy alabado e incluso pueda obtener una nominación al Óscar, pero canta bastante que gran parte de las escenas han sido rodadas en estudio, en concreto en los estudios Longcross de Londres, ya que los exteriores del tren en los pocos momentos en los que salen al exterior y cuando está en movimiento se nota que son un decorado, y se podía haber cuidado algo más ese detalle teniendo en cuenta que estamos ante una propuesta de gran presupuesto.
La fotografía está bien, pero tampoco es lo más destacable de la cinta. El diseño de vestuario de la ganadora de un Óscar Alexandra Byrne, y sobre todo la banda sonora compuesta por el escocés Patrick Doyle, son junto a la citada actuación de Michelle Pfeiffer los principales aspectos positivos de esta película, que al menos no aburre, aunque la mayor parte del público ya conocerá el final, salvo los más jóvenes.
Desde ayer miércoles 15 de Noviembre y hasta el 3 de Diciembre en el museo del ferrocarril de Madrid podrán ver la exposición sobre la película, que cuenta con piezas de vestuario y accesorios ambientados en la época en la que Agatha Christie escribió la novela. Las piezas de vestuario van desde vestidos de noche y de paseo, trajes de caballero con alzacuellos pasando por accesorios y complementos de los años treinta, todo ello acompañado de los bocetos originales de la película y rodeado de un entorno único, ya que el Museo del Ferrocarril de Madrid conserva un coche restaurante llamado “Prestige” que data de los años 20 y que está fabricado por la Compagnie Internationale des Wagons-Lits ( CIWL ) como el famoso convoy de la novela de Agatha Christie.
LO MEJOR: La actuación de Michelle Pfeiffer y la banda sonora.
LO PEOR: El diseño de producción y algunas actuaciones.
Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
El reparto es muy inferior en esta nueva película, y reconociendo que son intérpretes bastante decentes no dan la talla en muchos casos, comenzando por el propio director en el papel de Poirot, y algunos secundarios como Johnny Deep, Derek Jacobi y Paapa Essiedu. Penélope Cruz está correcta y, sin ser su mejor actuación, es superior a su trabajo en "Loving Pablo ( 2017 )" de Fernando León de Aranoa, en donde comparte reparto con su pareja actual, Javier Bardem.
Hay una actriz que está superlativa, Michelle Pfeiffer, que es lo mejor de la película, cuyo trabajo en esta película bien podría merecer su cuarta nominación al Óscar, la segunda como secundaria. La gran actriz norteamericana está soberbia, y merece la pena pagar la entrada de cine por ver su actuación como Caroline Hubbard.
Otro de los aspectos negativos de la película es su diseño de producción, que es probable sea muy alabado e incluso pueda obtener una nominación al Óscar, pero canta bastante que gran parte de las escenas han sido rodadas en estudio, en concreto en los estudios Longcross de Londres, ya que los exteriores del tren en los pocos momentos en los que salen al exterior y cuando está en movimiento se nota que son un decorado, y se podía haber cuidado algo más ese detalle teniendo en cuenta que estamos ante una propuesta de gran presupuesto.
La fotografía está bien, pero tampoco es lo más destacable de la cinta. El diseño de vestuario de la ganadora de un Óscar Alexandra Byrne, y sobre todo la banda sonora compuesta por el escocés Patrick Doyle, son junto a la citada actuación de Michelle Pfeiffer los principales aspectos positivos de esta película, que al menos no aburre, aunque la mayor parte del público ya conocerá el final, salvo los más jóvenes.
Desde ayer miércoles 15 de Noviembre y hasta el 3 de Diciembre en el museo del ferrocarril de Madrid podrán ver la exposición sobre la película, que cuenta con piezas de vestuario y accesorios ambientados en la época en la que Agatha Christie escribió la novela. Las piezas de vestuario van desde vestidos de noche y de paseo, trajes de caballero con alzacuellos pasando por accesorios y complementos de los años treinta, todo ello acompañado de los bocetos originales de la película y rodeado de un entorno único, ya que el Museo del Ferrocarril de Madrid conserva un coche restaurante llamado “Prestige” que data de los años 20 y que está fabricado por la Compagnie Internationale des Wagons-Lits ( CIWL ) como el famoso convoy de la novela de Agatha Christie.
LO MEJOR: La actuación de Michelle Pfeiffer y la banda sonora.
LO PEOR: El diseño de producción y algunas actuaciones.
Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
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