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España España · Villa Pingüino
Críticas de Lalachan
Ordenadas por:
119 críticas
1 2 3 4 10 20 24 >>
10
18 de mayo de 2011
94 de 106 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de mis muchas críticas con voto negativo, ya tocaba hacer una que tuviera un voto positivo. He querido esperar a ver varios capítulos para no precipitarme en mi entusiasmo al ver esta serie, pero ahora que va por la mitad de la primera temporada, creo que ya puedo emitir un juicio más o menos válido.
En primer lugar, debo aclarar que me he leído los cuatro libros publicados de esta magnífica saga épica (es como leerse cuatro temporadas de un tirón). Soy consciente de la alegría de muchos fans cuando se emitió el primer capítulo, pues yo también me emocioné hasta las lágrimas. ¡Por fin se hacía realidad la leyenda! ¿Qué fan de Canción de Hielo y Fuego no sintió un nudo en la garganta al ver por primera vez a Sean Bean interpretando a Eddard Stark, los maravillosos paisajes de Invernalia, la ferocidad de los dothrakis o el despliegue de personajes que todos conocíamos? Por no hablar del opening y las imágenes de entrada, que superaron todas mis expectativas por su sencillez perfecta.
Pasemos a la serie. Al estar basada en una gran saga en la que priman las descripciones de carácter de los personajes, sus historias personales, sus pensamientos y la explicación de por qué actúan como actúan, pues en la serie decepciona un poco al ver que el ritmo es distinto, que faltan muchas historias que nos han gustado o momentos que nos parecen clave para el desarrollo de la trama. Pero recordemos que tiene que resumirse un gran tomo en diez capítulos, así que es necesario cortar muchas partes con cuidado de no quitar la esencia. Aquí lo han conseguido, a mi modo de ver.
Los personajes son perfectos, todos y cada uno de ellos. Cada vez que veía al actor o actriz que lo interpretaba, decía para mí: "¡Bravo! ¡Así me lo estaba imaginando!". Todos son un acierto, desde el pequeño y dulce Bran hasta el tarado Viserys Targaryen (mención especial para Khal Drogo, del cual muchas chicas nos hemos prendado al ver su cara de bárbaro iracundo... y de lo bueno que está). Quizá los más raros sean Joffrey y el Perro; me los imaginaba distintos.
Los diálogos, muchas veces son calcados del libro. Tanto, que en ocasiones me ponía a recitarlos mientras veía el capítulo. Otro acierto, sin duda.
Poco más que añadir, salvo que la serie está haciendo justicia a la obra de George R.R. Martin en casi todos sus aspectos. La atmósfera de Poniente es tal como muchos fans nos la imaginábamos, las actuaciones son perfectas (hasta el secundario con el papel más pequeño cumple a las mil maravillas), el guión es inmejorable y todo apunta a que seguirá siendo así.
Un placer para la vista.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Lalachan
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3
14 de septiembre de 2012
138 de 204 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me juego la crucifixión. Lo sé. Lo intuyo. Algo en mi corazón me lo está diciendo. Al ver la cantidad de críticas positivas que tiene esta serie, me pregunté si sería juicioso escribir una crítica que no fuera tan halagüeña como los fans de esta serie creen que se merece. Pero oye, de perdidos al río. Sobre gustos está todo escrito, y yo no voy a ser menos.

Para aquellos que disfrutamos en su día con Aquí No Hay Quien Viva, esta serie ya empieza con mal pie porque enseguida se ven las similitudes (nada disimuladas, por cierto). Para mí, José Luis Gil será para siempre Juan Cuesta, presidente de la comunidad, no Enrique Pastor. Y lo mismo puedo decir del resto del plantel que se ha pasado al otro bando como si la cosa fuera súper original. Aunque quiera darle cientos de oportunidades a La Que Se Avecina, no puedo hacerlo porque veo a los personajes de la otra serie. Es algo que no puedo cambiar.

Pero es que los personajes nuevos son para mear y no echar gota. No soporto ni a la Estela Reynols, ni a su hija, ni a su yerno, ni al cuqui, ni a la loca de las croquetas, ni a su marido, ni a la psicóloga y sus amigas. Y los que se llevan la palma son el Rancio, su mujer y el portero idiota. No los trago, soy incapaz. No les encuentro la gracia por ninguna parte. Por no hablar lo sobreactuados que están. ¿Que se trata de una comedia de exageración? Vale, pero en Aquí No Hay Quien Viva había unos límites que se respetaban y que iban a la perfección.

El guión de cada episodio siempre es el mismo, pero con algún que otro añadido. Ya sabemos que va a haber rencillas entre las viejas, líos de falda y bragueta de las chicas, estupideces varias por parte del Rancio y compañía... Nada nuevo bajo el sol. Además, no le veo el sentido del humor por ninguna parte. A menos que se trate de una serie en la que la base de su humor sea el sexo tratado de la forma más banal y estúpida, no le veo la gracia. Humor era el de los Monty Python, no esta chuminada de tres al cuarto.

Poco más que añadir, salvo que para mí no vale ni para pasar el rato. A mis amigas les encanta la serie y se parten con ella, mientras yo me encojo de hombros y pienso que tal vez soy la que tiene el problema, la que tiene que adaptarse y reconocer que tiene una gracia chispeante que soy incapaz de asimilar. Pero por la noche me pongo a ver las reposiciones de Aquí No Hay Quien Viva, y es entonces cuando descubro que una serie española puede hacerme reír de verdad.
Lalachan
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1
11 de enero de 2012
38 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tendría que habérmelo imaginado. No les basta a estos guionistas de mala muerte con estropear la leyenda de Viriato, que ahora deciden meterse en camisas de once varas y dedicarle una (espero) miniserie a la Edad Media. Nada más y nada menos que al Toledo de Alfonso X el Sabio.
En cuanto empiezas a ver el primer episodio, te das cuenta de que nadie ha abierto un libro de Historia en su vida, y no tienen intenciones de hacerlo. Aparte de los personajes, que carecen de matices más allá de la bondad extrema o la maldad más absoluta, la ambientación resulta tan falsa que por un momento pensé que estaba viendo un documental sobre ferias medievales.
No pretendo decir que la Edad Media fue una época oscura y triste, que no lo fue. Pero hay detalles que tendrían que estar más cuidados, y creo que por mucho que nos ofrezcan a continuación un documental sobre cuánto se han informado a la hora de hacer la serie, a nadie le va a colar.
Llama la atención lo pobre de los argumentos que se van a desarrollar. No se sale del cliché de los nobles celosos por el encumbramiento de un semejante (he oído por ahí algo sobre "Juego de Tronos"?), las típicas calaveradas de los mozos (se supone que dan un toque de humor), la futura relación entre mora y cristiano, los personajes intrigantes que saben más que nadie y las pullas entre miembros de distintos credos, que ofrecen apenas subliminalmente un discurso acerca de la tolerancia. Algo totalmente incomprensible dado que Alfonso X llevó a cabo campañas contra los moros (así se les llamaba, no musulmanes) en Córdoba y Jeréz de la Frontera, además de hacer frente a una rebelión mudéjar en 1264. De hecho, creo que han confundido la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos con la Escuela de Traductores de Toledo, en la que Alfonso X reunió a intelectuales y eruditos para traducir obras de la Antigüedad clásica y promover los últimos avances en ciencia, historia, astronomía y legislación. Pero no creo que se refiriera a que todos vivieran en paz y armonía. Eso, sencillamente, no era posible. Cada uno estaba convencido de conocer la fe verdadera, así que... por qué iba a ceder ante los otros?

En fin, más basura para llenar la papelera. Como siempre, podría ser mejor de lo que nos ofrecen. Es una lástima que siempre se recurra a los mismos argumentos para convertir la Historia en una telenovela baratucha y sin sustancia.
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Lalachan
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1
28 de enero de 2014
28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Suelo ver un par de episodios de una serie antes de sacar conclusiones acerca de ella. Pero también es mi opinión que, en ocasiones, con ver un solo capítulo basta para dictar un juicio sin temor a equivocarse. Me alegra poder decir que a veces me equivoco en mis dictámenes y la serie sigue adelante con buen pie. Pero mi margen de error es muy pequeño, porque suelo tener una puntería certera para estas cosas. "El Corazón del Océano" me lo ha confirmado.

No he leído la novela, así que me abstendré de hacer comparaciones. Pero dudo mucho que una novela con una temática que, a priori, llama la atención, se pueda convertir en el bodrio que ha sacado Antena 3.

¿Por dónde empiezo? Pues por la pobreza de recursos de la miniserie. He leído en algunos artículos que ha sido doblada de principio a fin por los propios actores de la serie. No me opongo al doblaje en el cine y la televisión, más bien todo lo contrario; no me importa en absoluto ver series y películas dobladas (excepto si primero he visto la versión original), y mucha gente agradece el hecho de no tener que leer subtítulos mientras ve una película. Pero es que en "El Corazón del Océano" no hacía ninguna falta el doblaje. Es malo y forzado, y le da un regusto a telenovela barata y chunga. Un gran fallo, en mi opinión.

Los actores me han parecido penosos. No soporto a Hugo Silva, ni a Clara Lago, ni a Hiba Abouk... Ingrid Rubio está realmente penosa, con una voz extraña que casi no reconocí. No han conseguido que me gusten sus personajes ni que empatice con ellos. Segundo fallo.

La ambientación es patética. Todo el tiempo me ha parecido estar contemplando un carnaval, con vestidos alquilados en el chino que hay a la vuelta de la esquina. Se nota un huevo el ordenador en las panorámicas de ciudades; sin embargo, en los escenarios de Galicia no se han molestado en borrar con Photoshop la multitud de eucaliptos que pueblan nuestros bosques costeros para sustituirlos por robles y castaños, propios de aquella época. Tercer fallo.

Los saltos temporales me han mareado cosa fina. A un tío le meten un flechazo y se pasa un mes escondido en un bosque; la transición de una escena a otra es de un segundo, y lo arreglan con un oportuno rótulo. Lo mismo cuando el gallego asaeteado y su amigo pobre y escandaloso (que detesto) van corriendo desde A Coruña hasta Sevilla... en dos saltos de imagen!!! Como si Sevilla estuviera a la vuelta de la esquina!

La historia no tiene ni pies ni cabeza. No sé si esto se arreglará más adelante, pero sigo viendo los mismo clichés de toda la vida. A Hugo Silva lo han puesto ahí porque es el guaperas de turno (qué casualidad que su primera escena sea en la cama con Hiba Abouk). Me ha sorprendido ver también al hombre lobo de Calenda haciendo de gallego sin acento, cuando el resto de sus compatriotas tiene un acentazo que lo flipas.

En definitiva, no voy a seguir viéndola. Paso de perder el tiempo con esta tontería, aunque el resto de la audiencia española se la trague porque no hay nada mejor que ver en la tele. Yo por ahí no paso.
Lalachan
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4
7 de septiembre de 2014
22 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Enésima película que trata el tema del Holocausto judío, con pocas novedades que aportar a estas alturas de la vida, y que no tiene nada que hacer ante joyas del calibre de "La lista de Schindler" o "La vida es bella". En esta ocasión, la acción nos lleva al año 1938, poco antes del inicio de la II Guerra Mundial. Liesel, la protagonista, una niña que no encaja al principio en esa nueva situación, consigue hallar una suerte de dicha al aprender a leer, al conocer la magia de las palabras que esconden los libros que "toma prestados" de casa del alcalde del pueblo.

La película, en sí misma, no es más que un refrito de otros elementos que ya hemos visto tropecientas veces en otras historias que tienen la temática de la Alemania nazi de fondo, con la única novedad de que ésta parece más enfocada en buscar dos cosas: la lágrima fácil del espectador y el Óscar a la mejor película, dos cosas que no consigue ni por asomo.

Liesel, pese a ser la protagonista, no despierta la menor empatía en el espectador. Es callada y sosa, con poca alma. Su relación con los libros, supuesto eje de la historia, no causa emoción ni comprensión. Por suerte, ahí está su amigo Max, el típico judío escondido que no puede faltar en una película de este tipo, para ayudarla a manejarse con las palabras que le producen curiosidad. Es una verdadera lástima que dicha curiosidad no se traspase también al espectador. Ciertamente, creo que a muy pocos nos han entrado ganas de coger un libro después de ver esta película.

La película, como no podía ser de otra manera, también está aderezada con los típicos personajes-que-no-pueden-faltar-en-un-drama-de-la-segunda-guerra-mundial: el amigo asombrosamente rubio que es el mejor amigo de la niña, el compañero de clase que ya se ve a la legua que va a ser un nazi recalcitrante, la madre sargento que después resulta que es buena, el padre calzonazos, el amigo judío, el alto cargo nazi que era amigo íntimo del padre hasta que se alistó en el ejército, la comprensiva esposa del alcalde... Los niveles de azúcar alcanzan su nivel máximo. Buf.

Por supuesto, las escenas "cumbre" de la película son las que contienen una alta carga emotiva que busca, claramente, la lagrimilla del espectador. Sin embargo, dichas escenas resultan absurdas, carentes de contenido, aburridas, vacías. Se nota tanto el edulcoramiento, la falsedad... que no provocan la menor emoción, ni siquiera a pesar de su gravedad (ver SPOILER). Los libros se convierten también en secundarios y se ven obligados a ceder su protagonismo a unos actores que dan vida a una historia lenta y poco interesante. Triste, porque podría haber dado para mucho.

Y, cómo no, no podía pasar por alto los gazapos de turno. Me parece estupendo que utilicen palabras en alemán para enfatizar según qué cosas (motes, expresiones habituales). Lo que me resulta más chirriante es que una niña, que hasta el otro día no sabía ni leer, de repente se aprenda cientos de palabras en inglés y lea en dicho idioma con una fluidez sorprendente. ¿Tan difícil era darle un libro escrito en alemán?

O Max, el chico judío, que le entrega a Liesel un ejemplar de "Mein Kampf" con una dedicatoria en hebreo, con el que la niña se pasea tranquilamente por su barrio sin ningún temor.

O el hecho de que pasen varios años y los niños no den señales de crecer. Como si les hubieran dado hormonas para retrasar el crecimiento.

O el típico numerito del agente nazi que entra en una casa para ver si hay judíos escondidos... y pase de largo. Por supuesto, no falta el clásico "¡Eh, un momento! (tensión) No deberías dejar tus cosas así tiradas, jajajaja!". En fin...

En mi opinión, no se merece la nota tan alta que se le ha dado. Es una película que, a pesar de sus pretensiones, no te cala, no te llega al alma y con la que no te sientes integrado en la historia. No se puede comparar con la emoción que nos hicieron pasar Spielberg o Benigni con sus obras maestras. Si queréis emocionaros de verdad con una historia sobre el Holocausto, entonces "La ladrona de libros" no es vuestra película.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Lalachan
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