arrow
Haz click aquí para copiar la URL
España España · Madrid
Críticas de santos
Ordenadas por:
57 críticas
<< 1 2 3 4 10 12 >>
10
3 de junio de 2011
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tom Joad sale en libertad tras cumplir una condena en un penal y dirige su camino hacia su hogar. Pero pronto se dará cuenta que todo ha cambiado, sus familiares y vecinos han sido desahuciados de sus casas y pequeños terrenos, que no hay trabajo ni comida y que deberán luchar por salir adelante.

Adaptación de la fantástica novela Las Uvas de la Ira de John Steinbeck realizada magníficamente por el director de directores: John Ford, que con esta película refleja la cruda realidad que tuvo que soportar toda una generación de americanos y de ciudadanos del mundo durante la terrible depresión económica posterior al crac del 29. Ford demuestra que no sólo es capaz de regalar los mejores Westerns de la historia, sino que con esta y Que verde era mi Valle explotó su vena más comprometida con la sociedad y ambas están en la élite de la historia del cine mundial.

No se le debe restar ni un ápice de mérito al director, pero lo cierto es que con semejante libro y el guión de Nunnally Johnson se le allanó mucho el terreno. Dicho libro se hace eco de numerosos temas y reflexiones y se sumerge a fondo en todos ellos. No sólo se centra en la durísima situación económica que atravesaba el país, también resalta la unión familiar, la pérdida de la vocación, la solidaridad y generosidad de las personas, la desvergüenza y escasa humanidad de algunos empresarios, el arraigo de las personas por sus orígenes, el hambre, una pequeña luz en la oscuridad de una recuperación económica... se podría estar horas e incluso días analizando todas estas y otras muchas temáticas que se exponen en la novela y en la película.

Para redondear el plantel de colaboradores, Ford confío la fotografía en blanco y negro a Gregg Toland y la banda sonora a Alfred Newman que realizan ambos una buena labor.

Para los actores Ford contó con su amigo Henry Fonda que hace el papel de su vida, su Tom Joad ha pasado a la historia como símbolo de rebeldía y de lucha por los suyos y sus derechos, Fonda mereció el Oscar por este papelazo. La que si ganó la estatuilla fue Jane Darwell como la madre Joad, Darwell compone a una mujer que rebosa coraje, valentía, esperanza y que es el motor de su familia y los mantiene unidos hasta el final. También me pareció sublime John Carradine como el pastor que ha perdido el rumbo de su vida y que no encuentra ganas de seguir predicando la palabra de Dios.

Dura y rocosa como la vida misma pero con la ilusión de un mañana mejor.
santos
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
6
26 de junio de 2011
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los marineros Buddusky y Mulhall son los encargados de custodiar a Meadows, un condenado acusado de hurto, hasta la prisión. Durante el trayecto surge una camaradería entre los tres y los dos marinos deciden que lo más correcto es que el chico disfrute de sus últimos días de libertad y que experimente muchas sensaciones que no tendrá en la cárcel.

Buen trabajo de Hal Ashby, con el que encarará una década de los setenta muy interesante en lo que se refiere a la calidad de sus prestaciones. Quizás el punto más fuerte de la obra sea el guión de Robert Towne, el creador de guiones tan perfectos como los de Bonny y Clyde, Chinatown o Yakuza.

El papel principal cayó a un actor que empezaba a despuntar como un prometedor intérprete y este examen lo saca con matrícula. Jack Nicholson vuelve a hacer un gran trabajo como un temperamental y bienintencionado marine. Tras esta llegarían dos de sus mejores películas: Chinatown y Alguien voló sobre el nido del cuco. Junto a él está Otis Young y Randy Quaid que acompañan bien el papelazo de Jack.

Lo más trascendente de la obra es el sentimiento de compañerismo que desprende en todo momento.
santos
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
9
25 de septiembre de 2011
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En una fría y nevada noche un anciano se declara a gritos culpable de asesinato y trata de suicidarse, pero es detenido y trasladado a un sanatorio. Días después un sacerdote acude para confesarle y aliviar su sufrimiento; dicho hombre resulta ser Antonio Salieri, uno de los compositores más prestigiosos de su época y la persona a la que asegura haber matado es Wolfgang Amadeus Mozart, un virtuoso genio que todo el mundo recuerda y al que siempre envidió.

Portentosa obra de Milos Forman basada en el texto de Peter Shaffer en la que se realiza un acercamiento a la impresionante figura de Mozart y a su rival Antonio Salieri, un buen creador relegado a un segundo plano. No soy el mayor conocedor de la vida del prodigio austriaco, pero me parece demasiado ácida la visión de los celos del italiano y la inmadurez y soberbia del de Salzburgo; tampoco me convence las continuas referencias que hace el viejo Antonio a Dios durante su relato.

Pero son las únicas pegas que se le pueden encontrar a esta magnífica obra del checo que vuelve a dar en la diana y que se saca de la chistera la película del año y una de las mejores de la década. Todo parece estar medido y planificado al detalle porque muchos son los aspectos que brillan: el vestuario es delicioso, la banda sonora de auténtico lujo, las escenas de la ópera en el teatro nacional son apabullantes y cortan la respiración, la ambientación y puesta en escena son de cátedra y trasladan durante dos horas a la época clásica.

El apartado interpretativo va completamente ligado a la excelencia de la cinta, porque el duelo de los protagonistas es realmente formidable, duelo con claro vencedor ya que F. Murray Abraham transmite con una simple mirada un torrente de emociones y sentimientos y su Salieri es la viva imagen de los celos y la rabia, pero también de la admiración y del profundo respeto hacia su enemigo. Tom Hulce hace un papel sensacional como un engreído, caprichoso e irresponsable monstruo de la música; verle dirigir la Ópera con ese entusiasmo, seguridad y pasión resulta colosal, tanto como debió ser el propio genio de risa floja. Lo más curioso del asunto es que tras semejantes interpretaciones ninguno volvió a tener papeles destacados y ambos andaban sobrados de cualidades y talento. En fin, para la historia quedan sus meritorios trabajos en Amadeus.

No hay suficientes Salieris, mojigatos capellanes o detractores en el mundo que consigan desprestigiar la música que regaló Mozart al resto de la humanidad. El tiempo es sabio y coloca a cada cual en el puesto que merece y Wolfgang está y permanecerá en el suyo: la élite.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
santos
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
8 de junio de 2011
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Billy Tully es un boxeador semi-retirado, alcohólico, triste y que fracasa cada vez que trata de rememorar sus días de gloria como púgil. En su vida aparecerá Ernie, un sencillo muchacho que empieza en el boxeo y Oma, una mujer alcoholizada y autodestructiva.

Desgarradora película de John Huston que vuelve a reinventarse para brindar un filme completamente fresco pero con el oficio de siempre.
John siempre fue un director con especial capacidad para retratar vidas de gente perdedora y con sueños e ilusiones que jamás se cumplirán. Para la memoria quedan muchos personajes de anteriores trabajos que son ejemplo de dicho patetismo y vencimiento.
Fat city es el duro cuadro de la desolación y el fracaso, porque todos sus protagonistas son auténticos derrotados, no simplemente en el cuadrilátero, sino en su día a día.

El guión fue adaptado por el propio autor de la novela Leonard Gardner y con una poco usual fotografía pero que es un claro reflejo del mensaje de toda la obra. También es muy correcta la inclusión del tema inicial de Kris Kristofferson que son las notas de la derrota, de esa ciudad Stockton donde vemos a indigentes, borrachos y a Billy Tully abatido en una mugrienta habitación.

Uno de los puntos que más me llamó la atención fue el rodaje de los combates, de una forma poco convencional, con golpes duros y transmitiendo la impresión de que el resultado no es tan importante porque no cambiará nada.

Los actores están francamente bien. Desde Stacy Keach que borda su papel y su Billy Tully te provoca verdadera compasión y lástima, pasando por el muy joven Jeff Bridges pero que también está fabuloso, Susan Tyrrel que se muestra arrolladora y que coloca un nudo en el estómago y Nicholas Colasanto como el iluso entrenador.


Notable película que es una de mis favoritas de Huston.
santos
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
10
5 de junio de 2011
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Holly Golightly es una joven simpática, independiente, elegante y terriblemente irresistible que vive en Nueva York con su gato. Paul es un escritor en horas bajas que se muda al piso superior de Holly y entre los dos nace una fuerte amistad y complicidad.

Como bautizo a este modesto análisis creo que Hollywood es o al menos fue una fábrica de sueños, y esta obra contribuye fuertemente a esta premisa. Los compases iniciales, sonando la melodía de Henry Mancini en la quinta avenida desierta, donde vemos a una deslumbrante Audrey Hepburn desayunando ante un escaparate de la joyería Tiffany son memorables y enamoran.

Adaptación del popular libro Breakfast at Tiffany's de Truman Capote realizada por Blake Edwards, un hombre que desarrolló labores de dirección, guión y producción y que no pasará a la historia como uno de los grandes, pero que dejó en su haber una serie de títulos muy interesantes como Días de vino y rosas, Chantaje contra una mujer o La pantera Rosa. Sin embargo Desayuno con diamantes es la obra que marca un antes y un después en su filmografía y es incontestable la autoría que Edwards imprime a la película.

La verdad es que sería imposible hablar de este filme sin hacer escala en el legendario vestuario, tan cuidado y seleccionado que provocó que Audrey Hepburn emergiera como un icono de la moda que perdura hoy día. Tan importante como el vestuario es la música de Henry Mancini, su Moon River con la voz de Audrey es una de las canciones del cine.

La nómina de intérpretes está encabezada por Audrey Hepburn que crea el papel femenino más famoso y reconocible de la historia, dota a Holly de un estilo, un encanto y un desenfado que la hacen maravillosa; pero también en ella se perciben grandes temores e inseguridades que la vuelven frágil y delicada. Audrey ya tenía una carrera plagada de triunfos, pero Tiffany fue, es y será siempre su diamante más preciado.
George Peppard no está mal y Patricia Neal secunda muy bien.
Pero quería detenerme en dos puntos:
1) La muy apropiada elección de Buddy Ebsen para encarnar al bonachón Doc.
2) La no tan oportuna contratación de Mickey Rooney como el estridente vecino japonés.

Clásico con todas las letras.
santos
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
<< 1 2 3 4 10 12 >>
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2020 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de películas y series, y es un medio totalmente independiente cuya principal prioridad es la privacidad y seguridad de los datos de sus usuarios.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados