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España España · Madrid
Críticas de santos
Ordenadas por:
57 críticas
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8
4 de mayo de 2011
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amanece un día más en la boscosa localidad de Twin Peaks, todo parece marchar con naturalidad hasta que aparece el cuerpo de la joven Laura Palmer. La investigación del terrible asesinato será llevada por el Sheriff Harry Truman, su equipo y el inusual y carismático agente del FBI, Dale Cooper. Pronto saldrá a la luz que Laura, además de ser una preciosa y simpática estudiante, escondía turbios secretos y que en el pueblo nadie es lo que parece ser.

Un fenómeno social, es el justo apelativo que merece esta serie, una obra de culto que sacudió los cimientos televisivos de Estados Unidos y del mundo entero. El episodio piloto es una de las mejores presentaciones que un producto puede recibir, una hora y media de suspense y emoción que engancha y fascina a partes iguales.
La entrada de los episodios es muy original y genuina, con esa precisa descripción geográfica del pueblo en imágenes, (sin que aparezca ningún protagonista) y con la fabulosa y archiconocida banda sonora de Angelo Badalamenti.

Los vecinos son todos muy singulares y especiales, para la memoria quedan algunos como: Bobby Briggs, Ben Horne, Andy, o Shelly Johnson. Reconozco que pasados tantísimos años les sigo echando de menos.

Detrás de este proyecto se encontraba David Lynch, crecido después de su opera prima: Blue Velvet, y que contó con la ayuda y colaboración de Mark Frost. Ambos se encargaron de revolucionar la anticuada imagen de la convencional serie televisiva y ofrecieron una alternativa totalmente diferente a la habitual, más adulta, impactante y atrevida.
Lynch reclutó a su chico, Kyle MacLachlan, para el papel del Agente Especial Cooper, que es el puntazo de la serie. Acompañando a éste, tenemos a: Piper Laurie, Russ Tamblyn, Richard Beymer, Joan Chen....
Pero no debo olvidar el grandioso trabajo de Ray Wise y de la provocativa Sherilyn Fenn.

En el spoiler comentaré ciertos puntos que fueron cruciales para el devenir de la serie, pero pienso que sufrió el maltrato de una cadena que no supo o no quiso comprender el concepto que Frost y Lynch manejaban y que decidió cortar por la vía rápida. Decididamente mereció una muerte mucho más digna; es más, posiblemente, sin Twin Peaks no hubiera existido el boom de Expediente X, ni el de Lost. Ambas y otras muchas son muy deudoras de la innovación, coraje y valentía de Twin Peaks, la cual pertenece a la historia como lo que pudo y no dejaron ser.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
santos
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5
30 de noviembre de 2011
18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rico, un matón de tres al cuarto, planea junto a su amigo Joe hacerse un hueco y un nombre dentro del crimen organizado y no parará ante nada ni nadie hasta ver como su sueño se hace realidad.
Correcta película de Melvin Leroy, que junto a títulos como Scarface o El enemigo público contribuyó al despegue del cine de gangsters de la década de los treinta. Pero honestamente, esta obra no puede medirse con estas porque pierde en todos los aspectos .
Su desarrollo y final son demasiado precipitados, los personajes son poco atractivos y las escasas escenas de tiros no tienen la contundencia esperada.
Le falta metraje, al igual que profundidad a la historia; el ascenso y la caída de un mafioso requiere su tiempo, un proceso en el que este vaya creciendo en experiencias, conocimiento y ambición por el poder. Aquí todo sucede en escasos minutos y esto resta mucha credibilidad a la trama. Además, Rico carece del carisma, crueldad y sangre fría que precisa un tipo que tiene como máxima el poder.
Ni siquiera el pequeño César tiene un desenlace a la altura; comparado con el gran final de Tony Camonte y sobre todo de Tom Powers, el suyo queda en una anécdota mediocre y olvidable.
Lo más positivo es Edward G. Robinson, un actor de bandera que se mueve como pez en el agua en este género. Es junto a Cagney y Bogart la gran figura del cine de mafia de Hollywood. Secunda Douglas Fairbanks jr que aporta poco y añade un toque empachoso a la cinta.

Prescindible.
santos
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5
14 de septiembre de 2011
15 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
En plena guerra de mafias chinas por hacerse con el poder y los negocios en Manhattan sur aparece en escena Stanley White, un rudo y testarudo agente de policía que tiene como objetivo el acabar con la violencia y la sangre a costa de lo que sea.

La carrera profesional de Michael Cimino es de las más singulares y poco usuales que se puedan encontrar. Tras el pelotazo que supuso El cazador se embarcó en la arriesgada, mutilada y criticada La puerta del cielo, que no obtuvo grandes resultados; esta cinta era una prueba de fuego para el italo-americano, para demostrar que lo del cazador no fue flor de un día o para terminar de confirmar los peores augurios de sus trabajos siguientes. Pero esta prueba la pasa raspada y desgraciadamente deja la triste sensación de que El cazador fue un destello de luz en una normalita, por no decir mediocre, carrera.

No es que sea una mala película ni mucho menos, de hecho cuenta con algunas secuencias de acción muy bien rodadas y que dan un toque eléctrico a la cinta, pero a mi al menos se me acabó haciendo un ejercicio pesado y en el que el interés iba claramente de más a menos.

Oliver Stone y el propio Cimino se encargan del guión, que no pasa de ser un texto mejorable y al que se podía haber sacado mayor partido. El carácter del protagonista queda retratado a brochazos gruesos y de poca clase y sus relaciones con sus compañeros y especialmente con las mujeres son vacías, forzadas y tremendamente prescindibles.

Si el director es particular, Mickey Rourke no le va a la zaga, porque es de los actores con una vida más extravagante que ha existido. En los ochenta alternaba papeles de verdadero talento con otros realmente demenciales. Aquí cumple sin demasiados alardes y no es de sus trabajos más inspirados; junto a él está John Lone (quién diría que en este hombre recayó el privilegio de dar vida al último emperador en la multioscarizada película de Bertolucci) y Ariane que están francamente mal, sobre todo Ariane.

Con todo el pesar de mi corazón, está película sirve para confirmar que Michael es un director con talento, pero que su filmografía está plagada de sombras y que por mucho cazador que haya rodado, el computo no deja de ser decepcionante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
santos
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10
30 de junio de 2011
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mark Renton es un joven escocés heroinómano y sin más proyecto que conseguir día a día el pico que necesita para ir tirando; junto a él está su pandilla, todos muy peculiares, genuinos y con sus excesos correspondientes. A lo largo de la película acompañaremos a "Renti" por muchas etapas de su vida en general y relacionadas con la droga y su grupo de amigos.

Descarada adaptación de la novela de Irvine Welsh, autor que si va a ser recordado por algo es por la crudeza con la que aborda en sus novelas temas como la drogadicción, pornografía, alcoholismo..., realizada por Danny Boyle que tras su apasionante Tumba abierta, consigue su trabajo supremo, una joya de culto que no deja indiferente a nadie y con la que pasas dos horas acompañando a este antihéroe por un mundo desconocido para casi todos pero que te fascina y te atrapa y del que deseas saber más y más.
Welsh describe en su libro una Escocia que no aparece en los folletos de viajes, viciada y mugrienta; Boyle capta el mensaje y te transmite eso exactamente, un lugar deprimente, poco recomendable y al que Renton detesta.
Otro tanto es la minuciosa exposición del día a día de un adicto, con métodos para conseguir la dosis, el síndrome de abstinencia, su relación con el resto del mundo (incluidos amigos, chicas y familia) del que se sienten alejados y cuando se paran a observarlo, lo hacen con extrañeza y escepticismo, efectos de una sobredosis, el sida... está cargada de temas que la hacen rica y variada.

El guión corre a cuenta de un habitual de Boyle, John Hodge que hace una labor formidable, con un texto plagado de gags, humor negro y situaciones tan imborrables como impactantes para el espectador (el bebé es un claro ejemplo). La fotografía y escenografía son todo lo casposas que necesitaba la película, por lo que son perfectas.
Me parece muy adecuado e inteligente el uso de Flashbacks que dinamizan mucho el ritmo de la historia y que son muy ocurrentes y oportunos.

Pero un punto aparte merece la banda sonora, es una de las mejores selecciones musicales que una película pudiera tener. Aparecen clásicos como los de Iggy Pop, New Order o Primal Scream junto con temazos del calibre de Mile end de Pulp o el antológico Born slippy de Underworld.

De los personajes hablaré más detalladamente en el Spoiler, pero si que debo hacer hincapié en el trabajo de los actores, que sin ser maravilloso, es convincente y están muy bien seleccionados.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
santos
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8
7 de septiembre de 2011
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
En una rutinaria quedada entre dos matrimonios sale a la luz la ruptura de uno de ellos, a partir de este suceso ambos matrimonios experimentarán muchos estados diferentes a nivel de pareja e individual y la sombra de los celos, infidelidades y manías e inseguridades estará siempre presente.

Buen trabajo de Woody Allen, que resulta mucho más grandioso al fijarse en el contexto personal y sentimental que atravesaban Allen y su pareja y compañera de reparto en gran parte de sus últimos trabajos: Mia Farrow. Si tomamos en cuenta el agitado momento que vivían ambos es mucho más meritorio el buen resultado y la química que demuestran en pantalla.

El guión del genio neoyorquino es brillante, como no podía ser menos, pero hay una gran carga de amargura, reproche y resquemor que sirve para conseguir secuencias de auténtica tensión y para crear una atmósfera agobiante y muy lograda.

El movimiento de la cámara que al principio es mareante, acaba siendo un gran acierto para transmitir ese desasosiego y para que el producto final sea más parecido a un documental que a una película convencional.

Otro tanto a favor son las secuencias de entrevistas personales de los protagonistas con un psicólogo anónimo, en las que cada uno desnuda sus pensamientos y sentimientos y que funciona muy bien para hacernos cómplices de ellos y para empatizar o no con cada uno.

El reparto es muy solvente y variado, a parte del tandem Allen-Farrow hay que sumar al siempre polivalente Sidney Pollack, a Liam Nelson que no me convenció, a la siempre atrayente Juliette Lewis y a una soberbia y apabullante Judy Davis.
santos
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