Ruido
5,4
485
Drama
Lati encontró refugio en el rap tras la muerte de su padre y, dos años después, sueña con triunfar en el mundo de las batallas de freestyle. Sin embargo, su madre, una mujer rigurosa, no tolera esa vocación al considerarla peligrosa y vulgar. Lati entrenará a escondidas con Judy, una antigua promesa del freestyle que la ayudará a enfrentarse a sus propios límites, descubriendo que la verdadera batalla no se libra solo en el escenario, sino también en su interior. [+]
26 de diciembre de 2025
26 de diciembre de 2025
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Escríbeme una crítica
Crítico crítico
Pero yo paso de toda analítica
Estomagante y mítica
No me motiva tu motivo cinéfilo
Yo hago cine libre, duro, esquelético
Me produce Ripoll
Que es un elemento subversivo
Criado en videoclub
En tiempos pretéritos
Que ahora mira con mérito
Cine nuevo, auténtico
No me rayes con carrozas
No tengo ganas de cuentos
Trueba, Garci, el otro Trueba
No quiero historias de muermos
Echo en falta, los añoro
Esos pioneros primeros
Keaton, Chaplin, Dreyer dame
Poco Griffith, ese cine de infierno
Sólo quiero que me hables de verdad
Que no se junte la palabra y el rodeo
Imagen, sonido y espalda
Cámara al hombro, en mano
Cassavetes y Godard
No malgastes el ingenio
Cine low cost le dicen
Cine fatal, insumiso
De facciones, del suburbio
Crítico crítico
Pero yo paso de toda analítica
Estomagante y mítica
No me motiva tu motivo cinéfilo
Yo hago cine libre, duro, esquelético
Me produce Ripoll
Que es un elemento subversivo
Criado en videoclub
En tiempos pretéritos
Que ahora mira con mérito
Cine nuevo, auténtico
No me rayes con carrozas
No tengo ganas de cuentos
Trueba, Garci, el otro Trueba
No quiero historias de muermos
Echo en falta, los añoro
Esos pioneros primeros
Keaton, Chaplin, Dreyer dame
Poco Griffith, ese cine de infierno
Sólo quiero que me hables de verdad
Que no se junte la palabra y el rodeo
Imagen, sonido y espalda
Cámara al hombro, en mano
Cassavetes y Godard
No malgastes el ingenio
Cine low cost le dicen
Cine fatal, insumiso
De facciones, del suburbio

Soy cine batallero
Cabal, firme y sincero
Si no te gusta lo que escribo
Ruedo o rapeo
Salta la banca y escucha el mensaje
Tierno, bestia, salvaje que llevo
No me importa la taquilla
Palomitas indigestas
Peter Jackson, Spielberg, Cameron
Sólo sois los primeros
Los mejores cantan los himnos
Que provoca el cine extremo
Gaspar Noé mi bandera
Carolina Yuste el imperio
No me pena decir esto
Sólo digo lo que pienso
Termino mi canción, mi copla
Toda mi biblia en verso
Seguiré con mis batallas
Borracho de cine intenso
Cabal, firme y sincero
Si no te gusta lo que escribo
Ruedo o rapeo
Salta la banca y escucha el mensaje
Tierno, bestia, salvaje que llevo
No me importa la taquilla
Palomitas indigestas
Peter Jackson, Spielberg, Cameron
Sólo sois los primeros
Los mejores cantan los himnos
Que provoca el cine extremo
Gaspar Noé mi bandera
Carolina Yuste el imperio
No me pena decir esto
Sólo digo lo que pienso
Termino mi canción, mi copla
Toda mi biblia en verso
Seguiré con mis batallas
Borracho de cine intenso
3 de abril de 2025
3 de abril de 2025
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
" Kárate Kid en el rap"
Película que no molesta, se sigue a gusto y deja una "bonita" sensación y recuerdo tras su visión.
Y es que está plagada de buenos sentimientos y temas, como la lucha por conseguir nuestros sueños, la difícil relación intrafamiliar (en este caso madre-hija), en este caso con inmigrantes africanos de Mali, sobre todo por la trágica falta del padre y la superación personal.
Lo que sucede es que, pese a ser entretenida, amena, la realidad es que todo deja una sensación de "dèja vu", por lo que no sorprende. Esto hace, inevitablemente, que no apasione y se vea, a pesar de su honestidad y dignidad, con cierto distanciamiento.
Pero bueno, se pasa el rato y es positiva por sus humanos valores.
Película que no molesta, se sigue a gusto y deja una "bonita" sensación y recuerdo tras su visión.
Y es que está plagada de buenos sentimientos y temas, como la lucha por conseguir nuestros sueños, la difícil relación intrafamiliar (en este caso madre-hija), en este caso con inmigrantes africanos de Mali, sobre todo por la trágica falta del padre y la superación personal.
Lo que sucede es que, pese a ser entretenida, amena, la realidad es que todo deja una sensación de "dèja vu", por lo que no sorprende. Esto hace, inevitablemente, que no apasione y se vea, a pesar de su honestidad y dignidad, con cierto distanciamiento.
Pero bueno, se pasa el rato y es positiva por sus humanos valores.
26 de noviembre de 2025
26 de noviembre de 2025
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ruido combina el dolor y la rebeldía juvenil a través de Lati, una chica que no busca destruir su vida, sino darle un significado, mientras su madre, estricta y temerosa, interpreta sus intentos de cambio como amenazas. Esta fricción, tan reconocible y poderosa, sostiene una historia donde cada paso que da la protagonista se siente como un logro propio.
La película destaca por presentar la música como un refugio y un espacio para resistir, no como un camino hacia la victoria en un concurso, sino como una forma de afrontar el miedo, la culpa, la ausencia y la presión materna, además de la necesidad de entenderse a sí misma. Aunque no siempre logra la profundidad emocional que intenta, sí ofrece un acercamiento sincero al proceso de crecimiento adolescente.
Ingride Santos dirige con delicadeza, especialmente en espacios cerrados donde el ruido se vuelve también emocional, y filma a Lati desde la cercanía sin convertirla en símbolo, sino como una joven que intenta encontrar su lugar. El estilo, realista y casi documental, aporta naturalidad, aunque a veces reduce el impacto de ciertas escenas que parecen pedir un estallido mayor.
La película destaca por presentar la música como un refugio y un espacio para resistir, no como un camino hacia la victoria en un concurso, sino como una forma de afrontar el miedo, la culpa, la ausencia y la presión materna, además de la necesidad de entenderse a sí misma. Aunque no siempre logra la profundidad emocional que intenta, sí ofrece un acercamiento sincero al proceso de crecimiento adolescente.
Ingride Santos dirige con delicadeza, especialmente en espacios cerrados donde el ruido se vuelve también emocional, y filma a Lati desde la cercanía sin convertirla en símbolo, sino como una joven que intenta encontrar su lugar. El estilo, realista y casi documental, aporta naturalidad, aunque a veces reduce el impacto de ciertas escenas que parecen pedir un estallido mayor.

Latifa Drame sostiene la película con una mezcla de fuerza y fragilidad que hace creíble la evolución de su personaje, alguien que no es una rapera consolidada, sino una adolescente que quiere rapear. Judith Álvarez sorprende aún más con una presencia que mezcla cansancio y energía contenida, dando profundidad a cada secuencia en la que aparece.
A nivel técnico, la cinta opta por una puesta en escena sobria, con una fotografía fría y urbana que refleja vidas limitadas y a punto de romperse. El sonido juega un papel clave: bases, ecos y silencios conforman un pulso emocional que acompaña a Lati sin imponerse. El montaje, irregular por momentos, recupera fuerza en el tramo final.
En conjunto, Ruido es una obra modesta y auténtica, construida desde la honestidad, aunque sin llegar del todo a la intensidad emocional que su historia parece prometer.
Resumen de la crítica escrita por Pablo Veiga Carpintero
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
A nivel técnico, la cinta opta por una puesta en escena sobria, con una fotografía fría y urbana que refleja vidas limitadas y a punto de romperse. El sonido juega un papel clave: bases, ecos y silencios conforman un pulso emocional que acompaña a Lati sin imponerse. El montaje, irregular por momentos, recupera fuerza en el tramo final.
En conjunto, Ruido es una obra modesta y auténtica, construida desde la honestidad, aunque sin llegar del todo a la intensidad emocional que su historia parece prometer.
Resumen de la crítica escrita por Pablo Veiga Carpintero
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
1 de enero de 2026
1 de enero de 2026
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lati (Latifa Drame) es una adolescente que vive con su madre viuda (Asaari Bibang) y su hermana. En su casa se vive la tristeza de la pérdida del padre y marido y a la vez los miedos de ambas por salir adelante. Cada una los manifiesta y afronta de una manera. Asaari Bibang consigue un personaje muy definido, con carácter que es capaz de cambiar a lo largo de la película y dar consistencia a la historia. El descubrimiento de la película es su protagonista Latifa Drame que va creciendo ante la cámara conforme van pasando los minutos, pareciera que la vemos madurar por momentos y sacando su fortaleza ante el mundo de forma decidida. Pareciera también que va madurando también como actriz del comienzo de la película al final de la misma. El recorrido vital de la protagonista se percibe también en el de la artista como un paralelo que le suma a la narrativa de la película.
Ruido nos lleva al freestyle donde Lati destaca y disfruta. El rap habla del entorno urbano en que se mueve la protagonista pero también de su vida interior donde equilibra lo vulnerable con una fuerza arrolladora. Otro de los éxitos de la directora es dejar que el musical desgrane las distintas temáticas de la película y a la vez que sea la RAPoesía la que nos llegue al corazón y poco a poco vayamos identificándonos con una genuina Lati. También con su maestra (Judith Álvarez) que le da un contrapunto muy logrado a la protagonista porque hace creer en ella y en su autenticidad que le hará recorrer su propio camino. Está muy bien que sea una maestra la que ha elegido Ingride Santos en un mundo donde priman las voces masculinas. Aquí hay que acordarse de Sara Socas y su papel pionero en el freestyle que la llevó incluso a protagonizar en México una de las peleas de gallos más vistas a nivel mundial y que seguro marcó un antes y un después en la afición por este género entre las jóvenes adolescentes. Así que, con Lati, tenemos a otra mujer fuerte del cine actual que es capaz de enfrentar con la palabra a muchos de los fantasmas que acechan en el paso a la edad adulta. Todo un descubrimiento.
Ruido nos lleva al freestyle donde Lati destaca y disfruta. El rap habla del entorno urbano en que se mueve la protagonista pero también de su vida interior donde equilibra lo vulnerable con una fuerza arrolladora. Otro de los éxitos de la directora es dejar que el musical desgrane las distintas temáticas de la película y a la vez que sea la RAPoesía la que nos llegue al corazón y poco a poco vayamos identificándonos con una genuina Lati. También con su maestra (Judith Álvarez) que le da un contrapunto muy logrado a la protagonista porque hace creer en ella y en su autenticidad que le hará recorrer su propio camino. Está muy bien que sea una maestra la que ha elegido Ingride Santos en un mundo donde priman las voces masculinas. Aquí hay que acordarse de Sara Socas y su papel pionero en el freestyle que la llevó incluso a protagonizar en México una de las peleas de gallos más vistas a nivel mundial y que seguro marcó un antes y un después en la afición por este género entre las jóvenes adolescentes. Así que, con Lati, tenemos a otra mujer fuerte del cine actual que es capaz de enfrentar con la palabra a muchos de los fantasmas que acechan en el paso a la edad adulta. Todo un descubrimiento.

Por otro lado, se agradece y mucho que tengamos protagonistas afrodescendientes en el cine cercano. El deseo de ver películas de todas las temáticas, de todas las sensibilidades, con todo el talento de todas las procedencias posibles hace que Ruido se vea como la esperanza de que vamos a tener más cines diversos posibles en breve en nuestras salas cercanas. Y que además, vamos a contar con artistas emergentes como Latifa Drame y otras consagradas en los escenarios como Asaari Bibang que además puedan trabajar juntas con ese feeling que se siente entre ellas. Ahí, está la maestra-actriz Bibang apoyando con su experiencia y talento a la protagonista emergente que actúa desde el disfrute de la experiencia pero que tiene el sostén de la experiencia y el buen hacer ganado en los escenarios en el directo. Un tandem de actrices emocionante desde la propia película pero también desde la construcción de una propia genealogía artística que tenemos tantas ganas de disfrutar.

No hay que olvidar cómo se construye el ambiente urbano con las pandillas pero también cómo se construye su ambiente cercano de amigas con Samia Jahjah que también le proporcionan sostén emocional y dibuja un papel secundario muy interesante que puede dar para una segunda historia paralela. Del mismo modo, retrata la escuela, el ambiente educativo en el que se mueve Lati y su amiga que da oportunidades de promoción a la vez que es otro de los elementos sostenedores del personaje. En este punto conecta con películas como Carmen y Lola o Chinas de Arantxa Echevarría que introduce la escuela pública en ambas con un valor indiscutible para el desarrollo de la historia. Además de este punto, también tiene conexiones con estas películas en el amarre con el cine documental, en cómo se mueve la cámara y en los encuadres. Ya sería estupendo que Ingride Andrade fichara a Carolina Yuste para su próxima película.
En definitiva, hay que ir al cine a verla porque se disfruta mucho y es como género cinematográfico (musical)una oportunidad, hoy en día, exclusiva. Y, a desear que Ingride Andrade tenga financiación para hacer muchas más películas porque está claro que pisa muy fuerte y con apuestas claras y convincentes.
www.cineparatodas.wordpress.com
En definitiva, hay que ir al cine a verla porque se disfruta mucho y es como género cinematográfico (musical)una oportunidad, hoy en día, exclusiva. Y, a desear que Ingride Andrade tenga financiación para hacer muchas más películas porque está claro que pisa muy fuerte y con apuestas claras y convincentes.
www.cineparatodas.wordpress.com
8 de enero de 2026
8 de enero de 2026
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A diferencia de Francia o del Reino Unido, no existen apenas películas sobre personas de otras culturas llegadas a Barcelona en los últimos 25 años ni sobre sus hijos e hijas nacidos ya en la ciudad. Personas que seguramente quisieran vivir con naturalidad el hecho de no reconocerse únicamente de un solo lugar, pero que se sienten empujadas, a menudo contra su voluntad, a tener que escoger entre ser de "allí" o de "aquí".
Pocas herramientas mejores que el cine para acercarnos a su vida, a sus problemas, a sus emociones. Así que hay que celebrar que los creadores de Ruido quisieran arriesgarse a proponernos este tema tan necesario para entender la sociedad real, catalana y española, arrastrándonos más allá de lo que habitualmente se muestra. Elogiable también el haber elegido un personaje central no estereotipado: no es un hombre, no proviene de un país con los mayores flujos de inmigración a España, no tiene un cuerpo normativo, etc
Pocas herramientas mejores que el cine para acercarnos a su vida, a sus problemas, a sus emociones. Así que hay que celebrar que los creadores de Ruido quisieran arriesgarse a proponernos este tema tan necesario para entender la sociedad real, catalana y española, arrastrándonos más allá de lo que habitualmente se muestra. Elogiable también el haber elegido un personaje central no estereotipado: no es un hombre, no proviene de un país con los mayores flujos de inmigración a España, no tiene un cuerpo normativo, etc

Ruido demuestra, una vez más, que el mundo del rap ofrece al guionista una excelente plataforma para urdir una historia cinematográfica. Porque el rap es muchas cosas: en primer lugar, es todo sentimiento, sentimiento sincero y crudo expresado en rimas directas y rápidas; también tiene una estética muy definida y una ética muy clara. A la vez, hay lucha y competencia sin cuartel entre MCs, batallas de gallos que son como combates de boxeo… y, finalmente, el rap es una forma poético-musical que requiere disciplina y esfuerzo para dominarla, al mismo nivel que cualquier forma artística o deportiva. Así que, con todos estos ingredientes, el rap aporta un contexto perfecto para una historia de superación en diferentes planos y capas como la que propone Ingride Santos.
La directora adentra con decisión la cámara en espacios poco habituales: túneles, parques, plazas destartaladas, talleres de lavado de ropa sanitaria, aulas de FP saturadas. El ritmo de la película es ágil; la composición de escenas y la planificación con muchos primeros planos generan dramatismo y nos hacen empatizar rápidamente con la protagonista y su deseo de poder expresarse a través del rap y mostrar con orgullo su identidad ante todos. Concluimos la película con un buen sabor de boca y una sensación de aire fresco, de haber aprendido cosas, de haber viajado a entornos que a muchos nos están cerrados. Además, las batallas de gallos son pura energía en pantalla: aportan momentos de gran tensión y las rimas elegidas tienen mucha fuerza, son como puñetazos.
La directora adentra con decisión la cámara en espacios poco habituales: túneles, parques, plazas destartaladas, talleres de lavado de ropa sanitaria, aulas de FP saturadas. El ritmo de la película es ágil; la composición de escenas y la planificación con muchos primeros planos generan dramatismo y nos hacen empatizar rápidamente con la protagonista y su deseo de poder expresarse a través del rap y mostrar con orgullo su identidad ante todos. Concluimos la película con un buen sabor de boca y una sensación de aire fresco, de haber aprendido cosas, de haber viajado a entornos que a muchos nos están cerrados. Además, las batallas de gallos son pura energía en pantalla: aportan momentos de gran tensión y las rimas elegidas tienen mucha fuerza, son como puñetazos.

Aun así, hay, a mi juicio, elementos menos elogiables. Por comentar algunos:
- Los personajes y las situaciones son originales, pero la estructura subyacente de la trama es muy tópica, todo un lugar común cinematográfico sin introducir apenas giros personales.
- Lo que se gana en frescura con un elenco lleno de actores no profesionales hace, en contrapartida, flaquear ciertas escenas a priori llenas de dramatismo, pero interpretadas con más buena voluntad que acierto (un ejemplo de actores no profesionales muy bien dirigidos es La Maternal, de Pilar Palomero).
- La percepción que tiene el espectador del tiempo es muy confusa: no se sabe cuándo las escenas están separadas por horas, días o semanas.
- El rol en la historia del contexto de los personajes (ciudad, escuela, trabajo) es muy limitado y reduccionista.
Sería deseable que existieran muchas películas como esta, que nos habla de jóvenes y de su lucha por encontrar un camino propio en un entorno que los ningunea. Se requieren siempre referentes y pioneros para que vengan otros cineastas más tarde y desarrollen ideas más elaboradas o nos cambien la perspectiva con propuestas más disruptivas. También hay que crear mercado para atraer mayores presupuestos, aunque el cine social no necesariamente requiera de enormes sumas de producción. Ruido viene, pues, a ocupar un espacio que debía ser llenado, y ojalá que motive a más cineastas a crear otras historias dedicadas a quienes no tienen altavoz en los mundos mainstream a los que estamos acostumbrados, y que ya cansan.
- Los personajes y las situaciones son originales, pero la estructura subyacente de la trama es muy tópica, todo un lugar común cinematográfico sin introducir apenas giros personales.
- Lo que se gana en frescura con un elenco lleno de actores no profesionales hace, en contrapartida, flaquear ciertas escenas a priori llenas de dramatismo, pero interpretadas con más buena voluntad que acierto (un ejemplo de actores no profesionales muy bien dirigidos es La Maternal, de Pilar Palomero).
- La percepción que tiene el espectador del tiempo es muy confusa: no se sabe cuándo las escenas están separadas por horas, días o semanas.
- El rol en la historia del contexto de los personajes (ciudad, escuela, trabajo) es muy limitado y reduccionista.
Sería deseable que existieran muchas películas como esta, que nos habla de jóvenes y de su lucha por encontrar un camino propio en un entorno que los ningunea. Se requieren siempre referentes y pioneros para que vengan otros cineastas más tarde y desarrollen ideas más elaboradas o nos cambien la perspectiva con propuestas más disruptivas. También hay que crear mercado para atraer mayores presupuestos, aunque el cine social no necesariamente requiera de enormes sumas de producción. Ruido viene, pues, a ocupar un espacio que debía ser llenado, y ojalá que motive a más cineastas a crear otras historias dedicadas a quienes no tienen altavoz en los mundos mainstream a los que estamos acostumbrados, y que ya cansan.
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