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9
6 de agosto de 2007
6 de agosto de 2007
29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
El papel de fray Guillermo de Baskerville le va como anillo al dedo a Sean Connery. Este gran actor sabe dotarlo de las inflexiones adecuadas, de tal modo que no puedo concebir la interesante personalidad del monje inglés sin atribuirle los rasgos del actor.
Estupenda adaptación de la aclamada novela de Umberto Eco, que lleva a la pantalla el ambiente tenebroso e intrigante de un monasterio benedictino que está siendo sacudido por misteriosos crímenes.
Lo mejor es la hipnótica y compleja personalidad de fray Guillermo, un hombre que ha vivido mucho y ha adquirido mucha experiencia, y si a ello añadimos una mente penetrante y aguda y una desarrollada capacidad de observación y de deducción, entonces tenemos a una especie de detective medieval que sería la envidia de los servicios de investigación actuales.
Con el poder de su mente analítica y unas generosas dosis de sentido común, fray Guillermo es capaz de adivinar y deducir cosas que escaparían a la comprensión de la mayoría, no tan entrenados como él en buscar con minuciosidad las causas lógicas y mundanas de ciertos sucesos insólitos.
Estupenda adaptación de la aclamada novela de Umberto Eco, que lleva a la pantalla el ambiente tenebroso e intrigante de un monasterio benedictino que está siendo sacudido por misteriosos crímenes.
Lo mejor es la hipnótica y compleja personalidad de fray Guillermo, un hombre que ha vivido mucho y ha adquirido mucha experiencia, y si a ello añadimos una mente penetrante y aguda y una desarrollada capacidad de observación y de deducción, entonces tenemos a una especie de detective medieval que sería la envidia de los servicios de investigación actuales.
Con el poder de su mente analítica y unas generosas dosis de sentido común, fray Guillermo es capaz de adivinar y deducir cosas que escaparían a la comprensión de la mayoría, no tan entrenados como él en buscar con minuciosidad las causas lógicas y mundanas de ciertos sucesos insólitos.

Valentina Vargas
Acompañado del joven e inexperto Adso, al que fray Guillermo se complace en instruir y guiar, ambos mantienen un fuerte lazo que emula las relaciones paterno-filiales, y el joven Adso va despertando a muchas realidades y tentaciones que el mundo le ofrece. Entre los dos, ayudados por los monjes del monasterio, tratarán de ir resolviendo el misterio de los crímenes y vamos a hallar que la vida dentro de los muros del monasterio no es tan sosegada ni letárgica como podría parecer desde fuera.
Apasionante y cruda intriga policíaca que despertaría las envidias del mismísimo Sherlock Holmes.
Apasionante y cruda intriga policíaca que despertaría las envidias del mismísimo Sherlock Holmes.
25 de junio de 2015
25 de junio de 2015
28 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
En realidad, si te pones a analizar un poco más en serio esta saga, te das cuenta de que parte de una premisa muy poco probable. Estoy convencida de que la gran mayoría de la gente sería divergente, porque es prácticamente imposible que alguien encaje en una única categoría. Por ejemplo, ¿quién que posea cordialidad no tiene al mismo tiempo rasgos de abnegación? ¿La erudición no está relacionada en muchos casos con la verdad, y la verdad con la búsqueda del saber? ¿Quién no tiene algo de osado, aunque no lo demuestre escalando edificios ni saltando al vacío? La valentía no se mide simplemente por el rasero de ser capaz de cometer locuras y subirse a un tren en marcha.
Por eso en el fondo la historia me huele a muy simple, lo reconozco. Pero al reflejar una sociedad distópica que te engancha, te olvidas casi por completo de que jamás se podría construir una comunidad así.
Porque casi todos seríamos divergentes, por no decir todos.
La segunda parte pega un bajón. Carece de la potencia de la primera. Quitando algunos buenos giros y un sugerente final, nada impresiona mucho. Shailene Woodley sigue siendo lo mejor, bien acompañada por su compañero de reparto. Kate Winslet apenas aporta ya, Miles Teller tiene su punto y Naomi Watts es una de las novedades, aunque tampoco está muy aprovechada.
Por eso en el fondo la historia me huele a muy simple, lo reconozco. Pero al reflejar una sociedad distópica que te engancha, te olvidas casi por completo de que jamás se podría construir una comunidad así.
Porque casi todos seríamos divergentes, por no decir todos.
La segunda parte pega un bajón. Carece de la potencia de la primera. Quitando algunos buenos giros y un sugerente final, nada impresiona mucho. Shailene Woodley sigue siendo lo mejor, bien acompañada por su compañero de reparto. Kate Winslet apenas aporta ya, Miles Teller tiene su punto y Naomi Watts es una de las novedades, aunque tampoco está muy aprovechada.
Además, hay algunos detalles como mínimo absurdos, por no decir francamente ridículos. Quien quiera conocerlos, están en el spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¿Por qué ahora Tris habla tanto de matar a Janine cuando en la primera parte tuvo su oportunidad de oro y en cambio la dejó viva, sin que se supiera el motivo, ya que no creo que fuese por compasión?
¿Por qué cuando suben al tren y se ven rodeados de Abandonados amenazantes, Cuatro espera a que hayan llovido los mamporros para soltar de repente su verdadero nombre y que los Sin Facción reaccionen como si eso fuera el salvoconducto por el que, si el chaval lo hubiese dicho unos minutos antes, se habrían ahorrado tanta gresca?
¿Por qué Peter cambia tanto de chaqueta y la gente lo acepta en un bando o en otro como si nada? Lo bueno es que Tris suele darle para el pelo.
¿Por qué cuando suben al tren y se ven rodeados de Abandonados amenazantes, Cuatro espera a que hayan llovido los mamporros para soltar de repente su verdadero nombre y que los Sin Facción reaccionen como si eso fuera el salvoconducto por el que, si el chaval lo hubiese dicho unos minutos antes, se habrían ahorrado tanta gresca?
¿Por qué Peter cambia tanto de chaqueta y la gente lo acepta en un bando o en otro como si nada? Lo bueno es que Tris suele darle para el pelo.
CortometrajeAnimación
2010Animación, Voz: Tim Minchin
7
15 de marzo de 2011
15 de marzo de 2011
26 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
El corto ganador del Óscar de 2010 viene dotado de gran calidad visual y sonora. Me emociona un poco esta pequeña metáfora sobre la diferencia y la marginación.
Una estética que recalca la manía de indicar y de orientarse, señales con flechas por doquier, para que la gente siga caminos confusos. Revelándose inútiles, pues en realidad no conducen a ninguna parte. Transportes urbanos que vienen y van, llevando y trayendo, en un trasiego intrascendente. Carteles y más carteles, semáforos que no regulan tráfico alguno, calles insulsas, mecanización excesiva, transeúntes grises que deambulan de acá para allá, ajenos a los problemas de los demás, embutidos en su cuadriculados quehaceres.
Un chico cargado con una mochila agudiza la vista y mira a su alrededor, cosa que el resto no hace. Va buscando cosas perdidas, estrambóticas, abandonadas, en las que nadie se fija. Todos andan demasiado ocupados para recoger trastos inservibles.
Hay un trasto vivo semienterrado en la playa. El chico se pregunta cómo encontrar una ubicación para él, para que no se sienta solo. No se puede quedar en su casa, pero tampoco puede dejarlo tirado, pues su corazón no es gris.
Una estética que recalca la manía de indicar y de orientarse, señales con flechas por doquier, para que la gente siga caminos confusos. Revelándose inútiles, pues en realidad no conducen a ninguna parte. Transportes urbanos que vienen y van, llevando y trayendo, en un trasiego intrascendente. Carteles y más carteles, semáforos que no regulan tráfico alguno, calles insulsas, mecanización excesiva, transeúntes grises que deambulan de acá para allá, ajenos a los problemas de los demás, embutidos en su cuadriculados quehaceres.
Un chico cargado con una mochila agudiza la vista y mira a su alrededor, cosa que el resto no hace. Va buscando cosas perdidas, estrambóticas, abandonadas, en las que nadie se fija. Todos andan demasiado ocupados para recoger trastos inservibles.
Hay un trasto vivo semienterrado en la playa. El chico se pregunta cómo encontrar una ubicación para él, para que no se sienta solo. No se puede quedar en su casa, pero tampoco puede dejarlo tirado, pues su corazón no es gris.
Dulce historia sobre el acto de tender una mano cuando más se necesita.
14 de octubre de 2010
14 de octubre de 2010
26 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Charles, un marido con el que Hélène lleva casada once años. Michel, un encantador hijo de diez. Un montón de dinero. Una mansión señorial en Versalles. Toda la ropa, complementos y cosméticos que ella pueda desear. Todos los caprichillos propios de una rica burguesa. Una criada que hace las tareas del hogar. Tiempo libre a mogollón. Cócteles, fiestas y salidas con amigos. Bebidas en cantidad en el minibar, porque, según lo que se suele ver en las películas, los ricos beben más alcohol que agua. Peluquería y salón de estética. Jugar con Michel y repasar con él los deberes escolares.
Hélène regresa al atardecer de sus recados en París y Charles llega de la oficina, se sirve un whisky y se sienta en el sofá a ver la tele mientras espera a que la cena esté lista. Al acostarse, un beso de buenas noches y Hélène rumia, tendida en la cama con su sexy camisón que él no ha llegado a tocar, el aburrimiento que se la está comiendo. Tiene todo lo que podría soñar. Y, sin embargo… Le falta algo. Su marido no la llena. Se quieren mucho, pero se palpa entre ellos demasiada formalidad, una rutina demasiado apacible, sin fuegos artificiales. Un punto de frialdad, no por carencia de afecto, sino por caracteres no dados a la fogosidad, poca comunicación e inercia. Ese matiz de gelidez ambiental es una característica que distingue al Chabrol de hace unas décadas. En ese escenario de casa de muñecas, la esposa luce rabiosamente atractiva, el cabello cuidadosamente peinado, el suave cutis maquillado con pericia, el cuerpo joven y elástico cubierto por favorecedores vestidos. El aspecto de una burguesa de bandera cuyas manos arregladas con manicura no se estropean faenando, cuyos elegantes y seductores vestidos no se manchan limpiando la casa o cocinando, y que pasea su ocio por las habitaciones y jardines de su caserón, y por todos los locales parisinos habilitados para las personas que pueden permitirse pasar las horas sin correr azuzadas por las obligaciones.
Hélène regresa al atardecer de sus recados en París y Charles llega de la oficina, se sirve un whisky y se sienta en el sofá a ver la tele mientras espera a que la cena esté lista. Al acostarse, un beso de buenas noches y Hélène rumia, tendida en la cama con su sexy camisón que él no ha llegado a tocar, el aburrimiento que se la está comiendo. Tiene todo lo que podría soñar. Y, sin embargo… Le falta algo. Su marido no la llena. Se quieren mucho, pero se palpa entre ellos demasiada formalidad, una rutina demasiado apacible, sin fuegos artificiales. Un punto de frialdad, no por carencia de afecto, sino por caracteres no dados a la fogosidad, poca comunicación e inercia. Ese matiz de gelidez ambiental es una característica que distingue al Chabrol de hace unas décadas. En ese escenario de casa de muñecas, la esposa luce rabiosamente atractiva, el cabello cuidadosamente peinado, el suave cutis maquillado con pericia, el cuerpo joven y elástico cubierto por favorecedores vestidos. El aspecto de una burguesa de bandera cuyas manos arregladas con manicura no se estropean faenando, cuyos elegantes y seductores vestidos no se manchan limpiando la casa o cocinando, y que pasea su ocio por las habitaciones y jardines de su caserón, y por todos los locales parisinos habilitados para las personas que pueden permitirse pasar las horas sin correr azuzadas por las obligaciones.

Claude Chabrol & Michel Bouquet
Pronto Charles descubrirá que las escapadas de Hélène a la capital esconden un objetivo mucho menos inofensivo que arreglarse el pelo y las uñas, ir de compras o ver películas en el cine. Y en su ordenada y previsible vida se va a abrir una grieta abismal…
Chabrol se cuela en la insatisfacción sexual de una mujer de elevada posición social envuelta en lujos que, carente de la pasión que necesita renovar en sus rescoldos, sale a buscarla fuera. Y el choque del marido contra lo que viene a romper sus ordenados esquemas: la infidelidad.
Chabrol se cuela en la insatisfacción sexual de una mujer de elevada posición social envuelta en lujos que, carente de la pasión que necesita renovar en sus rescoldos, sale a buscarla fuera. Y el choque del marido contra lo que viene a romper sus ordenados esquemas: la infidelidad.
26 de agosto de 2008
26 de agosto de 2008
26 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Drama coral de Iñárritu, espectacular, variopinto, heterogéneo, social a la vez que intimista, pulsante de tensión que mantiene en la cuerda floja, certeramente crítico y crudo. El tándem Iñárritu-Arriaga vuelve a dar en la tecla. El director mexicano se ha perfilado como un veterano en el género del drama social, que se sumerge de lleno en el cráter del volcán en erupción que es toda esta mezcla de sociedades y pueblos. Habitantes mal avenidos de un planeta que gira sin cesar, habiendo dejado en cada vuelta un sinfín de historias de dolor, felicidad, horror y esperanza.
Una acción inconsciente puede tener consecuencias insospechadas y funestas.
Un arma en las manos de unos niños.
Un disparo fortuito que enciende la mecha, directa a la pólvora de los presagios más aciagos, dispuesta a explotar.
Iñárritu, como ya hizo en "Amores perros", gusta de intercalar pedazos de sucesos que acaecen a una serie de personas unidas por ciertos nexos comunes que van surgiendo trozo a trozo, como una cadena impalpable que progresivamente, eslabón a eslabón, va asociando sus vidas sin que ellas mismas adviertan plenamente su conexión.
Una acción inconsciente puede tener consecuencias insospechadas y funestas.
Un arma en las manos de unos niños.
Un disparo fortuito que enciende la mecha, directa a la pólvora de los presagios más aciagos, dispuesta a explotar.
Iñárritu, como ya hizo en "Amores perros", gusta de intercalar pedazos de sucesos que acaecen a una serie de personas unidas por ciertos nexos comunes que van surgiendo trozo a trozo, como una cadena impalpable que progresivamente, eslabón a eslabón, va asociando sus vidas sin que ellas mismas adviertan plenamente su conexión.

Rinko Kikuchi
Un acto en un principio inofensivo como regalar amistosamente un arma de fuego a alguien en señal de agradecimiento, puede ser el detonante de una desgracia.
Es lo que tiene manipular un arma tan ricamente y despreocupadamente. Como si fuese un juguete. Como si no sucedieran ya suficientes atrocidades a causa de ellas.
Varios países, diversos dramas personales que comienzan a desplegarse a partir de ese disparo fatal. Dramas que a su vez arrastran consigo conflictos internacionales y de fronteras, de razas, traumas íntimos, problemas matrimoniales, los demonios de una adolescencia infeliz, tragedias familiares y peligros que acechan a niños inocentes, que son víctimas de la irresponsabilidad de los adultos y de la fatalidad.
Todo combinado en un cóctel explosivo que arde bajo la superficie, abrasador, con escasos instantes de respiro.
Ambientes, lugares y costumbres radicalmente distintos, desde aldeas perdidas de Marruecos, pasando por la superpoblación vertical y luminosa de Tokio y la zona fronteriza y desértica entre Estados Unidos y México, mostrando dos mundos vecinos pero muy dispares entre sí, mientras la mecha avanza quemando a su paso casi todo lo que encuentra.
Es lo que tiene manipular un arma tan ricamente y despreocupadamente. Como si fuese un juguete. Como si no sucedieran ya suficientes atrocidades a causa de ellas.
Varios países, diversos dramas personales que comienzan a desplegarse a partir de ese disparo fatal. Dramas que a su vez arrastran consigo conflictos internacionales y de fronteras, de razas, traumas íntimos, problemas matrimoniales, los demonios de una adolescencia infeliz, tragedias familiares y peligros que acechan a niños inocentes, que son víctimas de la irresponsabilidad de los adultos y de la fatalidad.
Todo combinado en un cóctel explosivo que arde bajo la superficie, abrasador, con escasos instantes de respiro.
Ambientes, lugares y costumbres radicalmente distintos, desde aldeas perdidas de Marruecos, pasando por la superpoblación vertical y luminosa de Tokio y la zona fronteriza y desértica entre Estados Unidos y México, mostrando dos mundos vecinos pero muy dispares entre sí, mientras la mecha avanza quemando a su paso casi todo lo que encuentra.

Brad Pitt & Cate Blanchett
Fotografía que nos lleva por los diversos lugares en acusados contrastes, narración no lineal, alternando las distintas historias y empleando la técnica de la anticipación y la vuelta atrás, manteniendo en vilo al espectador con unas tácticas argumentales y narrativas que enganchan saltando de una parte a otra, dejando siempre a la expectativa de lo que sucederá próximamente.
El trabajo de todo el reparto es digno de elogio, desde los más experimentados profesionales del mundo del espectáculo, hasta los rostros menos conocidos. Desde los mayores hasta los más pequeños. Todos ellos realizan una labor encomiable, creíble y que cala en las emociones.
El trabajo de todo el reparto es digno de elogio, desde los más experimentados profesionales del mundo del espectáculo, hasta los rostros menos conocidos. Desde los mayores hasta los más pequeños. Todos ellos realizan una labor encomiable, creíble y que cala en las emociones.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y sin faltar el espléndido complemento de la banda sonora de Gustavo Santaolalla, que magnifica el espíritu controvertido, comprometido y difícil de la que sin duda es, al menos para mí, una de las grandes películas del año 2006 y, me atrevería a decir, de los últimos años.
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