37 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La "nouvelle vague". Cine directo, sin pausas, mucho diálogo, cortes bruscos, largos y continuos planos-secuencia, cine de sentimientos, sin concesiones. Truffaut (idea original), Chabrol (asesor técnico) y Godard (director) se dan cita en esta película de culto de la nueva ola francesa.
Amores y odios, momentos felices y grandes fustraciones. Ese toque de sadomasoquismo al final.
Jean Paul Belmondo: Un vividor. Disfruta (o sufre) el instante. Se rinde a la vida fácil; aspira con ir a Milán y Roma. Le gusta Patricia (Jean Seberg). Carece de moral. Pero no parece ser feliz; incluso está de acuerdo en ir a la carcel para acabar con la fustrante intensidad de su vida.
Jean Seberg: Guapa y perturbadora ¿que busca?. Es sensual y sexy. Parece tener dudas acerca de todo, lo cual es normal. Es casi una niña.
Jean-Luc Godard deja que los sentimientos afloren. Casi sin límites y muchas veces sin lógicas claras. Así es la vida. No todas las actitudes son explicables.
Es el cine de autor puro y duro, para bien o para mal.
Sin embargo es una película (un genero?) no excesivamente entendible-asequible, especialmente fuera de Francia. Puede haber un punto de sobrevaloración cinéfila.
32 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una tarde-noche del año 1972 (aproximadamente). Cine Actualidades, situado en la calle Buenos Aires de Bilbao. El que suscribe vió "La noche de los muertos vivientes" de George A. Romero (no confundir con ninguna otra) con uno o dos amigos (no lo recuerdo en detalle).
La película era diferente, con una atmósfera misteriosa, perversa, cansina, putrefacta. No existían excesivos antecedentes de este tipo de cine y el que suscribe no había visto nada similar. Ni de lejos.
Por eso, la experiencia fue casi religiosa. Una película de culto por los siglos de los siglos. Mi madre (a la que conté la película) no entendía nada ¿muertes vivientes?.
Existe un generalizado consenso en la valoración de "La noche de los muertos vivientes" (George A. Romero, 1968) como la mejor película de "muertos vivientes", de "zombis". Hay varios argumentos que avalan dicha valoración:
- Fué la primera película que se centra directamente en los "muertos vivientes" desde una perspectiva contemporánea. Existían antececedentes; pero casi siempre apoyados en el vudu africano (Yo anduve con un zombi) o en el mundo atemporal de los vampiros (las grandiosas películas de Drácula). En esta ocasión se presentan aquí y ahora. En nuestra casa.
- Por lo dicho anteriormente, el film supuso una nueva orientación (e inspiración) en el cine de terror. Plantea matices argumentales inéditos. Creó escuela.
- La elección del blanco y negro (una vez más) es impecable, sobrecogedora.
Luego vinieron muchas películas de zombis y "fauna derivada"; del propio Romero (p.e. Zombi, 1979) y de muchísimos otros. Es reseñable la reciente "Amanecer de los muertos" (Zack Snider, 2004) con la inmejorable acriz Sarah Polley..
Ha habido algunas películas interesantes, pero sobre todo, muchos "bluffs", repeticiones de lo mismo una y otra vez, en busca del grito (o lo que es peor, la carcajada, del espectador).
Y aquí un paréntesis para el redactor: Lo que menos soporto en una película de terror es que algunos estúpidos (en el sentido mas literal de la palabra) se partan el bazo riéndose. Pero, en fin, la libertad debe triunfar. No cabe duda.
Volviendo a tema de la película, es apasionante la fascinación (de la literatura, el cine, la filosofía..) por la vuelta a la vida trás la muerte. El hombre está aquí para morir (polvo eres) pero no se resigna. La vida a pesar de la infelicidad, es demasiado bella. Las válvulas de escape de la imaginación son imprevisiles ante semejante necesidad.
En cada momento los argumentos son distintos. En 1968 la amenaza de los avances científicos (la radiación) son la causa de la resurrección de los muertos. En otros momentos y en otros lugares existirán otros argumentos.
Se trata de una película de bajo presupuesto, con interpretes funcionales (poco conocidos). En todo momento el film tiene un tono amateur, con pocos matices, serio, sin concesiones humorísticas. La película es seca, eficaz....creible.
28 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Andrei Tarkosvsky es el cineasta ruso más conocido y reconocido en el mundo junto a los pioneros Pudovkin o Einsestein.
Su cine es contemplativo, lento, detallista, documental, quizá grandilocuente. Está emparentado con el cine de Kubrick o Werner Herzog (la construcción de la campana y el barco de Fitzcarraldo tienen mucho en común).
Pero es un cine difícil. Sin duda (nunca vayas con tu madre a ver una película de Tarkovsky). Presenta los escenarios, los hechos, los objetos, los protagonistas, los diálogos, las acciones...pero no explica nada. Exige concentración y sobre todo, cierto pre-conocimiento del contexto (o algo más). Y siempre queda casi todo abierto. Los finales y los principios. Hay que aceptarlo así y disfrutarlo así.
"Andrei Rublev", "Solaris" y "Stalker" son tres de sus películas fundamentales. Con temáticas radicalmente distintas, tienen mucho en común (la forma de entender el cine de Tarkovsky): la medición al detalle de todos los planos y encuadres (como si de una obra pictórica se tratase), el control de los actores, la recreación en cada escena, en cada personaje, en cada objeto; y esa captación visual y sonora de los arroyos y cursos de agua cristalina. Todo despacio, muy despacio. No hay prisa. ¡Que agradable es la caida de la lluvia en las películas de Tarkovsky!
El propio Tarkovsky dijo en una ocasión que el secreto de un director está en narrar de una forma interesante. El lo hizo. Y lo hizo con medios. La industria del cine ruso le dió dinero.
Puede haber diferentes formas de hacer cine, pero sin duda el que más frutos artísticos ha dado a día de hoy es el cine de autor. El cine en el que el director domina (de una u otra forma) a los actores y a todos los técnicos de la producción (Kubrick, Allen, Almodovar, Buñuel, Lynch..)
La película es solo medianamente fiel a la historia de Rusia del siglo XV. Pero eso no importa. Se trata de disfrutar de la belleza. La belleza salvará al mundo ¿o no?
24 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Es como una fábula, como un cuento para adultos. Estamos allí donde lo imposible es posible. El "país de nunca jamás" en un pueblo francés de los años ochenta.
La película cuenta sensaciones que todos (¿casi todos?) hemos tenido o al menos, nos resultan abrumadoramente familiares. Esa fascinación por la peluquera que nos lava la cabeza y nos afeita el cuello, ese dejarse hacer, solo sentir y quizá ver (el pecho de la primera peluquera). Ese enamoramiento, esa pasión que apenas se entiende, pero se vive.
El padre del protagonista le dice a este que para conseguir algo, solo hay que desearlo con todas sus fuerzas. El "decide" casarse con una peluquera. No sabe cuando pero sabe que lo conseguirá.
Patrice Laconte nos narra la historia de una forma portentosa, nos arrulla, nos sugiere, nos engaña. Amamos el mundo irreal en el que vive la pareja protagonista. No existen los problemas, solo el amor, la seducción, el sexo y la pasión. Esa pasión que nunca podrá ser sustituída por la ternura.
Fascinante y sensual Anna Galiena. Inconmensurable Jean Rochefort.
Es inevitable mencionar la escena en la que, tumbados en el suelo, tras haber pasado una noche fumando y bebiendo cócteles de agua de colonia, ella dice que tiene mucha resaca y él le responde: "La culpa es del after shave. No debíamos haberlo bebido. Las mezclas son malas". Unico toque de humor que pone la guinda a una película preciosa.
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La película narra paso a paso y de una forma exquisítamente fiel al Evangelio de San Mateo, la vida de Jesús se Nazareth.
Técnicamente es casi perfecta, con una logradísima dirección de actores y con una ambientación y puesta en escena mas que meritorias. Hay encuadres preciosos en los que los rostros de los personajes lo expresan todo.
Pocas veces el cine ha tenido una mejor Virgen María (de joven y de mayor), un mejor San José, un mejor Judas...los Reyes Magos, Herodes. El papel de Cristo es otra cosa; muy digna de analizar en una o varias tesis doctorales.
Hay dos aspectos especialmente destacables en el film: las austeridad y los sermones.
La Austeridad: Reina en todo momento. En la forma de filmar (neorrealismo) y en la presentación de los hechos. No hay grandilocuencias.. Ni en la entrada a Jerusalen (solo unos pocos niños llevan un ramito en sus manos), ni en el juicio (parece algo cotidiano), ni en la crucifixión. Las connotaciones hipersolemnes de otras producciones están totalmente ausentes.
Los sermones: Pasolini reproduce sin pudor, una y otra vez, los sermones incongruentes, amenazadores, incoherentes, contradictorios, volubles, vengativos..de Jesucristo. Este es sin duda, el mayor logro de la película. El Evangelio de San Mateo dice lo dice. Está escrito. A partir de ahí, cada uno debe intertretar y digerir los mensajes.
Película inteligentísima por los cuatros costados- El ateo Pasolini cuenta la historia de Cristo. Mejor no la podía contar.
Mordaz crítica a la ignorancia, la intolerancia, la superstición, la religión, los intereses de todo tipo, desde la más extricta ortodoxia evangélica.
Obtuvo, entre otros, el Gran Premio del Oficio Católico del Cine. ¿La ironía en su estado máximo?