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Críticas de: Josey Wales
Josey Wales Villanueva de la Serena (Extremadura) - España 
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El jinete pálido (1985)
Clint Eastwood
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| 46 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2007 |
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Si bien “El jinete pálido”, es una especie de “remake” de la mítica “Raíces profundas” de George Stevens (1953), y aborda de algún modo la misma temática moral de aquella obra, Eastwood reinterpreta a su manera los dilemas planteados en la primera.
Coinciden en varias cosas; un protagonista que se une a la causa de los débiles para vencer al opresor, el elemento de admiración de uno de los personajes infantiles, y más de una escena peculiar de la primera, que se repite ciertamente en la obra de Eastwood. Pero por otro lado, ambas obras son claramente diferenciables. El pistolero que interpreta Eastwood, se aleja de los cánones de “western psicológico” en los que se enmarca el primero (huída de las armas y deseo de no violencia). El Predicador no rehúsa en ningún momento pelear con el adversario, al contrario, ofrece una diversidad de luchas interesante (pistolas, puños o palos). Otra diferencia la encontramos en el personaje infantil. En “Raíces profundas”, el personaje es un niño, que se siente fascinado por aquel forastero “altruista”; en “El jinete pálido”, el personajes es una niña, cuya admiración va pasando por diversas fases a lo largo de la película, hasta dar a entender cierto deseo irrefrenable en la niña, de cierto tono místico, que engarza perfectamente con el aura misterioso del Predicador.
Pero si hay algo que diferencie claramente a esta obra, tanto de la Stevens, como del resto de los “westerns”, es el tono bíblico que tiene la cinta, y su “apocalíptico” final. El personaje de Eastwood es un fantasma atemporal, del que se desconoce todo (nombre, origen, destino…). Sólo le inspira una cierta obsesión por la justicia, y una inquietante relación con uno de los personajes del film, cuyo encuentro final y desenlace, deja abierto a diversas interpretaciones el pasado en común de ambos.
Con una ambientación excepcional, Eastwood sumerge al espectador en un clima de “nebuloso y fantasmagórico” suspense, que no cesa hasta la última secuencia de la película en que el jinete marcha de aquel lugar, hacia “ninguna parte”.
Destaca la peculiar presentación del Predicador, llegando entre brumas al poblado minero, mientras la niña (casi premonitoriamente) recita unos versículos bíblicos que rezan así: “…Y contemplé un caballo pálido, y el nombre del jinete era Muerte, y el infierno le seguía.”
La lucha final en el pueblo cercano, deja entrever las influencias europeas (sobre todo de Leone), en cuanto a la estructura y desenlace del enfrentamiento, así como en el tratamiento de los planos.
El siempre controvertido Eastwood, alcanza con esta obra la plenitud como director, y ofrece un adelanto de la calidad del cine que será capaz de ofrecer en adelante.
Josey Wales 
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El Padrino. Parte II (1974)
Francis Ford Coppola
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| 35 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Diciembre de 2007 |
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Yo voy de elitista, soy el sumum del conocimiento filosófico moderno y considero que esta película es una orgía comercial digna de mentes alienadas y sin sensibilidad, embobadas por el inconfundible olor a pudredumbre cerebral. Y una mierdaaaaa!!!! me oís bien... Y una mierdaaaaaa!!!!!!
El simple hecho de hacer un apunte de semejante calibre, es para ponerse a llorar. Puedo tolerar que esta película no guste, que resulte aburrida, incluso que desagrade, porque para gustos los colores. Pero lo que es inconcebible es que se presente a una obra maestra del cine como el paradigma de la insensatez, la vulgaridad que a menudo caracteriza al pensamiento masivo, o simplemente una "película de tiros".
Resulta doloroso contemplar una crítica en la que se hace una nueva revisión "standar" a cerca de la sociedad actual; nada nuevo, con apuntes filosóficos por aquí, algo de buen vocabulario por allá, con la esperanza, por parte de su autor, de que eso baste para tener la licencia de enumerar una sarta de gilipolleces, atacando a la película con el único pretexto de ser muy popular. Es cierto que a menudo el éxito exhacerbado de un film entre el público de "a pie", suele ser seña de baja calidad, pero negar la posibilidad de que una película logre llevar de la mano a público y crítica es admitir la imposibilidad de reconciliación entre élite y masa. A veces no hace falta un desarrollo exquisito del gusto cinematográfico para degustar una buena obra.
No hay nada más vulgar que retozarse en la vulgaridad, exponiendo topicazos uno detrás de otro, con el objeto de sentir que se está por encima de la masa, cuando en realidad se supera en mediocridad a la misma.
No hay nada más mediocre que pretender hacer de la mediocridad una virtud.
Esta película es esencial, y aunque su hermana mayor es soberbia, no deja de ser de imprescindible visualización.
Josey Wales 
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El león en invierno (1968)
Anthony Harvey
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| 20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Diciembre de 2007 |
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Imprescindible por varias cosas. Primero por la magistral interpretación de Katharine Hepburn y Peter O'Toole, que hacen gala de una gran química en pantalla, sorteando con acierto las imprevisibles embestidas de un guión, que con sus idas y venidas, complica la actuación de ambos, obligándoles a dar muestra de multitud de registros, incluso en una misma secuencia. De entre los secundarios (a pesar de que todos están más que acertados), yo destacaría el cínico y sombrío papel de John Castle (Geoffrey), quien a pesar de ser repudiado por el resto de personajes de la trama, logra mantenerse lo suficientemente cerca de ellos como para poder jugar sus bazas en la contienda.
Segundo, por el original tratamiento de la vida en la Corte inglesa; alejado de ideas estereotipadas basadas en la ostentosidad de los monarcas, Harvey nos muestra una hipótesis más realista de la vida en palacio en el s. XII. Ese realismo se ve acentuado en el personaje del Rey (O'Toole), quién no precisa nada más que de una hermosa capa y una corona, para dejar de parecer un campesino más, y convertirse en el hombre más poderoso de la Tierra.
Por último, imprescindible por el enorme guión nombrado anteriormente, que descoloca continuamente al espectador y lo sumerge en un laberinto de estrategias, traiciones, rencores, pasiones y recuerdos, desarrollados con la estructura de la mejor de las partidas de ajedrez.
Josey Wales 
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Lawrence de Arabia (1962)
David Lean
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| 16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Noviembre de 2008 |
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Esta película lo tiene todo. Cada vez que veo una película de David Lean, el regusto que me queda es de admiración, de saber que estoy viendo "cine total", de saber que esta película no ha sido dada por concluída hasta que cada una de las partes que forman este enorme todo (casi 4 horas no es moco de pavo) han sido pulidas hasta alcanzar su mejor versión posible. Todos y cada uno de los aspectos técnicos de esta película son colosales...fotografía, montaje, banda sonora, interpretaciones, guión, dirección... Todo está exprimido al máximo, es difícil hacer un mejor trabajo en cada uno de los apartados.
Este "tedio insufrible", como dicen algunos, a mi me supuso una auténtica experiencia inolvidable, un constante babear delante de la pantalla; a veces sólo me faltaba levantarme del sofá y arengar a Lean, cual forofo futbolero, gritándole: "Otra vez Sir David!!!", "Hazlo otra vez!!!"... Quiero ver otra vez la llegada de Sherif Alí...Quiero ver la sombra del hombre caminando sobre los vagones, convirtiéndose en un dios...Quiero volver a ver como toman la ciudad (posiblemente el plano más hermoso que haya visto en el cine).
O'Toole...se me cayeron los huevos al suelo y no volvieron a su lugar de origen hasta el último segundo de cinta.
Y también...Anthony Quinn...no se puede tener más carisma con una nariz tan fea!! Excepcional.
Pero es que además...Omar Sharif...junto a Lawrence, el personaje más atractivo del film, el que conoce paso a paso las vivencias de éste, y posiblemente el único que asiste de verdad a su tormento y declive. Soberbio.
Y para más INRI...Alec Guinnes...que lo mismo te hace de Lord Inglés, que de príncipe árabe, que de general soviético, siempre con el mismo resultado...Fascinante.
Entiendo que no es una película fácil de ver, pero no la descartes por eso...ponte a verla, porque si por casualidad te das cuenta de que no te está resultando pesada, posiblemente asistas al mayor espectáculo que se puede presenciar en una pantalla de cine.
PERFECTA.
Josey Wales 
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La ley del silencio (1954)
Elia Kazan
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| 14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2008 |
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Si coges "La ley del silencio", y la ves sin saber nada de la historia a cerca de lo ocurrido durante "la caza de brujas" de McCarthy, la película es una obra maestra. Si coges "La ley del silencio", y la ves una vez conoces los entresijos en los que se involucró Elia Kazan durante aquel deleznable proceso, la película sigue siendo una obra maestra.
Lo que ocurre en el primer caso, es que tu cabeza no se pasa dos horas intentando desencriptar el mensaje del talentoso payaso que la dirigió (porque también hay imbéciles con talento, lo que pasa es que a los cinéfilos nos jode no poder venerar a los que nos hacen disfrutar delante de una pantalla), sino que se dedica a degustar las magníficas interpretaciones de la película, que son muchas (Brando y E.M. Saint; oscars sin reservas...Malden, Cobb y Steiger; nominados más que justamente). La banda sonora de Bernstein o la fotografía de Boris Kauffman son otros dos argumentos de peso a la hora de calificar la película.
Lo irónico del caso, es que la historia que se cuenta en "La ley del silencio" no se puede juzgar, puesto que no ocurrió, no es un hecho histórico. Lo que ocurre en el relato, ocurre en el relato y punto.
Brando (Malloy)actúa contra unos hijos de perra, ante la pasividad de sus compañeros (cobardes a causa de las circunstancias que muestra la cinta)...Inocente. Kazan delató a compañeros de profesión, genios y artistas, con la única intención de salvar el culo aprovechando la paranoia anticomunista de la América de posguerra...Culpable.
Brando (Malloy) actúa contra la injusticia...Inocente. Kazan delata a sus compañeros porque no piensan como él o como los que le invitan a hacerlo...Culpable.
Brando (Malloy) no se mueve por dinero...Inocente. Kazan elige ser injusto para poder vivir con más...Culpable.
Por tanto se podría decir que Elia Kazan, buscando justificación, se encontró con que la Historia (casi siempre reveladora de mentiras) le señaló, invirtiendo el efecto de una magistral película, que no hace sino resaltar sus vergüenzas dejando patente la distancia entre el personaje de Brando y él mismo.
Brando (Malloy): Valiente.
Kazan: Valiente Cabronazo.
P.D.- Sobre todo porque por su culpa hoy no tengo ganas de darle un 10 al talento de un gilipoyas (de ahí el 9)...Cuando se me pase el cabreo, igual le doy al film lo que se merece (10 sin peros).
Josey Wales 
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