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Críticas de: rouse cairos
rouse cairos santa fe - Argentina 
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El secreto de sus ojos (2009)
Juan José Campanella
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| 94 de 113 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Agosto de 2009 |
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Entrar en el rigor que demanda el cine y la literatura negra, parece servirle al experimentado narrador de historias cotidianas Juan José Campanella, para controlar sus habituales desbordes sentimentales y minimizarlos a certeros chispazos de humor que alternan momentos de intenso dramatismo con risas como válvula de escape.
Su última película entrecruza el relato policial con una historia romántica, donde Darín interpreta a un funcionario judicial (Benjamin Espósito), quien a punto de jubilarse se empeña en escribir una novela sobre un caso criminal ocurrido en su jurisdicción laboral, veinticinco años atrás: el asesinato impune de una joven inocente. Con enorme solidez narrativa, la historia va y vuelve a través de un cuarto de siglo: la novela que pretende escribir el protagonista conduce a la turbulenta Argentina de mediados de los setenta, con su carga de violencia fuera de control.
Eludiendo los lugares comunes sobre el tema y los encasillamientos ideológicos, la trama entrelaza los dilemas éticos en torno de la justicia y el castigo, al amor y el desgaste del tiempo.
La mirada al pasado trae al presente no sólo la violencia de un crimen injusto y la incoherencia de que su perpetrador no fuera castigado, sino también una profunda historia de amor entre el personaje central y su compañera de trabajo en el juzgado (Soledad Villamil), a quien éste ha amado idealizadamente y en silencio durante años. Pero no se habla solamente de ese amor nunca consumado sino también del amor interrumpido entre el viudo Morales (Pablo Rago) y la joven victima (Carla Vazquez) y su persistencia en el tiempo, luchando contra el olvido.
Sustentado en un guión excelente, una destacada fotografía, montaje y dirección de arte, "El secreto..." conforma una de las mejores películas del cine argentino del último tiempo aunando solidez artística y complacencia de público.
Uno de sus puntos más fuertes son las notables actuaciones en roles inolvidables. Con respecto a los desenlaces, Campanela tiene la necesidad de que sus películas
conduzcan hacia un final feliz. Así el protagonista Benjamin Exposito recorre un
itinerario que van literalmente del temor al amor (del "Temo" al "Te Amo"). Porque
debajo de tanta negrura, el tema sigue siendo ese eterno sentimiento. Y su concreción, el gran desafio pendiente en el poco tiempo que aún queda.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En la última media hora, el director recae en algunas tentaciones didácticas de su obra previa. En el anhelo de que todos y cada uno de los detalles de la película cierren, Campanella olvida que en el cine existen las elipsis. En este sentido, la puesta en escena del momento en que Espósito presencia el develamiento de un secreto esencial de la trama hubiese ganado mostrando menos y sugiriendo más.
rouse cairos 
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XXY (2007)
Lucía Puenzo
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| 74 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
31 de Julio de 2007 |
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"XXY" no es precisamente una película que se dedica a explotar desde el lado morboso o sensacionalista el tema de la intersexualidad. El hermafroditismo de la joven protagonista que compone Inés Efron es el disparador para reflexionar sobre algo que está detrás y es más profundo: la libertad de elección.
"XXY" no es recomendable para los que esperen un melodrama como "El hijo de la novia" o que vayan al cine simplemente por el carisma de Darín, tampoco para los que demanden un desenlace cerrado, ya que el filme subraya interrogantes y desnuda prejuicios a flor de piel, provocando sentimientos cruzados.
Básicamente "XXY" es un relato sobre la iniciación adolescente, el descubrimiento del cuerpo, la exploración caótica de la sexualidad y fundamentalmente, la búsqueda de la propia identidad.
La película tiene el mérito de una puesta en escena austera y pudorosa, que esquiva la sensiblería y aunque la historia deja a sus protagonistas principales en el inicio de un camino (antes clausurado y ahora abierto), subsiste la incertidumbre de muchos cabos sueltos.
Más allá del desenlace abierto que propone, "XXY" deja siempre una sensación de noble sutileza y logra imponer la credibilidad necesaria en el relato, apoyándose en una meritoria fotografía y una banda sonora adecuada.
Con pocas palabras y medidos gestos, las actuaciones de los jóvenes sobresalen. Ricardo Darín impone su oficio y el resto de los actores queda en roles más desdibujados pero correctos.
rouse cairos 
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Carancho (2010)
Pablo Trapero
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| 64 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Mayo de 2010 |
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La película se inicia con inquietantes cifras sobre los miles de muertos y heridos por accidentes de tránsito en la Argentina (un promedio de veintidós víctimas fatales por día). Alrededor de estas estadísticas se maneja el dinero de indemnizaciones, gastos médicos y legales que genera un mercado donde se mueven muchas aves de rapiña con diferentes ganancias de acuerdo con su poder. En la base de esta siniestra pirámide se mueve el personaje de Sosa (Darín), un abogado de pasado oscuro que ha perdido su matrícula y trabaja por necesidad, para un estudio jurídico dedicado a captar víctimas de accidentes de tránsito. Manipula testigos y pericias, arregla con la policía, los jueces y las aseguradoras.
En ese deambular entre guardias de hospitales, servicios de emergencias y comisarías en busca de posibles clientes, Sosa conoce a Luján (Martina Gusmán), una joven médica recién llegada a la ciudad con un ritmo de trabajo que apenas le permite dormir. A pesar de un pasado que se intuye desencantado, el escéptico protagonista masculino ha conservado algo de ternura en su corazón, que se despierta ante la encantadora fragilidad de Martina.
El punto fuerte de Trapero es su maestría narrativa. Es muy buen director con su punto fuerte en la acción y puesta en escena, ayudado por un sólido trabajo de cámara y de fotografía de Julián Apezteguía (Crónica de una fuga).
La película tiene secuencias filmadas con gran oficio: la escena de los dos pacientes peleándose de camilla a camilla (recuerda la riña entre las presas de Leonera) de un realismo abrumador, casi sin cortes. O la secuencia final, que es para una antología del policial negro argentino.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: “Carancho” no es una película para agradar a todo el mundo sino una historia de amor, lágrimas y sangre (y también sudor porque el mundo del trabajo está omnipresente en abarrotados pasillos de nuestros hospitales públicos).
Todo el visionado es un viaje turbulento que no deja respiro. Hay una sola pausa deliciosamente costumbrista, cuando los protagonistas participan de una fiesta familiar narrada sobre el fondo del bolero “Nuestro juramento”, que básicamente resume la situación de esta pareja rodeada por la adversidad.
La estética del film es coherente desde los créditos y el título despojado con gigantes letras blancas sobre negro y salpicadas de rojo. Es un film de pocas palabras y diálogos, con una banda sonora que privilegia sirena y estridencias. La música también refleja la actualidad violenta de las calles.
Trapero les exige un trabajo muy físico a los actores que ponen el cuerpo (el cansancio de Martina/Luján es palpable). Ambos protagonistas se lastiman, se inyectan o tiene escenas de sexo y todo es muy visceral, equilibrado con una cámara más bien distante, que no acentúa miradas ni gestos y abunda en composiciones asimétricas, tomas laterales o de espalda, sin invadir totalmente el espacio del sujeto observado.
Es un film irregular con algunos puntos altos y otros bajos, entre el policial duro de Aristarain y el melodramático del último Campanella. La dupla Darín-Gusmán funciona pero la historia entre ellos deja sabor a poco, se pierde un poco en abrumadoras escenas entre las guardias hospitalarias. Opresiva, turbulenta y muy intensa, “Carancho” es una película que no deja indiferente.
rouse cairos 
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Un cuento chino (2011)
Sebastián Borensztein
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| 55 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Marzo de 2011 |
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Contrariamente al previsible argumento delirante que mal podrían anticipar los prejuicios ante los anuncios que promocionan esta película, desde su mismo título y las imágenes de una vaca caída del cielo, pocos guiones cierran con tanta lógica, cuidado y prolijidad como en esta película atípica y divertida pero tan racional como un mecanismo de relojería. La trama se origina y se encadena a partir de hechos extraños pero posibles, abre y cierra con una perfecta estructura circular, donde el disparador es siempre la casualidad. La presencia del azar es la constante que acerca a los personajes aparentemente opuestos pero en el fondo solitarios sentimentales y de inclinación justiciera.
Lo imprevisible y fuera de cálculo es lo que une en Buenos Aires a un joven chino recién arribado y asaltado, con un solitario porteño cuarentón que permite lucirse a Darín en la recreación de otro personaje entrañable y contradictorio, Roberto, un ferretero cascarrabias atrincherado en su mundo que no pasa el límite de su barrio y su pequeño negocio. Huraño, malhumorado y obsesivo, este antihéroe se la pasa chocando contra lo que altera su mundito ordenado y seguro.
Este hombre de costumbres rigurosas y solitarios hobbies como: desmigajar el pan, contemplar aviones y recortar noticias extravagantes de los periodicos, ve convulsionada su existencia con la presencia de un desconocido al que no le entiende una sola palabra pero que le genera una mezcla de compasión y culpa. Y aunque su solidaridad no es incondicional, juntos irán generando un vínculo muy especial, al tiempo que atravesarán una serie tragicómica de vericuetos burocráticos y equívocos idiomáticos.
Hay rasgos costumbristas en la forma elegida para contar la historia, guiños a la argentinidad, a la historia reciente y a la corrupción presente. Pero a la vez hay un formato de fábula que es la marca del relato, que se replica en la música y en las escenas fantaseadas por Roberto cuando se imagina como protagonista de las mismas noticias absurdas y reales que recorta (y colecciona) de los diarios.
A “Un Cuento Chino” le cabe algo más que la simple etiqueta de comedia, porque se trata de una película emotiva con humor, algo negro por momentos, porque el espectador llega a divertirse con las dos tragedias que se encuentran y la risa surge de la brecha que une y separa a estos dos personajes que acaparan el interés y la simpatía del público.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Existen muchas historias de parejas desparejas pero la gracia reside en la forma de contarlas, para lo que ayuda el guión sin fisuras, las inolvidables actuaciones y la dirección de arte con una puesta cuidadísima que define al personaje a partir de su entorno y objetos que remiten décadas atrás.
La película transita por momentos de un costumbrismo muy bien hecho aunque se mueve sin ataduras y juega con otros registros de viñetas fantásticas con las fantasías del personaje. La fotografía, particularmente su iluminación, no es pareja. Hay secuencias en que los colores no están trabajados con la misma intensidad. Se suceden escenas con tonos muy lavados y opacos versus otras de colorido pleno, como la promocionada secuencia final. Pero esas imágenes opacas y planas por falta de luz, también son coherentes con la interioridad del personaje y la brillantez plena de colorido, con su evolución posterior. Porque ningún cabo queda suelto en este relato circular, donde conviene recordar cómo se inicia, en la secuencia anterior a los titulos iniciales y permanecer en la sala hasta los créditos finales que deparan un bonus track de remate. Empezando con el punto de vista en las antípodas, donde aunque no sepamos una palabra de chino es posible comprender la situación extremadamente romántica de los enamorados orientales que en un bote se juran adoración eterna
hasta la irrupción de lo imprevisto. Luego del fundido, la cámara invertida se “desenrrolla” como un ovillo para recomenzar el relato en la cercana Buenos Aires. Entre un extremo y otro, el aparente absurdo se va justificando a sí mismo, con su ajustado y preciso correlato visual y musical.
rouse cairos 
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Sin retorno (2010)
Miguel Cohan
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| 43 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Octubre de 2010 |
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"Sin retorno" es un film muy profesional en su solidez técnica, formal e interpretativa y una brillante carta de presentación de la ópera prima de Miguel Cohan, producido por los responsables de "El Secreto de sus Ojos" y "El corredor nocturno", aunque no se parece a ninguna de las dos.
Por un lado es un film que se enmarca en el thriller, pero distinto, original, movilizador, que provocará en el interior del espectador un debate ético.
Despierta una inmediata identificación por la inmediatez de lo que cuenta, dando una nítida radiografía del cuerpo social marcado por un cerrado individualismo que lleva a la irresponsabilidad como patrón permanente de conducta. Un caldo de cultivo ideal para la doble moral, la corrupción, la inseguridad y la falta de justicia que genera el deseo de venganza.
Las historias encadenadas configuran -sin moralina- una fábula ética, en tanto invita a pensar en el peso de acciones livianamente irresponsables que generan daños irreversibles. Un tema difícil, que elude facilismos sensibleros, apoyado en actuaciones muy sólidas y memorables.
Uno de los aciertos del film es su concisión, que le permite un ritmo sin respiro. Las elipsis abundan y se indican (cuando son prolongadas) con rótulos: "7 meses después", "tres años y medio después".
El conflicto, con un inocente preso y un culpable libre, se muestra a lo largo del tiempo para ver las transformaciones, que hurgan en el costado más oscuro de la condición humana.
Entretenido, perturbador, inquietante, "Sin retorno" es un thriller psicológico de personajes profundos, donde toda la artillería está puesta en el conflicto ético que no sólo deberán enfrentar cada uno de los involucrados sino también el espectador, porque la película nos hace caber en los zapatos del culpable, del inocente y de las víctimas.
rouse cairos 
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