10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Magnífico documental sobre los desfiles en New York de homosexuales negros que aspiran a tener su momento de fama y gloria en este mundo. Pero su mundo es muy difícil,: hombres negros y homosexuales en una sociedad donde triunfa justo lo contrario: hombres blancos y heterosexuales. La película esta rodada a finales de los 80 y en ese momento nadie de los que aquí intervienen podía imaginar que un negro sería presidente de su país. La película es un auténtico documental, pero en este caso el interés está centrado en hombres que aspiran a triunfar en la vida del espectáculo, como modelos y artistas femeninos. De ahí que en muchos momentos, sabiendo que la cámara les está grabando, saquen su lado de artista por lo que en realidad están haciendo la pasarela en esos desfiles. La mayoría de ellos han tenido que enfrentarse a una sociedad que los rechaza, empezando por sus padres y familia, pero es tan fuerte su convencimiento de lo que son, como son y lo que quieren ser, que se lanzan a una aventura de final inseguro. La cámara está siempre en el punto adecuado para mostrarnos el glamour, las lentejuelas, los movimientos ensayados mil veces y que les pueden dar un momento de fama. Pero la cámara no elude la realidad que se encuentra detrás de esta parafernalia, presentando una pasarela cutre de tablas mal ensambladas, de vulgaridad en los espectadores, de cacerolas oxidadas al fondo de un cuerpo glamoroso, etc. No tiene en absoluto pretensión de ser moralista y eso, en este tema, ya es difícil de conseguir. He visto muchos documentales y en general tratan de convencernos de lo que tenemos que hacer al respecto: ecología, racismo, deporte, ciudad, pueblo, etc. Aquí no; aquí te muestra tal como es una realidad y queda bien claro que es una parte de la realidad homosexual. Os aconsejo que esperéis a ver los títulos del final porque aparecen algunos planos interesantes como epílogo de la película. Eso sí, el homófobo empedernido tiene que cuidarse de no verla porque no la va a entender y sufrirá muchísimo viendo la humanidad de tanto “maricón”.
Que en una película haya personajes homosexuales, aunque sean los protagonistas, personajes intolerantes, hipócritas, etc., no quiere decir que la película trate todos esos temas en relación. Más bien no trata ninguno en profundidad, a no ser que el director sea un buen director y sepa construir la película de manera tal que los temas sean vistos en profundidad. Pocos son lo directores capaces de hacer esa narración cinematográfica de forma que el espectador se vea inmerso en todos esos problemas. Esta película va de todo ello y, para mí en particular, de la intolerancia religiosa e hipocresía social que de forma habitual van unidos. Por lo tanto, los temas son conocidos y tratados muchas veces en el cine, con lo cual, a cualquier buen aficionado y que haya visto mucho cine no le son ajenos. Tendrían en este caso que ser tratados de otra forma o más artísticamente para engancharme y llegar al final entusiasmado. Con todo ello no quiero decir que sea una mala película. Está bien y dignamente realizada, pero le falta un par de puntos para llegar a ser una obra que tenga un interés artístico y por lo tanto temático. Desconozco las Bahamas y aquí acabo de descubrir un paraíso de turismo sexual, pero, insisto, solo deducido. La película se deja ver pero no llega a cuajar completamente.
Yo pensaba que el guión de esta película estaba escrito a partir de alguna novela de amor escrita por algún oriental, y no, es un guión del mismo director de la película. Esto ya me obliga a darle más de 5. Por otra parte, el director ha hecho un trabajo de chinos (ejem) con los intérpretes a los que saca expresiones entre lo femenino y lo masculino con toda naturalidad. Y ha sabido elegir a un buen fotógrafo al que diciéndole lo que quería contar, este ha conseguido la iluminación y los encuadres adecuados. Por último, y esto me ha gustado mucho, la ambientación es extraordinaria así como el vestuario. Por si faltaba algo, la música te introduce en ese mundo oriental, especialmente con la música diegética, es decir, la que interpretan los propios protagonistas o comparsas En fin, un placer para los sentidos que se estimulan en el cine. Y si el sexo fuera considerado otro sentido, también esta película lo tiene muy en cuenta y lo trata con lo que en positivo llamamos erotismo. La película es larga, pero si te metes en la historia, por una razón o por otra, llegas al final con gran interés. Yo le daría una oportunidad a esta película que sin ser obra maestra cumple con alguna función del cine, entretener y emocionar.
Si Edgar Allan Poe levantara la cabeza se volvería a morir pero esta vez del susto al ver este bodrio. Tomar frases de significado profundo sobre la vida y la muerte y muy bien construidas literariamente por E.A.Poe no es suficiente, hay que saber expresarlas y desde luego esos presuntos actores que vemos en la pantalla no saben hacerlo. Arranca mal, muy mal, con una escena que en vez de dar miedo da risa. Eso si, pronto pasamos a la escena de desnudos, bueno de casi desnudos pues ninguno se quita sus slips en toda la película a pesar del apasionamiento que muestran. La música es infumable, seguramente compuesta por alguien que no tiene idea de la función de este elemento en una película. Lo mejor de la película son los fantasmas que aparecen luciendo cuerpo, muy buen cuerpo por cierto. Se debería exigir una dignidad a cualquiera que tratara a los grandes autores.
Marcelo Clerici busca acallar su conciencia tras el asesinato de un homosexual refugiándose en una ideología de masas, dominante en ese momento en Italia, que es el fascismo. Al amparo de esta ideología cree justificar su asesinato, pues homosexuales y judíos no merecen vivir en esa sociedad dominante de hombres fuertes y mujeres sumisas. Una vez aceptado por ese grupo dominante y en el seno del poder que lo sustenta, se siente seguro y no duda en afirmarse de su acción cometiéndola otra vez, ahora matando a su antiguo profesor marxista. Pero en su viaje y estancia en Paris, su salida del ambiente seguro, le hará replantearse su existencia. Bertolucci realiza un película de alto contenido político pero analizando el comportamiento conformista del protagonista. Es precisamente ese análisis psicológico lo que mantiene el interés de la película hoy día, porque en cuanto a las ideologías hemos visto tantos cambios que poco podemos fiarnos de ellas cuando se plantean como soluciones vitales. La fotografía de Vittorio Storano es de una gran belleza y sólo por esos magníficos planos personales y de ambiente vale la pena conservarla como una obra de arte, aunque no una obra maestra. Pido por favor que el espectador se fije bien en el último plano de la película pues ahí puede que encuentre la explicación a ese conformismo.