64 de 102 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Espectacular tomadura de pelo. Lo de espectacular es por lo visual, únicamente. La perfección técnica envuelve un paquete vacío, decepcionante.
Película tediosa y mal contada, en parte debido a un guión torpe y lento, que no consigue enganchar ni por un momento. A los diez minutos uno se revuelve en la butaca con la esperanza de que la cosa espabile, pero nunca lo logra. 127 minutos desperdiciados.
11 nominaciones a los Óscar, absolutamente inexplicables. Uno sale del cine pensando en el poder que debe tener este señor llamado Martin Scorsese sobre Hollywood, o en lo comprados que están los responsables de que este truño esté en la -supuestamente- gala más importante del cine (por otra parte, cada año más cobarde).
En resumen, una cinta desapasionada, vacía, lenta, aburrida como ella sola. Ni siquiera los actores hacen nada por evitarlo. Un tostón, un pestiño, un bodrio muy caro. No desperdicien dos preciosas horas de sus vidas en esto y vayan a ver una buena película.
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Sí, estamos ante el salto cualitativo que los admiradores de Kelsey Grammer estábamos esperando. No es fácil pasar página para un actor vinculado a la comedia y a un –gran- personaje durante más de 20 años y seguir con su carrera como si nada hubiera ocurrido. En efecto, Grammer había estado dando tumbos en diferentes trabajos insustanciales tras su éxito dando vida al Dr. Frasier Crane.
Pero BOSS lo cambia todo. No sólo por el cambio de registro, sino por el salto de calidad que supone llevar el peso de una serie dramática de más de 50 minutos de duración por episodio y de una impecable factura técnica. Y además, hacerlo de forma brillante (esto es, que el espectador ya no ve a Frasier, sino a Tom Kane, el alcalde de Chicago).
La serie recuerda mucho a ‘The Wire’ por su realismo y por no ahondar en los detalles dramáticos irrelevantes que rodean a los personajes. Este nuevo drama bebe también de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, por su evidente contenido político.
BOSS narra el día a día del alcalde de Chicago, un hombre entregado al poder que ha dejado de lado su humanidad y su vida familiar para gobernar “la ciudad del viento” con firmeza. Todo ese orden se tambalea cuando a Kane le diagnostican una enfermedad degenerativa incurable, que sólo él y su médico conocen. La noticia le vuelve vulnerable ante los votantes, sus asesores y su familia, entre las que se encuentran su esposa (Connie Nielsen) y su hija (Hannah Ware), con las que apenas mantiene relación más allá de las apariencias forzadas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Ver a Kelsey Grammer llorar en soledad, o amenazar en su despacho a un adversario político al más puro estilo Al Capone (grandísima escena) son algunas de las perlas que depara el primer episodio de lo que promete ser una gran serie dramática.
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil.
11 temporadas en antena, 37 premios Emmys y cientos de nominaciones a diferentes galardones han convertido a ‘Frasier’ en el spin-off más aplaudido de la historia y probablemente la mejor comedia de televisión de todos los tiempos. Es el reconocimiento a un guión extraordinario y a unas interpretaciones geniales que toman en serio al espectador y le honran con 20 minutos de placer absoluto en cada episodio.
No hace falta saber de ópera y de vinos para divertirse fisgoneando detrás de las cortinas de la frustrada clase alta americana. Frasier Crane y su hermano Niles encarnan todo lo que no se podría esperar de un americano medio. Son cultos, refinados, snobs y tienen que lidiar cada día con la mediocridad que les rodea, empezando por su propio padre, el entrañable Martin, y el resto de personajes: las chicas, Roz y Daphne, y el perro Eddie, por no hablar del clásico Café Nervosa, el pequeño rincón del moca en la ciudad del Starbucks.
Menos famosa que ‘Friends’ pero indudablemente más incomprendida que ninguna otra ‘sitcom’, ‘Frasier’ es la mejor receta para una carcajada sincera y una visión inteligente de la vida cotidiana. Pero, sobre todo, ‘Frasier’ es un desahogo, es la serie que hace que la televisión no pierda del todo la decencia y el prestigio.
Y si ‘Frasier’ es todo eso, Kelsey Grammer (20 años consecutivos interpretando al Dr. Crane, 2 Globos de Oro y 4 Emmys al mejor actor de comedia) es el culpable del éxito al 99%. Grammer es el alma, el espíritu, la vis cómica, el hilo conductor, la esencia, el carisma, la voz, la risa, el aplauso. Inmejorablemente arropado, eso sí, por el resto del elenco y un magnífico David Hyde Pierce, quizás el perfecto secundario. Un 10 al doblaje en castellano, matrícula de honor para todo lo demás.
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil.
El prestigioso profesor James Leeds llega a un nuevo colegio para sordomudos en el que tiene que tratar con jóvenes acostumbrados al aislamiento. En el colegio trabaja una joven, Sarah Norman, también sordomuda, que despertará en el profesor una mezcla de curiosidad, compasión y atracción, al tiempo que luchará por que la muchacha aprenda a desenvolverse por sí misma en el mundo real. Tras un comienzo duro y hostil, Sarah y James terminan por enamorarse y entre los dos lucharán por encontrar su felicidad a medio camino entre el silencio y el ruido que les separa.
La película de Randa Haines es una obra maestra vestida de drama comercial. Lo cierto es que juega, en efecto, con el tópico ‘alumna diferente-profesor idealista’, pero la cinta no es, ni por asomo, una película tópica. Muy al contrario, los personajes están revestidos de un misterio que va más allá del lenguaje de signos. Malee Matlin, la actriz protagonista, es sordomuda en la realidad que realizó desde luego un papel encomiable. Ganó el Óscar, pero la perla de la película es William Hurt, a quien la estatuilla se le quedó pequeña.
El actor firma una de sus mejores y más convincentes interpretaciones. Aprendió el lenguaje de signos para su papel y consigue desprender en cada uno de sus gestos una ternura real, que no hace sino estremecer de admiración a cualquier espectador. Tan grande es su trabajo en esta cinta, que otros aspectos positivos del filme quedan en un segundo plano, como el resto del reparto o la bella banda sonora de Michael Convertino. El guión de Hesper Anderson y Mark Medoff, éste último autor también de la obra teatral, deja claro que se trata de una gran historia de amor, sensible e inusual, sobre la búsqueda de la felicidad.
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Conmovedora historia sobre el amor y la amistad cuyo planteamiento es bien sencillo: dos hombres encarcelados en una prisión sudamericana comparten su tiempo en la celda hablando de sus vidas y aspiraciones. A partir de ahí, la película deslumbra por lo desgarrador de las circunstancias. Uno de los prisioneros es Valentín –Raúl Juliá- un periodista revolucionario encarcelado por motivos políticos, un duro luchador de firmes ideas. El otro es Molina –William Hurt- un fabulador homosexual apresado por seducir a un menor, que encuentra en su compañero de celda el mejor oyente para sus historias.
Estamos ante una buena película, bien narrada y dirigida, y ante interpretaciones espléndidas, como la de Juliá. Sin embargo, todo queda supeditado a la fascinante y grandiosa interpretación de Hurt en el papel que le dio el Óscar como mejor actor. Sencillamente imponente, es una interpretación tan magistral que resulta imposible hablar de los demás aspectos de la cinta. William Hurt hace que el espectador se enternezca con Molina, se ría, llore, sienta miedo, sienta angustia, le adore o le odie exactamente cuando él quiere. Simplemente hay que disfrutar con este actor colosal y preguntarse por qué a veces se le olvida con tanta facilidad.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
El Beso de la Mujer Araña es una película romántica en el más amplio sentido de la palabra… una historia que quiere hacer creer que todavía hay revolucionarios puros, insobornables, capaces de morir por su causa… más inverosímil aún resulta el “buen rollo” que sin más existe entre los dos protagonistas, tan antagónicos son.
Al final, cuando el espectador abandona la sospecha que seguro había acechado débilmente sobre Molina, emerge una ternura dolorosa… ¡realmente se ha enamorado! ¿cómo puede un corruptor de menores amar de ese modo? ¿cómo puede un vicioso como él llegar a sufrir tanto por el amor a otra persona? ¿cómo puede Molina querer tanto a su madre, cómo puede imaginar esas cosas que imagina con tanta dulzura? Ah pero le esperaba un final tan duro… no podía acabar de otra manera, era el destino de Molina encontrarse de bruces con la realidad después de haber vagado por su particular mundo de fantasía entre las cuatro paredes de la cochambrosa celda. Al menos, fue feliz junto a Valentín y afirmó melancólico como siempre que “lo mejor de sentirse feliz, es que piensas que nunca te sentirás desgraciado”… Memorable William Hurt.