Al límite
1999 

6,4
10.632
Drama
Frank Pierce (Nicolas Cage), un empleado del servicio nocturno de ambulancias de Nueva York, está quemado por el estrés, la soledad y la dureza de su trabajo, pues se pasa las noches recogiendo todo tipo de enfermos, accidentados y moribundos. Como consecuencia de ello empieza a sufrir alucinaciones en las que se le aparecen las personas a las que no pudo salvar. Intentando redimirse, Frank se obsesiona con la idea de salvar aunque sólo sea una vida. (FILMAFFINITY) [+]
24 de octubre de 2005
24 de octubre de 2005
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nicolas Cage vuelve a demostrar su estupenda capacidad interpretativa en este film de Scorsese que describe la realidad de los suburbios de la gran ciudad en la década de los 90. Marginación, abuso de drogas sintéticas, situaciones desbordantes para el espectador que contempla como un Cage absolutamente quemado de su trabajo sufre las consecuencias de tomarse como algo personal las desgracias que contempla cada dia. Un pelín larga hacia el final, guión un poco irregular, pero en resumen, muy recomendable.
11 de abril de 2020
11 de abril de 2020
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde hace algún tiempo, intento conocer lo menos posible sobre la película que voy a ver, el argumento, sus actores y poco más. Lo de hoy llegó a un punto exagerado... En mi afán por extremar ese "desconocimiento" ignoraba que la hubiese dirigido Scorsese.
Nicolas Cage está espléndido, transmite emociones contenidas, mucho más cuando él siempre ha sido un actor de presencia, más que gestionar su personaje desde el oficio.
Dotada de ese toque que imprime el director en todas sus obras, existe cierto caos en el conjunto, algo que termina salvándose por la ternura con que trata a los personajes.
Es diferente, extraña, entretenida y robusta dentro de su cercana complejidad, que no deja indiferente, aunque no todo lo que se cuenta te parezca un acierto.
Nicolas Cage está espléndido, transmite emociones contenidas, mucho más cuando él siempre ha sido un actor de presencia, más que gestionar su personaje desde el oficio.
Dotada de ese toque que imprime el director en todas sus obras, existe cierto caos en el conjunto, algo que termina salvándose por la ternura con que trata a los personajes.
Es diferente, extraña, entretenida y robusta dentro de su cercana complejidad, que no deja indiferente, aunque no todo lo que se cuenta te parezca un acierto.
17 de septiembre de 2007
17 de septiembre de 2007
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
{Desde que entré a formar parte de "Filmaffinity" aún no había dado con la película exacta que me motivase a redactar una crítica... a realizar una aportación que, dentro de ser subjetiva, mereciese la pena, para que cualquiera que la leyera pudiera considerarla como enriquecedora, bien, pues esta es esa primera película.}
Scorsese ha inoculado con "Bringing out the death" una profunda desazón en mí, "una película de ambulancias y paramédicos nocturnos" que te cala hondo, que te impregna con la mierda y el hedor que se desprende de cada fotograma, de cada enfermo... sirenas, luces, sangre y una cruz roja sobre fondo blanco...
¿Por qué esta una gran película (incomprensiblemente despreciada)?
Pues por los movimientos de cámara que son magistrales, porque hay planos como para quitarse el sombrero ante el tío Martin, porque la música es acertadísima y muy acorde con el tono de cada escena, porque a Nicolas Cage jamás lo había visto tan creíble y ni mucho menos imaginaba que Marc Anthony (sí, ese de la J.Lo) pudiera actuar tan cojonudamente... porque Ving Rhames es un negro grandioso y Tom Sizemore un loco magnífico, ah! y Patricia Arquette un espectro precioso... (espero que se pueda comprender esta última comparación tras el visionado)
Scorsese ha inoculado con "Bringing out the death" una profunda desazón en mí, "una película de ambulancias y paramédicos nocturnos" que te cala hondo, que te impregna con la mierda y el hedor que se desprende de cada fotograma, de cada enfermo... sirenas, luces, sangre y una cruz roja sobre fondo blanco...
¿Por qué esta una gran película (incomprensiblemente despreciada)?
Pues por los movimientos de cámara que son magistrales, porque hay planos como para quitarse el sombrero ante el tío Martin, porque la música es acertadísima y muy acorde con el tono de cada escena, porque a Nicolas Cage jamás lo había visto tan creíble y ni mucho menos imaginaba que Marc Anthony (sí, ese de la J.Lo) pudiera actuar tan cojonudamente... porque Ving Rhames es un negro grandioso y Tom Sizemore un loco magnífico, ah! y Patricia Arquette un espectro precioso... (espero que se pueda comprender esta última comparación tras el visionado)

Nicolas Cage
Porque la vida y la muerte quedan plasmadas tal cual son, así como la violencia en las calles o la angustia ante la enfermedad, y porque retrata una porción de las entrañas de NY como ningun otro film... en definitiva porque ves una película inmejorable en todos los aspectos y que te deja el regusto amargo de la cruda realidad.
Todos llevan una cruz en esta película, cada ambulancia, cada uniforme, la de Scorsese -creo-es NY, la de Nicolas Cage, por ejemplo, se llama Rose... la mía será la que sea...
...pregúntate cómo se llama la tuya, o, tan sólo piensa en cómo estas de salud.
Estar sano ya es un remedio para no llevar una gran cruz.
En la vida real todos llevamos un cruz, intenta aliviar las cargas.
ËlîJ@h
Todos llevan una cruz en esta película, cada ambulancia, cada uniforme, la de Scorsese -creo-es NY, la de Nicolas Cage, por ejemplo, se llama Rose... la mía será la que sea...
...pregúntate cómo se llama la tuya, o, tan sólo piensa en cómo estas de salud.
Estar sano ya es un remedio para no llevar una gran cruz.
En la vida real todos llevamos un cruz, intenta aliviar las cargas.
ËlîJ@h
3 de marzo de 2011
3 de marzo de 2011
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
24 años después de Taxi Driver, Scorsese vuelve a recorrer las calles nocturnas de Nueva York, esta vez a bordo de una ambulancia. Frank se vuelve a encontrar con la misma sociedad desgarrada que ya veía Travis a través de su taxi: yonkis, putas, palizas, desolación... Ambos personajes comparten su inestabilidad emocional, pero, sin embargo, la forma de enfrentarse a sus problemas será distinta: Travis, aunque sea un personaje un tanto desquiciado, es íntegro en sus convicciones y no duda ni un ápice en plantarle cara directamente a las cosas que detesta; Frank, en cambio, no tiene la misma fortaleza mental, y se deja vencer por el mundo que le rodea, coqueteando con aquello que odia.
Una de las principales diferencias de ambos dramas urbanos, además de los caracteres de sus protagonistas, está en los protagonistas en sí. La imagen de R. de Niro con la cresta, la chaqueta verde, el fusil y la cara ensangrentada, intentando acabar con lo que no entra dentro de su mundo, trasmite fuerza y es mítica. La imagen de N. Cage, en su ambulancia, bebido, con ojeras, derrotado por sus problemas, es lamentable y apenas nadie la recuerda. Cuestión de estilos.
Las diferentes formas de sus protagonistas en encarar sus problemas, quizá fuera una señal de su director, anunciando su ocaso. Después de Taxi Driver, Scorsese comenzaría una etapa de grandísimas películas. Después de Al límite, Scorsese comenzaría una década de dudosas producciones y colaboraciones, que sin embargo, ha sido la época en las que más premios (inmerecidos) ha cosechado.
Una de las principales diferencias de ambos dramas urbanos, además de los caracteres de sus protagonistas, está en los protagonistas en sí. La imagen de R. de Niro con la cresta, la chaqueta verde, el fusil y la cara ensangrentada, intentando acabar con lo que no entra dentro de su mundo, trasmite fuerza y es mítica. La imagen de N. Cage, en su ambulancia, bebido, con ojeras, derrotado por sus problemas, es lamentable y apenas nadie la recuerda. Cuestión de estilos.
Las diferentes formas de sus protagonistas en encarar sus problemas, quizá fuera una señal de su director, anunciando su ocaso. Después de Taxi Driver, Scorsese comenzaría una etapa de grandísimas películas. Después de Al límite, Scorsese comenzaría una década de dudosas producciones y colaboraciones, que sin embargo, ha sido la época en las que más premios (inmerecidos) ha cosechado.
4 de enero de 2020
4 de enero de 2020
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si yo fuera concejal de turismo de Nueva York, me pensaría dos veces contratar a Scorsese para dirigir una campaña de turismo de la ciudad de los rascacielos. Da la sensación de que a Scorsese no le gusta su ciudad, es más, parece que la detesta.
El retrato que hace siempre Scorsese de Nueva York es el de una ciudad difícil, conflictiva, hostil, repleta de gentuza (mafiosos, drogadictos, traficantes, proxenetas…) y dónde la supervivencia es un auténtico reto.
Incluso en una comedia como “Jo que noche” Nueva York, se presenta como el auténtico antagonista del prota y un vehículo para causarle todo tipo de putadas.
Es una lástima que “Al límite”, aunque lo pretenda, no sea una película tan divertida como “Jo que noche”. En realidad, es una lástima que Scorsese rodase “Al límite”, porque esta historia ya nos la ha contado infinitamente mejor en “Taxi Driver”. En esa maravillosa obra maestra, ya veíamos la tragedia y el dolor de un personaje condenado a recorrer las calles de esta ciudad, mientras compraba un billete sin retorno hacia la locura.
En “Al límite” asistimos a las desventuras de un correcto Nicolas Cage en su papel de insomne y traumatizado técnico de emergencias sanitarias, soprepasado por una ciudad que no descansa y por el recuerdo de las víctimas que no pudo salvar. Con este pretexto, Scorsese monta una orgía de videoclips montados secuencialmente y narrados de manera repetitiva. “Ahora mi compañero es John Goodman, ahora mi compañero es Ving Rhames, ahora mi compañero es Tom Sizemore…que está tan zumbado como yo…” y así vemos desfilar a toda una tropa de drogadictos, traficantes, psicóticos, proxenetas…a los que Cage, trata de salvar.
La película es un repetitivo y aburrido bucle de situaciones grotescas, el personaje de Cage no avanza y la pseudohistoria de amor con Patricia Arquette es cualquier cosa menos interesante, todo esto aderezado con unas cuentas escenas de corte psicotrópico y mucha musiquita molona.
¿Qué quería contarnos Scorsese con esta película, que no nos hubiera contado ya? Francamente, no tengo ni pajolera idea. En cualquier caso, etiquetar como fallido este film es ser extremadamente generoso.
En resumen, “Al límite” es una película aburrida e innecesaria, que no añade nada interesante en la filmografía del director neoyorquino.
El retrato que hace siempre Scorsese de Nueva York es el de una ciudad difícil, conflictiva, hostil, repleta de gentuza (mafiosos, drogadictos, traficantes, proxenetas…) y dónde la supervivencia es un auténtico reto.
Incluso en una comedia como “Jo que noche” Nueva York, se presenta como el auténtico antagonista del prota y un vehículo para causarle todo tipo de putadas.
Es una lástima que “Al límite”, aunque lo pretenda, no sea una película tan divertida como “Jo que noche”. En realidad, es una lástima que Scorsese rodase “Al límite”, porque esta historia ya nos la ha contado infinitamente mejor en “Taxi Driver”. En esa maravillosa obra maestra, ya veíamos la tragedia y el dolor de un personaje condenado a recorrer las calles de esta ciudad, mientras compraba un billete sin retorno hacia la locura.
En “Al límite” asistimos a las desventuras de un correcto Nicolas Cage en su papel de insomne y traumatizado técnico de emergencias sanitarias, soprepasado por una ciudad que no descansa y por el recuerdo de las víctimas que no pudo salvar. Con este pretexto, Scorsese monta una orgía de videoclips montados secuencialmente y narrados de manera repetitiva. “Ahora mi compañero es John Goodman, ahora mi compañero es Ving Rhames, ahora mi compañero es Tom Sizemore…que está tan zumbado como yo…” y así vemos desfilar a toda una tropa de drogadictos, traficantes, psicóticos, proxenetas…a los que Cage, trata de salvar.
La película es un repetitivo y aburrido bucle de situaciones grotescas, el personaje de Cage no avanza y la pseudohistoria de amor con Patricia Arquette es cualquier cosa menos interesante, todo esto aderezado con unas cuentas escenas de corte psicotrópico y mucha musiquita molona.
¿Qué quería contarnos Scorsese con esta película, que no nos hubiera contado ya? Francamente, no tengo ni pajolera idea. En cualquier caso, etiquetar como fallido este film es ser extremadamente generoso.
En resumen, “Al límite” es una película aburrida e innecesaria, que no añade nada interesante en la filmografía del director neoyorquino.
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