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| 34 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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El Figura
Pamplona (España)
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Su valoración:  |
3 de Noviembre de 2008 |
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Cuando el más grande de los genios de una disciplina artística alcanza el cénit de su carrera, comienza una nueva era, y todo lo inventado hasta ese momento parece servir sólo de documento histórico para comprender la manera de pensar de la humanidad en aquella época.
Cual Picasso en las artes pictóricas, Lynch inventa su propio cubismo y nos deslumbra con el descubrimiento de un indescriptible placer para los sentidos, concibiendo un nuevo amanecer en la historia del cine y en la industria audiovisual.
Lynch traspasa toda barrera material, y conecta directamente con el espíritu, provocando en el espectador una explosión de luz y éxtasis cuya comparación no existe en el mundo material y tendríamos que buscarla en el mundo de los deseos más imposibles.
Según avanzan los minutos y el director hace uso de su majestuosa habilidad para transportarnos a un nuevo estado espiritual, observas con incredulidad y gratitud, como vas abandonando todo lo material y perecedero que hay en ti, y alcanzas lo que debe de ser la perfecta lucidez de tu intelecto. La gloria absoluta. Aleluya
Eso si, ni se te ocurra ver esta puta mierda. Es radioactiva.
El Figura 
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| 27 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Archilupo
Llanes (España)
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Su valoración:  |
13 de Diciembre de 2008 |
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1) Freud definió el Inconsciente como el gran continente mental a descubrir, y los sueños como la senda real para acceder al territorio.
Con instrumental cinematográfico, Lynch realiza concienzudas exploraciones de ese continente. Unas cuantas de sus películas son relatos de expediciones. “Inland Empire” (región desértica californiana), consiste en la propia expedición, un viaje a lo hondo de la psique.
2) El primer salto a un mundo espaciotemporal paralelo se da pronto, cuando una vecina brujesca hace una visita de cortesía a la mansión de la protagonista, la actriz Nikki (inmensa Laura Dem), y la conversación formal se vuelve agobiante predicción del futuro inmediato. La inquietante vecina lo prefigura con visajes extraños y ojos saltones en primerísimo plano al hablar de una niña que sale a jugar y llega a un callejón tras el mercado, donde un pasadizo conecta con el Palacio; de un inminente contrato para una película que involucra crímenes; de una factura impagada; de las inexorables consecuencias que todo trae; del poder de la magia y de la amnesia de la atónita actriz, a quien señala un tresillo del salón:
—Si fuese mañana, usted estaría sentada allí.
Gran salto instantáneo: la actriz, con dos amigas, recibe en el tresillo la noticia de su contrato. Comienza a trabajar en el remake de una vieja película maldita (“El cielo azul del mañana”, basada en un relato polaco, “Cuatro, siete”, números que aparecerán en la puerta de una habitación), inacabada por el asesinato de los protagonistas.
Durante el rodaje, Nikki se pierde varias veces en su personaje y también en desdoblamientos internos que llevan de un mundo paralelo a otro, a menudo con sobresalto y pesadilla, sobre todo en la fantasmal ciudad polaca de Lodz.
3) Lynch quita paredes y suelo argumentales y abre todas las conexiones posibles, atravesando los límites racionales en el descenso a infiernos interiores, circulando por un laberinto de escaleras de Escher donde no falta la cortina roja, con puntos críticos (las puertas AXXoNN) donde la protagonista se cruza consigo y se reconoce con pánico en trayectorias temporales diversas (“No sé qué es antes o después”, “Ocurre ayer pero pertenece a mañana”).
No es sólo que la actriz confunda persona y personaje, ni que se pase a menudo a otro lado de lo real, sino que hay un imparable fluir por otros múltiples lados, con lo que lo real se desvanece. No hay tregua en el salto a un film dentro de otro, una ficción dentro de otra, un sueño dentro de otro, un delirio dentro de una pesadilla, en reduplicación constante, con los miedos íntimos como potente motor: a sufrir una violenta crisis conyugal o a caer en la arrastrada prostitución callejera, tema presente ya en el prólogo.
(continúa en el spoiler por falta de espacio, sin revelar argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: 4) En lugar de acotar previamente por escrito en un guión las precisiones, Lynch, digital en mano (Sony PD 150), esboza escena por escena en tomas directas, filmando planos sueltos, sin encadenar en estructura narrativa preexistente; a golpe de intuición, sin ensayo. Al irlas ensamblando, el sentido emerge, difuso. Para añadir mundos, en el rompecabezas integra asimismo material suelto, como la ‘sitcom’ de los Rabbits, con sus paredes verdes y risas enlatadas.
5) Lynch se sumerge aún más en su cosmos personal, con las zonas agrias y siniestras que son su constante y que pueden agradar más o menos. Los espectadores se dividen entre quienes se abandonan a la vertiginosa profundidad abierta en la pantalla, y quienes hartos abandonan la sala, pero la exploración simultánea de territorio inconsciente y lenguaje digital posee una capital importancia.
Siguen siendo vastos territorios a descubrir. La modalidad doméstica de creación implica un trascendental apartarse de los fuertes condicionamientos impuestos por la industria (detalle burlón al situar a las prostitutas callejeras sobre las estrellas en la acera del Boulevard hollywoodiense), y un prometedor retorno a las raíces del cine, a las sendas perdidas.
Archilupo 
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| 26 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Peñafiel Slater
No Taps City (Turkmenistán)
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Su valoración:  |
31 de Marzo de 2010 |
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Reconozco que sufro de una faceta masoquista que me hace dar pie a ser linchado de vez en cuando. Mi última crítica publicada en esta pagina, que iba sobre “Carretera perdida” y, por supuesto, la ponía a parir, sufrió una crucifixión muy rápida. No es que fuera muy votada, sino que simplemente los primeros votos recibidos fueron negativos y eso ya es algo muy difícil de levantar, salvo que tengas un par de incondicionales, que normalmente suelen ser amigos, que no quieren verte desilusionado por lo que, en realidad es una tontería, no me voy a engañar… Pero me pregunto que es lo que lleva a algunos a crucificar una critica sistemáticamente, automáticamente, ¿quizá el titulo? Puede ser. Creo que muchos usuarios de esta pagina votan las criticas valiéndose únicamente de lo que el titulo de las mismas les transmite, y eso realmente esta mal, esos mismos podrían crear un apartado en FA en el que, en lugar de criticas, se hagan títulos de criticas o comentarios audaces y originales sobre películas, de no mas de una línea por supuesto, que leer cansa.
Ahora vuelvo a la carga. Vuelvo a meterme con Lynch, con el maestro Lynch, con el genio Lynch, con el creador de universos fantásticos y abrumadores, con el mismo gilipollas de siempre. Nueva película, tres horas de duración, “vaya coñazo” pienso, “pero bueno, habrá que darle otra oportunidad” me digo, y cumplo. Pongo el dvd y empieza el show, aparecen conejos, bueno, hombres disfrazados de conejos, totalmente inexpresivos, con risas enlatadas de fondo, diálogos surrealistas, una tía que llora, esta mirando al televisor, de repente la película es normal, pero no nos lo flipemos, es solo un minuto, todo lo demás es paranoia gratuita del Doctor Lynch. En el minuto quince parece que todo va a volver a la normalidad de una vez por todas pero tampoco, es un espejismo. En este momento me empiezo a quedar dormido, es inevitable, intento despertar para por lo menos poder despotricar de lo que me queda por ver, no puedo, me duermo.
Días después hice un nuevo esfuerzo para verla por completo, pero fue infructuoso, menudo montón de mierda.
Estoy convencido de que un día, en su casa de Sunset Boulevard, el bueno de David le hizo una apuesta a su esposa, diciendo:
- ¿Qué te apuestas a que soy capaz de hacer una película de tres horas, contando lo que me de la gana, sin seguir ningún orden, mostrando cosas que no entiendo ni yo y me la producen? ¿Y a que la tachan de obra maestra? Ya no tengo nada que demostrar. Soy el Dios de lo onírico y aquí todo vale.
Incondicionales de Lynch, crucificadme.
Peñafiel Slater 
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| 30 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sersolo
Malealea (Lesotho)
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Su valoración:  |
10 de Julio de 2008 |
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Me presento. Mi nombre es David Lynch y soy un reconocido director de cine. Hago cine como muchos, algunas de mis películas son consideradas verdaderas obras de arte, otras obras de culto y otras simplemente son una mierda.
Mis compañeros de profesión me conocen como el tío que no sabe enroscar bien las bombillas, por eso siempre parpadean las luces en mis pelis. Soy un poco extraño y tengo un peinado un tanto afro. En mi primer film un tío me interpretó a mí, porque por si no lo sabían ustedes el Henry de “Cabeza Borradora” soy yo.
Soy tan extraño, tan extraño que saqué mi vena sensible para hacer “El hombre elefante” basada en un personaje con el que me siento bastante identificado. A Sting casi le hundo la carrera, a mi bella Isabella Rossellini la he dejado traumatizada, ahora sueña a diario con un loco que se parece a Dennis Hopper.
Estoy obsesionado con el rojo, con las luces potentes, con las luces parpadeantes, con las luces de carretera y con las luces del puticlub donde trabajaba habitualmente mi gran amiga Laura Palmer. Por cierto a Laura la maté yo en una de mis habituales idas de pinza.
Un día me volví un tanto esquizofrénico al perderme en una carretera, creo recordar que conducía un hermosísimo tractor. Mi transporte no era amarillo, era rojo. Me encantaba la luz roja de mi tractor. Con mi medio de transporte llegué a Mulholland Drive, llegué aquí entre sueño y sueño mientras mostraba al mundo mi colosal talento esquizofrénico. Decidí dejar el talento en aquella calle de Hollywood para hacer Inland Empire. Y aquí estoy después de haber visionado las tres horas de película que he rodado fumado, drogado y sin ingenio.
Sersolo 
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| 25 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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ethimios
Santiago de Compostela (España)
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Su valoración:  |
5 de Abril de 2007 |
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He visto Inland Empire y puedo decir, sin miedo, que he sentido lo que algunos llaman gozo intelectual. He visto a lo que la creatividad humana puede llegar y a lo que su más fastuoso representante, Sir David Lynch, puede llegar. Olviden todo lo que han visto antes, porque a esta película hay que ir libre de todos aquellos retazos que, en algún momento, ha dejado el cine en nuestras cabezas, hay que ir libre de todas las reglas por las que debería fluir un film, solo hay que sentarse, abrir la mente y disfrutar. He sentido la más absoluta soledad, la más desgarradora tristeza, porque a eso te conduce esa extraña conversación con las imágenes de Lynch, un vacío y un odio al mundo que te rodea que te deja clavado en tu butaca unos minutos después de terminar la película. No quieres salir, no quieres volver a ese mundo que te espera con su ridícula linealidad. He visto muchas críticas acusando a Lynch de falta de argumento y de falta de sentido. Creo que eso es lo mejor de esta película que el espectador no haga pie, que tenga que esforzarse en comprender porque eso también es lo mejor de la vida. No reduzcan esta película a si se entiende o no. La mente puede dudar entre si comprende o cree comprender, pero no entre si goza o cree gozar.
Ahora me gustaría dar unas razones por las cuales podemos disfrutar de Lynch fuera de las cadenas de la comprensión:
- Prefiero vivir en campos llenos de sombras que cegados de luz
- El arte es reflejo de una obsesión comprimida.
- Lo íntimo se define en lo ajeno.
- Cuanto más dura sea la batalla con el lenguaje más gozosa será la victoria de comprender.
- Cualquier ejercicio repetitivo reduce las posibilidades de crear algo nuevo.
- Lo creativo crece alejado de la perfección.
- Y por último como decía Góngora “Honra me ha causado hacerme oscuro a los ignorantes, que esa es la distinción de los hombres doctos, hablar de manera que a ellos [los ignorantes] les parezca griego”
Declaro que he experimentado el gozo intelectual, que he sublimado mi alma al arte. Ya está dicho.
ethimios 
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