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Happy Together

Romance. Drama Lai Yiu-Kai y Ho Po-Wing viven una apasionada relación. Viajan desde Hong Kong a Argentina, pero la llegada al nuevo país parece transformar las cosas y Ho, de repente, abandona a Lai. Éste comienza a trabajar como portero de un bar, con el único afán de reunir el dinero suficiente para volver a su país. Un día Ho reaparece, pero las cosas ya no son iguales... (FILMAFFINITY)
Críticas 71
Críticas ordenadas por utilidad
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10
26 de marzo de 2008
31 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
2.30 am. Por 4ª vez ahí estaba yo, expectante, como un niño que saborea una piruleta. Fondo rojo. Happy Together. Y empiezan los subtítulos. Por primera vez iba a verla en VOS. Dudo entre si eso es bueno o malo, porque no me gusta como le quedan a los actores asiáticos sus propias voces, pero también sé que lo primero es una estupidez, pero que es cierto. Dudo por lo tanto existo. Hong–Kong sigue siendo Hong–Kong, Ho (Leslie Cheung) sigue queriendo volver a empezar y Lai (Tony Leung) sigue autodestruyéndose. Buenos aires sigue sin ser Buenos Aires, y yo sigo empeñado en que en realidad no es Buenos Aires, si no algo así como un barrio latino de Hong – Kong, y para confirmarlo intento volver a pasar por alto la escena de la Plaza de la Independencia, pero no lo consigo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Las miradas, los gestos, los movimientos, las palabras de Tony Leung adquieren una nueva dimensión, diferente, profunda. Sigue cocinando enfermo, jugando al fútbol, lavando platos, odiando los baños públicos, sin embargo todo es más sutil, más intenso. Leslie Cheung desaparece, y yo me alegro, como la primera vez. Mi odio hacia él no ha cambiado, su presencia me sigue dando el mismo repelús, el mismo pavor, por conocido. Chang Chen es otra cosa, dónde había atracción-repulsión ahora hay candidez, una inocencia infinitamente más madura que el desarraigo del personaje de Cheung. Entre plato y plato surge la amistad entre la buena persona (Chen) y el animal moribundo sumido en medio de un proceso de refundación (Leung). Resuelvo un enigma. Anteriormente había sido incapaz ya no de entender la naturaleza del amor que siente Leung, si no de prestar atención al comportamiento de Chang Chen. Dónde sólo había amistad, descubro gestos. Wong Kar-Wai está jugando al gato y al ratón, y yo encantado. Pero entonces dudo por 2ª vez. No será que con el paso del tiempo me he vuelto tan loco como Lai. Puede ser que dónde solo hay amistad, nuestras mentes retorcidas vean un amor inexistente. Pero a Wong no le interesa resolver el enigma, como en muchas otras ocasiones no sabremos si la relación hubiera sido posible, si los sentimientos del personaje de Chen concordaban con los del de Leung.
Leslie Cheung & Tony Leung Chiu Wai
En medio de tal caos, Kar-Wai hace sentir su voz alto y claro. La calle es suya. Lai debe continuar con su refundación. La 4ª vez ya no es un canto a los amores imposibles. Esta vez todo ha cambiado, mi manera de entender la película ha cambiado, posiblemente yo haya cambiado. Ahora entiendo el filme como una búsqueda del yo, como una reconstrucción paso a paso de un mundo imperfecto que aspira, parafraseando a Haxley, a ser feliz algún día. Los momentos finales son, un canto a la esperanza. Lai, ha resistido a mil batallas, la refundación avanza lenta pero segura. Suena “imagine me and you” y yo cierro los ojos, el final no ha cambiado, los edificios son altos y las luces intensas. Todo se vuelve rojo, y soy feliz, antes de que los temores me invadan.
3
15 de marzo de 2008
44 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si esta historia, en lugar de a dos hombres homosexuales tuviera como protagonistas a un hombre y una mujer, probablemente parecería un relato más bien insubstancial, mil veces contado, de amores devoradores, posesiones destructivas, celos, etc.: algo que la narrativa del siglo XX ha repetido hasta el aburrimiento. Pero el problema no es la repetición —pues, antes de que surgiera la neurótica manía de la novedad, el arte ha repetido siempre modelos fijados, lo que no ha impedido la aparición de grandes obras maestras—, sino la modalidad de la repetición, la reiteración de actitudes, situaciones y personajes cerrados sobre su propia singularidad, limitados a su más estrecha concreción, y que no reflejan ni proyectan nada que vaya más allá del nivel del suceso, de lo que ocurre aquí y ahora.

Y difícilmente podría ser de otro modo, dado el lenguaje utilizado: planos cortos, movimientos de cámara abundantes y rápidos, contrastes cortantes, ritmo fragmentador: formalmente, estamos ante una mezcla de realismo naturalista y estética del videoclip, dos planteamientos formales aparentemente lejanos entre sí, pero que se refuerzan mutuamente en su tendencia a encerrar cada acontecimiento en su temporalidad específica, en la clausura de toda transcendencia simbolizadora, convirtiendo así cada acontecimiento en anécdota. Una estética violenta y un tanto neurótica que, como un niño impertinente o un adulto inmaduro, reclama constantemente nuestra atención para no decirnos, en definitiva, casi nada. Y el impacto visual, la conmoción del instante, está aquí, como suele ser habitual, en relación inversa con la capacidad de «impregnación»: la película, que se pretende novedosa pero que en el fondo es harto convencional, se olvida al día siguiente de verla para no recordarla más...
Todo esto no quiere decir que el director no tenga «oficio», que ciertamente lo tiene, pero eso no significa mucho: hasta el bombardeo de una ciudad puede realizarse con oficio y de forma técnicamente impecable.

Es de lamentar que los cineastas orientales hayan renunciado a toda integración de su propia tradición cultural con algo tan ajeno —y probablemente tan contrario, es cierto— como el cine. El proyecto era extremadamente difícil por la disparidad de las realidades que había que conjugar, pero eso mismo lo hacía interesante, y algunos directores japoneses como Ozu, Mizoguchi o Kobayashi lo intentaron en su momento con resultados diversos pero en general interesantes. Parece que, por el contrario, nada semejante se ha llevado a cabo desde el cine chino, que se mueve entre el exotismo de bazar pasado por Hollywood —al estilo Zang Yimou y su «Maldición de la flor dorada»— y la adopción de los criterios más característicamente occidentales en el fondo y en la forma, como en el caso de esta película.
9
2 de noviembre de 2008
23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wong Kar-Wai nos regala otra gran película sobre relaciones humanas, en una historia de amor universal. Yo no veo a dos homosexuales, sino a dos personas que se aman y que se odian. El amor es uno solo, no hay un amor homosexual.

Un viaje a Argentina que será el fin de una relación apasionada marca el inicio de la película. Lai empieza a trabajar para conseguir dinero y volver a Hong Kong, lleva una vida monótona y aburrida, esta monotonía se romperá cuando de nuevo aparece Ho que pretende borrar el pasado y que las cosas vuelvan a ser como antes, pero las cosas no pueden volver a ser igual.

Corazones rotos, odio, celos, pasión, nostalgia...una nueva disertación sobre relaciones entre personas.


Gran actuación de Tony Leung (un actor que me gusta bastante) y del malogrado Leslie Cheung, que acompañadas por una gran fotografía y un buen guión la convierten en una gran película.
5
11 de mayo de 2013
26 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando uno coge una Cola y la agita antes de abrir, al abrirla tenemos una explosión de burbujas, pero esa explosión lleva su reacción, y es qué conforme bebemos esta carece de fuerza e incluso pierde sabor, pues Happy Together es algo parecido, y acaba decepcionando en parte.

En la primera secuencia, vemos unas imágenes cargadas de energía, fuerza y sin miedo, como diciendo, lo que vais a ver no es apto para corazones débiles, agarraros al sillón, pero conforme avanzan los minutos no deja de ser una historia romántica de una pareja, en este caso homosexuales, aunque da igual si hubiera sido de heterosexuales, ya que todo lo que vemos son errores, celos y desconfianza, un desarrollo común con sus miedos, temores y sueños, sin nada especial. Además para mí gusto, los últimos 4 minutos sobran, no aportan nada al film, excepto el dejar una puerta abierta a una secuela sin sentido.

Las actuaciones son correctas, representan muy bien sus papeles ambos protagonistas, pero carecen del magnetismo y el realismo que se les pide para esta película. Otro punto interesante es la música, Argentina, pero tampoco es la más acertada según momentos.
En fin, esperaba más, y al final no deja de ser un trabajo interesante, pero para nada atractivo y llamativo.
9
12 de julio de 2007
22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Maravillosa película sobre amor, sobre amar, sobre ese amor que se te arraiga tan profundamente que te parece imposible vivir sin él, hasta que te das cuenta de que, a pesar de que estás viviendo un "ni contigo ni sin ti"...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
... pues mejor sin ti. Y tanto. Y te das cuenta de que puedes perfectamente vivir sin ése amor. Y que lo empiezas a olvidar. Y te das cuenta de todo lo que ha estado pasando a tu alrededor. Y maduras.
Una película preciosa.
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