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Críticas de "Un cuento de Navidad"
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| 11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Eumelo
Ferrol (España)
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Su valoración:  |
5 de Abril de 2009 |
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Por fin se estrena una película del singular Arnaud Desplechin. Directores tan personales no pueden quedar en el limbo, y no todo está perdido si una película como ésta ocupa algunas salas (aunque sean pocas; he tenido que viajar para verla) al lado de las insignificancias de siempre.
Desplechin me parece el mejor heredero de Ingmar Bergman (concretamente del Bergman "familiar"). Desde los tiempos del genio sueco no veo unos diálogos de tamaña profundidad y ferocidad.
Al mismo tiempo es muy distinto de Bergman: nada grave, nada solemne; los personajes se dicen las cosas más terribles como si nada... La regia Catherine Deneuve interpreta a una enferma de leucemia, y tras las pruebas de compatibilidad que se hacen sus hijos para un transplante de médula, el único compatible es el que ella más detesta (un díscolo Mathieu Amalric). Sentados tranquilamente ella le dice como si tal cosa: "me desagrada que me inyecten esa cosa blanca que encima viene de ti".
Además de Deneuve y Amalric encontramos a la otra actriz fetiche de Desplechin: Emmanuelle Devos (como novia de Amalric). Sólo por haber visto primeros planos suyos en una pantalla gigante ya aplaudiría el estreno de esta película: a menudo se habla de la importancia de ver ciertos films en pantalla grande por sus virguerías visuales... yo creo que los rostros y la genialidad de actrices como Emmanuelle Devos también deben verse "a lo grande".
Todo un regalo la escena en que Catherine Deneuve y ella se van de de compras (preciosos por cierto sus nombres de resonancias mitológicas, "Junon" y "Faunia"). Vemos a dos egoístas que llegan a conectar, y me encanta cuando la implacable matriarca le confiesa su simpatía a su posible nuera "porque usted me quita al hijo que no quiero", en contraste con Chiara Mastroianni, la mujer del hijo que sí quiere (Melvil Poupaud). Resulta curioso que Mastroianni, hija de Catherine Deneuve en la vida real, interprete a la nuera que no soporta. Muy bergmaniano también este personaje ("no conozco mi vida porque no ha sido mi vida...").
La hija mayor es Anne Consigny, toda una revelación en ese papel de perpetua tristeza, que entabla una extraña competición fraterna con Mathieu Amalric: el hijo de ella también tiene una médula compatible con la de Catherine Deneuve, y no soporta que su aborrecido hermano se lleve la gloria, pero por otro lado teme someter a su hjo (demasiado joven y psicológicamente frágil) a la dureza del transplante.
"Un cuento de Navidad" deja en pañales a esas películas que pretenden ser contestatarias con el buen rollo navideño. Es original, llena imprevisibles contrastes (nunca sabes el tono que tendrá la siguiente escena), y torrencialmente densa (para ver otra vez).
Supongo que se podrá hacer larga si no se entra en ella (dura casi tres horas), pero por suerte pude ver "Reyes y reina" y me ha servido de entrenamiento.
Ayuda a engalanar el producto la áurea fotografía de Eric Gautier, experto en proporcionar calidez a ambientes gélidos.
Eumelo 
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| 8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Betomovies
Santa Fe (Argentina)
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Su valoración:  |
19 de Marzo de 2009 |
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La cinta quiere desarrollar un drama amargo sobre la enfermedad que acucia a una familia, la cual también exhibe bastantes problemas de disfuncionalidad en sus interacciones personales.
El filme es demasiado extenso en su metraje, al que sin dudas le sobran muchos minutos para lo que tiene que contar.
Además no es una cinta que toque la fibra interior en ningún momento. Ya que la sensibilidad que debería surgir por los avatares de la vida relacionados a la enfermedad, a las peleas, a los enconos acérrimos, a los desamores, a los distanciamientos tanto físicos como afectivos no tienen la contundencia necesaria para llegar a conmover al espectador.
El filme despliega raras circunstancias que derivan de las interrelaciones de los personajes que aparecen, donde una reunión navideña por parte de familiares y allegados es el motivo para congregar los traumas y los distintos complejos de vida que llevan dentro.
La obra al menos no llega a aburrir, pero tampoco tiene la contundencia suficiente como para dejar en claro mensajes nobles o llevar a la empatía al espectador. Sino que la cinta apenas que sirve como liviano ejercicio reflexivo donde quedan evidenciadas el amplio espectro de conductas y situaciones que pueden llegar a darse dentro del seno de una familia muy particular.
A no tener miedo la gente sensible porque la cinta no es un duro retrato sobre el flagelo de la enfermedad, ni tampoco es una radiografía sólida sobre los sinsabores del diario acontecer aunque el filme esté abarrotado de ellos.
Por el contrario, la película puede ser mirada sin problemas por aquellos que gusten de los rollos, miserias y complejos psicológico-sentimentales de un grupo de personas tremendamente disfuncionales congregados por una mesa navideña en el hogar que otrora les viera crecer.
Betomovies 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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enyel
madrid (España)
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Su valoración:  |
31 de Marzo de 2009 |
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Extaña mezcla de situaciones familiares, amores imposibles y reacciones que muchas veces no parecen humanas, mezcladas por la fatalidad de una cosa tan seria como la fatalidad ante la muerte, se dan cita en esta curiosa película francesa: arriesgada y llena de matices. Yo no soy muy amigo de Catherine Deneuve, siempre me ha parecido un jarrón chino, un rostro inexpresivo, pero el resto de los actores están muy bien, sobre todo un camaleónico Mathieu Amalric. Es muy recomendable y un cine diferente.
enyel 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Ahora que Saturday no me ve aprovecho para decir que esta debe ser la andanada franchute más certera que he visto en la úLtima década. Desde luego ha sido la que más he disfrutado. Aunque también he de decir que pocas han sido las alegrías que me ha deparado la tricolor, cinematográficamente hablando, hablando de lo que fuere, realmente, en esta última década. Pero al César lo que es del César, esta película me ha sorprendido muy gratamente. Me ha sorprendido, primeramente, ese ritmo desbocado que la ensarta de cabo a rabo. Cuando llevaba veinte minutos de película he de confesar que me encontraba ya aturdido y conmocionado por esa condensación extrema de secuencias, por ese aluvión de datos y escenas con que Desplechin abruma al espectador, lo pone en situación, y tiene mucho que poner en situación para preparar ese salto del ángel hacia el núcleo familiar roto y desmembrado que protagoniza la función. No sorprende comprobar cómo ha desatado opiniones para todos los gustos en la licorería. Hay voces que se apresuran a afirmar que estamos ante un descendiente directo de nuestro viva la vida favorito, el sueco de los huevos de oro, el corista de ABBA, y no van desencaminadas, no. Aquí los obuses van y vienen, caen las bombas, cuerpo a tierra, las tripas adornan los árboles de navidad, un corazón ensartado corona el abeto, pero hay una diferencia muy sustancial: la frivolidad. La frivolidad mató al franchute, y si sobrevivió fue por que cantaba a voz en grito la marsellesa y con ella espantó a la muerte. Algo tienen los franchutes que no me acaba de convencer, cuando intelectualizan las emociones, cuando se apuntan a la lírica y a la poesía, cuando se miran el ombligo en demasía, no digamos ya cuando saltan a un campo de fútbol vestidos de corto. Y aquí me volvió a ocurrir de nuevo un poco, aunque admito que disfruto tanto con este tipo de fregados que conseguí darle esquinazo a esa sensación. Y volviendo a la frivolidad a la hora de lanzar la cantidad ingente de dardos envenenados que pueblan este artefacto, otra cosa hay que admitir: con ella como aliada, Desplechin acaba por lograr endulzar el vinagre de tal manera que consigue un curioso equilibrio entre drama y comedia, una verdadera cama redonda en la que tan pronto sale uno como entra el otro sin apenas chirriar, con una naturalidad muy sui generis. En fin, que un drama francés de 150 minutos me haya mantenido imantado a la pantalla es toda una hazaña, y Desplechin, un tipo al que voy a empezar a marcar de cerca, lo ha conseguido. Descorcho un burdeos en su honor, aunque ojo, me sigo cagando en la tricolor.
Peter Gabriel 77 
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| 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Leonel
Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
26 de Octubre de 2009 |
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Una tortura interminable (dos horas y media) de escenas incoherentes y a veces descabelladas, con subtítulos en español que pasan vertiginosamente y son inalcanzables. Para impresionar de algún modo al espectador, por falta de interés y claridad del drama, le agregaron escenas de cirugía. De no creer. El cine francés a menudo nos regala imágenes que aunque buenas no pegan unas con otras, saltando continuamente de una situación a otra, aumentando la impresión de descalabro y de discontinuidad del guión principal, con demasiadas historias secundarias ("subplots"). Catherine Deneuve, bella como siempre y además dulce y tranquila, se pasea por la película como si estuviera de vacaciones, mientras Mathieu Amalric trata de darle dramatismo a la historia (¿historia?) con escenas desaforadas de borracho.
Leonel 
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