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| 95 de 125 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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KORVENN
Almería (España)
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Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2006 |
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Perfecta. Desde la primera hasta (y sobre todo) la última secuencia. El guión, la dirección, la interpretación, con unos sorprendentes actores noveles (entre ellos el inmenso Vicent Cassel empezando a despuntar), la puesta en escena, el humor ácido-negro, en definitiva, la visión del mundo que da. ¿Por qué darle un 10? Porque no veo ni un motivo para no hacerlo. Si Dios existe, ésta es la mejor obra europea de la década de los 90. Y si no existe, también.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Desde mi humilde punto de vista, contiene una de las mejores secuencias de la historia del cine. Hablo, por supuesto, de la de los lavabos públicos en París, que comienza con la llamada de Said a Asterix mientras Vince y Hubert discuten. El diálogo es el resumen de la esencia de la película. La razón (Hubert) y el odio (Vince) enfrentados mientras la neutralidad más exquisita ( Said) hace de árbitro. Frases como "si hubieras ido al colegio sabrías que el odio atrae al odio", con la consiguiente respuesta "yo no he ido al colegio, soy de la calle, y eso me ha enseñado que si ofreces la otra mejilla te dan por el culo, asi que déjame en paz". Y la aparición de un personaje inventado e introducido en el mejor momento posible, el señor anciano que vuelca la escena preguntando si creen en dios, y contando la historia de Lumbalsky. Luego los ángulos y/o encuadres de las cámaras, logrando un juego sutil pero perfecto visualmente con los espejos y los personajes. Y el punto final, cuando parece que se ha acabado la secuencia, y aparece un último personaje completamente "alucinado". Joder, si es que con sólo esta secuencia, ya se merece el 10 la película entera.
KORVENN 
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| 89 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jastarloa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
30 de Enero de 2006 |
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Interesantísimo retrato social de los suburbios marginales franceses, gran parte de él extensible a cualquier país desarrollado, desde el punto de vista de tres amigos (aunque a veces parezca lo contrario) adolescentes: Hubert, negro; Said, árabe; y Vinz, judío.
La historia arranca en una "cité" de la periferia parisina la mañana siguiente a una violenta noche de enfrentamientos entre policía y residentes desencadenados por la dura paliza que recibió un joven durante un interrogatorio y que le hace debatirse entre la vida y la muerte. A las manos de Vinz ha llegado el revólver que esa noche perdió un agente, y con él se propone, en el caso de que muriese su amigo en coma, matar a un policía para vengarle.
Salvo por el final, facilón y previsible donde los haya, no se puede decir que la historia sea irreal. Los hechos acontecidos recientemente en Francia (el fenómeno "swarming") lo demuestran. Si acaso podríamos calificarla de premonitoria.
¿Por qué tanto odio? ¿Cuál de los bandos empezó la guerra? Que si todos contra el sistema, que si todos contra la policía, que si todos contra los negros, que si los moros son escoria... La desinformación y la incultura, presentes en todos los estratos sociales, conducen al miedo, y éste al odio cegador tan bien reflejado en el personaje de Vinz.
jastarloa 
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| 59 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grandine
Sitges (España)
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Su valoración:  |
30 de Abril de 2008 |
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Los miedos y dudas de unos jóvenes se muestran como espejo a la inseguridad de estos, que se ve rebasada por una realidad que les supera.
El desequilibrio del que hace gala Vinz no es más que una consecuencia del ambiente que le ha rodeado desde su más tierna infancia, del aire viciado que se respira en su barrio, y de la condición que le han ido imprimiendo las experiencias año tras año. Porque sí, puede que parezca un fantoche, puede que parezca un fanfarrón, puede que parezca un gallito sin remisión alguna, pero simple y llanamente es una persona que no ha aprendido a vivir en un clima tan crudo como el que le rodea, y se defiende del mejor modo que puede: Queriendo hacer uso de una violencia que ni él mismo está seguro de si podrá llegar a emplear en el momento más inesperado y complicado (cosa que se puede deducir también por la impertérrita mirada de Cassel ante el tiroteo en la puerta de la discoteca).
En un instante de "El odio", Saïd se para a pintar con un spray un cartel que reza "El mundo es vuestro", haciendo un pequeño cambio y sustituyendo la palabra vuestro por nuestro, y precisamente ese momento es una de las claves para entender que Kassovitz nos está advirtiendo que verdaderamente ese mundo no es suyo, ni de nadie, que no saben ni en que mundo viven ni como defenderse en él, por eso reaccionan de modo impulsivo y déspota en ocasiones, y por ello los enfrentamientos en el grupo son lógicos, puesto que el único que parece comprender cual es su situación y el poco beneficio que le reporta es Hubert, cosa que Vinz nunca llega a acatar, porque cree que una verdad prefabricada por él mismo está de su lado para salir a flote en ese lugar repleto de desolación y tristeza.
Los emplazamientos, la imprescindible fotografía en blanco y negro, la banda sonora adecuada a lo que se nos muestra, el brillantísimo Cassel y un no menos enorme Hubert Koundé completan un círculo donde la importancia no la tienen las idas y venidas de nuestros tres protagonistas, ni saber donde terminará la absurda idea de Vinz, sino de donde provienen esa violencia, esas personalidades contra un sistema que ni siquiera saben porque combaten o esa vehemencia casi inconcebible que ocupa la pantalla en algunos instantes. Porque es ahí donde está lo crudo, lo real y jodidamente crudo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Un apunte: Brillante esa secuencia donde Saïd ante la Torre Eiffel intenta que se apague y uno de sus compañeros exclama "Eso sólo sucede en las películas". Acto seguido, al levantarse e irse, la torre se apaga como por arte de magia. Quizá un ápice de esperanza ante tanta miseria? Quizá, quizá....
Grandine 
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| 36 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Maico
Benidorm (España)
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Su valoración:  |
27 de Enero de 2007 |
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Grata sorpresa. Una noche te decides a ver esta película, te la ha recomendado un amigo y como suele pasar no le das mucha importancia, pero de todas las posibilidades que se presentan esta es la más atractiva y te dices: "¿por que no?".
Gracias a esta película me estoy fijando más en el cine francés y aunque hay cosas que no acabo de comprender (Agentes secretos) creo que tiene mucha calidad, y que aparte de buen vino también saben hacer cine.
Me gustaría destacar la actuación de Vincent Cassel dándole mucha personalidad a la película, la elección del blanco y negro que mezcla muy bien con el contexto del filme y la gran dirección de Mathieu Kassovitz quien realiza uno de los planos-secuencia más increibles que he visto... a la altura del mismísimo Scorsese.
En definitiva una película, que como el buen vino, mejora con el paso del tiempo.
Maico 
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| 35 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Patomelon
Villaescoria de cirullos (Vanuatu)
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Su valoración:  |
7 de Mayo de 2007 |
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Lo que ocurre en esta película es la consecuencia de años de dejadez, de marginación, de ausencia de educación, de falsas promesas y de pérdida de oportunidades. Aquí es el uno por uno y el ojo por ojo y Vinz matará a ese policía si su amigo muere. O eso es lo que dice, porque puede que Vinz no sea más que un chico asustado, fanfarrón y sin futuro que jamás podría pegar un tiro a alguien. Vinz se dedica, mientras espera a que su amigo muera, a vagar por barrios marginales de París y por la propia París, conociendo a personajes tan variopintos como Asterix y hablando de vanalidades. Vinz tiene dos amigos. No les cae muy bien y están todo el trato discutiendo pero siempre pasa algo que soluciona sus problemas, aunque sea un viejo loco que les cuenta una historia con moraleja en un baño. Said es el típico chaval que se deja arrastrar por las masas y Hubert es un boxeador negro que quiere salir de esa mierda de barrio. Entre los tres forman un equipo, muy cutre pero un equipo, y su fuerza radica en detestar todo lo que venga de fuera de su barrio, ya sean pijos, negros, skins, seguidores de Le Pen, el alcalde, la policía (sobre todo la policía...) Se quejan del mundo asqueroso en el que viven, pero no dejan que nadie entre en él y menos que les ayuden (sólo hay que ver cómo se porta Vinz con el policía que trata de ayudarles).
Caminan y caminan sin rumbo un día y otro sin esperar nada, irónicamente, Vinz parece que desea que su amigo en coma muera para poder matar a un policía, para "restablecer el equilibrio", sin saber que él solo ni puede hacer ni deshacer, sin saber que "el mundo NO es suyo".
En medio de esta historia están las revueltas, las drogas, la policía, el compañerismo, la tragedia, la comedia, el drama, la amistad y todo lo que se podría encontrar en un barrio marginal. Y sobre todo está Vincent Casell, que es capaz de poner la auténtica cara de....no sé, cara de Vinz.
Pues así avanza el día sin rumbo hasta que el amigo (Ahmed) muere. Entonces Vinz se dispondrá a restablecer el equilibrio, pero más que nos pese, el equilibrio existente es actual y no se puede hacer nada.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: He leído alguna crítica en la que se afirma que esta película es muy violenta...¿en serio? ¿Cuando? ¿Donde? Ni de Blás, de hecho no tiene ninguna escena violenta propiamente dicha, sólamente cuando capturan al Nazi al que Vinz estrá a punto de pegar un tiro y en el final, en el que no se ve absolutamente nada, sólo un disparo. Es más una violencia vital que física o gráfica.
Patomelon 
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