En esta película flojea casi todo. Yo sólo salvaría el apartado técnico, que da ritmo a un guión de lo más estúpido que puede escribir un adulto. Aunque se supone que está basada en la novela y reutiliza tres o cuatro ideas argumentales de la adaptación del 73, estamos ante una historia muy diferente (al menos no se le puede reprochar que no hayan cambiado nada), pero mucho más flipada y, por ello, ridícula.
Bruce Willis no es el asesino frío y calculador que leo en las anteriores críticas, es su típico personaje chulo de cara de palo que aprieta los morritos cuando dispara; eso sí, se agradece que no lo estropeen aún más con las típicas frasecitas chistosas. También es cierto que el guión no le permite mucho. Richard Gere está soso, pero es que además su personaje está metido con calzador (¿recurrir a un activista del IRA para reconocer a Chacal?, ¡menuda gilipollez!; ¿¡y qué me decís de la terrorista vasca!?).
Pero lo peor son las flipadas artimañas de Chacal. En realidad no se puede decir que sean imposibles los mecanismos que utiliza, pero sí que no serían los más recomendable para un asesino de ámbito internacional que pretenda pasar desapercibido. (ver SPOILER).
Vamos, que el que quiera saber lo que es un asesino frío, calculador, profesional y creíble, debería leer la novela o ver la película de Zinnemann. Y el que sea un flipao, pues que se quede con ésta, que siga en su mundo de tiros y explosiones gratuitas.
spoiler:
No es comprensible que elija como arma esa pedazo de ametralladora informatizada (que es más un cañón antitanque) que cantaría en cualquier control, pero todavía tiene menos sentido cuando vemos que el tío se disfraza de policía, con lo cual habría sido mucho más sencillo haberse acercado hasta la primera dama y haberla rociado con algún súper-mega-spray-total de acción retardada como el que utiliza en el parking. La reunión en la que prueba a la susodicha en el bosque es de lo más ridícula. Hacer explotar un coche en pleno campo me vuelve a parecer una decisión poco inteligente por parte de alguien que debería ocultarse.
Luego está lo de la regata, que tampoco es una forma inteligente de ocultarse. Por cierto, no hay quien se crea que logre escapar del muelle tras el tiroteo habiendo todo un ejército de agentes alertados que le están buscando en ese preciso momento. Ahí se cortarían todas las vías de escape en cuestión de minutos.
También solté una de esas típicas carcajadas que a uno le invaden cuando algo le parece ridículo en la escena en el metropolitano, cuando en las dos vías se cruzan los trenes y Richard Gere se salva de una muerte segura gracias a un oportunísimo semáforo (¡vaya por Dios, qué casualidad que estuviera ahí!).
Pero lo peor de todo es que un profesional de la talla que se le supone a ese Chacal sea tan descuidado como para mezclar los odios personales en su trabajo y andar dando pistas a si "amiguito" del IRA, o como para no meterle al Gere una bala en la cabeza cuando tiene ocasión tras la persecución en el metropolitano.