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El disperso guión es el principal problema de la película. Es malo, está mal hecho. La anécdota que le da armazón es un buen punto de partida pero no sabe apuntalar los pequeños detalles (léase personajes), que es lo que hace que un guión (léase historia) enganche. No tiene magia, emoción, ni el tempo adecuado (carece totalmente de ritmo), avanza a frenazos y, finalmente, aburre por convencional y se carga el humor de Gilliam que hace acto de presencia en algunas partes.
Momentos aislados conseguidos y en general la sensación de que con poco más se hubiese logrado una peli redonda de entretenimiento (que era el objetivo y que a mí me parece bien, por muy tentador que sea exigirle más a Gilliam); tan sólo con mayor química entre los actores, una mejor descripción de los personajes y algo menos de confusión en lo que cuentan para conseguir más intensidad (la película da la impresión de avanzar a saltos, precipitadamente, como si no se hubiese sabido enlazar bien sus partes o como si la hubiesen cortado). Por lo tanto el guión es horroroso no por desaprovechar las múltiple lecturas que podían haberse sacado (no pido tanto), es que ni tan siquiera es capaz de construir una historia de forma correcta (la peripecia bien hilvanada y unos personajes bien descritos que interactúan), te da igual si los hermanos se enfadan o no, si el malo acaba creyendo, si se enamoran o no... indiferencia total, que se carguen a la bruja y a casa, parece ser lo único importante.
Me gusta el estilo artesanal de Gilliam (y su exageración, parodia, expresividad...), me gusta que sus decorados tengan una cierta artificiosidad barroca a ratos; pero claro, si luego pretenden colarme un guión estándar, con unos personaje del montón y la historia de siempre cargándose un buen punto de partida pues me pasa lo mismo que cuando veo una peli gore sin sentido del humor: que no me lo creo y pido más. Dame una peli formalmente mainstream si el guión se va a cargar el encanto del cartón piedra.
Y luego los actores están de vacaciones, unos por sobreactuar y otros por pura desgana (Damon). Especialmente cargantes son las sobreactuaciones, no encajan ya que la cinta carece del tono crispado, oscuro, gamberro y humorístico que Gilliam nos ha ofrecido en ocasiones.
De las comparaciones con Burton no hablo, creo que son autores distintos con evidentísimos puntos en común pero cada uno de una pasta distinta, tanto temática como visualmente. Criticar a Gilliam comparándolo con Burton no me parece ni justo ni un camino adecuado, además lo poco que merece la pena de la película es gracias a Gilliam (que a veces escapa de la mediocridad del guión), si pilla esto el director de Van Helsing o el de el pacto de los lobos más de uno hubiese acabado en urgencias.
Bloomsday 
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