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| 146 de 204 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Según leí en algunas crónicas antes de ver la película, en Cannes, los críticos se burlaron de la película y de su creador. algunos se fueron a los 15 minutos, otros a la media hora, otros esperaron al final para abuchearla, unos dicen que ofende de lo mala que es, otros que es aburrida, pretenciosa, un ejercicio de egolatría (los mismos que luego encumbran y premian a Woody Allen, J-L. Godard, Lars Von Trier, Kurosawa, D. Lynch, etc,. ahora resultará que es el primero que se encarga de todos los aspectos de SU película...) una pérdida de tiempo... pues que revienten de gozo viendo pasteladas porque entonces no conocen ni el amor ni el dolor, porque así es la vida, así es la soledad y así es lo que siente alguien que se desvive por otra persona que ya no está a su lado, los remordimientos y la culpa por haber podido hacer algo más... y se muestra viendo lo que hace, lo que ve, lo que piensa, lo que sueña... su realidad (y la distorsión de ésta a través de sus ojos), no la que los espectadores ven o quieren ver, y menos una pandilla de snobs tendenciosos que son o van de críticos de cine... me importa una mierda la teoría cinematográfica y todo lo referente a cómo se haga o se deje de hacer una película, no quiero saber nada. Nunca.
Sé que soy muy pesado cuando me meto con Lost in Translation y con la gente que se emociona viéndola, pero es que me toca las pelotas sobremanera que se llenen la boca hablando de soledad y melancolía con escenas de los protagonistas caminando (posando) entre la multitud, escenas con miradas y diálogos absolutamente antinaturales, sobreactuaciones, banda sonora acorde con el estado de ánimo...
lo artificial, lo pretencioso, lo matemático y previsible, el método y los clichés que se repiten una y otra vez, ahí los tenéis, toditos para vosotros. me quedo con 20 minutos viendo carretera porque en mi vida me había puesto en la piel de nadie de esta manera... y menos con una película, la soledad es silencio, no suena ninguna música de fondo cuando se está completamente sólo, y si miras por la ventana no hay ninguna puesta de sol, y si te masturbas (que te masturbas, aunque no salga en ninguna película), piensas en ella porque el deseo sexual forma también parte de los sentimientos aunque ella no esté, pero claro, si los snobs mencionados antes se cargan una película, entre otras cosas, por una escena de -según ellos- "sexo gratuito" pues normal que los directores y productores se rilen (o simplemente no caen en estos detalles porque son igual de pazguatos) y que los espectadores no estén acostumbrados y se escandalicen cuando la película en cuestión es PRECIOSA (incluída la escena de marras).
Aún no he visto nada que exprese tanto con tan poco.
Alvin Ray Straight 
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| 49 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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“The Brown Bunny” es y no es el filme de 119 minutos que se anuncia y que despertó esa indignación que lo aupó a ser la peor película proyectada en la historia de Cannes, según gran parte de la crítica.
Hubo cortes para su estreno “comercial” reduciendo considerablemente su metraje, entre los cuales destaca el de una secuencia de “carretera y manta” que duraba inicialmente veinte minutos. También existió cambió de chaqueta por parte de la crítica: lo que antes era aborrecible se convirtió en interesante para muchos.
Y el polémico filme de Vincent Gallo creo que se recordará más por esas anécdotas y la mamada de Chloë Sevigny que por el buen cine (que lo hay).
Algunos hablan de evolución del lenguaje cinematográfico y yo les remitiría a los inicios del mismo. ¿Qué fue lo primero que rodaron los hermanos Lumière? ¿Dónde dirigieron esa “primera mirada”? ¿A una obra de teatro? No, se fijaron en la realidad. En filmar la vida en pequeños fragmentos a modo de documental, sin historia desvinculando el “invento” de toda narración o una contando algo simple: como un breve sketch con una manguera, la salida de unos trabajadores de una fábrica o la llegada de un tren a una estación.
¿Qué historia existe entonces en “The Brown Bunny”? Una muy importante y aterradora que se esconde entre esos viajes donde las canciones dan información, en esos tristes encuentros de corazones solitarios, en ese seguimiento humano de su protagonista: come, conduce, mea, habla poco con el resto de mortales y consigo mismo (no hay voz en off), se aburre y nos aburre.
¿Dónde está entonces su buen cine? Al final, en forma de cumshot físico y espiritual donde se libera la carga de espermatozoides y emociones que permanecían a la espera.
Es en ese momento donde todo cobra sentido y donde aparece el buen cine y la tristeza en forma de desenfoque de un imborrable recuerdo.
Llega demasiado tarde el orgasmo, y puestos a cortar y adelantar el memorable blowjob fílmico de “The Brown Bunny”, se podría haber quedado en un magnífico corto o una joya de mediometraje.
También si la cosa era buscar polémica gratuita, dudo que fuesen las intenciones del director de “Buffalo '66”, la elegida para la felación debería haber sido Paris Hilton.
Maldito Bastardo 
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| 42 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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¿Has visto "The Brown Bunny"? No. De qué va... es la de la mamada real de Cloe Sevigny.
No es solo eso. Es un cine realista en el que los sentimientos valen y las parejas por fin se comunican como en la vida real. Quizá le parezca lenta a algunos pero precisamente la vida real así es.
Un muy amigo mío expreso en otra crítica a otra película, los tópicos de las relaciones de parejas en el cine en general:
"gente que se casa al mes de conocerse, chicas que se tapan las tetas delante de su pareja, chicas que se meten en la cama con el maquillaje y se despiertan totalmente bien pintadas, relciones que se arreglan con un simple "lo siento..."
Esta película trata y confirma lo que mi amigo decía al defender el realismo en la pareja de "Las noches de la luna llena" de Rohmer.
¿Por qué una mujer no puede reclamar a su novio que baje las persianas pues no quiere tener sexo con tanta luz? ¿Por qué no puede retratarse un silencio de cinco minutos si realmente duró ese tiempo?
En "The Brown Buny" ocurren todas estas cosas y más. Vincent Gallo lo consigue y por fin (Por fin encuentro algo así) he encontrado una película que refleje lo que siento y pienso al "vivir" de una manera tan gráfica y semejante a la realidad.
Por cierto, la mamada no es gratuita. Gratis sería "verles frontalmente leyendo con la luz de la mesilla antes de dormir" joder...
Haneke y Farrelly 
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| 50 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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DrX
Cartagena (España)
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Su valoración:  |
8 de Agosto de 2007 |
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Analicemos esta payasada.
No está bien dirigida. La mayoría de los planos son chapuceros. Da la impresión de ser un intento de un hombre de hacer cine dogma, sólo que sin talento.
No tiene argumento. No hay trama. Ni profundidad psicológica (no, damas y caballeros, por mucho que digáis, aquí no hay nada de nada, que os gusta ver mariposas donde no las hay).
Aproximadamente el 30% de las imágenes son la carretera. Vale, yo he grabado imágenes así cuando me aburría. Soy un genio. Si lo llego a saber las comercializo.
El señor Gallo aparecé en el 99% de las escenas de la película, todo el tiempo que puede demostrando lo que mola su moto, lo que mola su furgo y lo que mola él mismo. Lo que viene a ser tener el ego del tamaño de un piano, pero sin la connotación artística que conlleva el propio piano.
La mamada de la señorita Sevigny (muy guapa, por cierto) es tan innecesaria que hasta da rabia. Si quieres que te la chupe, móntate un video porno amateur con ella y lo cuelgas en pornotube. Yo lo veré. Pero no tengas la cara dura de meternos esta escena con calzador en la peli. No me jodas.
La película no es tierna. Lo que pasa es que si a la gente le cuentas una historia sin banda sonora, con frases cortas y largos silencios, se creen que están viendo la película definitiva. Y además, son los más cultos, modernos y cool del barrio. Si. Es tan tierna que aún no se han saludado como aquél que dice y ya le está besando el glande. Puro amor.
La película es tan pretenciosa, que no dejo de imaginarme al señor Gallo masturbándose una y otra vez mientras se ve a sí mismo y piensa en lo maravillosamente genial que es. No creo que haya nadie en el mundo que pueda quererse más a sí mismo.
Y por si no fuera bastante, la película es tan vacía que aburre hasta a los más avezados espectadores (que yo en este tipo de cine tengo la mili hecha, y esta película es una tomadura de pelo total).
Y a eso vamos a añadirle un final que no viene a cuento y que te deja con la bella y sana intención de quemar el DVD. Pero no es tuyo, es del videoclub. Y eso te frustra más.
Conclusión: Desde aquí oigo las risas de Vincent Gallo. Nos la ha clavado a todos y encima le están alabando. En serio, tiene que pensar que el mundo está lleno de gilipollas, porque a él mismo no puede gustarle lo que ha echo.
P.D.: Que nadie se ofenda por mis palabras, soy borde, grosero y bastante airado. Y esta película es una aberración que me ha puesto furioso.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Está muerta. Olé. Yo es que cuando sueño que se me aparece mi novia fantasma, lo primero que se me ocurre es que me la coma. Claro. ¿Esto es una peli de Private? ¿No? En serio, ¿a que viene esa capullada? ¿Cómo os puede gustar una película que acaba así? ¡Sois gente seria! Esto no lo ven los fans de Tomb Raider. Hay que tener cierto bagaje para llegar hasta aquí. ¿Por qué no sois sinceros y reconocéis que es basura?
P.D.: Perdón de nuevo.
DrX 
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| 42 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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miguelito
Lugo (España)
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Su valoración:  |
16 de Octubre de 2005 |
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Cuando The brown bunny fue visionada en el Festival de Cannes de 2004 (¿o era 2003?), se le colocó el título de peor película de la historia del festival, ¿por qué? Porque decían que no contaba nada y encima era pornográfica. ¿No cuenta nada este The brown bunny? ¿Importa realmente? Se trata simplemente de un viaje, como el de Matt Damon y Casey Affleck en Gerry o el de John Wayne en Centauros del desierto. Vincent Gallo, al igual que Gus Van Sant, es lo suficientemente inteligente para saber que el cine evoluciona y que los esquenas que servían hace 20, 30 o 50 años hoy ya no son válidos. Al año vemos pasar cientos de películas que intentan ser (sin conseguirlo) iguales a las que había hace 50 años, solo que mejorando los aspectos técnicos.
Entonces aparece The brown bunny. Una película en la que apenas se habla. Una película en la que la mayoría de las escenas se ven a través del parabrisas de una camioneta. No se cuenta nada. ¿Qué se puede contar? ¿Qué tiene que contar el ser humano del mundo actual? Cada vez hay más depresiones y suicidios en todo el mundo. La gente se comunica menos, se cierra sobre sí misma. Es el reverso tenebroso de la era tecnológica. En este sentido, el hecho de que un hombre (o mujer) desconocido se acerque en una solitaria de área de servicio a besar a un extraño es uno de los momentos más bellos y sentimentales del cine americano actual. Es más bien un deseo que una realidad.
Gallo ha apreciado esta situación. Como entiende que el hombre actual poco sabe de anillos, de galaxias lejanas, de superhéroes, se ha dedicado a filmar esa nada en la que nos encontramos suspendidos, ese vacío moral y sentimental que persigue a la sociedad contempóranea. Muchos le han crucificado por ello, ved en esto la validez de su propuesta.
miguelito 
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