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Voto de Wild In Love:
10
Voto de Wild In Love:
10
7,3
74.812
Intriga. Thriller. Ciencia ficción. Drama
César, un atractivo joven que ha heredado de sus padres una gran fortuna, vive en una espléndida casa en la que organiza lujosas fiestas. Cuando una noche conoce a Sofía y se enamora de ella, Nuria, su antigua amante, se muere de celos. Al día siguiente, yendo en coche con César, Nuria intenta suicidarse provocando un accidente. Cuando César se despierta en el hospital descubre que su rostro ha quedado horriblemente desfigurado. (FILMAFFINITY) [+]
24 de noviembre de 2010
24 de noviembre de 2010
15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras su prometedor debut con la estimulante Tesis, Amenábar se lanzaba al vacío con esta arrolladora propuesta totalmente insólita en el cine español. Una fascinante película donde jugaba con algunos mecanismos ya tratados en la ciencia ficción pero dotándolos de fuerza y personalidad propias. La interposición de la realidad virtual con el mundo real adquiere en esta obra su mejor exponente hasta la fecha situándose muy por encima de cintas similares en cuanto a temática, tanto si son anteriores a ésta como es el caso de Desafío Total, como posteriores (Nivel 13 o Matrix).
Escrita a cuatro manos entre el propio Amenábar y su colaborador habitual Mateo Gil, la historia atrapa desde el primer minuto con esa desconcertante escena inicial rodada en una desértica Gran Vía, que nos mete de lleno en la incertidumbre y el onirismo que rodearán al espectador durante todo el film, estableciéndose un juego en el que caben muchísimas interpretaciones que van desde el sueño a la locura, construyéndose sin embargo a medida que avanza la trama una película coherente donde todos los cabos se atan y se resuelven de manera satisfactoria.
Escrita a cuatro manos entre el propio Amenábar y su colaborador habitual Mateo Gil, la historia atrapa desde el primer minuto con esa desconcertante escena inicial rodada en una desértica Gran Vía, que nos mete de lleno en la incertidumbre y el onirismo que rodearán al espectador durante todo el film, estableciéndose un juego en el que caben muchísimas interpretaciones que van desde el sueño a la locura, construyéndose sin embargo a medida que avanza la trama una película coherente donde todos los cabos se atan y se resuelven de manera satisfactoria.

Amenabar pone en manos de Eduardo Noriega un personaje tan exquisito como difícil de interpretar y tal vez este sea uno de los pocos lastres del film. Demasiada complejidad para un actor un tanto limitado en registros interpretativos, en un papel que podía haber dado mucho más de sí a niveles de angustia y desasosiego. Ellas en cambio se amoldan mejor tanto Penélope Cruz , bellísima, como su contrapunto una Najwa Nimri inquietante, misteriosa y desestabilizadora. Mención especial para Chete Lera como el psiquiatra que intenta descifrar el cerebro de Noriega y para Gérard Barray dando vida al personaje más perturbador que tendrá una importancia fundamental en el devenir de los acontecimientos.
Rodada magistralmente aprovechando al máximo las múltiples ideas del guión, consigue todo lo que se propone suponiendo a su vez en su día una obra muy compleja de comprender para el espectador medio, surgiendo todo tipo de interpretaciones descabelladas sobre su argumento y más aún sobre su brillante último tercio. Curiosamente la película fue premiada en 1998 en el Festival de Cine de Tokio lo que contentó mucho a Amenábar, al considerar que allí si habían entendido la película por ser, la japonesa, una sociedad muy involucrada con la tecnología.
Rodada magistralmente aprovechando al máximo las múltiples ideas del guión, consigue todo lo que se propone suponiendo a su vez en su día una obra muy compleja de comprender para el espectador medio, surgiendo todo tipo de interpretaciones descabelladas sobre su argumento y más aún sobre su brillante último tercio. Curiosamente la película fue premiada en 1998 en el Festival de Cine de Tokio lo que contentó mucho a Amenábar, al considerar que allí si habían entendido la película por ser, la japonesa, una sociedad muy involucrada con la tecnología.

Penélope Cruz
Con su siguiente film cerraría Amenabar un excelente tríptico tan sugerente como imaginativo antes de que su cine se diluyera en diferentes senderos creativos menos interesantes. Pero atesora muchísimo talento y puede aún sorprendernos con grandes cosas. Sin duda tras el pequeño traspiés que supuso Ágora mimará con sumo cuidado su próximo proyecto.
https://corazonesenelprecipicio.blogspot.com
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