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Voto de Bloomsday:
8
Voto de Bloomsday:
8
Intriga. Drama Cuando un hombre se despierta por la mañana, se encuentra con que la policía ha entrado en su habitación y lo arresta, tras acusarlo de haber cometido un crimen.
24 de febrero de 2006
105 de 116 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Creo que esa es la clave. Los que entendieron correctamente el siglo XX, ya fuera anticipadamente –como Kafka– o como observadores contemporáneos”. Tony Judt.
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La obra de Orson Welles fue una eterna lucha por la financiación y la libertad creativa: poco presupuesto, cortes en sus películas, papeles para financiar proyectos, su periplo en España, el rodaje de películas de forma y contenido más convencional... En esta película tuvo libertad, pero no medios. Su talento para superar estrecheces es de sobra conocido. El montaje y los decorados dan tal dimensión a la película que no sé si más presupuesto habría sido realmente positivo (la escasez aviva el ingenio). El montaje sigue siendo vanguardista incluso hoy, y los decorados expresionistas y (casi) surrealistas enmascaran la falta de recursos, algo que fue muy frecuente en su carrera. Basta recordar “Macbeth” y la estratégica colocación de figurantes y estandartes para llenar un enorme espacio vacío.
Anthony Perkins
Aquí, entre acumulaciones de archivadores, libros y papeles que parecen la paja de un granero, tenues rayos de luz, sombras, techos bajos, puertas altas y reminiscencias inevitables de Fritz Lang, Welles recrea un mundo visual claustrofóbico. Las habitaciones se muestran de pared a pared, del techo al suelo, y los almacenes se transforman en laberintos. Con esta atmósfera, y utilizando primeros planos y secuencias asfixiantes, el realizador afrontó la adaptación de una de las novelas fundamentales del siglo XX.

Y al siglo XX que vamos. Welles aprovechó esta obra cumbre de la desesperación y confusión existencial para demostrar su talento adaptándola, no trasladándola literalmente. A la vez que refleja la desolada atmósfera del libro, la lleva a su terreno, añadiendo detalles que conectan directamente con la época en la que se rodó la película. El final (mencionado por Miquel en el spoiler), la fila de demacrados ancianos con números en el pecho, entre otros, son ideas que vinculan la peripecia de Joseph K. con los acontecimientos que no mucho antes habían convulsionado el mundo. Estos detalles conectan con los totalitarismos y la II Guerra Mundial, aspectos que tanto tienen que ver con la obra de Kafka.
Anthony Perkins
Kafka adelantó estas temáticas en sus novelas, relacionadas con la desesperación presente en otras grandes obras de mitad del siglo XX (“El cielo protector”, “El extranjero”). Aunque estos eventos aún no habían estallado plenamente en la época de Kafka, ya estaban cocinándose, y su obra los sugiere. Welles, por su parte, incluye estos elementos, explícita o implícitamente, y conecta el atolladero moral, emocional y existencial de Kafka con dichos acontecimientos históricos.

Para mí la obra de Kafka trasciende una simple crítica al sistema judicial, al poder o al concepto de justicia (Kafka no es George Orwell). Es el sinsentido existencial en estado puro: el hombre actual, perdido, dominado por un gigantesco y absurdo entramado que lo supera, lo constriñe, lo vigila. Es el nihilismo que genera la incomprensión de lo que nos rodea. Más allá de un relato crítico o pormenorizado, la novela es una pura emoción que conecta con el lector en un nivel visceral, no racional. Personalmente, mi obra favorita del autor checo es El castillo, supuestamente inacabada (y quizás precisamente por eso).

Welles logra reflejar visualmente esa angustia y asfixia, adaptando parte del sufrimiento que marcó la mitad del siglo XX. Un sufrimiento que Kafka, cual profeta, fue capaz de vislumbrar.
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