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4,0
2.579
Ciencia ficción. Acción. Thriller. Terror
En el siglo XXIII, el mayor Mitch Hunter (Jane) lidera una lucha contra un ejército de necromutantes que habitan en el mundo subterráneo. (FILMAFFINITY)
10 de diciembre de 2009
10 de diciembre de 2009
6 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un cargante narrador de voz grave y cavernaria, para dejar claro que se trata de una crónica.
La I Guerra Mundial trasladada al siglo XXVII, nada menos.
La estética de “Dune”, “Sin City” o de “300”, pero con mucho menos presupuesto y talento. Los decorados de “La bola de cristal” transmitían más autenticidad.
Un tono apocalíptico de cojones, como en “Terminator IV”, por lo menos.
De por medio, “La noche de los muertos vivientes” –calvos, virojos-, que dan más pena que miedo.
Algo de misticismo barato, túnicas, símbolos cabalísticos y demás monsergas.
Mucha sangre y vísceras a cascoporro.
Campaña de reclutamiento multiracial, como “Doce del patíbulo”, pero en versión tarados. Jesús Alejandro Dominguín de Barrera entre ellos, por lo de las telenovelas venezolanas, y eso.
Algún que otro actor de renombre para engordar la taquilla. Puestos a recortar gastos, han recurrido a Perlman y Malkovich, que no necesitan maquillaje mutante para acojonar al personal, de lo feos que son. Y de paso, algún que otro momento que recuerda a ”El nombre de la rosa”.
La I Guerra Mundial trasladada al siglo XXVII, nada menos.
La estética de “Dune”, “Sin City” o de “300”, pero con mucho menos presupuesto y talento. Los decorados de “La bola de cristal” transmitían más autenticidad.
Un tono apocalíptico de cojones, como en “Terminator IV”, por lo menos.
De por medio, “La noche de los muertos vivientes” –calvos, virojos-, que dan más pena que miedo.
Algo de misticismo barato, túnicas, símbolos cabalísticos y demás monsergas.
Mucha sangre y vísceras a cascoporro.
Campaña de reclutamiento multiracial, como “Doce del patíbulo”, pero en versión tarados. Jesús Alejandro Dominguín de Barrera entre ellos, por lo de las telenovelas venezolanas, y eso.
Algún que otro actor de renombre para engordar la taquilla. Puestos a recortar gastos, han recurrido a Perlman y Malkovich, que no necesitan maquillaje mutante para acojonar al personal, de lo feos que son. Y de paso, algún que otro momento que recuerda a ”El nombre de la rosa”.

John Malkovich
Un poquito de esgrima jedi-ninja y no sé cuantas cosas más.
Por cierto, Thomas Jane cada vez se parece más a Christopher Lambert, sobre todo en lo peor, que es todo.
En definitiva, un batiburrillo de efecto demoledor. Pero seguro que hay gente que la disfruta. Benditos seáis, en el nombre de Yahvéh.
Por cierto, Thomas Jane cada vez se parece más a Christopher Lambert, sobre todo en lo peor, que es todo.
En definitiva, un batiburrillo de efecto demoledor. Pero seguro que hay gente que la disfruta. Benditos seáis, en el nombre de Yahvéh.
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