Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre de grupo
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Críticas favoritas elegidas por jaly
- Contacto
-
Compartir su perfil
Voto de jaly:
8
Voto de jaly:
8
7,2
44.018
5 de septiembre de 2009
5 de septiembre de 2009
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kramer vs. Kramer, vista hoy, es una cinta que puede parecer algo anticuada, anacrónica. Ya solo los telefilmes se dedican a contar historias de padres divorciados y el efecto en sus hijos. Pero en su momento, en la década de los 70, con la ola del llamado “Nuevo Cine” establecida en Hollywood, encajaba a la perfección en ese tipo de películas que suponían una cura de humildad ante las superproducciones felices del viejo Hollywood, que hablaba de conflictos humanos y actuales más allá de la técnica. Y esos conflictos, por lejanos que nos parezcan ahora, estaban presentes entonces.
Los Kramer no son felices, o al menos una mitad de la pareja. Así que un día ella decide irse, dejando a su marido con el hijo de ambos, de 7 años. Así, padre e hijo deberán aprender a convivir en esa nueva situación, por efímera que esta pudiera ser.
Con este sencillo argumento y apenas unos interiores grises (reflejo de las vidas de sus protagonistas), el magnífico director Robert Benton crea un decálogo casi teatral sobre la pareja y la ausencia de ella, en la que sus personajes son seres poliédricos obligados a enfrentarse a sus propias decisiones y conflictos. Por eso Kramer vs. Kramer es esencialmente una película de actores, de la que dos de los mejores intérpretes de la generación llegada al cine en los 70 sacan todo el partido posible.
Los Kramer no son felices, o al menos una mitad de la pareja. Así que un día ella decide irse, dejando a su marido con el hijo de ambos, de 7 años. Así, padre e hijo deberán aprender a convivir en esa nueva situación, por efímera que esta pudiera ser.
Con este sencillo argumento y apenas unos interiores grises (reflejo de las vidas de sus protagonistas), el magnífico director Robert Benton crea un decálogo casi teatral sobre la pareja y la ausencia de ella, en la que sus personajes son seres poliédricos obligados a enfrentarse a sus propias decisiones y conflictos. Por eso Kramer vs. Kramer es esencialmente una película de actores, de la que dos de los mejores intérpretes de la generación llegada al cine en los 70 sacan todo el partido posible.

Dustin Hoffman, Meryl Streep
Dustin Hoffman añade una cara más a su admirable galería de personajes de la época (Cowboy de medianoche, Perros de Paja, Lenny, Todos los hombres del presidente, Marathon Man, Tootsie...), y como en todos ellos, la humanidad con la que defiende sus papeles, le hacen un actor extraordinario, sutil, con la cantidad de detalles que definen a una persona (la relación con su hijo en esta película es arrebatadora).
Y una Meryl Streep primeriza casi en la gran pantalla, se aventura con un papel difícil y poco simpático, pero en los pocos minutos que aparece en pantalla consigue que nos apiademos de ella, que la odiemos, que la perdonemos, que la comprendamos. Solo una magistral actriz como ella sabe como explicar toda la historia de una vida en apenas unos minutos. Y el mundo del cine lo vio claro.
Una película distinta, en temática y resolución, pero válida como documento social y emocional de los pequeños grandes cambios del mundo.
Y una Meryl Streep primeriza casi en la gran pantalla, se aventura con un papel difícil y poco simpático, pero en los pocos minutos que aparece en pantalla consigue que nos apiademos de ella, que la odiemos, que la perdonemos, que la comprendamos. Solo una magistral actriz como ella sabe como explicar toda la historia de una vida en apenas unos minutos. Y el mundo del cine lo vio claro.
Una película distinta, en temática y resolución, pero válida como documento social y emocional de los pequeños grandes cambios del mundo.
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana