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Voto de Cinemagavia:
9
Comedia. Drama. Romance Ansa es soltera y vive en Helsinki. Trabaja con un contrato de cero horas en un supermercado, abasteciendo los estantes; luego clasifica el plástico reciclable. Una noche se encuentra accidentalmente con el igualmente solitario trabajador Holappa, un alcohólico. Contra todo pronóstico y malentendidos, intentan construir una relación. Como resultado, Holappa logra controlar su adicción al alcohol.
27 de mayo de 2023
135 de 172 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Un habitual de Cannes

Desde que presentara en 1996 Nubes pasajeras, Aki Kaurismäki se ha convertido en un nombre habitual del Festival de Cannes. El director finlandés ha ido exhibiendo desde ese momento en el certamen la mayoría de sus películas que han sucedido a esta, incluyendo proyectos conjuntos con otros realizadores. Aunque su último largometraje hasta la fecha, El otro lado de la esperanza, fue parte del Festival de Berlín, eran muchas las voces que vaticinaban que su nuevo trabajo iba a ser parte de la Selección Oficial de Cannes de este año. Y así ha sido. Tras un hiato de seis años, Kaurismäki ha vuelto al cine con Fallen Leaves y lo ha hecho en la Croisette.

*Un estilo genuino e innegociable

El cine, como todo, ha cambiado bastante durante estos seis años. Pero Aki Kaurismäki no. Sus personajes de semblante gélido, de diálogos breves y de sentencias tajantes continúan presentes. Sus planos estáticos, también, al igual que las elipsis y los fuera de campo. Persisten los ambientes de clase trabajadora y los amores puros de sus protagonistas. Por ello, casi desde el primer segundo hay una sensación de agradable familiaridad en Fallen Leaves.

La historia de amor entre Ansa (Alma Pöysti) y Holappa (Jussi Vatanen) rápidamente nos lleva a la de otros personajes del universo Kaurismäki, como la de los protagonistas de Ariel por la instantaneidad de su enamoramiento o la del matrimonio de Nubes pasajeras por su estoicismo para salir adelante ante las adversidades. La visión y el estilo de Kaurismäki son innegociables. Y aunque el simple hecho de seguir siendo fiel a sí mismo no convierte automáticamente a Fallen Leaves en una excelente película, sí que reafirma una vez más a su director como un verdadero autor.

*Ejecución impecable

Lo que hace grande a una película pequeña en su coraza como esta es que Aki Kaurismäki, una vez más, muestra que su entendimiento del lenguaje cinematográfico es impecable, al igual que la precisión de sus guiones. No sería exagerado, incluso, decir que con los años ha pulido aún más si cabe sus virtudes. Comprende como nadie la conveniencia de una elipsis para trasladarnos de un momento a otro en una relación amorosa o el uso de la música diegética como forma de expresión de la situación vital de sus protagonistas. Kaurismäki se vale de sus armas y no necesita más de 90 minutos para contarnos la historia de amor más tierna y pura del año.

Al finlandés no le hacen falta grandes diálogos ni actuaciones estridentes. Con un primer plano que lo dice todo simplemente por ser un primer plano, le basta. Nos pasamos el tiempo buscando y rebuscando y a veces da la sensación de que el cine, como la vida, es una cosa menos complicada de lo que imaginamos. Quizás al final, las cosas son mucho más sencillas de lo que pensamos. Y pocos directores dominan tan bien lo sencillo (que no lo simple) como Aki Kaurismäki. Su nueva película es una muestra de resistencia de un personalísimo estilo. Y en tiempos como los que vivimos, se siente como un regalo.

*Conclusión

Fallen Leaves, el regreso de Aki Kaurismäki, es una tierna historia de amor marca de la casa. Todas las virtudes del trabajo del finlandés están presentes en esta divertida, entrañable y certera película, una de las grandes obras presentadas en el Festival de Cannes de 2023 y la enésima confirmación de su director como un cineasta espléndido.

Escrito por Juan Galarza López
Cinemagavia
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