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Spain Spain · Cáceres
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Sinhué rating:
10
Sinhué rating:
10
Drama An Army Lieutenant, Frederick Manion (Ben Gazarra), is accused of murdering a man, Barney Quill, for allegedly raping his beautiful wife, Laura Manion (Lee Remick). Manion’s lawyer, Paul Biegler (James Stewart), is assisted by his friend, Parnell McCarthy (Paul O’Connell), an alcoholic lawyer. They oppose the district attorney, Mitch Lodwick, and a state assistant attorney general, Claude Dancer (George C. Scott). Judge Weaver (Joseph ... [+]
July 27, 2011
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Dudaba si había sido antes o después de Testigo de cargo, de Billy Wilder, con la intencionalidad de dar mayor mérito a aquella de las dos con más edad. Porque aunque el tema, el país de los hechos y los protagonistas difieran, lo cierto es que el espíritu de ambas se asemeja lo suficiente como para concluir que un genio había visto al otro, y si no había copia al menos sí se podía presumir influencia.

Hay también, en Anatomía de un asesinato, broñazos, invisibles por supuesto, de humanidad y de ese humor socarrón necesario para afrontar el drama cotidiano de la existencia, absurda en muchas ocasiones. Se repiten personajes cascarrabias que se dejan querer y ayudantes molestos sin los que no podríamos vivir. Las víctimas resultan no serlo tanto y los presuntos culpables son hábiles y convincentes. Los diálogos son elegantes duelos de avezados espadachines del verbo y los jueces son seres humanos dispuestos a rendirse ante un buen chiste o regate, y menos ridículos (aunque los de Inglaterra lleven peluca), que nuestras intocables y poco terrenales señorías contemporáneas.
James Stewart & Ben Gazzara
Supe que dos años antes de que Otto Preminger y su escritor Wendell Mayes, sobre novela de Robert Traver, parieran "Anatomía de un asesinato"; Billy Wilder junto a Harry Kurnitz habían puesto en lenguaje cinematográfico la obra de teatro de Agatha Christie que aquí se llamó "Testigo de cargo" y decidí no cambiar la nota de ninguna de las dos porque me pareció que aunque fuera la misma puesta de sol, los dos pintores, con distinta paleta y pinceles diferentes, habían conseguido dos obras maestras, y poco importa que uno la hubiera terminado un lunes por la noche y el otro un jueves por la mañana.
Decidí, eso sí, aprovechar, cambiando mínimos detalles, la misma crítica para las dos películas porque en mi interior sólo había agradecimiento hacia ambas y ningún sentimiento encontrado. Así pues: "Tanto monta, monta tanto ..."
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