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F For Felipe rating:
8
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8
Drama DJ Radio monologist David Staebler (Jack Nicholson) is called to Atlantic City by his brother Jason (Bruce Dern), who wants him to come in on an island real estate deal. David is drawn into the world of his brother, who is involved with ‘middle-aged kewpie doll’ Sally (Ellen Burstyn) and her waif stepdaughter, but senses that things will soon fall apart.
May 12, 2021
5 of 8 users found this review helpful
Terminando el notable libro de Ángel Comas, "Los fabulosos años del New Hollywood", descubrí a uno de los directores claves que emergieron en la industria independiente fílmica: Bob Rafelson, quien en compañía con varios colegas crearon la BBS para producir sus pequeñas películas sin estar atados a las Majors.

De este director me he visto dos de sus primeras obras (a excepción de su debut "Head") que me han parecido formidables y sorprendentes. Hablo de Five Easy Pieces (1970) y The King of Marvin Gardens (1972). Según algún crítico que he leído, con su siguiente película, Stay Hungry (1976), la cual quiero verla en breves, Rafelson cerraría una especie de trilogía sobre el desencanto americano que imperaba a finales de los 60 y principios de los 70, en parte debido a la guerra de Vietnam.

Como digo, The King of Marvin Garden podría ser la secuela de Five Easy Pieces. Ya no porque Jack Nicholson, increíble en estos papeles, interprete las dos veces a un joven estancado que no termina de encontrar la felicidad a su alrededor, o porque László Kovács realice una fotografía continuista que incluso podrías intercambiar planos entre o un film u otro, sino porque donde una acaba empieza la otra (temáticamente hablando).

Lo que me apasiona de Rafelson es que utiliza las tramas como meras excusas para exteriorizar ese sentimiento de rebeldía e inconformismo. De hecho, las historias de dichas películas son en cierta manera parecidas y ni se molesta en desarrollarlas: en Five Easy pieces el protagonista realiza un viaje para ver a su padre enfermo, obligado por su hermana. En Marvin Gardens, este otro (o mismo) protagonista, visita a su hermano a Atlantic City porque su padre le pasa la llamada. En las dos, además, el destino es una diminuta isla alejada de sus ciudades (en cierta manera Atlantic City es como una "isla"), personificando así ese pasado vivido y olvidado que salió de su vida en un momento dado.

La historia de The King of Marvin Garden comienza exquisitamente y poniendo las cartas sobre la mesa. Jack Nicholson recuerda en su programa de radio ese pasado mediante un suceso donde su hermano y él vieron morir a su abuelo atragantado por una raspa de un pescado.

Luego seguimos al protagonista en una noche cualquiera después del trabajo. Come solo, camina solo, no habla, fuma y al llegar a casa se encuentra con un padre medio inválido que ni siquiera escucha su programa. El protagonista ya ha aceptado su suerte y no parece intentar cambiar las cosas por su cuenta, o al menos hasta que llama su hermano ordenándole que vaya a Atlantic City sin saber éste lo que se va a encontrar.

Rafelson se adelantó a Malle al retratar Atlantic City sin ningún aire de grandeza o romántico. Al revés, la ciudad nunca antes se había mostrado tan decadente y arcaica. Da a hasta pena. Dos planos marcan la tónica de lo que será el paisaje: la llegada solitaria de Nicholson a la estación y, acto seguido, el recibimiento que le da la amante madura de su hermano, ataviada con un vestido de cheerleder, y la banda musical compuesta por viejos que llegan tarde.

Lo que sigue es la aparición de su hermano, un formidable Bruce Dern, encarnando al fracasado soñador y feliz en su mundo imaginario, que se cree el más listo del cotarro, aunque haya terminado en la cárcel de la manera más absurda y tenga que pedir ayuda a una mafia afroamericana. Además, forma un trío con su amante ya descrita con el síndrome de Peter Pan y la hijastra de ella (lo suponemos, porque Rafelson tampoco nos lo deja claro), una joven que no le importa compartir los fluidos de Bruce Dern.

La historia, pues, se resume en una línea: David Staebler (Jack Nicholson) es llamado por su hermano Jason (Bruce Dern) para que le ayude en un negocio turbio que está tramando en Atlantic City. Su intención es comprar una isla de Hawaii y abrir un casino. Para eso necesitan la financiación de determinados grupos oscuros, como el de unos japoneses. Y ya. Uno termina la película con más preguntas de las que empezó, pero poco importa. Rafelson, muy inteligentemente, va haciendo un fresco de su generación hipócrita, pasiva, que se deja manipular por toda clase de actores y que se cree la vaina de la "tierra de las oportunidades". Y eso se ve con los palos de ciego que va pegando Jason en cada momento aún sabiendo todos que su plan de comprar una isla y construir un casino es tan disparatada como imposible. Porque no es solo romper con todo, que en eso Rafelson está totalmente de acuerdo (mirad Five easy pieces), sino hacerlo intentando ganar al sistema desde dentro, convirtiéndose al final en uno de ellos y usando malas praxis, que es los que ha generado esa situación.

Y lo mejor (o peor) de todo, y esta es una de las diferencias con el papel anterior de Nicholson, es que David cada idea absurda de su hermano la apoya y se compromete, quedando claro así que hasta quien tiene los pies en el suelo se alegra con las mentiras ilusorias que le venden para ser feliz. De hecho, rara vez alza el tono y se queda en un segundo plano en la mayor parte de las veces. Es un pobre iluso que solo quiere empezar de nuevo. La tristeza del principio contrasta con la alegría de los disparates.

(Sigue en spoiler)
SPOILER ALERT: The rest of this review may contain important storyline details. View all
Spoiler:
La película deja la historia suspendida para dar paso a una serie de secuencias a cada cual más surrealista, como una conversación a caballo en la playa entre los dos hermanos, una reunión con los japoneses que termina con chistes de delfines, o una imitando el concurso de Miss America. Incluso en el momento donde vemos a la amante quemando sus ropas y cortándose el cabello (metáfora de pasar página), el guión lo soluciona con Jason diciendo a ésta que corran juntos por la playa y deje lo que está haciendo. ¿Para qué tomarse en serio la vida?

Como leí una crítica hace unos días, el film es el típico que quieres parar cuando estás viéndolo pero deseas volver a verlo cuando ha terminado. Es cierto que parece no ir a alguna parte, pero ¿acaso no representa el sentimiento de aquellos años?

En fin, como marca el final, parece que Rafelson nos viene a decir que hay que abrir los ojos y reflexionar sobre el mundo devastado que nos ha quedado, para así empezar de nuevo y no cometer tonterías que nos lleven a lamentarnos más tarde...

...Porque entonces, si no, solo nos quedará recordar aquellos momentos pasados donde fuimos inocentes y felices.

PD: Lamentablemente es casi imposible encontrar una copia en DVD, pero Criterion, la magnífica distribuidora americana, la ha restaurado en Blu-Ray y se ve magníficamente.
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