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Maldito Bastardo rating:
4
Maldito Bastardo rating:
4
Drama Capt. Whip Whitaker (Denzel Washington) is an airline pilot who saves a commercial flight from crashing, but an investigation into the malfunctions reveals something troubling.
January 27, 2013
60 of 88 users found this review helpful
Una auténtica pena: un notable prólogo y un interesante tema sobre la fe, el destino y las dobleces morales de las heroicidades queda doblegada y emborrachada por la-típica-historia-de-redención con una historia de amor a golpe de obligado chupito.

Y es una pena, porque “El vuelo (Flight)” habla mucho mejor de la fe —dentro de los márgenes del cine comercial donde queda encuadrada— que, por ejemplo, el new age digital que propone Ang Lee en “La vida de Pi”. Si Dios (en este caso, la pluma del guionista) maniobra de maneras diferentes y se revela de modos y formas misteriosas en ambas cintas, en el filme de Robert Zemeckis demuestra marcar mejor las cartas de la baraja sin necesidad de revelar una evidente manipulación. Algunos dirán que la culpa la tienen los Rolling Stones y el vicio, aunque la película está fragmentada sobre dos vuelos imposibles que tiene que sobrellevar el personaje principal.

La fe sobrevuela el destino del protagonista y Zemeckis no se molesta en dejar a la vista evidentes tormentas —meteorológicas y morales— y deus ex machina con capacidad de quebrar la vida del (anti)héroe. “El vuelo (Flight)” puede ser vista como una original cinta sobre el alcoholismo para lucimiento de un inconmensurable Denzel Washington y una espectacular y notable introducción/variación a lo piloto de “Lost”. También, como parte de la dualidad del destino y de la fe, de Dios y los misteriosos caminos y obstáculos, a modo de pruebas, para seguir la buena senda preestablecida alcanzando la redención.
Denzel Washington & Don Cheadle
Precisamente “El vuelo (Flight)” puede ser ‘descartada’ o vaciada cual peligrosa y etílica botella en el fregadero cinéfilo por ambas vertientes. Sabemos que tenemos una pretendida redención sobre la mesa… pero también disponíamos de los Rolling Stones, de adicción, vivir en una mentira, de la corrupción dentro de las grandes corporaciones y esa repetición ‘reanimadora’ del mismo plano como un elemento para conducir la propuesta hacía un vuelo más oscuro.

Por ese motivo, el apéndice final y resolución, es simple moralina. Un descenso previsible con una azafata sonriente por el maquillaje de la peor calaña y calado. El filme, como su arranque, debería finalizar con un aterrizaje de emergencia, fálico, panza arriba y rompiendo la tranquilidad de la celebración religiosa. Y, por supuesto, con otra canción de los Rolling Stones.

Lo dicho: empezar como Jack Daniel's y acabar tragando DYC de garrafa produce resaca... dolor de cabeza y, finalmente, olvido por culpa de un mal trago.
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