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José (FullPush) rating:
8
José (FullPush) rating:
8
Drama An Army Lieutenant, Frederick Manion (Ben Gazarra), is accused of murdering a man, Barney Quill, for allegedly raping his beautiful wife, Laura Manion (Lee Remick). Manion’s lawyer, Paul Biegler (James Stewart), is assisted by his friend, Parnell McCarthy (Paul O’Connell), an alcoholic lawyer. They oppose the district attorney, Mitch Lodwick, and a state assistant attorney general, Claude Dancer (George C. Scott). Judge Weaver (Joseph ... [+]
March 13, 2011
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¿Lo notan, verdad? ¿Notan el vaivén de sutilezas y dobles lecturas que juegan al despiste, no sólo con el espectador sino con el abogado Stewart -ni bueno ni malo-, quizá consciente, quizá no tanto, quizá en busca del dinero, quizá defensor a ultranza de su causa? Es ahí, en ese no saber ni tener prisa por hacerlo, donde reside la grandeza de Anatomía de un asesinato. Poco importa que las dos horas y media que dura se pasen volando entre intensos cara a cara donde la palabra toma una significación inusitada, y se engalana con sus mejores ropas; poco importa que las interpretaciones trasciendan a nombres y apellidos, convirtiéndose en fiel reflejo de unos personajes entregados por completo al hechizo de los focos; poco importan una dirección de las que ya no se ven y una fotografía de un blanco y negro aprisionante y sí, también apasionante en la belleza improvisada de jurados y defensas; poco importa un guión de hierro al que sólo se le pueden encontrar dos fallos*, y siendo absurdamente quisquillosos. Poco importa, digo, si antes, durante y tras el visionado uno está seguro de notar cierto peso indescriptible que es el halo mágico de un Cine redondo, anatómicamente hablando.
Y qué hermosura y hermosuras, señores y señoras. Qué grandeza.
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Spoiler:
*El recurso de las bragas es cierto que está cogido con pinzas, tanto por la extrema importancia que adquieren en el último momento y sin ningún tipo de duda, como por dar pie por sí solas a librar a un individuo de la cárcel estando acusado de asesinato. En este sentido, algo cogido con pinzas también esa "excusa" legal de la locura... En un mar de buen hacer dos fallos de nada poco importan.

Y es que es llegar a ese final, en que la ambigüedad es ya mayúscula y sentir, como el acusado, un deseo irrefrenable por volver a disfrutar de la película, en busca de respuestas. Bendita sea.
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