Los miserables
7,2
12.331
Thriller. Drama
El policía Stéphane Ruiz acaba de unirse a la BAC, la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí conoce a sus nuevos compañeros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados que operan por el control del problemático barrio.
30 de mayo de 2020
30 de mayo de 2020
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mas que hablar de la película, quisiera hablar de lo que sostiene la tensión en la película, la violencia; es mas, vemos violencias de todo tipo: desde la económica que hace pasar hambre a la que ejerce el policia abusando de su poder.
Y mas que hacer un diagnóstico de todas estas pulsiones me centraré en esta última ya que justamente estos últimos años me he cruzado con muchos profesionales que son violentos con los usuarios en mi trabajo. No, no soy de ningún cuerpo policial: estoy en el sector social. Y a veces he sentido vergüenza. Hasta el punto de en 2 ocasiones denunciar esa violencia, elevar la queja, y tener respuestas patéticas y covardes de superiores.
En muchos sitios a nivel sistémico ves claramente que es algo estructural de los equipos. Pero mayormente lo que veo es un estres muy bestia, sumado a sueldos lamentables, a pocas ganas de trabajar, que se añade a personalidades con zonas algo oscuras que amanecen en este tipo de situaciones. Da una mezcla de vergüenza y pena. Y ojo, toda persona tiene mil caras y puede aparecer su mal carácter. Pero me refiero a personas que se suman a este tipo de estilo comunicativo, no separan lo professional de lo personal, se ven metidos en el papel de gangster porque "este es el lenguaje que entienden ellos".
Y mas que hacer un diagnóstico de todas estas pulsiones me centraré en esta última ya que justamente estos últimos años me he cruzado con muchos profesionales que son violentos con los usuarios en mi trabajo. No, no soy de ningún cuerpo policial: estoy en el sector social. Y a veces he sentido vergüenza. Hasta el punto de en 2 ocasiones denunciar esa violencia, elevar la queja, y tener respuestas patéticas y covardes de superiores.
En muchos sitios a nivel sistémico ves claramente que es algo estructural de los equipos. Pero mayormente lo que veo es un estres muy bestia, sumado a sueldos lamentables, a pocas ganas de trabajar, que se añade a personalidades con zonas algo oscuras que amanecen en este tipo de situaciones. Da una mezcla de vergüenza y pena. Y ojo, toda persona tiene mil caras y puede aparecer su mal carácter. Pero me refiero a personas que se suman a este tipo de estilo comunicativo, no separan lo professional de lo personal, se ven metidos en el papel de gangster porque "este es el lenguaje que entienden ellos".

Quizás que por eso me he sentido bastante identificado con el policia "novato". Él ve la pérdida de limites total, la violencia gratuita, la corrupción, la toma de decisiones sin ninguna mediación de por medio, y tu como espectador tambien vas viendo que algo no va bien.
Y es que tampoco hay que estudiar en Harvard para entender que violencia atrae violencia. Y si, hay matices. Pero vaya, creo que es aquí el tema central, la pérdida de control total de la policia, como entra en el juego del barrio en plan "mira aquí lo hacemos así llevamos mas de 10 años". Cuantas veces he oído esa frase tan patética, donde hay un montón de situaciones conflictivas, amenazas, etc. Pero es que "aquí lo hacemos asi".
Y siempre digo lo mismo, que ya no es falta de humanidad, es falta de profesionalidad.
Sí, falta de cordura, de limites, de respeto, pero sobretodo de profesionalidad.
En muchos casos como digo lo he puesto sobre la mesa, porque sabia que eso no iba a acabar bien. Y de hecho en mas de un sitio he acabado saliendo o bien pactando la salida. Pero es algo que nunca voy a tolerar. Los abusos gratuitos para mantener "el orden", porque da pereza "hablar", porque "ya he hablado mil veces" -joder, !pues entonces te toca hablar mil y una!.
Y es que tampoco hay que estudiar en Harvard para entender que violencia atrae violencia. Y si, hay matices. Pero vaya, creo que es aquí el tema central, la pérdida de control total de la policia, como entra en el juego del barrio en plan "mira aquí lo hacemos así llevamos mas de 10 años". Cuantas veces he oído esa frase tan patética, donde hay un montón de situaciones conflictivas, amenazas, etc. Pero es que "aquí lo hacemos asi".
Y siempre digo lo mismo, que ya no es falta de humanidad, es falta de profesionalidad.
Sí, falta de cordura, de limites, de respeto, pero sobretodo de profesionalidad.
En muchos casos como digo lo he puesto sobre la mesa, porque sabia que eso no iba a acabar bien. Y de hecho en mas de un sitio he acabado saliendo o bien pactando la salida. Pero es algo que nunca voy a tolerar. Los abusos gratuitos para mantener "el orden", porque da pereza "hablar", porque "ya he hablado mil veces" -joder, !pues entonces te toca hablar mil y una!.

En fin, una crítica mas como digo pensando en mi experiencia laboral que es a lo que me ha traído esta gran película, donde bien refleja esta rueda de violencia maldita que debemos frenar un poco, tomar distancia, respirar, y hablar porque al final nos pisará a nosotros mismos.
5 de junio de 2020
5 de junio de 2020
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Buena exposición en la magnífica dirección de Ladj Ly que nos muestra el problemático submundo de los muchos inmigrantes que no quieren integrarse en la sociedad. Un excelente trabajo de nociva realidad que nos llega con abultada frecuencia muchas veces tergiversada por los medios informativos, maquillada por discursos volátiles que ya nada tienen que ver con aquellos vetustos derechos civiles, igualmente manoseados por el vicio y el abuso consentido por una sociedad pasiva, de ciudadanos indiferentes y cansados, hastiados de quienes se "amparan" o se aprovechan de esos derechos que antaño costaron tantas vidas y sufrimiento. Y llegaron los otros reclamando otros nuevos derechos civiles reiteradamente violados, más derechos y libertades, exigencias de maldad innata y a favor de discutibles principios, ya sean éstos de índole religiosa, sexual, ya sean los principios de la tribu urbana, de las bandas enfrentadas, o los principios de una No civilización de inmigrantes que exigen, reclaman, y que también holgazanean sufragados por el estado del bienestar... Es esta una sociedad dormida que cree en los supermanes tanto como en los tres héroes policías, pero desconoce, Oh mondieu, que si éstos atienden al protocolo de las reglas establecidas, no sobreviven dos semanas en la jungla de la "maravillosa" diversidad del extrarradio de París.

Damien Bonnard & Alexis Manenti
Conclusión: Tres policías, dos veteranos y un nobel, con metodologías diferentes, frente a una jauría de salvajes niños y adolescentes abandonados por unos padres analfabetos en el orden y el civismo. Surge la violencia, magníficamente detallada en la película, y nace el sectarismo, el mal, el odio, el enfrentamiento... Es el fruto de una mala siembra de la que afortunadamente, y es de agradecer, en la trama se expone la crudeza, una realidad social y marginal que implosina pero no comparte las culpas hacia el espectador, no trata ni siquiera de convencer. No somos responsables de otros pésimos padres ajenos, que ya sería el colmo, como la ausencia de la hostia física y mental, esa que llega a tiempo para enderezar. Y menos aún de los hechos, el inquietante final abierto y las infinitas dudas que algun@s se plantearán tras el visionado. No me da la gana de integrarme pero, vengo a causar la guerra, y con exigencias. Y es lo que hay o te doy una paliza para que lo entiendas.
No veo necesario explicar más detalles del argumento. Buena película que tarde o temprano será un clásico.
7 de junio de 2020
7 de junio de 2020
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La historia de una brigada policial ha sido contada múltiples ocasiones. Ya sea por los tiempos actuales, por la labor documentalista del director o por su inquietante final, esta curiosa fabula urbana resulta tan fascinante como desconcertante.
Ladj Ly retrata perfectamente la imagen de la autoridad no solo de un suburbio parisino, si no de cualquier lugar del mundo. Y, efectivamente, ahí están: El represor cínico, el pusilánime que se limita solo a mirar y el noble con buenas intenciones (Damien Bonnard, Alexis Manenti y Djibril Zonga espléndidos). Los detonantes, que van desde el robo de un cachorro de león, hasta la feroz persecución por un dron, enmarcan una historia que va explotando y renovando por si misma, como una especie de rueda de la fortuna donde no importa si se esta celebrando una victoria nacional que hermana a una sociedad de diferentes razas y estatus social, tarde o temprano los que hoy se abrazan mañana se romperán unos a otros.
Ly concluye esta batalla con un mensaje estremecedor. No importa cual se tu proceder, la vorágine te destruirá. Como dice Salah, el dueño del restaurante: la rabia no la podrás parar. Es por eso el urgente mensaje de cierre "Recordad esto, mis amigos" extraído de la obra de Victor Hugo. Nunca antes mas de acuerdo.
Ladj Ly retrata perfectamente la imagen de la autoridad no solo de un suburbio parisino, si no de cualquier lugar del mundo. Y, efectivamente, ahí están: El represor cínico, el pusilánime que se limita solo a mirar y el noble con buenas intenciones (Damien Bonnard, Alexis Manenti y Djibril Zonga espléndidos). Los detonantes, que van desde el robo de un cachorro de león, hasta la feroz persecución por un dron, enmarcan una historia que va explotando y renovando por si misma, como una especie de rueda de la fortuna donde no importa si se esta celebrando una victoria nacional que hermana a una sociedad de diferentes razas y estatus social, tarde o temprano los que hoy se abrazan mañana se romperán unos a otros.
Ly concluye esta batalla con un mensaje estremecedor. No importa cual se tu proceder, la vorágine te destruirá. Como dice Salah, el dueño del restaurante: la rabia no la podrás parar. Es por eso el urgente mensaje de cierre "Recordad esto, mis amigos" extraído de la obra de Victor Hugo. Nunca antes mas de acuerdo.
12 de junio de 2020
12 de junio de 2020
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me ha encantado, he disfrutado como un enano. Mezcla de thriller y drama social muy bien narrado y realizado. Tiene mucho nervio, rodada con un ritmo trepidante in crescendo, con escenas muy bien conseguidas y sobre todo con mucha tensión y violencia. Actuaciones más que correctas. Muy bien ambientada en los barrios marginales, retratando con realismo la marginalidad, el abuso de la autoridad y la violencia que genera la miseria. Para mí, peliculón, totalmente recomendable, de obligado visionado. Notable alto.
27 de junio de 2020
27 de junio de 2020
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puede ser desmesurado, pero tal vez Les Misérables sea, en unos años, La haine de mucha gente nacida más allá del 2000. Le falta la colección de simbolismos que repartía El odio pero a su vez tiene una cierta estética y atmósfera que indudablemente la recuerda. Sin querer alzarlas a un mismo nivel si que son fácilmente equiparables, por contexto e innumerables patrones y pautas repetidas. Y sobretodo por su crítica, porque desgraciadamente tras 25 años el departamento francés número 93 sigue guardando el mismo paisaje. Algunos de sus interlocutores han cambiado sus marcas y formas de vestir. Ha cambiado la carrocería de los coches y han surgido algunos comercios y desaparecido otros. Han evolucionado los estilos y generos musicales que resuenan en sus plazas y parques. Desgraciadamente eso sea tal vez lo único que ha cambiado, por lo resto el 93 sigue plagado de los maravillosos "it", proyectos de vivienda pública, esos monstruos personificados en enormes bloques donde aglutinar a todos los representantes de la segregación racial, social y económica. Saint-Denis, Bobigny, Le Raincy al igual que algunos de los barrios del norte de París siguen siendo una olla a presión que se convierte en el caldo de cultivo donde florece la desigualdad de manera cíclica y endemica. Ignorada o aceptada habitualmente por la gran mayoría de la sociedad francesa.

Una barrera o frontera social que sigue bien apuntalada 25 años después de La haine y lamentablemente el único capaz de poder solucionar esa asquerosa anomalía normalizada en la capital francesa sigue siendo el mismo actor, que resulta a su vez ser el único responsable y culpable de todo ello. El gobierno francés.
Para muchos franceses, el representante de la Sans Liberté, Sans Égalité, Sans Fraternité.
No hay más que malos cultivadores.
Para muchos franceses, el representante de la Sans Liberté, Sans Égalité, Sans Fraternité.
No hay más que malos cultivadores.
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