Los miserables
7,2
12.330
Thriller. Drama
El policía Stéphane Ruiz acaba de unirse a la BAC, la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí conoce a sus nuevos compañeros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados que operan por el control del problemático barrio.
29 de noviembre de 2019
29 de noviembre de 2019
4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ladj Ly y Alexis Manenti escribieron juntos un cortometraje en 2017. Su éxito y el impulso del colectivo Kourtrajmé al que ambos pertenecen, así como el itinerario de documentalista independiente de Ladj, permitieron la adaptación al formato de larga duración. De momento, la película ha logrado el Premio del jurado en Cannes y Francia la ha enviado a la candidatura de los Óscar.
Fiel a sus raíces (el cineasta es natural del mismo barrio Montfermeil donde se enclava la historia), Ladj Ly también apuesta por dejar la obra de Víctor Hugo como motivo del subtexto. El citado barrio, la pobreza y desigualdad social, los abusos y los “gavroche”, entre otros rasgos, revolotean por el argumento, así como los pasados disturbios de 2005 en las periferias de París.
La primera mitad de Los miserables deja claro el papel de la cámara, que sigue a los personajes en la trayectoria del cine realista, pegado a la calle y a su espontaneidad. Esto ayuda a construir el relato desde diversos ojos, en especial desde Stéphane, el policía recién llegado, que se convierte en la mirada más humanizada y, a la vez, en la del espectador.
Fiel a sus raíces (el cineasta es natural del mismo barrio Montfermeil donde se enclava la historia), Ladj Ly también apuesta por dejar la obra de Víctor Hugo como motivo del subtexto. El citado barrio, la pobreza y desigualdad social, los abusos y los “gavroche”, entre otros rasgos, revolotean por el argumento, así como los pasados disturbios de 2005 en las periferias de París.
La primera mitad de Los miserables deja claro el papel de la cámara, que sigue a los personajes en la trayectoria del cine realista, pegado a la calle y a su espontaneidad. Esto ayuda a construir el relato desde diversos ojos, en especial desde Stéphane, el policía recién llegado, que se convierte en la mirada más humanizada y, a la vez, en la del espectador.

Damien Bonnard & Alexis Manenti
El toque verista no impide que el plano dé protagonismo a los demás rostros, pues ayuda a singularizar aún más que estamos hablando de un conflicto, precisamente, de punto de vista: las perspectivas son múltiples (edades, etnias, tipos de poder…) y muchas veces irreconciliables o irresolubles.
Esta vasculación de miradas se completa con el dron, que otorga la cenitalidad precisa para mover a la reflexión en esos segundos de respiro que duran sus secuencias. Y es que, en este sentido, el ritmo imprimido es intenso sin llegar nunca a aturdir, además de bien ensamblado con la música de Pink Noise.
Quizá esa multiplicidad comentada se encalla un poco con la estructura de doble final, pues genera una alteración curiosa del ritmo y tono (con esos paseos por las vidas de los policías al final de jornada). No obstante, esos pasajes ayudan a completar la metáfora agrícola (sobre las malas hierbas) que se cita de la famosa novela gala.
Estos miserables de 2019 se convierten en una película que sabe hacer una loa, casi nostálgica o semi utópica, a la empatía, a las prioridades morales y al entendimiento, sin ocultar que cuando se está en un campo de minas eso no siempre otorga el resultado inmediato esperado.
Esta vasculación de miradas se completa con el dron, que otorga la cenitalidad precisa para mover a la reflexión en esos segundos de respiro que duran sus secuencias. Y es que, en este sentido, el ritmo imprimido es intenso sin llegar nunca a aturdir, además de bien ensamblado con la música de Pink Noise.
Quizá esa multiplicidad comentada se encalla un poco con la estructura de doble final, pues genera una alteración curiosa del ritmo y tono (con esos paseos por las vidas de los policías al final de jornada). No obstante, esos pasajes ayudan a completar la metáfora agrícola (sobre las malas hierbas) que se cita de la famosa novela gala.
Estos miserables de 2019 se convierten en una película que sabe hacer una loa, casi nostálgica o semi utópica, a la empatía, a las prioridades morales y al entendimiento, sin ocultar que cuando se está en un campo de minas eso no siempre otorga el resultado inmediato esperado.
www.contraste.info
7 de marzo de 2020
7 de marzo de 2020
4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película necesaria, yo diría que por estos tiempo que corren imprescindible. Es frecuente que hoy día uno tenga que ir al cine para aprender como manejar estas temáticas tan complejas, que son hasta difíciles de pensar y analizar, es algo así como la función "educativa" del cine. En este caso un vecindario de personas inmigrantes que viven en la marginalidad y la efervecencia hormonal de su pubertad y juventud que pasa de filmar con un drone todo lo que pasa diariamente o robarse el cachorro de leoncito de un circo. La película aborda la situación de todo lo que le sucede a la gente que vive en ese lugar y a los que trabajan en él cuidando el supuesto orden, desde diferentes ángulos. Tres policías patrullan la zona, uno de ellos recién llegado, "el grasiento" haciendo alusión a su peinado, apodado por sus experimentados compañeros de patrulla, un negro y un blanco, este último mucho más sarcástico. Le hacen pagar el derecho de piso por decirlo de alguna manera sin cuartel y sin fecha de vencimiento porque es así y nada más, concuerda con la realidad, se van dando situaciones donde se puede ver que los integrantes de este vecindario tienen sus luchas internas con desenlaces de violencia que estos policías tienen que contener o al menos lo intentan.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El director nos cuenta una historia desde un hecho casi menor, el robo de un cachorro de un circo de Gitanos, lío, amenazas y al final no queda otra que rastrearlo por las redes sociales ya que todos los milenial del siglo XXl postean todo lo novedoso que les sucede en la redes, ahi se les hace fácil el trabajo. Lo localizan, pero el policía blanco resulta ser violento verbalmente, el policía negro es mejor negociando con la palabra, pero he aquí que pierde los estribos cuando le tiran gas pimienta en la cara y en un acto de furia dispara una bala de salva sobre el rostro del niño que robó el cachorro. El blanco violento se asusta mucho, ya que el niño que con sus ahorros se compró un drone filmó todo el episodio, y va a tocar influencias para recuperar el video antes de que se viralice y terminar con sus ambiciosas carreras de policías de elite. El grasiento muestra su costado humano y va a la farmacia con el niño para prestarle los primeros auxilios. Al final todo parece arreglarse cuando el policia blanco cachorro a upa ( uno piensa conforme a la obra de Victor Hugo que se habia convertido a la humanidad) y con el niño va al circo de Gitanos a devolver el cachorro, pero el receptor en un acto de extrema crueldad expone al ladrón a un acto salvaje asustándolo con una de sus fieras. Acto seguido las cosas parecen acomodarse, pero en niño queda algo resentido y cuando parece que todo está tranquilo aparecen los primeros síntomas de la peor de las venganzas organizadas tipo "chalecos amarillos", pero con toda la intención de matar a los 3 policías, El blanco malo, el negro no tan sarcástico pero que le disparó al chico ladron y el "grasiento" que manifestaba más seguido su costado humanitario. Es interesante verla porque es así en la vida real, pero en esta película no hay redentores, redimidos ni condenados. Es un juego de talentos con un par de sermones religiosos en este caso provenientes de la religión musulmana que se pierden en el aire con muy buena música y montaje
4 de mayo de 2020
4 de mayo de 2020
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La crudeza de la realidad como tema principal del film te revuelven el estómago a partir de la mitad de la película, y entonces te das cuenta de lo que estaba pasando en la primera mitad, que parecía aburrida e insustancial. Ladj Ly te estaba preparando para lo que se venía. Te estaba avisando de que lo que ibas a ver lleva más realidad encima de la que esperas. Sin efectos sonoros extravagantes ni grandes diálogos, las acciones humanas son las que te estremecen, sumado a esos planos cámara al hombro que otorgan a lo que ves atisbos de documental.
Pese a tener esa primera parte floja, incluso llegando a pensar que estaba sobrevalorada, no la quites, sigue viéndola, porque cuando lleguen los créditos finales no querrás levantarte todavía. Es de esas películas en que la banda sonora te acompaña en la oscuridad para terminar de digerir lo que has visto y sentido incluso después del fundido a negro final.
Pese a tener esa primera parte floja, incluso llegando a pensar que estaba sobrevalorada, no la quites, sigue viéndola, porque cuando lleguen los créditos finales no querrás levantarte todavía. Es de esas películas en que la banda sonora te acompaña en la oscuridad para terminar de digerir lo que has visto y sentido incluso después del fundido a negro final.
6 de mayo de 2020
6 de mayo de 2020
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rodada íntegramente en Paris y escogida para representar al país galo en los premios de la academia de 2019, ‘Les Misérables’ nos traslada a los barrios marginales y decadentes de la ciudad de la luz junto a tres policías, donde recorreremos con ellos, cámara al hombro, las zonas más conflictivas y seremos testigos de todo lo que eso conlleva. Presenciaremos las tensiones que existen entre los diversos grupos que conviven —y compiten— en los suburbios de la ciudad gala, la brutalidad policial ligada a la corrupción y a ese manifiesto permanente de superioridad traducido en cruel desigualdad con tintes racistas y por supuesto también formaremos parte de la rebeldía de los jóvenes marginados, con los que empatizaremos.
Estamos ante un thriller policial frenético que mira con ojos bien abiertos hacia las calles de la Francia moderna, el acoso cometido por quienes están en el poder y la inevitable revolución que liderará la juventud. En este ámbito y haciendo referencia a su título, comparte las ideas básicas de la novela de Victor Hugo...pero hasta ahí. ¿Realmente alguien necesita algo más cuando el mensaje es tan cristalino? Miserables. En su sentido literal.
Estamos ante un thriller policial frenético que mira con ojos bien abiertos hacia las calles de la Francia moderna, el acoso cometido por quienes están en el poder y la inevitable revolución que liderará la juventud. En este ámbito y haciendo referencia a su título, comparte las ideas básicas de la novela de Victor Hugo...pero hasta ahí. ¿Realmente alguien necesita algo más cuando el mensaje es tan cristalino? Miserables. En su sentido literal.

Si bien todo esto son los típicos clichés del thriller policiaco (o ‘noir’ para los puristas) de toda la vida, Ladj Ly, en su primera gran obra al frente, crea un ambiente singular y conmovedor que hará debatirnos y posicionarnos sobre temas tan trascendentales como son la moralidad o la religión. Sobre la violencia injustificada que acaba por diezmar a la sociedad llevando a éstos a alzarse ante la autoridad.
Con dicho guión tan cuidado, Ladj Ly logra que el filme mantenga un tempo frenético desde su comienzo pero a su vez controlado y, ayudado junto a una buena toma en escena, evitará que nos sobrecargue de estrés deleitándonos con secuencias coreográficas electrizantes junto a otras más pausadas (véase el momento dron), todas brillantemente ejecutadas, manteniéndonos en alerta hasta el desenlace final.
El debut de Ladj Ly no ha podido ser mejor y a pesar de no llevarse el premio de la estatuilla creo que debe estar orgulloso por habernos entretenido con un thriller más que trabajado, todo gracias a un guión y a una puesta en escena muy cuidados, así como también a un elenco de actores de altísimo nivel. Especialmente destaco a Alexis Manenti (Chris) representando al poli malo y Damien Bonnard (Stephane) en el papel de poli bueno y novato de la brigada anticriminal.
Con dicho guión tan cuidado, Ladj Ly logra que el filme mantenga un tempo frenético desde su comienzo pero a su vez controlado y, ayudado junto a una buena toma en escena, evitará que nos sobrecargue de estrés deleitándonos con secuencias coreográficas electrizantes junto a otras más pausadas (véase el momento dron), todas brillantemente ejecutadas, manteniéndonos en alerta hasta el desenlace final.
El debut de Ladj Ly no ha podido ser mejor y a pesar de no llevarse el premio de la estatuilla creo que debe estar orgulloso por habernos entretenido con un thriller más que trabajado, todo gracias a un guión y a una puesta en escena muy cuidados, así como también a un elenco de actores de altísimo nivel. Especialmente destaco a Alexis Manenti (Chris) representando al poli malo y Damien Bonnard (Stephane) en el papel de poli bueno y novato de la brigada anticriminal.

Concluyendo con mi reseña, la película, al igual que la novela que la inspiró, es una súplica al cambio, un llamamiento a que el pueblo se alce y reconsidere el estado por el que pasa Francia, abrace la unidad en lugar de permitir que la sociedad quede dividida y diezmada cada vez más, lastrada por una corrupción latente. Lo que Ly propone más allá de la película es lanzar un mensaje muy conciso y para ello ha dispuesto muy bien de esas herramientas, por lo que su película dejará una huella que, espero, inspire a otros productores a seguir esta tendencia, aunque evidentemente sólo el tiempo lo dirá, como ya sucediera con la novela de Víctor Hugo.
Si he de ponerle un ‘pero’, quizá sea su final; algo flojo a mi parecer. El giro que tomó la película los últimos 10 minutos, —no por el movimiento llevado a cabo y el peso de su significado, si no por la forma de haberlo ejecutado— terminó por lastrar y ensombrecer de alguna forma la cinta. Para mí, sobraba.
En definitiva, ‘Les Misérables’ de Ladj Ly ha sido todo un grato descubrimiento, la verdad sea dicha.
Eso sí, queda lejos de ‘La Haine’. Ahí ya hablamos de palabras mayores.
Si he de ponerle un ‘pero’, quizá sea su final; algo flojo a mi parecer. El giro que tomó la película los últimos 10 minutos, —no por el movimiento llevado a cabo y el peso de su significado, si no por la forma de haberlo ejecutado— terminó por lastrar y ensombrecer de alguna forma la cinta. Para mí, sobraba.
En definitiva, ‘Les Misérables’ de Ladj Ly ha sido todo un grato descubrimiento, la verdad sea dicha.
Eso sí, queda lejos de ‘La Haine’. Ahí ya hablamos de palabras mayores.
21 de julio de 2020
21 de julio de 2020
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es casualidad, por supuesto, que Los miserables se llame igual que la famosísima novela de Victor Hugo, ni que la película termine con una cita del autor francés. No es casualidad tampoco que la historia esté ambientada en Montfermeil, uno de los escenarios de la novela.
Y es que puede que los personajes no se llamen Jean Valjean, Fantine, Éponine o Thénardier, pero este paisaje callejero que ha pintado Ladj Ly está lleno de los mismos desamparados, desposeídos, abandonados y, sí, miserables de la novela de Hugo. Se trata quizás no sólo de uno de los más duros retratos de los contrastes de la Francia actual que hayamos visto en muchos años, sino también una película llena de desesperanza, crudeza, pero también belleza, sin duda.
Gran trabajo de realización de Ly, y gran trabajo de guión, como demuestra su impactante final y cómo el espectador se funde en uno con los personajes (atención a la escena junto a la jaula del león), en una película a la que cuesta sacar defectos por su impacto emocional, su ajustado metraje (un acierto enorme) y su importancia como mensaje social.
Y es que puede que los personajes no se llamen Jean Valjean, Fantine, Éponine o Thénardier, pero este paisaje callejero que ha pintado Ladj Ly está lleno de los mismos desamparados, desposeídos, abandonados y, sí, miserables de la novela de Hugo. Se trata quizás no sólo de uno de los más duros retratos de los contrastes de la Francia actual que hayamos visto en muchos años, sino también una película llena de desesperanza, crudeza, pero también belleza, sin duda.
Gran trabajo de realización de Ly, y gran trabajo de guión, como demuestra su impactante final y cómo el espectador se funde en uno con los personajes (atención a la escena junto a la jaula del león), en una película a la que cuesta sacar defectos por su impacto emocional, su ajustado metraje (un acierto enorme) y su importancia como mensaje social.
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