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Río sin retorno

Aventuras. Western Matt Calder (Robert Mitchum) llega a un campamento minero para hacerse cargo de su hijo de nueve años, Mark, y agradecer a Kay (Marilyn Monroe), la cantante del saloon, que le haya cuidado. Padre e hijo se dirigen a la granja que ha comprado junto a un caudaloso río pero su tranquilidad es interrumpida por la llegada de Kay, acompañada de Weston, un jugador profesional que huye con los caballos dejándoles indefensos ante el ataque de ... [+]
Críticas 39
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7
4 de abril de 2020 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Matt Calder y su hijo se hallan en su granja cuando son sorprendidos por la llegada de un jugador profesional y su novia.

Cine de aventuras de la vieja escuela, con un guion entretenido, aunque sin nada memorable, rodado con solvencia por Preminger. Robert Mitchum es el tipo más duro del Oeste, un hombre de modales hoscos, antiguo pistolero de pasado traumático que busca reinventarse como granjero en compañía de su hijo, un niño al que apenas conocía. Marilyn Monroe es una cantante de saloon de corazón enorme, mujer triste de vida alegre, habitual de la noche, enamorada de un jugador tramposo que cree haber logrado un golpe de suerte capaz de cambiar su destino.

Mitchum, Monroe y el niño viajan río abajo en una balsa. Les persiguen indios y les aguardan encuentros desagradables. Juntos correrán riesgos y aprenderán lecciones, rodeados por un paisaje espectacular. La rudeza de Mtichum y la sensualidad de Monroe combinan estupendamente. Entre ellos nacerá el amor. Es inolvidable la escena en que ella, muerta de frío, envuelta en mantas, recibe los masajes de él; o aquella en la que él, desatado, intenta forzarla.
Un desenlace coherente remata este western donde anida el sabor de lo clásico. En contra de lo que suele suceder en este tipo de producciones, la presencia del niño no molesta.
7
11 de julio de 2024 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Historia sencilla de persecución vengativa en parajes salvajes, cuyo argumento lineal se ve salpicado de momentos tensos, tanto en la acción propiamente dicha como en la relación entre personajes, y que resulta muy entretenida.

A cargo de la dirección Otto Preminger, que ya era un director experimentado y tenía en su haber varias joyas en el noir (precisamente había filmado con Mitchum el año anterior la magnífica “Cara de ángel”), pero entre la veintena de filmes que atesoraba hasta ese momento no había tocado el género de aventuras, ni el western.

De todas formas siempre resulta más fácil adentrarte en un proyecto si cuentas con unos escenarios magníficos en los que encuadrar el relato, y especialmente una pareja protagonista de la talla de los presentes. Marilyn era capaz de derretir la pantalla en cada actuación, su sensualidad en las canciones que interpreta es impresionante. Siempre tuvo un don natural, como decía Billy Wilder, para acompañar con gestos naturales y espontáneos cada escena, una especie de intuición innata que se ponía de relieve sobre todo en los personajes con cariz cómica. Qué actriz tan maravillosa, ¿hay alguna película en la que podamos decir que no luce maravillosa? Incluso en “Río salvaje”, interpretando un personaje más serio y maduro de los habituales en su carrera, desprende exotismo y un atractivo genuino único. Mitchum por su parte aporta su aire melancólico habitual y llena la pantalla sin esfuerzo, verlos juntos es una delicia.
El niño Tommy Rettig da la réplica perfectamente, y sólo el malvado personaje de Rory Calhoun flojea por su lineal monotonía de egoísmo y desprecio por todo.

Los escenarios naturales son imponentes, y aunque a las escenas de acción en el río queden vigorosas y llamativas en pantalla, se les puedan ver hoy en día un poco las costuras de los efectos especiales, pero no menoscaban el conjunto.

Aventuras en tierras salvajes con aire de western y una pareja protagonista mítica, que entretiene y agrada la vista sin alargar la historia más de lo necesario, rodada con habilidad sacando brillo al magnetismo de sus actores. En su debe, como en muchas cintas de la época, hay que cargar la imagen superficial de los indios nativos, mostrados como salvajes agresivos sin más motivación que hacer la guerra, y que además eran representados como ineptos estrategas a la hora de atacar, capaces de sacrificar la vida de innumerables miembros de su tribu a cambio de dar un susto a los protagonistas. Igualmente, se muestra una escena de forcejeo entre los protagonistas que hoy sería catalogada de violencia machista y seguramente sería eliminada del guion.
7
20 de octubre de 2024 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película de 1954 dirigida por el consagrado e importante director Otto Preminger, y protagonizada por Robert Mitchum y Marilyn Monroe, es un interesante y ambicioso western de aventuras, también un intenso melodrama.

Cuando la vi me sorprendió bastante, antes de verla pensé que igual podría ser un western genérico y descafeinado como los mediocres primeros trabajos de John Wayne, pero nada que ver, es un interesante y entretenido western de aventuras.

La historia es interesante, Matt Calder se hace cargo de su hijo de nueve años y se dirigen a la granja que ha comprado junto a un río pero su tranquilidad es interrumpida por la llegada de Kay, la cantante de saloon que cuidó a su hijo, acompañada de un jugador que huye dejándolos indefensos ante los indios; su única salida es huir en con una balsa por el río sin retorno.

Su reparto es correcto, el personaje de Mitchum tiene un poco cara de sepia durante toda la película, aunque funciona, y la de Marilyn es muy buena, de todos modos, aunque hubiese hecho una mala actuación, aún así sería una actuación memorable. Al igual que otro actores como Charles Chaplin, Monroe tenía un Factor X, osea, que haga lo que haga te va a llamar la atención y te va a gustar por quién lo está haciendo, aunque lo que estén haciendo no sea tampoco algo del otro mundo. Por ejemplo, si el papel de Monroe lo hubiese interpretado una actriz random, hubiera estado bien pero ya está, mientras que como lo interpreta la leyenda de Marilyn Monroe, no solo está bien, sino que dices: "¡WOW, ES MARILYN MONROE!".
Marilyn Monroe & Robert Mitchum
Y de resto todo bien, tiene toques de melodrama, de comedia, de aventuras, de western, de musical, de acción... Es la película perfecta de cine clásico para ver en familia, es apta para todos los públicos.

Preminger y Monroe tuvieron que trabajar en esta película contra su voluntad, por obligaciones de contrato, ya que la consideraban superficial. Sin embargo, la película tuvo éxito, y aunque tienen razón, no es una obra con un guión súper innovador ni es una obra maestra; sí es una película entretenida, efectiva y muy, pero que muy disfrutable.
5
29 de junio de 2018
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película que yo "creía" que era "la mejor" de Marilyn, pero a la que sobrevaloré sin lugar a dudas.

Tal vez fue porque Robert Mitchum junto con Lawrence Oliver fueron los actores de mejor calado interpretativo para mi gusto con los que Marilyn tuvo la oportunidad de trabajar, pero realmente pienso que el personaje de Mitchum aunque está más logrado que el de la mayoría de galanes medio retrasados o caraduras que solían ponerle a la rubia más sexy de Hollywood, no logra hacer despegar esta película como debiera por su incapacidad para empatizar con el personaje de Marilyn. Y es que no es la culpa de los actores, ya que química de sobra tenían, sino de ese guión lamentable que los separaba cada vez más como pareja a medida que el metraje ocurría.

Marilyn como la cantante de bar Kay enamorada sin remedio del timador Rory, poco o nada tiene que ver con Matt y su hijo Marc, y sin embargo con pasta de pegar logran que el ataque de unos pocos indios sin ton ni son, junto con el de otros sucesos típicos de la época y el entorno del que forman todos abran los ojos en los cinco últimos minutos de la película dramáticamente hablando a todos los personajes.
Marilyn Monroe
La película gusta, para todos los fans de Marilyn, pero decepciona. Ese final de farra ,engominado, la ausencia de más escenas que expliquen qué ocurre entre Mitchum y Monroe hacen que desees ver menos meandros en el río y más drama que nos cuente las oleadas de pasión no dicha, de miradas preñadas de un algo entre ellos que les hubiera dado todo el encanto necesario para haber escrito la mejor película de la corta carrera de Marilyn, y sin embargo les quedó la típica película del oeste donde es más importante las escenas de acción que el drama.

Tristemente a día de hoy aún ocurre.
5
22 de diciembre de 2021 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Conservaba un buen recuerdo del único wéstern de Otto Preminger y Marilyn Monroe (bueno, participó en uno de muy jovencita) pero una segunda revisión ha acabado con él. 'Río sin retorno' es una aburridísima película de aventuras con patéticos efectos especiales de los rápidos del río y algunas secuencias risibles. Los indios tirando piedras al río merecen figurar en una película de los hermanos Marx. Se salvan los cuatro números musicales de Marilyn, escritos por Lionel Newman, y los paisajes canadienses, qué remedio.
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