arrow

La mejor oferta

Intriga. Romance. Thriller. Drama Virgil Oldman (Geoffrey Rush), un hombre solitario y excéntrico, es un experto en arte y un agente de subastas muy apreciado. Su vida transcurre al margen de cualquier sentimiento o emoción hasta que conoce a una hermosa y misteriosa joven (Sylvia Hoeks) que le encarga tasar y vender las obras de arte heredadas de sus padres. Esta joven, que sufre una extraña enfermedad psicológica que la mantiene aislada del mundo, transformará para siempre la vida de Virgil.  [+]
Críticas 162
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
7
27 de enero de 2014
23 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viendo su primera media hora, 'La mejor oferta' apuntaba a ser una de las grandes películas de intriga de los últimos años, pero a pesar de proponer nuevas intrigas durante el transcurso del film, hay otras que se resuelven antes de tiempo y otras a las que no se les da ninguna importancia.
Dejando a un lado el buen hacer del reparto (Geoffrey Rush sobretodo), el estilo de la dirección y la armonía de la banda sonora, vamos a centrarnos en los SPOILER

Le he puesto un 7 en principio, aunque durante la película pensaba más en un 8, pero al final se viene un poco abajo
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La verdad es que conocer la cara de la chica a los 50 minutos (aunque ya aparece en el cartel) le resta misterio a la película, puesto que esa intriga era efectiva y nos hacía pensar en una multitud de posibilidades que finalmente no son.
No se si se me habrá escapado, pero ¿qué función cumple la chica rubia del pelo corto? ¿Y la novia del manitas? ¿Y la discusión que tienen ambos?

Otra cosa que no me ha quedado muy clara es si la enana es agorafóbica. A mí es lo que me pareció cuando le pegan la paliza a Geoffrey Rush (¿quién se la da?, ¿quién la organizó?) y no salía del bar

El personaje de Jim Sturgess al que yo he denominado antes como El manitas, me parecía bastante forzado y salía mucho en el trama, así que apuntaba a ser algo más de lo que parecía, lo mismo que el personaje de Donald Sutherland. Son dos personajes de los que es fácil sospechar que esconden algo más. El personaje de Sylvia Hoeks evidentemente también, pero ese es precisamente el argumento de la película básicamente hasta la mitad del metraje.
Geoffrey Rush
También la mansión ofrecía muchas posibilidades para la intriga.

Hay cosas raras....se recupera demasiado fácil de su agorafobia para llevar 12 años sin salir...eso también hace sospechar. No se, para muchos la película se ve venir

Al final le pasa lo que a películas como 'The game' o 'Ahora me ves', que hay demasiadas casualidades como para que el giro final se sostenga creíble.

Es una bonita historia intrigante que con su sorpresa final deja un regusto amargo, ya que la historia principal tenía muchas posibilidades y nos quedamos con que era todo una farsa. Es curioso como al final sentimos lástima por el personaje de Geoffrey Rush, a pesar de que era un estafador
6
16 de julio de 2013
28 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siento poca simpatía por la obra de Giuseppe Tornatore, que me parece un director y guionista blando, carente, superficial y pretencioso que algunos tienen en alguna estima desde que perpetró hace ya un cuarto de siglo un proyecto más aseado que original llamado “Cinema Paradiso“ (1988). Sabe urdir tramas y sabe dosificar quiebros y requiebros narrativos, mover la cámara y decorar las imágenes, pero es como pretender que un escaparate de un gran almacén es arte o es original: sencillamente no cuela. Los logros están en clara colisión con los méritos y los dos brillan por su pertinaz ausencia.

Ahora nos encontramos con un suntuoso suflé de merengue que es muy aparente, parece ingenioso, promete originalidad, propone piruetas narrativas, augura entretenimiento inteligente, porfía en ser sofisticado y decadente (ecos de Visconti), se dedica a jugar al ratón y al gato… y fracasa. El quiebro narrativo (sería falaz llamarlo sorpresa) es tan previsible que casi no das crédito que se pretenda dar gato por liebre, como de hecho es el juego recurrente de toda la película. Pero se presenta como trascendente e impactante algo que nace muerto por pura previsibilidad y casi tópico narrativo.
Se podría tomar esta cinta como una metáfora del momento presente de Europa (o de España): las apariencias son siempre engañosas, las promesa de misterio son pura mentira, donde la imagen es pertinazmente tramposa, la sofisticación es fraude, donde no hay cabida para el arte o el artista; sólo cabe la artimaña, la estafa, la trampa, el expolio, el trinque, el aprovechamiento y la manipulación se convierte en una segunda naturaleza. Sólo cabe admirar la suntuosa seducción de lo falso y lo pútrido. Pero me temo que este cinta no se da cuenta que es sólo ejemplo de lo que expone, encumbrando como arte lo que no es sino ardid. En definitiva: muy aparente y muy vacía.
10
8 de julio de 2013
21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo primero que debo decir de ésta, “La migliore offerta (The Best Offer)”, es que me gustó mucho, y que además, es cine de calidad, algo que precisamente no abunda. La película se decanta al final por un desenlace un tanto previsible, aunque no exento de asombro. Geoffrey Rush, y sólo él, monopoliza toda la película metiéndose dentro de la piel de un hombre exitoso en su profesión como tasador de arte, aunque cojeando en la parte de los afectos. Virgil Oldman (Geoffrey Rush) aparenta una autosuficiencia que terminará siendo su perdición. El entorno en que vive, y sobre todo, sus carencias afectivas le hacen abandonarse a una felicidad sin previsiones. Asistimos despavoridos a la caída de un ídolo, a la impotencia más absoluta por causa de una traición múltiple. Y es que Virgil Oldman (Geoffrey Rush) no es un hombre bueno en el sentido de la honestidad y los valores positivos. Su desfachatez le lleva a manipular los precios de las subastas que preside con tal de quedarse con aquellas obras que le son especialmente queridas. Y como casi siempre ocurre, hay una especie de justicia divina, que termina por pasar la factura al más envalentonado. Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es el arquetipo del hombre de éxito, sobrado y autosuficiente, distante y seguro, aunque a la larga esto sólo sea epidérmico. El amor romántico es completamente vapuleado por Tornatore, es más, presenta al mismo como una perdición para aquellos sentimentales que se dejan chantajear por su idealismo. Y esto es lo llamativo, como un hombre, en apariencia contenido y con una sólida formación cultural e intelectual, es víctima de su propia fragilidad de carácter. Por otro lado, hay también un claro alegato en contra de las amistades desinteresadas, las cuáles en los momentos en que se antepone la ambición o el lucro desmedido, hace que las mismas sean deleznables. Ocurre como las herencias entre hermanos muy unidos, basta llegar al reparto de los bienes, para que esa fraternal unión se evapore por completo. Tornatore nos invita a querer con previsión, haciendo del principio de la confianza algo subalterno cuando se trata de proteger nuestros abundantes bienes materiales. Y es que al dinero, lo inventó el Diablo, y todo el mal que se produce siempre está bailando a su alrededor.
7
29 de junio de 2013
15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
La mejor oferta recupera el espíritu de thriller verdadero, que no es otro que aquél que hierve a fuego lento. Desde el arranque nos damos cuenta de que estamos ante una gran película y que nos vamos a encontrar con una historia muy cuidada y mimada.

Giuseppe Tornatore, autor de la magistral Cinema Paradiso –imposible de olvidar el final con el plano secuencia de los besos que ya es historia viva del cine– se encarga de dirigirla y escribir su guion. Mediante una puesta en escena sobria, pulcra y sencilla, sin necesidad de efectismos o artificio alguno pero con la fuerza que da la seguridad en sí mismo, nos presenta una película que habla de lo que siempre ha acaparado la atención del hombre: el amor y el arte. Todo rodeado con un magnífico halo de suspense y un estupendo crescendo en tensión psicológica durante su desarrollo que culmina en un final de marcado carácter nostálgico.

Tornatore saca todo el partido al mayor atractivo que posee La mejor oferta, que no es otro que la interpretación de su protagonista. Nos encontramos con un excelente Geoffrey Rush, que encarna a un subastador de alto nivel cuya única pasión en la vida es el arte y las antigüedades. Es además una persona maniática, con problemas para relacionarse con los demás y un perfecto ejemplo de lo que es ser un snob que mira por encima del hombro a todo el mundo, ya que su devoción por el arte le ha distanciado del mundo real. Pero ello no le hace ser un hombre de moral recta ya que no dudará en aprovecharse de cualquier oportunidad que tenga para hacerse en sus subastas con cuadros que ha valorado muy por debajo de su tasación. Siempre ayudado en esta tarea por Donald Sutherland, que es sin duda uno de los puntos flojos en la película, tanto porque desentona en la interpretación, al contrastar demasiado con la finura y elegancia del resto del reparto como porque parece que esté forzado en la historia.
Sylvia Hoeks
Si bien la forma de afrontar la vida del subastador comenzará a resquebrajarse a partir de una extraña llamada telefónica que propiciará un giro de 180º en su visión del mundo. Y es que una casi fantasmal Sylvia Hoeks, enclaustrada en una mansión de cuento, por padecer de agorafobia, hará que Rush comience a sentirse atraída por ella. Ella quiere subastar toda su colección de arte que le han dejado sus padres como herencia. A partir de este hecho, entra en juego el excelente mcguffin que nos tiene preparado Tornatore, que es el encuentro por casualidad de unas piezas antiguas y que Rush deberá llevar a su amigo, Jim Sturgess, o mejor dicho lo que nuestro protagonista entiende por amigo, que es un experto en la reparación de todo tipo de cosas y cachivaches.

Desde la entrada en juego de las extrañas piezas y las siguientes que seguirá encontrando toda la trama se pone en marcha. Y es que ese proceso de encontrar y montar las diferentes piezas entre sí le sirve a su director como eje de la película y forma de hacerla avanzar argumentalmente. Cuanto más conocemos de esas antiguas piezas más sospechoso y gris se irá volviendo todo.
9
5 de junio de 2013
18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Virgill Oldman (Geoffrey Rush) es un subastador de arte, tiene años en una profesión a la que le ha dedicado cuerpo y alma, soltero de toda la vida, incluso reacio a relaciones amorosas con mujeres, podría decirse lleva una vida bastante solitaria.

Un día, recibe el llamado de Claire (Sylvia Hoeks), una joven huérfana que ha heredado la mansión de sus padres, la cual contiene numerosas obras de arte, su deseo es subastar gran cantidad de estos artículos, por lo que pide ayuda a Oldman.

Sin embargo, la actitud de esta mujer, que más parece un fantasma, impide que el trato entre ambos sea el idóneo en estos casos, por lo que a lo largo de las negociaciones se presentan múltiples problemas que irán acaeciendo.

Paralelamente, Oldman va encontrando en las distintas habitaciones de la mansión, ciertas pequeñas piezas de una ingeniera sumamente antigua que le llama la atención, por eso acude a su amigo Robert (Jim Sturgess), un experto en ese arte para que descifre la utilidad de dichos objetos.
Décimo largometraje del que para mí, es el mejor realizador italiano de la actualidad, Giuseppe Tornatore, como es su costumbre funge como guionista en una película con una historia llena de intriga y que sabe mantener el interés del espectador.

Ciertamente estamos ante una obra seria, que se aleja de la comedia muy presente a lo largo de la filmografía de este director, que siempre logra mezclar de forma exquisita con los dramas de sus distintos filmes.

La migliore offerta se sirve solamente del drama, que pronto emitirá ciertos rasgos de romance que sobre el final tienen una fuerza preponderante, desenlace que por cierto, más pareciera sacado de una película de terror.

Desenlace que se puede prever, o bien se puede ver como forzado, pero ante un film tan bien construido y desarrollado, de mi parte se le puede excusar esto, en especial porque esos minutos finales me generaron un gran impacto ¿por qué? Por la excelencia en como Tornatore lo muestra.
Geoffrey Rush
Sin duda su excelsitud nuevamente dispuesta en sus películas, con un elenco comprometido a la causa, finalmente, no se puede dejar de lado el tema musical a cargo del maestro Ennio Morricone, siempre cumplidor y que nunca está de más, una película excelente.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow