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BalneariosDocumental

Balnearios
6,8
380
Documental Extravagante y risueña enciclopedia de costumbres e historias de los balnearios de la Argentina. Ciudades sumergidas, bañeros, hoteles de principios de siglo, sirenas, barquilleros, diques, balnearios municipales, animales marinos y castillos de arena, se encuentran en un ensayo variado y desconcertante. (FILMAFFINITY)
Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
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8
24 de junio de 2009
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Debo reconocer que no suelo ser muy amigo de las voces en off, sobre todo en los documentales, pero sin embargo me parece que Mariano Llinás utiliza el recurso de forma no puramente demostrativa, diciendonos lo que es real y lo que no, si no casi como si de cortazar se tratara, con unas palabras que nos transportan a unas historias que no comparten ni narrador, ni estilo, ni personajes, ni tema. Historias que sólo tienen en común el mar y la voz en off, y que van de lo cómico al thriller, de la antropología al estudio psicológico.
En los 4 relatos, que nos acaban dando una visión excéntrica y surrealista de la experiencia del balneario en argentina (lo que en españa llamaríamos quizás, con menos lirismo, ciudades playeras), basados todos ellos en hecho reales, utilizan siempre esa voz en off para atraparnos, ya que las palabras tienen una musicalidad que no se encuentra en los documentales al uso, si no que se lleva más allá, siendo estas voces las auténticas actrices.
Para acabar os dejo con unas reflexiones del director sobre su película.
"Lo que ocurre con Balnearios es que uno de sus cuatro episodios ha resultado tan efectivo con el público que ha acabado por adueñarse de la película entera. Mal que me pese, la inmensa mayoría de los que recuerdan el film lo piensan como una especie de compendio de actividades playeras, un poco a la manera de la famosa propaganda de Quilmes y todas sus subsidiarias.(...)Lo que me interesaba era, precisamente, la convivencia de varios estilos distintos en una misma película, y de los distintos sentidos que una misma palabra puede tener para el cine: La palabra “balneario” puede evocar aires risueños pero también melancólicos; puede evocar tanto la belle epoque cuanto las ríspidas serranías de El Volcán o de La Florida. Ese viaje era el que pretendía el film. Si una de sus estaciones quedó en la retina con más eficacia que las otras, ya es algo que sinceramente me excede. Para mí los cuatro capítulos son igualmente importantes y el film es la estricta suma de todos ellos."
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Excelente, por otra parte el final, en la que se nos muestra la comunión con el mar, de lo que tanto se habla en la película, despojado de toda parafernalia y masificación: una persona, en soledad, acompañada por el mar.
6
3 de mayo de 2010
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una interesante película del joven realizador Mariano Llinás.
Comienza con una historia extraña, en “Mar del Sur” y la historia del señor G, un abogado que literalmente estafó a sus amigos y se hizo del hotel, por muchos años. Pasaron cosas, y si bien no sabremos exactamente cuándo y por qué, es un verdadero hallazgo haber podido contar esa historia. Es
La segunda parte es con la de “Miramar, Córdoba”, carteles, expendedores de nafta, hoteles, todo bajo el agua. Esto ya paso en otros lugares de Argentina y supongo que en muchas partes del mundo por la construcción de represas hidroeléctricas y zonas que se inundan, lo paradójico es que este pequeño pueblo era un lugar turístico que vivía del turismo. Hay otro caso que se podría haber usado que es Epecuen en el sur de la Provincia de Buenos Aires
La tercera parte es la mas lograda, ya que muestra al argentino de clase media en sus habituales vacaciones. Es la “historia de los balnearios”, en general, esos de la Provincia de Buenos Aires que hacen de los turistas una secta llena de rituales: playa, sombrilla, pala, balde, lectura, panzas al viento, olas y olas. Paseos céntricos, limpios, juegos electrónicos, colas y comercios sólo aptos para veraneo. El relato es excelente y justifica este documental.
La cuarta parte, es la más aburrida, por la historia y por la extensión que le dedica y baja algunos puntos a esta interesante realización, es la historia de “Zucco”, un personaje que habita en un balneario sin agua en la provincia de San Luis. Cocina, pinta, hace arte y sabe de todo. En fin un embole.
Si quieren ver algo “original”, bien argentino, vean Balnearios.
8
28 de diciembre de 2010 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mariano Llinás, espléndido realizador consagrado con su segundo película Historias Extraordinarias, nos muestra en este su primer film sus credenciales: literatura con voz en off, profundidad y sensibilidad desde lo cotidiano, magia.

Esta magnífica película acerca e invita a amar al pueblo argentino y al mar y disfrutar recordando un pasado tan parecido a aquel del otro lado del charco. Y todo esto con unos argumentos muy poderosos: narración inteligente y original de las historias, genial banda sonora, potente humor, detalles magníficos, excelentes narradores... Tan sólo peca de irregular en algunos de los capítulos debido a algún narrador que no está a la altura y algunas frases que se advierten planeadas y resultan falsas.

En resumen, una magnífica película que merece la pena ver aunque sea sólo por la exquisitez de sus detalles y lo original de su narración.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Maravilloso el cenit del primer capítulo en que se canta la historia del dueño de la casa. Hermosa poesía y bellísima canción que le ha costado salir de mi cabeza.
6
27 de octubre de 2017 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Puede llegar a resultar entretenida una película de hora y veinte sobre balnearios (lo equivalente una ciudad de vacaciones, tipo Benidorm, en España) a un público que no tengan ninguna relación con estos? La respuesta, si es el proyecto recae en las manos del argentino Mariano Llinás, es indudablemente que sí.

La obra, que defiende, como hizo tras su finalización el director en persona en el Cineblube Padre Feijóo de Ourense, que todo lo contado en ella es cierto, tiene unos primeros 40 – 50 minutos de vértigo, con una voz en off, acompañada de imágenes que en ningún momento decaen, contándonos historias relacionadas con estos Balnearios a lo largo de la geografía argentina. El problema, que no niego que es muy posible que sea personal, lo encuentro en el tramo final de la película, desde el momento en el que se centra en Zucco. No voy a negar que el personaje sea interesante, que lo es, pero es a partir de su introducción cuando la película cambia completamente y se convierte en algo que no tiene nada que ver, en mi opinión, con lo anteriormente presentado. Las historias previas, contadas casi sin tiempo a reparar en ellas antes del comienzo de las siguientes, con imágenes pasando a la velocidad de la luz, adquieren ahora un tono mucho más sosegado, encontrándonos aquí con un personaje curioso al que, sin embargo, no creo que se le consiga sacar el suficiente jugo como para dedicarle prácticamente la mitad del metraje.

El tramo final, por suerte, y a pesar de bajar bastante el nivel, no llega a suspender, dejándonos el regusto de que el proyecto podría haber alcanzado cotas mucho más altas, pero sin que por ello llegue a decepcionarnos completamente esta película, que en Argentina goza de bastante fama, ni se termine de ir al traste en ningún momento.

Jorge Madriñán, http://metropolitano.gal/gafapasta/dhogs-thriller-gallego-ha-dejado-huella-ouff-toda-europa/
5
14 de diciembre de 2020 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La parte del Balneario del Tuyú (Santa Teresita/Mar de Ajó), aunque es la más interesante y original, peca de algo muy BAFICI: es un poco despreciativa de las gentes comunes, de los gustos populares.
Está vista desde una perspectiva intelectualosa gastadora, poco valorativa a los esfuerzos y usos que gente trabajadora se permite para pocos días de vacaciones, y a los que llega. Qué más quisieran pagarse una carpita y no tener que estar luchando con la sombrilla con el de al lado, con la mesita tambaleante para apoyar el vaso de agua fresca, y vaya a saber donde orinar porque los balnearios de la costa argentina, que viven del turismo, no ofrecen baños...
En fin, los observan como 'rara avis'. Hubiera sido interesante un segmento similar a Gesell/San Bernardo (los grupos medios/profesionales), y Pinamar/Cariló (los grupos altos chetos), con sus costumbres tan ridículas y risibles, pero con más onda.
Las otras tres partes son un poco aburridas. Es evidente que son relleno de esta que era la más interesante: un pseudo documental con una voz off insólita
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