Coherence
2013 

7.0
37,740
Intriga. Thriller. Ciencia ficción
En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa... (FILMAFFINITY)
20 de mayo de 2015
20 de mayo de 2015
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Coherence" es una propuesta interesante, no cabe duda. Tiene un mérito tremendo en estos días "colar" una película de bajo presupuesto en un mercado cada vez más condicionado a las grandes producciones, y más cuando se trata del género fantástico.
Por un momento creí que me encontraba con una producción Dogma, por cuanto no se sale de un único escenario y su reparto lo componen ocho actores desconocidos que realmente se identifican bien con sus personajes.
El planteamiento es plausible y despierta el interés con facilidad, hasta al menos la mitad del metraje. Por desgracia cuando se desgranan todas las pistas y se aleja del juego de suspense para convertirse en una simple trampa pierde parte de la fuerza inicial.
Por suerte el atractivo reparto y su duración ajustada permiten acabarla sin problemas.
Por un momento creí que me encontraba con una producción Dogma, por cuanto no se sale de un único escenario y su reparto lo componen ocho actores desconocidos que realmente se identifican bien con sus personajes.
El planteamiento es plausible y despierta el interés con facilidad, hasta al menos la mitad del metraje. Por desgracia cuando se desgranan todas las pistas y se aleja del juego de suspense para convertirse en una simple trampa pierde parte de la fuerza inicial.
Por suerte el atractivo reparto y su duración ajustada permiten acabarla sin problemas.
13 de abril de 2018
13 de abril de 2018
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
La ópera prima de James Ward Byrkit se gestó en una noche y con un puñado de actores sin más brújula que el guion, y rápidamente se erigió como el estandarte de un subgénero que ya es un vicio: la película-sudoku. No se vendió como un ejercicio de alto cine, sino como una fiesta casera que de pronto te lanza al abismo de la física cuántica con una copa de vino en la mano. Su éxito se debió a un boca a boca de nicho, una invitación a la secta de los que disfrutan más desentrañando un puzzle que dejándose arrastrar por una historia. Es la esencia de un hack narrativo que se disfraza de experimento filosófico, una suerte de partida de ajedrez donde el tablero es la casa de los protagonistas y las reglas cambian con cada apagón.
El guion de Byrkit y Alex Manasian, más que una historia, es un algoritmo dramático. Nos presenta a ocho amigos en una cena que se convierte en un laberinto de realidades paralelas, cortesía del cometa Miller, que se deslizó por el firmamento en 2013. Pero, a diferencia de otras obras que usan la ciencia ficción como pretexto para un análisis sociológico o un drama existencial a lo Tarkovsky, esta se queda en la mera exposición del problema. No hay personajes con hondura, sino peones moviéndose en un tablero, piezas que solo sirven a la lógica de un planteamiento matemático. Son la fórmula, no la carne. Y ahí reside su principal limitación: si bien la premisa es un caramelo para los amantes de las paradojas y los giros de tuerca, el drama personal se desvanece en el aire como un mal perfume. Al final, el film no nos habla de la amistad, de la identidad o del miedo a la locura, sino de un problema de lógica. Es un ejercicio cerebral, pero no una obra que te toque la fibra.
El guion de Byrkit y Alex Manasian, más que una historia, es un algoritmo dramático. Nos presenta a ocho amigos en una cena que se convierte en un laberinto de realidades paralelas, cortesía del cometa Miller, que se deslizó por el firmamento en 2013. Pero, a diferencia de otras obras que usan la ciencia ficción como pretexto para un análisis sociológico o un drama existencial a lo Tarkovsky, esta se queda en la mera exposición del problema. No hay personajes con hondura, sino peones moviéndose en un tablero, piezas que solo sirven a la lógica de un planteamiento matemático. Son la fórmula, no la carne. Y ahí reside su principal limitación: si bien la premisa es un caramelo para los amantes de las paradojas y los giros de tuerca, el drama personal se desvanece en el aire como un mal perfume. Al final, el film no nos habla de la amistad, de la identidad o del miedo a la locura, sino de un problema de lógica. Es un ejercicio cerebral, pero no una obra que te toque la fibra.

Emily Baldoni & Maury Sterling
La dirección de Byrkit apuesta por la intimidad opresiva del plano corto y la cámara en mano, una estética que busca la veracidad de un metraje encontrado pero que termina por marear al espectador. La cámara es nerviosa, casi claustrofóbica, lo que intensifica la sensación de desorientación. Pero, donde un filme Dogma hubiera encontrado la verdad dramática en la imperfección visual, Byrkit solo consigue que la fotografía parezca descuidada y la iluminación artificial, restándole puntos a una propuesta que, con un tratamiento visual más pulido, podría haber sido una joya. Hay momentos de genialidad en el ritmo, con un montaje que aprieta el tornillo cuando el espectador empieza a bostezar, y es en el tramo final, cuando la narrativa abraza el thriller y el suspense, donde se revela el potencial dramático que el film había desdeñado.
Coherence es la prueba de que un buen concepto puede estirar un presupuesto raquítico hasta el infinito, pero también de que un acertijo sin alma no se convertirá en arte. Es una película para los que disfrutan con las cajas chinas. Es un laberinto mental con final brillante, pero un laberinto al fin y al cabo. Es una obra tan satisfactoria como resolver un buen sudoku, pero sin la huella emocional de una gran película. Vale más como un aperitivo ingenioso que como una cena de gala. Recomendada para aquellos con gusto por el cine de misterio cerebral y que perdonan la falta de profundidad si la ecuación final cuadra.
Coherence es la prueba de que un buen concepto puede estirar un presupuesto raquítico hasta el infinito, pero también de que un acertijo sin alma no se convertirá en arte. Es una película para los que disfrutan con las cajas chinas. Es un laberinto mental con final brillante, pero un laberinto al fin y al cabo. Es una obra tan satisfactoria como resolver un buen sudoku, pero sin la huella emocional de una gran película. Vale más como un aperitivo ingenioso que como una cena de gala. Recomendada para aquellos con gusto por el cine de misterio cerebral y que perdonan la falta de profundidad si la ecuación final cuadra.
31 de marzo de 2020
31 de marzo de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pretenciosa película destinada a espectadores osados amantes de la ciencia ficción. Seguramente solo ellos encontraran las delicias en una pieza que deja al espectador mundano alelado y sin aliento. Un juego de realidades e imaginación que traza con elocuencia las posibilidades del querer a través de una cena de amigos y los efectos provocados por un cometa. Apabullante inicio de carrera como director de James Ward Byrkit.
El debate está servido.
El debate está servido.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Cuando terminé de ver la película tuve la duda de si realmente me había gustado mucho o definitivamente era demasiado pretenciosa para ser considerada buena. Supongo que, al espectador como yo, sin grandes nociones de física, le ocurrirá los mismo.
Podríamos estar divagando durante horas sobre la verdadera explicación de Coherence, pero no serviría de más que un simple ejercicio de futilidad. El problema principal de las películas que teorizan sobre el espacio tiempo de una forma desenfadada y ponen muchas variables a su trama, es que al final cualquier respuesta apoyada en fallos de guion o rácord puede resultar válida. Hay espectadores quién consideran este planteamiento una trampa y en consecuencia una perdida de tiempo y otros que se que se atreven a jugar. Es decir, o crees que todo es impostado o haces tú hipotesis sobre lo que crees que nos ha querido contar el director, y yo hoy voy a jugar:
La película se centra en la relación de la pareja formada por Kevin y Emily, quienes ostentan el verdadero protagonismo del metraje. Más concretamente sobre las dudas que tiene Emily de trasladarse a vivir unos meses al Vietnam con Kevin a lo que él responde: “La indecisión se convierte en un no” está frase se liga con la explicación que da el profesor S. Hawking acerca de la conciencia: “La conciencia es el producto del fenómeno de una coherencia cuántica en el cerebro”.
Podríamos estar divagando durante horas sobre la verdadera explicación de Coherence, pero no serviría de más que un simple ejercicio de futilidad. El problema principal de las películas que teorizan sobre el espacio tiempo de una forma desenfadada y ponen muchas variables a su trama, es que al final cualquier respuesta apoyada en fallos de guion o rácord puede resultar válida. Hay espectadores quién consideran este planteamiento una trampa y en consecuencia una perdida de tiempo y otros que se que se atreven a jugar. Es decir, o crees que todo es impostado o haces tú hipotesis sobre lo que crees que nos ha querido contar el director, y yo hoy voy a jugar:
La película se centra en la relación de la pareja formada por Kevin y Emily, quienes ostentan el verdadero protagonismo del metraje. Más concretamente sobre las dudas que tiene Emily de trasladarse a vivir unos meses al Vietnam con Kevin a lo que él responde: “La indecisión se convierte en un no” está frase se liga con la explicación que da el profesor S. Hawking acerca de la conciencia: “La conciencia es el producto del fenómeno de una coherencia cuántica en el cerebro”.

Pues bien, la coherencia cuántica es la siguiente:
Cuando el cometa convierte la realidad de la cena entre amigos en superposiciones cuánticas se abre la puerta a que existan infinitos universos de posibilidades en las que pase lo mismo o no a pase lo mismo que ves en el resto del filme. Esto la película lo encauza bien con la explicación del gato de Schrödinger, el gato que desde el punto de vista de la mecánica cuántica está muerto y vivo a la vez hasta que no se abre la caja.
Cuando los comensales creen comprender la teoría que se les está aplicando entienden que una vez haya pasado el cometa la superposición de realidades se armonizará en una sola. Es en este punto cuando Emily 1 se da cuenta que, en su realidad, su novio Kevin 1, la desprecia por qué no quiere ir a vivir al Vietnam con él. Por ese motivo, decide salir corriendo y buscar una realidad dónde exista una Emily X que si que haya querido viajar al Vietnam con un Kevin X y por tanto sean una pareja feliz. Lógicamente Emily 1 lo hace con la intención de suplantar a Emily X. Al encontrar esa realidad cree haber matado a Emily X y se desmaya, cuando se levanta descubre que con su “decisión/indecisión” a provocado un bucle en el espacio tiempo porqué Emily X aún está viva y llama a Kevin para contárselo. Esto ocurre básicamente porque Emily 1 aún no ha tomado una decisión respeto de ir a vivir al Vietnam con Kevin.
¿Cómo lo sabemos? Por las pistas que nos da el director. Emily 1 cuando se levanta va directamente a buscar a Kevin X porqué quiere saber si es la versión feliz. Ella ve en el coche que hay el libro de física del hermano de Hugh (lo que refuta no ser la realidad 1) y Kevin le dice: ¿Cómo estás “cariño"?
Si la conciencia duda, el gato sigue estando vivo y muerto, la caja no se abre, coherencia cuántica.
Cuando el cometa convierte la realidad de la cena entre amigos en superposiciones cuánticas se abre la puerta a que existan infinitos universos de posibilidades en las que pase lo mismo o no a pase lo mismo que ves en el resto del filme. Esto la película lo encauza bien con la explicación del gato de Schrödinger, el gato que desde el punto de vista de la mecánica cuántica está muerto y vivo a la vez hasta que no se abre la caja.
Cuando los comensales creen comprender la teoría que se les está aplicando entienden que una vez haya pasado el cometa la superposición de realidades se armonizará en una sola. Es en este punto cuando Emily 1 se da cuenta que, en su realidad, su novio Kevin 1, la desprecia por qué no quiere ir a vivir al Vietnam con él. Por ese motivo, decide salir corriendo y buscar una realidad dónde exista una Emily X que si que haya querido viajar al Vietnam con un Kevin X y por tanto sean una pareja feliz. Lógicamente Emily 1 lo hace con la intención de suplantar a Emily X. Al encontrar esa realidad cree haber matado a Emily X y se desmaya, cuando se levanta descubre que con su “decisión/indecisión” a provocado un bucle en el espacio tiempo porqué Emily X aún está viva y llama a Kevin para contárselo. Esto ocurre básicamente porque Emily 1 aún no ha tomado una decisión respeto de ir a vivir al Vietnam con Kevin.
¿Cómo lo sabemos? Por las pistas que nos da el director. Emily 1 cuando se levanta va directamente a buscar a Kevin X porqué quiere saber si es la versión feliz. Ella ve en el coche que hay el libro de física del hermano de Hugh (lo que refuta no ser la realidad 1) y Kevin le dice: ¿Cómo estás “cariño"?
Si la conciencia duda, el gato sigue estando vivo y muerto, la caja no se abre, coherencia cuántica.
3 de febrero de 2016
3 de febrero de 2016
18 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Qué había fumado el guionista? ¿Qué habían bebido los que dijeron: Vale, hagámosla tal y como está escrita? ¿Que pasta no tendrá el productor para tirarla en esto? ¿Quién le dio la cámara a un tío con parkinson? Etcétera.
En fin, supongo que poner a parir esta película es echar piedras contra mi tejado y poner en evidencia mi falta de inteligencia y conocimientos físicos (solo hay que leer las críticas para ver lo preclaros que son algunos). Llamadme imbécil, inculto o insensible, si os place, pero Coherence no solo es una chorrada con ínfulas cultas e ininteligible a partir de la paradoja de la gata (que no gato) de Schrödinger, es un rizar el rizo, una y otra vez (rizo elevado a ene), para dar a luz a una de las paridas engañabobos más grandes jamás filmada.
Ahórresela, créame, y eso saldrá ganando.
En fin, supongo que poner a parir esta película es echar piedras contra mi tejado y poner en evidencia mi falta de inteligencia y conocimientos físicos (solo hay que leer las críticas para ver lo preclaros que son algunos). Llamadme imbécil, inculto o insensible, si os place, pero Coherence no solo es una chorrada con ínfulas cultas e ininteligible a partir de la paradoja de la gata (que no gato) de Schrödinger, es un rizar el rizo, una y otra vez (rizo elevado a ene), para dar a luz a una de las paridas engañabobos más grandes jamás filmada.
Ahórresela, créame, y eso saldrá ganando.
8 de noviembre de 2014
8 de noviembre de 2014
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ocho amigos, una sala de estar y un cometa. El joven Ward Byrkit no ha necesitado nada más para construir una espléndida alegoría del experimento del gato de Schrödinger y convertir la que es su ópera prima en una verdadera joya del sci-fi de los últimos años. Con una puesta de escena simple y costumbrista, un presupuesto más bien escaso y un guion absolutamente merecedor del premio que el Festival de Sitges le ha otorgado, se elabora un puzzle de casualidades y eventos aleatorios que consigue mantener al espectador en alerta desde el momento en el que aparece la primera incoherencia.
A pesar de la complejidad de la trama que se cimienta ante nosotros secuencia tras secuencia, todo tiene una explicación –o un amasijo de muchas conclusiones– casi imposible de descifrar durante el primer visionado pero alcanzable si nos estrujamos la cabeza durante los pocos minutos que duran los créditos. Es entonces, tal y como ocurre con algunas películas del mismo género, cuando las piezas del rompecabezas empiezan a encajar, aunque quizás sea necesario echar mano de algunas referencias generales de física cuántica.
A pesar de la complejidad de la trama que se cimienta ante nosotros secuencia tras secuencia, todo tiene una explicación –o un amasijo de muchas conclusiones– casi imposible de descifrar durante el primer visionado pero alcanzable si nos estrujamos la cabeza durante los pocos minutos que duran los créditos. Es entonces, tal y como ocurre con algunas películas del mismo género, cuando las piezas del rompecabezas empiezan a encajar, aunque quizás sea necesario echar mano de algunas referencias generales de física cuántica.

Lauren Maher & Emily Baldoni
Por si fuera poco, a la parte más teórica que estructura el guion debemos añadirle algunos alicientes psicológicos y emocionales muy interesantes. El inminente paso de un cometa engulle a los personajes en una sombría pesadilla en la que nada ni nadie es lo que parece, donde cabe la posibilidad de que deban enfrentarse a ellos mismos en una habitación en la que tan solo pueden aferrar su cordura a la presencia de algunos objetos. Antiguos conflictos olvidados reaparecerán, motivados por la angustia y la incongruencia en la que el grupo parece sumirse al convivir en un espacio familiar en el que puede que no hayan estado antes y al que quizás no regresen jamás.
Un marco científico que integra algunas de las teorías más interesantes de la física contemporánea; un juego de paradojas eventuales que invita al espectador a hacer las veces de detective, recopilando cada prueba, archivándolas para recurrir a ellas a medida que avanza el metraje si quiere mantener el hilo de la historia; un complicado engranaje que hará las delicias de todos aquellos a quienes les guste estrujarse el cerebro hasta terminar dejándolo echo una pasa. Todo eso es Coherence.
Un marco científico que integra algunas de las teorías más interesantes de la física contemporánea; un juego de paradojas eventuales que invita al espectador a hacer las veces de detective, recopilando cada prueba, archivándolas para recurrir a ellas a medida que avanza el metraje si quiere mantener el hilo de la historia; un complicado engranaje que hará las delicias de todos aquellos a quienes les guste estrujarse el cerebro hasta terminar dejándolo echo una pasa. Todo eso es Coherence.
Un cometa abre la caja. ¿Y si somos capaces de ver con coherencia el interior antes de que vuelva a cerrarse?
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