El club de los lectores criminales
2023 

3.7
1,627
Terror. Intriga
Tras ser cómplices de una broma de disfraces que acaba en un accidente mortal y un pacto de silencio, un grupo de jóvenes se verá amenazado por un escritor anónimo que quiere revelar su oscuro secreto. Su acosador amenaza con publicar en las redes sociales una sangrienta novela de terror basada en ellos. En cada capítulo morirá uno de ellos. Mientras desconfían unos de otros, el grupo iniciará una lucha por la supervivencia en medio del ... [+]
7 de septiembre de 2023
7 de septiembre de 2023
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Slasher español que adapta la novela homónima de Carlos García Miranda, y que es el primer largometraje en solitario del corresponsable de Los Inocentes (2013), además de firmar varios cortos como Adri (2014). El reparto cuenta con nombres como Veki G. Velilla (serie ¡García!), o Iván Pellicer (Ánimas, 2018), además de la presencia del popular influencer Hamza Zaidi (Ocho Apellidos Marroquís, 2023).
Tras ser cómplices de una broma de disfraces que acaba en un accidente mortal y un pacto de silencio, un grupo de jóvenes se verá amenazado por un escritor anónimo que quiere revelar su oscuro secreto. Su acosador amenaza con publicar en las redes sociales una sangrienta novela de terror basada en ellos. En cada capítulo morirá uno de ellos. Mientras desconfían unos de otros, el grupo iniciará una lucha por la supervivencia en medio del campus universitario. Cualquiera de ellos podría ser la próxima víctima, o el asesino. (FilmAffinity)
El slasher siempre ha sido una asignatura pendiente en el cine español, pues si tenemos algunas propuestas disfrutables como Sweet Home (Rafa Martínez, 2015), o El Arte de Morir (Álvaro Fernández Armero, 2000), no hay ninguna gran película de este subgénero. La película que nos ocupa sigue la estela del éxito que está volviendo a tener el slasher actualmente, especialmente de Scream (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2022), de la que coge muchos elementos. La trama pretende jugar a darle la vuelta al subgénero, elemento que fracasa rotundamente, ya que si bien tenemos unos protagonistas supuestamente expertos en el género, sus decisiones demuestran precisamente lo contrario. Las actuaciones cumplen sin salir de la mediocridad, aunque no molesta ya que, por lo general, son carnaza para nuestro asesino, y las muertes y el psychokiller de turno no son nada novedosos, pero aún así son disfrutones.
Si bien no estamos ante una gran película, El Club de los Lectores Criminales es un simpático slasher, que no sorprenderá a nadie, pero que entretendrá a aquellos que busquemos algunas muertes y una trama desenfadada.
Nota personal 6/10
Tras ser cómplices de una broma de disfraces que acaba en un accidente mortal y un pacto de silencio, un grupo de jóvenes se verá amenazado por un escritor anónimo que quiere revelar su oscuro secreto. Su acosador amenaza con publicar en las redes sociales una sangrienta novela de terror basada en ellos. En cada capítulo morirá uno de ellos. Mientras desconfían unos de otros, el grupo iniciará una lucha por la supervivencia en medio del campus universitario. Cualquiera de ellos podría ser la próxima víctima, o el asesino. (FilmAffinity)
El slasher siempre ha sido una asignatura pendiente en el cine español, pues si tenemos algunas propuestas disfrutables como Sweet Home (Rafa Martínez, 2015), o El Arte de Morir (Álvaro Fernández Armero, 2000), no hay ninguna gran película de este subgénero. La película que nos ocupa sigue la estela del éxito que está volviendo a tener el slasher actualmente, especialmente de Scream (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2022), de la que coge muchos elementos. La trama pretende jugar a darle la vuelta al subgénero, elemento que fracasa rotundamente, ya que si bien tenemos unos protagonistas supuestamente expertos en el género, sus decisiones demuestran precisamente lo contrario. Las actuaciones cumplen sin salir de la mediocridad, aunque no molesta ya que, por lo general, son carnaza para nuestro asesino, y las muertes y el psychokiller de turno no son nada novedosos, pero aún así son disfrutones.
Si bien no estamos ante una gran película, El Club de los Lectores Criminales es un simpático slasher, que no sorprenderá a nadie, pero que entretendrá a aquellos que busquemos algunas muertes y una trama desenfadada.
Nota personal 6/10
7 de abril de 2024
7 de abril de 2024
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Venía ya bastante tocado, a decir verdad, venía bastante groggy aunque no hundido, después de haberme comido un auténtico despropósito de serie como es "Slasher - El Verdugo".
Lo cierto es que después de recobrar el aliento (que ya me ha costado), pensaba en cambiar de registro y olvidarme del prominente trasero de Kate McGrath. No sabía muy bien si decantarme por X-Files, y comérmela otra vez de Pe a Pa, o por el contrario, tirarme hacia algo más rimbombante como es la trilogía de "Guardianes de la galaxia", es que me lo paso pipa viendo las andanzas de Chris Pratt y compañía.
El caso es que me he encontrado de pura chiripa (casualidad) esta película española llamada "El club de los lectores criminales". El título ya me parecía bastante majadero, seguido de tener casi la certeza absoluta de que un Slasher español, con gente desconocida (eso es por mí culpa) y además en Netflix, no iba a traer nada bueno.
Como solemos decir en muchas ocasiones al comenzar las reseñas, del tipo - la historia prometía pero... - una buena premisa pero... - etcétera. En esta más de lo mismo, y me jode, me encantaría poder decir "Hostias, parece que en España se vuelve a hacer buen cine" pero...
Lo cierto es que después de recobrar el aliento (que ya me ha costado), pensaba en cambiar de registro y olvidarme del prominente trasero de Kate McGrath. No sabía muy bien si decantarme por X-Files, y comérmela otra vez de Pe a Pa, o por el contrario, tirarme hacia algo más rimbombante como es la trilogía de "Guardianes de la galaxia", es que me lo paso pipa viendo las andanzas de Chris Pratt y compañía.
El caso es que me he encontrado de pura chiripa (casualidad) esta película española llamada "El club de los lectores criminales". El título ya me parecía bastante majadero, seguido de tener casi la certeza absoluta de que un Slasher español, con gente desconocida (eso es por mí culpa) y además en Netflix, no iba a traer nada bueno.
Como solemos decir en muchas ocasiones al comenzar las reseñas, del tipo - la historia prometía pero... - una buena premisa pero... - etcétera. En esta más de lo mismo, y me jode, me encantaría poder decir "Hostias, parece que en España se vuelve a hacer buen cine" pero...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Ambiente universitario que como punto de partida no está mal. Nos hemos saltado el peaje del "Insti", y todo invita a pensar que nos encontramos en un ambiente de cierta madurez, obviamente también intelectual.
El grupo de estudiantes, con una fuerte vocación literaria, es muy variopinto, como no podía ser de otra manera, aunque si me llama la atención, que ni siquiera haya mención al componente homosexual, ni masculino ni femenino. El relato comienza a cumplir con el estándar de moldeado y troquelado, tanto en las situaciones como en el comportamiento de los personajes.
Pantallazos de móvil, chateos, redes sociales, influencers (no osz olvideisz de darle al Like)...que cansancio. No tardan en producirse cabeceos de Muflón entre los machos, mientras las hembras proclaman, "Tiosz, parad ya, que sze osz empieza a desbordar la tesztoszterona".
Cierto es que el chicle del Slasher está ya muy estirado, pero es un subgénero que siempre resulta atractivo y que cuenta con numerosísimos adeptos. Aunque da la sensación, de que los nuevos Psycho Slasher poco tienen que ver con los de antaño.
Eran metódicos, siniestros, implacables, con destellos de invencibilidad, resumiendo, escalofriantes. Al Slasher actual se lo sacuden con el recurrido rodillazo o codazo en las pelotas (Slashers del mundo, es hora de que os pongáis protección en los huevos).
Una pena, una producción que tiene buena factura técnica, aunque su desarrollo a mí me resulta deficiente. De la misma manera que su apartado interpretativo, el cual me resulta tremendamente artificial sin llegar a ser espantoso. Aunque en el apartado de escenificar e interpretar el folleteo, seguimos siendo campeones del mundo.
Como aspecto positivo destacaría el hecho de que se les entiende. La prueba del algodón para mí cuando me enfrento a cualquier producción española es, si tengo o no que activar los subtítulos. En esta ocasión no he tenido la necesidad de hacerlo, los cual es un punto a favor de la película.
Humillante e indigna participación de ese buen actor que es Daniel Grao.
Se puede ver?, sí... puede decepcionar?... también. Habrá que seguir intentándolo.
El grupo de estudiantes, con una fuerte vocación literaria, es muy variopinto, como no podía ser de otra manera, aunque si me llama la atención, que ni siquiera haya mención al componente homosexual, ni masculino ni femenino. El relato comienza a cumplir con el estándar de moldeado y troquelado, tanto en las situaciones como en el comportamiento de los personajes.
Pantallazos de móvil, chateos, redes sociales, influencers (no osz olvideisz de darle al Like)...que cansancio. No tardan en producirse cabeceos de Muflón entre los machos, mientras las hembras proclaman, "Tiosz, parad ya, que sze osz empieza a desbordar la tesztoszterona".
Cierto es que el chicle del Slasher está ya muy estirado, pero es un subgénero que siempre resulta atractivo y que cuenta con numerosísimos adeptos. Aunque da la sensación, de que los nuevos Psycho Slasher poco tienen que ver con los de antaño.
Eran metódicos, siniestros, implacables, con destellos de invencibilidad, resumiendo, escalofriantes. Al Slasher actual se lo sacuden con el recurrido rodillazo o codazo en las pelotas (Slashers del mundo, es hora de que os pongáis protección en los huevos).
Una pena, una producción que tiene buena factura técnica, aunque su desarrollo a mí me resulta deficiente. De la misma manera que su apartado interpretativo, el cual me resulta tremendamente artificial sin llegar a ser espantoso. Aunque en el apartado de escenificar e interpretar el folleteo, seguimos siendo campeones del mundo.
Como aspecto positivo destacaría el hecho de que se les entiende. La prueba del algodón para mí cuando me enfrento a cualquier producción española es, si tengo o no que activar los subtítulos. En esta ocasión no he tenido la necesidad de hacerlo, los cual es un punto a favor de la película.
Humillante e indigna participación de ese buen actor que es Daniel Grao.
Se puede ver?, sí... puede decepcionar?... también. Habrá que seguir intentándolo.
15 de noviembre de 2023
15 de noviembre de 2023
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vi la película por curiosidad. Quería conocer si verdaderamente era tan mala como decían.
No es una mala película. Es una película que sigue la norma del género; chicos atontados, lugares abandonados, asesinatos rebuscados y el típico final.
¿Qué ocurre entonces? Pues que si ya has visto una las has visto todas.
Esta película no aporta nada nuevo, es más de lo mismo y ocurre lo que en otras muchas historias que se llevan al cine, que no sorprenden nada.
¿Se deja ver? Sí.
¿Te va a sorprender? En absoluto.
No es una mala película. Es una película que sigue la norma del género; chicos atontados, lugares abandonados, asesinatos rebuscados y el típico final.
¿Qué ocurre entonces? Pues que si ya has visto una las has visto todas.
Esta película no aporta nada nuevo, es más de lo mismo y ocurre lo que en otras muchas historias que se llevan al cine, que no sorprenden nada.
¿Se deja ver? Sí.
¿Te va a sorprender? En absoluto.
28 de agosto de 2023
28 de agosto de 2023
7 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película puede ser muchas cosas, pero ya hay algo indubitable: Es una película incomprendida, y estas son las que me pone defender.
Ni muchos menos estamos ante un plagio, y menos de películas ¿Americanas?
Esta cinta empieza con un guiño, es cierto: A Tenebre, de Dario Argento ¿Sitúan los de las antorchas que han venido a por la peli Italia en un mapa? No es casualidad. En Tenebre escritor y asesino eran una misma cosa en términos léxicos: Autores. Las llamas de una hoguera, cuyo fuego, que devora libros, inicia ambas películas. Nadie definió mejor a los "pobrecitos escribidores", que diría Larra, que el poeta brasileño Chacal: Una palabra escrita, es una palabra maldita.
El tono se sumerge aún más en Argento y Bava, con el uso del color, remitiendo a "Sei donne..." y otras locuras 60/70 italianas. No en vano esta película acaba con una canción de Justice, habituales en la filmografía de Helene Catet y Forzani (El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo) dos referentes del neogiallo, que en el dúo de electrónica Justice han visto a sus Goblin en las de Dario Argento.
Otro acierto de la película es el retrato generacional, en clave parodia, de sus protagonistas. Yo, he sido alumno de Carlos García Miranda. El cuál a mí me suspendía, para que veáis que no soy rencoroso y la venganza se la dejo a payasos asesinos. Y lo cierto es que no se puede negar que sus alumnos fuésemos dignos de tal parodia. Aspirantes a narradores, obsesionados con Tesis de Amenabar (Sí, aquí la protagonista se llama Ángela y estudia en el mismo sitio que la interpretada por Ana Torrent) y fans del nuevo extremismo francés, el giallo y cuyas locuras Miranda corregía sin piedad. Aún recuerdo cuando directamente impugnó un guion mío protagonizado por dos chicas que resultan ser agentes secretas, una del CNI y otra del DGSE, e intentan robar un maletín... Pero entonces aparecen un duende, una bruja, una vampiresa postmodernos con habilidades sobrenaturales y se matan todos. Es difícil no pensar en que este conato de guion llamado "Medianoche" no sea la inspiración para la escena del profesor diciendo que la bruja y el terror son un género menor.
Ya digo que sabe de lo que habla el guionista, pese a que personalmente me doy por aludido por esta sátira en que el propio Miranda nos regala un cameo tampoco exento de gracia. Matadero nos gusta mucho a los culturetas y no hay vez que no vaya a ver "Número 2" de Godard o "Level 5" de Marker que no diga "Esta sería una localización perfecta para un giallo, le pondría música hipster donde Argento ponía a Goblin". Y la película nos ha regalado un paseo por las entrañas de mi Spotify, de Kasabian a Metric. No sé si era necesaria una comedia sobre nosotros, pero Miranda nos estaba observando y llegó a dichas conclusiones.
La película no merece un 3'7, la dirección de Carlos Alonso es muy buena, no solo correcta si no por momentos es capaz de narrar con la cámara, algo casi impesable en una superproducción estadounidense actual. Un guion técnico con sello propio pese a que esos referentes entre el fantaterror de pesadilla kafkiana gris y racionalista y el colorista Giallo más manierista están presentes durante todo su metraje, desde movimientos de cámara, planos aberrados o luces diegeticas.
No sé porque dicen Scream cuando quieren gritar Tenebre. Tal vez sea por los teléfonos. Otro acierto. Los mensajes de móvil han sustituido a las llamadas de Scream, en una pirueta sociológica impensable, y que nos recuerda que ahora todos somos escritores gracias a esto. No todos buenos escritores claro, algunos somos directamente criminales propios del peor Creepypasta. También tiene mucha miga que una estatua mate, en tiempos iconoclastas en que la quema de libros y la de estatuas van a la par, que diría el ultraderechista Soto Ivars.
Más que Scream, veo un toque muy Alien para terminar de aderezar el asunto. Y es que la final girl de Velilla está más próxima a Waterston que a Neve Campbell. Alien, en concreto Covenant. Otra película buena considerada por gente que no sabe de cine "mala". Pero tranquilos, que Alien también es un subproducto del Giallo, y para muestra esa maravillosa "Terror en el espacio" de Mario Bava rodada en nuestra España más de una década antes que la de Scott el hermano de Tony.
Ni muchos menos estamos ante un plagio, y menos de películas ¿Americanas?
Esta cinta empieza con un guiño, es cierto: A Tenebre, de Dario Argento ¿Sitúan los de las antorchas que han venido a por la peli Italia en un mapa? No es casualidad. En Tenebre escritor y asesino eran una misma cosa en términos léxicos: Autores. Las llamas de una hoguera, cuyo fuego, que devora libros, inicia ambas películas. Nadie definió mejor a los "pobrecitos escribidores", que diría Larra, que el poeta brasileño Chacal: Una palabra escrita, es una palabra maldita.
El tono se sumerge aún más en Argento y Bava, con el uso del color, remitiendo a "Sei donne..." y otras locuras 60/70 italianas. No en vano esta película acaba con una canción de Justice, habituales en la filmografía de Helene Catet y Forzani (El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo) dos referentes del neogiallo, que en el dúo de electrónica Justice han visto a sus Goblin en las de Dario Argento.
Otro acierto de la película es el retrato generacional, en clave parodia, de sus protagonistas. Yo, he sido alumno de Carlos García Miranda. El cuál a mí me suspendía, para que veáis que no soy rencoroso y la venganza se la dejo a payasos asesinos. Y lo cierto es que no se puede negar que sus alumnos fuésemos dignos de tal parodia. Aspirantes a narradores, obsesionados con Tesis de Amenabar (Sí, aquí la protagonista se llama Ángela y estudia en el mismo sitio que la interpretada por Ana Torrent) y fans del nuevo extremismo francés, el giallo y cuyas locuras Miranda corregía sin piedad. Aún recuerdo cuando directamente impugnó un guion mío protagonizado por dos chicas que resultan ser agentes secretas, una del CNI y otra del DGSE, e intentan robar un maletín... Pero entonces aparecen un duende, una bruja, una vampiresa postmodernos con habilidades sobrenaturales y se matan todos. Es difícil no pensar en que este conato de guion llamado "Medianoche" no sea la inspiración para la escena del profesor diciendo que la bruja y el terror son un género menor.
Ya digo que sabe de lo que habla el guionista, pese a que personalmente me doy por aludido por esta sátira en que el propio Miranda nos regala un cameo tampoco exento de gracia. Matadero nos gusta mucho a los culturetas y no hay vez que no vaya a ver "Número 2" de Godard o "Level 5" de Marker que no diga "Esta sería una localización perfecta para un giallo, le pondría música hipster donde Argento ponía a Goblin". Y la película nos ha regalado un paseo por las entrañas de mi Spotify, de Kasabian a Metric. No sé si era necesaria una comedia sobre nosotros, pero Miranda nos estaba observando y llegó a dichas conclusiones.
La película no merece un 3'7, la dirección de Carlos Alonso es muy buena, no solo correcta si no por momentos es capaz de narrar con la cámara, algo casi impesable en una superproducción estadounidense actual. Un guion técnico con sello propio pese a que esos referentes entre el fantaterror de pesadilla kafkiana gris y racionalista y el colorista Giallo más manierista están presentes durante todo su metraje, desde movimientos de cámara, planos aberrados o luces diegeticas.
No sé porque dicen Scream cuando quieren gritar Tenebre. Tal vez sea por los teléfonos. Otro acierto. Los mensajes de móvil han sustituido a las llamadas de Scream, en una pirueta sociológica impensable, y que nos recuerda que ahora todos somos escritores gracias a esto. No todos buenos escritores claro, algunos somos directamente criminales propios del peor Creepypasta. También tiene mucha miga que una estatua mate, en tiempos iconoclastas en que la quema de libros y la de estatuas van a la par, que diría el ultraderechista Soto Ivars.
Más que Scream, veo un toque muy Alien para terminar de aderezar el asunto. Y es que la final girl de Velilla está más próxima a Waterston que a Neve Campbell. Alien, en concreto Covenant. Otra película buena considerada por gente que no sabe de cine "mala". Pero tranquilos, que Alien también es un subproducto del Giallo, y para muestra esa maravillosa "Terror en el espacio" de Mario Bava rodada en nuestra España más de una década antes que la de Scott el hermano de Tony.
25 de agosto de 2023
25 de agosto de 2023
8 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nos introduce en una trama misteriosa y llena de suspenso. La historia sigue a un grupo de jóvenes que, tras un incidente fatal en una broma de disfraces, hacen un pacto de silencio. Sin embargo, su oscuro secreto se ve amenazado cuando un enigmático escritor anónimo comienza a acosarlos con la promesa de escribir una novela de terror basada en ellos, con cada capítulo representando la muerte de uno de ellos. La película aborda temas como la culpa, la traición y la paranoia, en un tono oscuro y opresivo que mantiene al espectador en un constante estado de tensión.
El elenco ofrece interpretaciones sólidas y convincentes, transmitiendo con eficacia la angustia y el miedo de sus personajes. Las actuaciones de los protagonistas generan empatía y mantienen el interés en su destino, creando una conexión real entre el público y la trama.
Carlos Alonso demuestra su destreza como director al crear una atmósfera claustrofóbica y opresiva que envuelve al espectador. Su manejo del suspenso y la tensión es eficaz, manteniendo el interés y la intriga a lo largo de toda la película.
La partitura y la cinematografía contribuyen de manera significativa a la creación de la inquietante atmósfera. La música y la fotografía se fusionan para generar momentos de tensión y destacar los momentos cruciales de la trama.
El diseño de producción logra plasmar con eficacia el ambiente universitario, utilizando escenarios detallados y realistas. Los efectos especiales, aunque sutiles, son impactantes en las escenas más intensas y terroríficas, agregando un elemento visual que refuerza la experiencia.
La edición ágil mantiene un ritmo constante y evita la monotonía en la trama. El diálogo afilado contribuye al desarrollo de los personajes y al avance de la trama, creando una dinámica que sostiene el interés del espectador.
En conjunto, la película es emocionante y bien lograda, recomendada para los amantes del suspenso y el terror.
El elenco ofrece interpretaciones sólidas y convincentes, transmitiendo con eficacia la angustia y el miedo de sus personajes. Las actuaciones de los protagonistas generan empatía y mantienen el interés en su destino, creando una conexión real entre el público y la trama.
Carlos Alonso demuestra su destreza como director al crear una atmósfera claustrofóbica y opresiva que envuelve al espectador. Su manejo del suspenso y la tensión es eficaz, manteniendo el interés y la intriga a lo largo de toda la película.
La partitura y la cinematografía contribuyen de manera significativa a la creación de la inquietante atmósfera. La música y la fotografía se fusionan para generar momentos de tensión y destacar los momentos cruciales de la trama.
El diseño de producción logra plasmar con eficacia el ambiente universitario, utilizando escenarios detallados y realistas. Los efectos especiales, aunque sutiles, son impactantes en las escenas más intensas y terroríficas, agregando un elemento visual que refuerza la experiencia.
La edición ágil mantiene un ritmo constante y evita la monotonía en la trama. El diálogo afilado contribuye al desarrollo de los personajes y al avance de la trama, creando una dinámica que sostiene el interés del espectador.
En conjunto, la película es emocionante y bien lograda, recomendada para los amantes del suspenso y el terror.
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