Media noche en el jardín del bien y del mal
1997 

6.8
17,858
Thriller. Intriga. Drama
Un joven escritor de Nueva York es enviado a la sureña localidad de Savannah para informar sobre la prestigiosa fiesta de Navidad de un adinerado y excéntrico personaje local llamado Jim Williams. Cuando éste se ve implicado en un turbio caso de asesinato, entonces el escritor decide investigar por su cuenta lo ocurrido, lo que le permitirá conocer a fondo el ambiente y los estrafalarios personajes del lugar.
26 de enero de 2009
26 de enero de 2009
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hablar de una película de Clint Eastwood es, automáticamente, sinónimo de calidad. Y este film no me ha decepcionado en absoluto. La historia se desarrolla en Savannah, localidad del estado de Georgia. La primera media hora de la película es sabiamente utilizada para presentarnos a los personajes y a la localidad, la cual podríamos decir que es casi un "personaje" más de la película. Savannah posee más de 100000 habitantes, pero la mentalidad de sus habitantes es muy peculiar y muy tradicional. John Cusack interpreta a un periodista que acude a cubrir para una revista la fiesta de Navidad que celebra en su mansión Jim Williams, hombre rico hecho a sí mismo, y a la que acuden todos los integrantes de la Burquesía adinerada de la ciudad. Inmediatamente hay buen feeling entre el periodista y Jim pero, de repente, este último se ve involucrado en el asesinato de un chapero. A partir de aquí los hechos se precipintan.
Muchos temas se tocan en esta película. El principal es un juicio por asesinato con tintes homosexuales que pueden provocar una sentencia más basada en prejuicios que en los hechos, pero al mismo tiempo, el miedo que puede tener el jurado a ser tildado de homófobo puede alterar el veredicto en sentido contrario. ¿Cómo dar con la sentencia justa?
Muchos temas se tocan en esta película. El principal es un juicio por asesinato con tintes homosexuales que pueden provocar una sentencia más basada en prejuicios que en los hechos, pero al mismo tiempo, el miedo que puede tener el jurado a ser tildado de homófobo puede alterar el veredicto en sentido contrario. ¿Cómo dar con la sentencia justa?

El periodista trata de ayudar a Jim a demostrar su inocencia mostrando una gran lealtad y amistad ya que la burguesía que forma el círculo social de Jim le ha dado la espalda. La búsqueda de pruebas que demuestren la inocencia de Jim le llevará a encontrar personajes curiosos como lNirvana, capaz de comunicarse con los muertos o una loca travesti que da unos toques de humor a la película absolutamente deliciosos...
Todo se funde en este largometra: La peculiaridad de la ciudad de Savannah, la sexualidad de la víctima y del acusado, la hipocresía de los amigos de Jim.... y sobre todo la ambigüedad del caso: ¿Está el periodista confiando en exceso en la inocencia de Jim Williams? ¿Hasta que punto todos los elementos ajenos a los hechos pueden llegar a distorsionar el veredicto del jurado?
Es difícil opinar mejor sobre esta película sin destriparla... así que mi recomendación es que la veáis y disfrutéis. No lo lamentaréis.
Todo se funde en este largometra: La peculiaridad de la ciudad de Savannah, la sexualidad de la víctima y del acusado, la hipocresía de los amigos de Jim.... y sobre todo la ambigüedad del caso: ¿Está el periodista confiando en exceso en la inocencia de Jim Williams? ¿Hasta que punto todos los elementos ajenos a los hechos pueden llegar a distorsionar el veredicto del jurado?
Es difícil opinar mejor sobre esta película sin destriparla... así que mi recomendación es que la veáis y disfrutéis. No lo lamentaréis.
16 de enero de 2010
16 de enero de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Medianoche en el jardín del bien y del mal es una película atípica en la filmografía de Clint Eastwood como director. Una salida de tono como ya ocurriera con Los puentes de Madison. Si en ésta se lanzaba a crear una de las historias de amor más emotivas que se hayan rodado, en Medianoche… el resultado es casi una comedia, adornada con toques mágicos o fantásticos.
En torno a un suceso judicial (un nuevo rico asesina a su amante gay) y con el trasfondo de un retrato de la sociedad sureña, Eastwood quiere hacer una reflexión sobre la justicia, y apuesta por demostrar que el que la hace la paga. De una manera u otra, aunque pueda burlar la ley, aunque para la sociedad el criminal quede impune, al final el que hace mal sufre su castigo.
Fabulosos los personajes, principalmente el bienintencionado escritor neoyorkino que va descubriendo y aprendiendo a amar una ciudad tan alucinante como Savannah, y la divertidísima drag queen (impagable la escena en la puesta de largo de las jóvenes de color); brillantes todos y cada uno de los actores y actrices (incluso los secundarios), destacables John Cusack, Kevin Spacey, Jude Law y la maravillosa Lady Chablis, en este drama ligero, amable, en el que el bien y el mal se entremezclan, como el día y la noche, como la realidad y la fantasía, como la vida y la muerte, como la tristeza y la felicidad.
En torno a un suceso judicial (un nuevo rico asesina a su amante gay) y con el trasfondo de un retrato de la sociedad sureña, Eastwood quiere hacer una reflexión sobre la justicia, y apuesta por demostrar que el que la hace la paga. De una manera u otra, aunque pueda burlar la ley, aunque para la sociedad el criminal quede impune, al final el que hace mal sufre su castigo.
Fabulosos los personajes, principalmente el bienintencionado escritor neoyorkino que va descubriendo y aprendiendo a amar una ciudad tan alucinante como Savannah, y la divertidísima drag queen (impagable la escena en la puesta de largo de las jóvenes de color); brillantes todos y cada uno de los actores y actrices (incluso los secundarios), destacables John Cusack, Kevin Spacey, Jude Law y la maravillosa Lady Chablis, en este drama ligero, amable, en el que el bien y el mal se entremezclan, como el día y la noche, como la realidad y la fantasía, como la vida y la muerte, como la tristeza y la felicidad.
23 de julio de 2010
23 de julio de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es una de esas pequeñas joyitas a las que Clint Eastwood nos tiene acostumbrado cada cierto tiempo, tal y como pasó con Un Mundo Perfecto. Consiste en películas autentícamente buenas que no resultan carne de taquilla, pero sí de sello de calidad.
Spacey nos regala una actuación de gran secundario. Pero Cusack no anda lejos. El actor muestra sus mejores dotes gracias, sobre todo, al director, que exprime lo mejor de cada uno de llos. Y es que ser actor y trabajar con Eastwood es una bendición (menos para Charlie Sheen: lo suyo no hay quién lo arregle).
Tristemente olvidada y guardada en el cajón de los recuerdos, entretiene de principio a fin a pesar de su larga duración, que para nada resulta excesiva. Quizás la historia te recuerde un poco a Oscar Wilde y el juicio contra la homosexualidad, con la excepción de que aquí estamos hablando de un asesinato. (Ojo, me refiero a los prejuicios que se muestran durante el juicio, y que se tienen muy en cuenta para decidir si la persona es culpable o no).
Spacey nos regala una actuación de gran secundario. Pero Cusack no anda lejos. El actor muestra sus mejores dotes gracias, sobre todo, al director, que exprime lo mejor de cada uno de llos. Y es que ser actor y trabajar con Eastwood es una bendición (menos para Charlie Sheen: lo suyo no hay quién lo arregle).
Tristemente olvidada y guardada en el cajón de los recuerdos, entretiene de principio a fin a pesar de su larga duración, que para nada resulta excesiva. Quizás la historia te recuerde un poco a Oscar Wilde y el juicio contra la homosexualidad, con la excepción de que aquí estamos hablando de un asesinato. (Ojo, me refiero a los prejuicios que se muestran durante el juicio, y que se tienen muy en cuenta para decidir si la persona es culpable o no).
Nota final: 8/10
9 de abril de 2012
9 de abril de 2012
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesantísimo acercamiento de Eastwood al cine negro, con un elenco de actores bien pertrechados para una historia algo densa pero bien estructurada y desarrollada.
John Kelso (John Cusack) es enviado a una localidad sureña para cubrir la celebración de una elitista fiesta de Navidad por parte de un rico coleccionista de arte y homosexual, Jim Williams (Kevin Spacey). Pero la celebración se empaña con el asesinato de Billy Hanson (Jude Law), un amante de Williams, y acusan a éste del mismo. Kelso decide descubrir la verdad y comienza a indagar por el pueblo, conociendo a personajes tan dispares como una drag queen (Lady Chablis), una estrafalaria médium (Irma P. Hall) o el abogado de Williams (Jack Thompson), un aparente incompetente que posteriormente se revela en todo lo contrario.
La excelente ambientación sureña ayuda a contextualizar la trama y la compleja personalidad de los personajes. Eastwood los muestra de forma muy definida y clarifica sus ideales y posturas de forma que el espectador tenga clara la posición de cada uno en la historia. Se construye así una narración de personajes, siendo la excusa la indagación detectivesca de Kelso. Eastwood les provee de detalles y tópicos, creando así una especie de escaparate humano donde se ve la miseria, el falso orgullo, los prejuicios o, como es ya común en el cine de Eastwood, la sensación de pérdida.
John Kelso (John Cusack) es enviado a una localidad sureña para cubrir la celebración de una elitista fiesta de Navidad por parte de un rico coleccionista de arte y homosexual, Jim Williams (Kevin Spacey). Pero la celebración se empaña con el asesinato de Billy Hanson (Jude Law), un amante de Williams, y acusan a éste del mismo. Kelso decide descubrir la verdad y comienza a indagar por el pueblo, conociendo a personajes tan dispares como una drag queen (Lady Chablis), una estrafalaria médium (Irma P. Hall) o el abogado de Williams (Jack Thompson), un aparente incompetente que posteriormente se revela en todo lo contrario.
La excelente ambientación sureña ayuda a contextualizar la trama y la compleja personalidad de los personajes. Eastwood los muestra de forma muy definida y clarifica sus ideales y posturas de forma que el espectador tenga clara la posición de cada uno en la historia. Se construye así una narración de personajes, siendo la excusa la indagación detectivesca de Kelso. Eastwood les provee de detalles y tópicos, creando así una especie de escaparate humano donde se ve la miseria, el falso orgullo, los prejuicios o, como es ya común en el cine de Eastwood, la sensación de pérdida.

Además de la evidente atmósfera de cine negro, “Medianoche…” es también un excelente drama judicial. Jack Thompson hace un buen papel en el tramo de la cinta donde se desarrolla el juicio contra Williams, y apenas se nota el cambio del pulso narrativo con respecto al resto de la película.
El filme respira cine de calidad, abogando por las imágenes explícitas, los encuadres clásicos y una maestría en la realización que sólo alguien tan experimentado como Clint Eastwood puede tener. Su técnica se empapa de todo el arte que puede ofrecer alguien que ha vivido sólo y para el cine.
Recomendable.
El filme respira cine de calidad, abogando por las imágenes explícitas, los encuadres clásicos y una maestría en la realización que sólo alguien tan experimentado como Clint Eastwood puede tener. Su técnica se empapa de todo el arte que puede ofrecer alguien que ha vivido sólo y para el cine.
Recomendable.
5 de noviembre de 2012
5 de noviembre de 2012
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay historias extrañas, protagonizadas por personajes extraños que viven situaciones extrañas. En este tipo de historias, el ambiente extraño es el protagonista, y el elemento que la hace interesante es que nada de lo que ocurre entra dentro de lo convencional.
Cuando uno empieza a ver "Medianoche en el jardín del bien y del mal", le da la sensación de que va a ser una de esas películas. El hombre que pasea un perro que no existe con una correa, el que lleva moscardones atados a su chaqueta y un frasquito de veneno por si decide matarlos a todos, la drag-queen escandalosa e indomable, la hechicera vudú que trabaja en el cementerio local, todo ello visto desde el prisma de un escritor neoyorkino fascinado por todo este ambiente.
Pero es una película de juicios. Una película que se basa en hechos, contradicciones, testimonios. Todo lo contrario a lo que cabe esperar.
No es una película fácil de ver. A ratos, tienes la sensación de que "Clint Eastwood" es un nombre artístico para los Monty Python. Sin embargo, no deja de ser un curioso experimento que combina dos estilos completamente opuestos de cine y los hace encajar como si fueran (porque lo son, aunque nunca lo recordemos) piezas de un mismo puzzle. Esa es la extraña magia de "Medianoche en el jardín del bien y del mal": demostrar que el absurdo y lo riguroso de un juicio no tienen por qué estar reñidos.
Cuando uno empieza a ver "Medianoche en el jardín del bien y del mal", le da la sensación de que va a ser una de esas películas. El hombre que pasea un perro que no existe con una correa, el que lleva moscardones atados a su chaqueta y un frasquito de veneno por si decide matarlos a todos, la drag-queen escandalosa e indomable, la hechicera vudú que trabaja en el cementerio local, todo ello visto desde el prisma de un escritor neoyorkino fascinado por todo este ambiente.
Pero es una película de juicios. Una película que se basa en hechos, contradicciones, testimonios. Todo lo contrario a lo que cabe esperar.
No es una película fácil de ver. A ratos, tienes la sensación de que "Clint Eastwood" es un nombre artístico para los Monty Python. Sin embargo, no deja de ser un curioso experimento que combina dos estilos completamente opuestos de cine y los hace encajar como si fueran (porque lo son, aunque nunca lo recordemos) piezas de un mismo puzzle. Esa es la extraña magia de "Medianoche en el jardín del bien y del mal": demostrar que el absurdo y lo riguroso de un juicio no tienen por qué estar reñidos.

Mención especial merecen las actuaciones de Kevin Spacey (soberbio cada vez que sale en pantalla), Jude Law (papel corto pero irreconocible) y, por qué no decirlo, un John Cusack más que solvente, el personaje más convencional de toda la película que nos ayuda a aceptar todo lo que estamos viendo a su alrededor.
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