César debe morir
2012 

6.7
4,206
13 de enero de 2015
13 de enero de 2015
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Documental de ficción que cuenta el montaje de la obra Julio Cesar de Shakespeare por parte de algunos presos de una cárcel romana. Todos los actores son presos reales. Película dirigida por los hermanos Taviani que ha ganado importantes premios como 5 David de Donatello (los Goya italianos) y el Oso de oro en Berlín. 76 intensos minutos con unos intérpretes que lo dan todo en pantalla y muy bien rodada. Imprescindible su visionado en versión original.
26 de febrero de 2015
26 de febrero de 2015
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que dos ancianos directores como los hermanos Taviani pasen seis meses de sus vidas en la institución carcelaria de máxima seguridad de Rebibbia en Roma conviviendo con los presos para realizar un film con ellos me parece ejemplar desde el punto de vista del coraje vital de los hermanos Taviani. Pero que además, como resultado de dicha valentía vital, creen una obra maestra como esta película tiene algo de asombroso que transciende el mero ámbito cinematográfico.
Este film es impresionante, uno de los mejores, si no el mejor, que he visto en los últimos años.
Inicia con la presentación de los presos y de sus condenas y delitos, muchos de ellos, asesinatos.
Después filma la representación que los presos hacen del drama de Shakespeare, para finalizar con el regreso de los encarcelados a sus celdas, extraordinario momento en color en un film rodado en blanco y negro.
La honestidad y humanidad de esta película es inenarrable, hay que verla para apreciarla. La fotografía es magnifica. Los presos-actores quitan la respiración. Su reingreso, ya mencionado, a las celdas, es uno de las escenas más hondas, veraces y auténticas de la historia del cine.
Los ancianos Taviani con su coraje moral y sabiduría fílmica son un ejemplo para todos.
Señores Taviani: chapeau y gracias por este homenaje al cine y a la vida.
Este film es impresionante, uno de los mejores, si no el mejor, que he visto en los últimos años.
Inicia con la presentación de los presos y de sus condenas y delitos, muchos de ellos, asesinatos.
Después filma la representación que los presos hacen del drama de Shakespeare, para finalizar con el regreso de los encarcelados a sus celdas, extraordinario momento en color en un film rodado en blanco y negro.
La honestidad y humanidad de esta película es inenarrable, hay que verla para apreciarla. La fotografía es magnifica. Los presos-actores quitan la respiración. Su reingreso, ya mencionado, a las celdas, es uno de las escenas más hondas, veraces y auténticas de la historia del cine.
Los ancianos Taviani con su coraje moral y sabiduría fílmica son un ejemplo para todos.
Señores Taviani: chapeau y gracias por este homenaje al cine y a la vida.
20 de junio de 2018
20 de junio de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una gran obra en cuanto a la sorpresa que supone el ver representada una obra de Shakespeare de una manera tan original. Lo que vemos en pantalla es algo diferente a lo visto y recreado del dramaturgo inglés: un docudrama que se desarrolla en una cárcel romana (y real) con actores noveles y miembros de esa misma cárcel (más que real) que narra la historia desde el principio con el casting de reclusos hasta los ensayos que van desde el patio a los pasillos y que finaliza con el desenlace de la obra en un escenario con público. Todo este proceso está tratado de forma magistral, con un montaje que nos va relatando la obra de Julio César mientras vemos los ensayos de los reclusos hasta terminar en el último acto, ya, sobre el escenario. Lo que más llama la atención es que todo lo que se desarrolla en el pasado (casting y ensayos en prisión) está rodado en blanco y negro, que torna a color cuando nos centramos en el presente del film.
El otro punto a su favor es la inclusión de verdaderos reclusos para protagonizar el filme. Sólo Salvatore Striano cuanta con ciertas tablas sobre los escenarios y el cine o TV. He aquí la gran dificultad de los directores hermanos Taviani, que tuvieron que pulir la falta de experiencia de los presos (y también lidiar con su temperamento) a la hora de posar ante las cámaras. Y el resultado vuelve a ser sorprendente, porque todos lo hacen de forma espectacular, en especial el que toma el rol de Bruto, obsesionado por perfeccionar el papel, hasta ensayaba de noche con su compañero de celda. Esto es lo que la dota de una humanidad sublime, unos personajes que actuaron durante un tiempo para evadirse de su vida real, de sus pecados pasados y olvidar el encierro en el que viven, una forma de encontrar cierta redención a su vida y mirar el futuro de otra forma. Esto se puede captar en la frase final que dice el intérprete de Casio: "Ahora que he descubierto el Arte, me encuentro encerrado".
El otro punto a su favor es la inclusión de verdaderos reclusos para protagonizar el filme. Sólo Salvatore Striano cuanta con ciertas tablas sobre los escenarios y el cine o TV. He aquí la gran dificultad de los directores hermanos Taviani, que tuvieron que pulir la falta de experiencia de los presos (y también lidiar con su temperamento) a la hora de posar ante las cámaras. Y el resultado vuelve a ser sorprendente, porque todos lo hacen de forma espectacular, en especial el que toma el rol de Bruto, obsesionado por perfeccionar el papel, hasta ensayaba de noche con su compañero de celda. Esto es lo que la dota de una humanidad sublime, unos personajes que actuaron durante un tiempo para evadirse de su vida real, de sus pecados pasados y olvidar el encierro en el que viven, una forma de encontrar cierta redención a su vida y mirar el futuro de otra forma. Esto se puede captar en la frase final que dice el intérprete de Casio: "Ahora que he descubierto el Arte, me encuentro encerrado".
16 de septiembre de 2023
16 de septiembre de 2023
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película italiana, inspirada en la obra de William Shakespeare, es una libre interpretación que nos presenta a los reclusos de una prisión narrando la tragedia de César a través de su ensayo para una obra. Se puede ver cómo los reclusos acaban metiéndose en la piel de sus personajes con actuaciones dramáticas que son admirables. La película tiene como dos caras al querer narrar la obra de Shakespeare, pero usando solo a los reclusos como recurso. La película en sí es un producto mediocre que se aleja de ser una película como cualquier otra para aferrarse al dramatismo teatral. Las actuaciones y la fotografía son dignas de respeto, pero no hay nada más que aportar. Esta película es una curiosa propuesta por tratar de representar una obra de Shakespeare de una manera diferente, pero al final es una película olvidable. Mi calificación final para esta película es un 5/10.
28 de diciembre de 2025
28 de diciembre de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuándo terminé de ver la película pensé, y sigo pensando, que ninguna obra de Shakespeare, representada en cine o en teatro, me había emocionado tanto como ésta. Es un hecho puramente subjetivo, por supuesto. "César debe morir" contiene la esencia del teatro tosco del que habla Peter Brook en su obra, "El espacio vacío", ese teatro -o cine en este caso- fuera de lo profesional, imperfecto, pero con una fuerza, una autenticidad y una grandeza que acaban salvando al teatro profesional cuando éste se halla en crisis. Como espectadora, en todo momento he podido vivir por igual la existencia de una doble historia: la historia de Julio César y su asesinado, y la vivencia de unos hombres que se aferran al teatro como si no hubiera un mañana, quizá porque es lo único que tienen. Ninguna de las dos historias anula a la otra; ambas se complementan a la perfeccion. En cuanto a los actores, no poseen un físico atractivo, elegante o imponente, no poseen una dicción perfecta en italiano, sino que cada uno habla con el acento de su región. Pero sus interpretaciones son completamente verdaderas, orgánicas. Es un teatro pobre, sin decorados ni vestuarios, sólo los espacios de la cárcel. No hace falta más. Su propia sobriedad posee un efecto emocional difícilmente alcanzable. Menos mal que en esta época difícil -tal vez todas lo son- el arte una vez más nos salva.
No es una película comercial. Leo alguna crítica según la cual está obra no es para todo el mundo, sólo para los muy cinéfilos o muy teatreros. Dadle, sin embargo, una oportunidad: no se aprende en dos días a resolver problemas matemáticos. Aprender a mirar es lo mismo, tiene su tiempo, su proceso. Las interpretaciones de esos actores no profesionales, de esos presos condenados por graves delitos, salen de las propias entrañas. No puede una dejar de pensar que, después de representar "Julio César", su vida ha tenido que cambiar profundamente.
No es una película comercial. Leo alguna crítica según la cual está obra no es para todo el mundo, sólo para los muy cinéfilos o muy teatreros. Dadle, sin embargo, una oportunidad: no se aprende en dos días a resolver problemas matemáticos. Aprender a mirar es lo mismo, tiene su tiempo, su proceso. Las interpretaciones de esos actores no profesionales, de esos presos condenados por graves delitos, salen de las propias entrañas. No puede una dejar de pensar que, después de representar "Julio César", su vida ha tenido que cambiar profundamente.
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