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Los hermanos Marx en el Oeste

Comedia. Western. Musical Los hermanos Marx se dirigen al Oeste a hacer fortuna. Allí adquieren una propiedad de una mina sin valor pero cuyo terreno es muy codiciado por una compañía de ferrocarriles... Otra divertidísima comedia de los hermanos Marx con inolvidables gags entre los que destaca la delirante escena inicial del timo mutuo en la estación. (FILMAFFINITY)
Críticas 30
Críticas ordenadas por utilidad
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6
7 de septiembre de 2023 Sé el primero en valorar esta crítica
Pese a su comienzo prometedor con Groucho y sus andares, los ingeniosos diálogos, la aparición de Chico y Harpo y todos los gags de enredo con el dinero que aparece y desaparece, la película va perdiendo fuelle. Sobre todo a partir del momento en que se centra en la especulación por expropiar las tierras. A mi entender es un tema bastante denso que hace pensar demasiado para estar ante una comedia que debería ser ligera.
En mi opinión no se recupera hasta las famosas escenas a bordo del tren y el "traed madera" (que no "más madera", como se cree tradicionalmente). Mientras tanto toda la parte con los indios e incluso las intervenciones virtuosas musicales se han hecho pesadas.
Mi nota: 5,7
6
5 de agosto de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Los Hermanos Marx entregan una parodia del western, el género de mayor éxito en aquel momento. Lo primordial es divertir, pero cargan las tintas contra ese Oeste donde las cosas se resolvían a tiros. La película arranca a lo grande, con Groucho intentando sacar unos billetes de tren para viajar allí y topándose con Harpo y Chico. Los tres arman un gag, el de timador timado, en estado de gracia. El problema es que todo lo que viene después no alcanza ese nivel. Ni siquiera lo logra la escena del tren —ahí nace la expresión "más madera", lo que dice mucho de la influencia de estos cómicos en la cultura popular— porque, sinceramente, Buster Keaton la hizo mejor —más moderna y más espectacular— 15 años antes en 'El maquinista de la general'. Dirige un tal Edward Buzzell y ni qué decir tiene que las mejores películas del trío fueron junto a grandes directores: Sam Wood o Leo McCarey. El humor de Harpo y Chico, a diferencia del de Groucho —tan sagaz y delirante, tan brillante—, ha envejecido regular y tiene su lógica... los tiempos cambian. Además, sus interludios musicales solo ralentizan y parecen mero relleno.
“No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual".

@pildoras_de_cine
8
17 de diciembre de 2013 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Qué se puede decir nuevo de las películas de los hermanos más famosos de la historia del cine (con permiso de los Baldwin, nótese la ironía)? Pues que, como casi todas, es una película con momentos descacharrantes, con diálogos fantásticos entre Groucho y Chicco y con las salvajadas típicas de Harpo.
Ya se sabe lo que se puede esperar de estos films: muchos gags físicos, muchos diálogos disparatados, escenas anárquicas, el sentido del humor caótico de los hermanos y algunos de los momentos más míticos de la historia del cine con frases que han pasado a la inconsciente colectivo de la sociedad como “más madera. Esto es la guerra”; y si uno es capaz de aguantar los números musicales de sus películas, es una forma genial de pasar un buen rato; y si no es capaz de aguantarlas que las pase para adelante en el DVD, porque con los Marx siempre se pasa un buen rato. Por otro lado, también está la típica historia de amor que se las verá contra los indeseables y que necesitarán la ayuda de los tres hermanos sinvergüenzas.
Es una pena que el marxismo que no haya triunfado porque quizá estaríamos ante un mundo más justo, pero el marxismo de Groucho está más presente que nunca: vividores y desvergonzados que tratan de vivir por encima de sus posibilidades y haciéndose pasar por lo que no son. La pena es que Groucho tiene un corazón y una humanidad de la que carecen nuestros politicastros. Groucho, Harpo y Chico son unos pícaros; nuestros gobernantes son unos chorizos.
5
27 de octubre de 2017 0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque existe cierta controversia se supone que el periodista Horace Greeley resumió a la vez que espoleó la expansión del oeste con la frase "Go West, young man", lo que viene a significar "Vete al Oeste, joven". Los hermanos Marx les hicieron caso y entonces Greeley se arrepintió de haberlo dicho. Así empieza "Los hermanos Marx en el Oeste", una especie de parodia al género del Western, que a mí me ha recordado mucho a "Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera" (1996). Nos encontramos en los inmediatos inicios de la década de 1870, puede que 1870, lo que se aprecia en la moda femenina, que por cierto es muy bonita, incluimos aquí el look de vaquera de Diana Lewis y por supuesto los de las coristas, y resulta que como el ferrocarril va a pasar por unas tierras determinadas, todos las quieren para forrarse con su venta a la compañía. Así que lío asegurado.

Dentro de sus escasos ochenta minutos hay algunos momentos, además de los musicales, más logrados que otros. Me ha gustado la escena del comienzo en la estación y la del final en el ferrocarril en plan "El maquinista de la General" (1926), parece ser que Buster Keaton les asesoró en esta parte, aunque repartidas por ahí hay algunas gracias más. Sin embargo, no he visto ninguna secuencia gloriosa o desternillante de conjunto, ni réplicas tan demoledoras de Groucho. Incluso sus mejores fragmentos son variaciones de otros que hemos visto ya, como el inicial en "Un día en las carreras" (1937). De hecho, recuerdo con mayor hilaridad trabajos de esta época final como "Una noche en Casablanca" (1946) o "Tienda de Locos" (1941), por no hablar de sus grandes clásicos de mediados y finales de los años 30. No obstante, comedia simpática, si bien algo menor en la filmografía marxiana.
2
18 de febrero de 2009
6 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Empieza bien con un gag en una estación de tren tirando a gracioso. Pero luego na. El guión es un desastre y los decorados de cartón piedra. Aunque eso no debería importar porque se trata de una de risa. Pero es que ni risa ni nada. Quizá se trate de un humor de principios de siglo que ya no se lleva, pero yo no conseguí reírme en ningún momento. Para colmo, de vez en cuando, se ponen a cantar o a tocar el arpa. Supongo que su valor está en que es historia del cine. Pero desde luego, una historia más que superada. No fui capaz de verla entera.
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