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Escape

Comedia. Thriller N. es un hombre estropeado, algo no va bien en su interior. N. no quiere tomar una sola decisión más, sólo apearse del mundo. Dejar de tener opciones. El psicólogo a quien visita no sabe cómo abordarlo, tampoco su hermana, que intenta apoyarlo sin frutos. N. sólo quiere vivir en la cárcel, y hará cuanto sea necesario para conseguirlo. ¿Lograrán sus allegados que desista de cometer delitos cada vez más graves? ¿Hasta dónde será capaz de ... [+]
Críticas 75
Críticas ordenadas por utilidad
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7
31 de octubre de 2024
17 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mezcla el thriller y la comedia negra para contar una historia de desesperanza y surrealismo protagonizada por N., un hombre al borde de la autodestrucción que solo quiere abandonar sus decisiones y “escapar” de la vida moderna. A través de un tono irónico y situaciones cada vez más absurdas, Cortés nos introduce a un protagonista que, lejos de buscar soluciones, quiere rendirse, intentando un insólito ingreso a la cárcel como su particular refugio del mundo.

Cortés logra un equilibrio entre comedia y thriller con una dirección que explora lo surreal sin perder la conexión con el tema de fondo: la crisis de identidad en un mundo excesivamente complicado. Su estilo se traduce en escenas cómicamente exageradas, diálogos cargados de ironía y momentos donde el absurdo se convierte en una especie de crítica social velada. Cortés lleva a N. al límite de lo lógico, mostrándonos las situaciones más disparatadas sin dejar que la narrativa se pierda en ellas. Aunque algunos momentos pueden sentirse demasiado inverosímiles, la dirección logra que el humor absurdo y las intenciones de N. se entrelacen para mantener al espectador en vilo.
Mario Casas
Mario Casas, que interpreta a N. aporta una vulnerabilidad que se percibe en cada acción y decisión, o más bien en su desesperación por no decidir. Su interpretación de un hombre derrotado y a la vez determinado en su búsqueda por “ser libre” de las opciones emociona y divierte a partes iguales, reflejando la confusión y el nihilismo de su personaje con autenticidad. El elenco de apoyo, que incluye a su psicólogo y su hermana, ofrece actuaciones que complementan este caos, cada uno aportando un toque de humanidad y realismo en contraste con las excentricidades de N., especialmente en los intentos por hacerlo cambiar de opinión.

La cinematografía y el diseño de producción están cuidadosamente diseñados para potenciar la atmósfera surrealista de “Escape”. Los escenarios cerrados y oscuros se vuelven casi claustrofóbicos, una extensión de la mente desordenada de N. Además, la edición aporta un ritmo ágil y efectivo, con una banda sonora que subraya la tensión y los momentos humorísticos en perfecta sincronía. La película emplea una paleta de colores fría y apagada, reflejando el vacío existencial del protagonista, lo que acentúa el tono oscuro y decadente de la historia.
Mario Casas
Es una comedia negra original que, a través de la visión de Rodrigo Cortés, consigue que el espectador reflexione sobre los límites de la libertad, la renuncia a las responsabilidades y las consecuencias del agotamiento emocional. Aunque puede resultar exagerada en algunos tramos, la dirección firme y las interpretaciones cuidadas hacen que esta película logre transmitir, con humor y drama, las contradicciones de un hombre que anhela desaparecer en su propia vida.
8
2 de noviembre de 2024
17 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llevaba semanas con muchas ganas de ver esta película. Llevo siguiendo a Rodrigo Cortés años, y a pesar de que no termino de vibrar en la misma frecuencia que él con sus películas, lo admiro y me parece un autor con una firma y una personalidad propias y únicas. Su película «Love gets a room» es su película que más me ha gustado, incluyendo ésta.

Por otro lado tenía unas ganas locas de ver a Mario Casas en este papel, ya que en sus últimas interpretaciones me ha sorprendido gratamente, hasta tal punto de verlo como uno de los mejores actores del panorama español actual.

Mario está inmenso, el Goya tiene su nombre y apellidos puestos desde hace días. Realmente todo el reparto está espléndido, el trabajo de casting es sensacional, y como dice a Rodrigo, éste es un porcentaje muy grande de cualquier película.

La película «quiere serlo todo» y lo consigue. Es una comedia, un drama familiar, una tragedia humana, un musical, una película surrealista y hasta una de juicios. No es nada de esto y al mismo tiempo es cada una de ellas. Te vas a reír y vas a llorar, habrá momentos en los que el surrealismo te desbordará, y en estos momentos será cuando te pido que te dejes llevar y entres en el universo de Escape. Si entras en él disfrutarás durante las 2 horas de una montaña rusa emocional que no te dejará indiferente.
Vuelve a casa, reposa lo que has visto, ya que no es parecido a nada que hayas visto antes, y vuelve al cine a verla por segunda vez. No te arrepentirás.
9
12 de noviembre de 2024
17 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Idea motriz. Hay personas que perciben peligros en la vida cotidiana de una manera tan acusada que les produce un gran dolor ligado al miedo de no tomar las medidas adecuadas para evitarlos. Sin embargo esas medidas implican decisiones, que pueden ser incorrectas, y con ello los peligros nunca desaparecen y las decisiones se convierten en retos frente a los que no puedes hacer frente.

Como se lleva al cine. A través de una adaptación de un libro con el mismo título que la película "Escape" de Enrique Rubio. Después de un trauma, el protagonista teme equivocarse con las decisiones que toma, lo que le produce un gran dolor psíquico. Por ello decide buscar lugares en que no haya posibilidad de tomar decisiones ya que lo único que hay que hacer es cumplir órdenes en un entorno en el que sea imposible hacer caso omiso de ellas. La cárcel le parece una posibilidad, pero pronto descubre que no es fácil encontrar un lugar en donde las leyes su cumplan ni donde la libertad de elección sea anulada. El dolor que siente le hace no cejar en su quimera cueste lo que cueste.
Mario Casas
¿El espectador puede interpretar lo que se le plasma? Como toda gran película, y esta lo es, tiene varias lecturas. La más obvia es la del sufrimiento psíquico, en donde la permanente sensación de estar en peligro te produce una enorme ansiedad que intentas evitar con actos que no te ayudan. Otra dimensión puede ser más metafórica, de una sociedad que se ve rodeada de peligros y que busca un estado autoritario, en donde no seas más que un número, en donde las decisiones sean tomadas por tí y encuentras la paz siguiendo esas normas, sin preguntarte si son o no justas.

El guion, la dirección, la música, las interpretaciones. La adaptación de la película me parece muy acertada, con cambios que realzan su poder visual y cinematográfico. El tono de farsa, de esperpento, de ficción realista es estupenda. Me parece que tanto Mario Casas, como Rodrigo Cortés, apuestan por presentarnos un personaje con todos los estereotipos de una persona con sufrimiento psíquico, con todos los tópicos. Por ello ahonda en la emoción de culpa y en el castigo, lo que no ocurre de una manera tan clara en la novela. El huir de esos comportamientos tópicos hubieran abierto más el abanico de interpretaciones de esta farsa, de este esperpento.
Rodrigo Cortés & Mario Casas
Lo que más me ha gustado. El director señala en la portada del libro "Escape" que Enrique Rubio escribe como no se escribe, y en cierto modo el filma como no se rueda, lo que intentan hacer los verdaderos cineastas. Por ello la película es una farsa, un esperpento, la realidad está vista bajo un espejo deformante. Por ello tiene un enfoque diametralmente opuesto al de Jaime de Armiñán en la película de 1985 Stico donde un catedrático de derecho romano quiere convertirse en un esclavo. Recuerda "Delicatessen" o "Kinds of kidness". La realidad esta volteada, como la portada del libro "Escape". La conducta del protagonista es contraria a la que se espera, encuentra la libertad en dejar de ser libre. El juez no quiere encarcelar a quien rompe la ley, el reo quiere ver aumentada su condena, la psiquiatra no quiere tratar a los pacientes. Un mundo al revés, en donde los créditos de la película se mueven de abajo arriba, si bien, en una concesión, se siguen leyendo de izquierda a derecha. La interpretación del resto de actores y actrices es soberbia. Anna Castillo, que interpreta un personaje no presente en la novela, refleja la impotencia de los familiares de personas con sufrimiento psíquico. José Sacristán, Guillermo Toledo y Blanca Portillo destacan por su creatividad.

Lo que menos me ha gustado. Como el personaje interpretado por Mario Casas incorpora todos los tópicos de una persona con sufrimiento psíquico. Las relaciones con el resto de presos en la cárcel no logra encajar del todo en la historia, lo que sí hace la relación con los funcionarios de prisiones.

La imagen que queda en mi retina. Muchas. Las conversaciones con el director de la prisión, con su hermana (Anna Castillo), las sesiones en el juzgado con José Sacristán, las sesiones con el psicólogo clínico (Guillermo Toledo).

Conclusión. Una película que rompe todo corsé (como señala Rodrigo Cortés del libro escrito por Enrique Rubio). Una farsa, un esperpento, con varios niveles de lectura, por lo que es una película muy buena e innovadora. Es una advertencia de lo que puede ocurrir si las personas o la sociedad se deja vencer por la percepción de peligros exagerados o inventados. Muestra crudamente lo que podría hacer una persona con sufrimiento psíquico por evitar ese dolor, aislamiento y anulación. Como el miedo a la libertad puede abocar a una sociedad autoritaria, de estrictas leyes y despiadados castigos que puede ser apoyada por una mayoría de la población. Una película que nos hace mirarnos a nosotros mismos bajo el espejo deformante del miedo, de la percepción de peligro, sea este real o ilusorio o inventado.
3
5 de diciembre de 2024
10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
No dejo de preguntarme porqué nadie, ni el juez, ni su familia, ni el médico, hablan de llevar a este hombre a un hospital en lugar de a la cárcel. Mario Casas sigue siendo demasiado guapo para el papel, no cuela. El resto de secundarios están maravillosos, pero la estructura total es tan pomposa, tan forzada y, sobretodo, tan larga, que no hace otra cosa que irritarme. Si el objetivo era este, entonces si, cumple.
5
7 de noviembre de 2024
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si hay micro-universos por los que el cine se siente fascinado, sin duda la cárcel es el que ha alumbrado una obra más prolífica. Demostraciones de pulso que, sin embargo, acostumbran a orbitar siempre la misma obsesión. Por este motivo, la anomalía que supone invertir este deseo es el núcleo alrededor del que se edifica la nueva película del ambicioso director español Rodrigo Cortés: Escape, donde se ha rodeado de una amplia selección de rostros talentosos capitaneados por un Mario Casas entregado a un personaje de conflictivo perfil psicológico y desconcertantes metas. Una suerte de tragicomedia carcelaria histriónica presentada en las galas de TVE del pasado Festival de San Sebastián y se estrena este viernes como anómala alternativa de contraprogramación a Halloween. El primer largometraje en castellano del salmantino (aunque nacido en Galicia) apuesta por la sorpresa tonal y narrativa y los resultados demuestran un desconcierto y energía que harán las delicias de muchos espectadores. Una película disparatada e intensa que recoge algunos rasgos de pericia en su puesta en escena, pero que en última instancia ofrece un navío vistoso que vaga sin rumbo, en el que todos los elementos quedan horadados en la superficie. Un inicio prometedor que se disuelve en un desarrollo estanco y sin frutos expresivos ni textuales.
José Sacristán
La determinación infatigable de un ciudadano a no asumir ninguna decisión por sí mismo, probando el tejido social forzando todas las situaciones posibles para convertirse en un elemento a ser purgado. Una mirada nihilista y cruel hacia la naturaleza violenta del ser humano y la asistencia inadecuada a los perfiles psicológicos poco normativas que hace de la tragedia carcajada, apoyada siempre en un pulso de acción innegable. Otro ejemplo más del romanticismo cinematográfico alrededor de la figura del paria, que visita los tropos y lugares comunes del cine carcelario para darles la vuelta. Una reflexión satírica sobre los agujeros y sombras del sistema que opera en códigos clásicos del cine de espectáculo para enfrentarnos a los reflejos menos deseados de nuestra realidad diaria. La energía del reparto es contagiosa, y el contrapunto tragicómico que aporta la partitura de Víctor Reyes contribuye a darle al texto más volumen, así como para definir el absurdo tono ambiguo. La producción ejecutiva de Martin Scorsese ha habilitado al equipo a rodar con una envergadura de producción más holgada, obteniendo como fruto algunas tomas ambiciosas de cámara o secuencias de compleja coreografía logística a las que no estamos tan acostumbrados en el cine español ajeno a designios comerciales o fórmulas afranquiciados. La libertad creativa que se le puede presuponer al proyecto es uno de sus activos más fuertes, así como su sentido del humor.
Mario Casas & Josep Maria Pou
Pasado la sorpresa de la extravagante premisa, el desarrollo de la narración resulta siempre tan obtuso que no llegamos nunca a presenciar catarsis en ninguno de sus frentes. Pese a acompañarle durante todo el metraje, el inestable protagonista y sus motivaciones siguen siendo un misterioso cuando concluye el largometraje, y cualquier personaje secundario con la excepción de Anna Castillo se queda en una carcasa carismática de apariciones puntuales y vínculo exiguo con el antihéroe vehemente de Casas. Tras un primer acto muy efectivo y una conclusión ingeniosa, el largo ecuador en las celdas supone una oportunidad perdida con respecto a la capacidad revulsiva que los primeros minutos de película sugerían. Incluso los estallidos mas llamativos del filme resultan livianos, nada encuentra poso ni suscita fugas de elocuencia sensorial, así como ofrecer un posicionamiento moral para con sus personajes de una tibieza decepcionante. Cine capricho, incapaz de enriquecer la experiencia que podemos sustraer de leer su sinopsis o ver su tráiler.

Ácida, vigorosa y acerada, Escape muestra el oficio de todos sus implicados y recupera a Cortés para la causa, pero la sacudida que Buried produjo hace casi dos décadas es cada vez un espejismo más difuso.
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