Ninfomanía: segunda parte
Drama
Historia de una ninfómana contada por ella misma. Una fría noche invernal, un viejo solterón (Stellan Skarsgård) encuentra en un callejón a una joven (Charlotte Gainsbourg) herida y casi inconsciente. Después de recogerla y cuidarla, siente curiosidad por saber cómo pudo haber llegado a semejante situación; escucha atentamente el relato que ella hace de su vida, una vida llena de conflictos y turbias relaciones. Para su estreno ... [+]
3 de abril de 2015
3 de abril de 2015
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras leer una masiva cantidad de comentarios negativos en distintas páginas procedentes de personas que quizá no hayan entendido del todo la finalidad de la película y que han ido tachando a Lars von Trier de misógino, absurdamente provocador o, sencillamente absurdo, me he visto inclinada a escribir mi propio comentario sobre los dos volúmenes de Nymphomaniac. Si bien admito no entender demasiado de cine, tampoco creo que haya sido un requisito para publicar todos esos intentos de desmantelar lo que en mi opinión no es desmantelable.
Tal vez sería un error enfrentarse a Nymphomaniac con la idea preconcebida de que se trata de mera pornografía, ya que ello generaría unas expectativas que torcerían nuestra opinión sobre ella. Mentiría si negara que contiene ciertas escenas más o menos explícitas que tal vez no son las más apropiadas para ver junto a tus padres en una sesión de cine en familia, pero, y supongo que esto no es más que una impresión personal que no todo el mundo comparte, en ninguna de las escenas sentí ningún tipo de vergüenza ni morbo. Porque el sexo no es gratuito, sino un medio para hablar sobre la naturaleza humana y la soledad, que siempre va atada a ella. Gran parte de las mentiras que rodean e idealizan el concepto de ninfomanía son echadas por tierra de una manera sutil a través de la narración de Joe, dejando claro que una adicción nunca es positiva ni resulta nunca fácil convivir con ella. En general, puede que para mí sea la palabra "sutil" la que recoja mejor la impresión que Nymphomaniac dejó en mí, por muy descarada que pueda llegar a ser en ocasiones. De hecho puede que sean precisamente estas escenas de sexo, junto con las bonitas analogías y digresiones, las que distraigan de lo verdaderamente importante; de manera que cuando llegué a mitad de la segunda película, mucho más sentimental que la primera, me percaté de que había visto 3 horas y media de la historia de una persona tremendamente triste que se siente absolutamente sola, lo cual era tanto la causa como la consecuencia de por qué era como era y por qué se comportaba de esa manera tan perjudicial tanto para sí misma como para los que la rodeaban. Aunque no por ello estorban las frecuentes interrupciones y comentarios que parecen desviar el tema de conversación a detalles insignificantes que en realidad, más que meramente adornar la historia, la completan, permitiendo conocer mejor a los personajes y sus puntos de vista.
Tal vez sería un error enfrentarse a Nymphomaniac con la idea preconcebida de que se trata de mera pornografía, ya que ello generaría unas expectativas que torcerían nuestra opinión sobre ella. Mentiría si negara que contiene ciertas escenas más o menos explícitas que tal vez no son las más apropiadas para ver junto a tus padres en una sesión de cine en familia, pero, y supongo que esto no es más que una impresión personal que no todo el mundo comparte, en ninguna de las escenas sentí ningún tipo de vergüenza ni morbo. Porque el sexo no es gratuito, sino un medio para hablar sobre la naturaleza humana y la soledad, que siempre va atada a ella. Gran parte de las mentiras que rodean e idealizan el concepto de ninfomanía son echadas por tierra de una manera sutil a través de la narración de Joe, dejando claro que una adicción nunca es positiva ni resulta nunca fácil convivir con ella. En general, puede que para mí sea la palabra "sutil" la que recoja mejor la impresión que Nymphomaniac dejó en mí, por muy descarada que pueda llegar a ser en ocasiones. De hecho puede que sean precisamente estas escenas de sexo, junto con las bonitas analogías y digresiones, las que distraigan de lo verdaderamente importante; de manera que cuando llegué a mitad de la segunda película, mucho más sentimental que la primera, me percaté de que había visto 3 horas y media de la historia de una persona tremendamente triste que se siente absolutamente sola, lo cual era tanto la causa como la consecuencia de por qué era como era y por qué se comportaba de esa manera tan perjudicial tanto para sí misma como para los que la rodeaban. Aunque no por ello estorban las frecuentes interrupciones y comentarios que parecen desviar el tema de conversación a detalles insignificantes que en realidad, más que meramente adornar la historia, la completan, permitiendo conocer mejor a los personajes y sus puntos de vista.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final es de lo más criticado de esta película, y desde luego resulta inesperado y rompedor. Después de una conversación tan larga e íntima entre Joe y Selligman, en los últimos 5 minutos parece venirse abajo precipitadamente toda la historia, siendo como mínimo curioso que el supuesto asexual sea quien intente mantener relaciones sexuales con Joe, y que sea ella, adicta al sexo, la que las rechaza rotundamente, dándose súbitamente un intercambio de papeles entre los dos personajes. No puedo evitar interpretar este final como una sátira de la relación entre ambos y en general de todo su diálogo, no tanto como un retrato del irreprimible deseo sexual del hombre, como algunos han entendido, ni como una mera provocación artificiosa. En el fondo solamente saco de estos 5 últimos minutos una reafirmación de lo inevitable que resulta la gran protagonista de la película, que por mucho que se vista de sexo, no es otra que la soledad.
18 de marzo de 2014
18 de marzo de 2014
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Convengamos lo siguiente: ni Seligman es el padre Karras ni Joe es Regan, y aunque sus roles se asemejan, y uno trata de exorcisar los demonios del otro con inciertos resultados que se reservan para el final, el compadecimiento que provocaba la siuación de la pobre Regan se trasladó aquí a los propios espectadores que, coincidiendo con mi postura, debieron lidiar durante cuatro horas (sí, dos suculentas películas) para ver donde desembocaba este dislate.
Karras empuñando su cruz y Seligman su… (se omite porque iría en el spoiler) tratan de devolver la cordura a nuestras poseídas féminas, en un caso por varios demonios y en este otro por una irrefrenable adicción al sexo, mucho más explícito y ginecológicamente ilustrado que la actitud que en un momento adopta Regan con la cruz que le arrebata al pobre Karras.
Y perdón que insista con las comparaciones, pero en aquella recordada cinta de 1973, más allá de las sacudidas que nos hizo dar en las butacas, quedaba bien claro que no había compatibilidad alguna entre Dios y el diablo, entre el bien y el mal, entre lo hermoso y lo horrendo. En cambio en esta, 40 años después, asistimos a un intento cruel, descabellado, denigrante y, sobre todo, fallido por acercar posiciones entre la ciencia, la naturaleza, el arte y la religión con la sexualidad patológica. Así, no hay exorcismo ni final esperanzador que valga.
Karras empuñando su cruz y Seligman su… (se omite porque iría en el spoiler) tratan de devolver la cordura a nuestras poseídas féminas, en un caso por varios demonios y en este otro por una irrefrenable adicción al sexo, mucho más explícito y ginecológicamente ilustrado que la actitud que en un momento adopta Regan con la cruz que le arrebata al pobre Karras.
Y perdón que insista con las comparaciones, pero en aquella recordada cinta de 1973, más allá de las sacudidas que nos hizo dar en las butacas, quedaba bien claro que no había compatibilidad alguna entre Dios y el diablo, entre el bien y el mal, entre lo hermoso y lo horrendo. En cambio en esta, 40 años después, asistimos a un intento cruel, descabellado, denigrante y, sobre todo, fallido por acercar posiciones entre la ciencia, la naturaleza, el arte y la religión con la sexualidad patológica. Así, no hay exorcismo ni final esperanzador que valga.
28 de enero de 2014
28 de enero de 2014
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque sea absurdo valorar Nymphomaniac Vol. I y Vol II como dos películas independientes, el hecho de que nos lleguen de esta forma episódica, fuerza algunos condicionamientos a la hora del visionado y disfrute de ambas. La primera parte crea expectativas, inevitablemente, por lo que nos encontraremos en la segunda. Y es una lástima, porque habiendo disfrutado a lo grande del Volumen I, ahora el II se me atraganta. Tal y cómo acababa la primera parte (con una soberbia Stacy Martin retorciéndose de dolor –interno y externo- ante un encuentro sexual definitivo, anagnórico), esperaba algo distinto, más hondo, en la segunda mitad de la película.
No es que todo vaya mal en el Volumen II, pero digamos que el viraje de Charlotte Gainsbourg hacia una Matahari vengativa no aporta demasiado a la trama, tesis o tono del film; es completamente inverosímil; y distrae por completo de lo que interesaba de la historia. Ese giro de guión, acaba conduciendo además a un final precipitado y hostil, y que hace muy poca justicia a uno de sus principales personajes, tirando por tierra completamente todo lo que nos han presentado de ese –gran- personaje durante casi cinco horas de película. Es un final efectista, forzado, y tan llamativo que deja un sabor amargo de una película monumental (juntando los dos volúmenes) en proporciones, pero mucho menos trascendental de lo que parece en un principio.
No es que todo vaya mal en el Volumen II, pero digamos que el viraje de Charlotte Gainsbourg hacia una Matahari vengativa no aporta demasiado a la trama, tesis o tono del film; es completamente inverosímil; y distrae por completo de lo que interesaba de la historia. Ese giro de guión, acaba conduciendo además a un final precipitado y hostil, y que hace muy poca justicia a uno de sus principales personajes, tirando por tierra completamente todo lo que nos han presentado de ese –gran- personaje durante casi cinco horas de película. Es un final efectista, forzado, y tan llamativo que deja un sabor amargo de una película monumental (juntando los dos volúmenes) en proporciones, pero mucho menos trascendental de lo que parece en un principio.

Charlotte Gainsbourg & Jamie Bell
A parte de eso, los aciertos y aquello que funcionaba en la primera parte, vuelve a hacerlo aquí. El memorable diálogo establecido entre Joe (Gainsbourg, de nuevo sutil, entregada, valiente e intensa) y Selligman (Skarsgård, de nuevo emotivo, hipnótico, maestro de la palabra), vuelve a producir conversaciones memorables por su inteligencia, elevación y filosofía (aquella que tienen sobre lo que es la democracia, o sobre el catolicismo y el sexo, o vamos, casi cualquiera de sus escenas hasta que llega el tercio final…); sus actores, en general, vuelven a estar pletóricos: además de los dos ya mencionados, Shia LaBeuf madura el trabajo de la primera parte y emociona con muy poco (qué lejos queda ya el espídico protagonista de Transformers…), en una interpretación compacta y profunda; y un intenso Jamie Bell crea un misterioso y esencial personaje con una potencia en su presencia indiscutible; suyos son los momentos más tensos de la película, y los que mayor impacto provocan en la protagonista y el espectador. Me gustaría poder decir lo mismo de Willem Dafoe, pero su personaje, además de innecesario, desaprovecha por completo la presencia del actor.

Charlotte Gainsbourg
Al final, este megaproyecto de Lars Von Trier no se convierte en lo que parece que él quería que fuese: una encilopedia en femenino de la vida sexual de una mujer; pero si tiene muchas de las virtudes que el cineasta maneja como nadie, que es el hacer interesantes casi cualquier cita o anécdota que en su cine se cuente, hablar sin tapujos sobre temas tabús de la sociedad (las secuencias sobre la pederastia o sobre el racismo son magníficas en su planteamiento), manejar como nadie la metatextualidad y lo metadiscursivo de su película en cuanto a las expectativas creadas en el público; y ejercer de Dios arty, esteta, cultista, trascendente y prepotente, del destino de sus personajes, acertando y elevándose a los cielos (orgásmicos en este caso) en ocasiones, o estrellándose de bruces contra un muro (también en este caso).
31 de enero de 2014
31 de enero de 2014
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tristeza es la palabra que más me viene a la cabeza tras ver una pelicula de Lars Von Trier .
Pocos directores saben plasmarla tan cruda y cruelmente.
Con Nimphomaniac 2 he disfrutado menos que con la primera parte pero evidentemente me ha parecido más impactante, y no sólo por el inesperado final, si ese final que te hace abrir los brazos cuando la pantalla de cine se tiñe a negro para cerra esta gran obra, preguntandote...¿por qué? y salir del cine con una sensación de tristeza importantes (aunque particularmente fue peor con Dancer in the dark o Melancolia).
Una fotografía sobresaliente y una música notable , en una gran labor de montaje, intercalando imágenes inherentes a lo que no va relatando.
Stacy Martin, Shia Lebouf (tremendamente convincente), Gainsbourg, Bell, Skarsgard en interpretaciones de muy alto nivel. Momentos pertubadores, otros divertidos, otros muy lentos, momentos magistrales ( Thurman con los niños, 3+5...) y otros en los que no entiendes nada....Impactante inicio y dramático final a lo "tormeta después de la calma"......Lars Von Trieeeeeeer....
Pocos directores saben plasmarla tan cruda y cruelmente.
Con Nimphomaniac 2 he disfrutado menos que con la primera parte pero evidentemente me ha parecido más impactante, y no sólo por el inesperado final, si ese final que te hace abrir los brazos cuando la pantalla de cine se tiñe a negro para cerra esta gran obra, preguntandote...¿por qué? y salir del cine con una sensación de tristeza importantes (aunque particularmente fue peor con Dancer in the dark o Melancolia).
Una fotografía sobresaliente y una música notable , en una gran labor de montaje, intercalando imágenes inherentes a lo que no va relatando.
Stacy Martin, Shia Lebouf (tremendamente convincente), Gainsbourg, Bell, Skarsgard en interpretaciones de muy alto nivel. Momentos pertubadores, otros divertidos, otros muy lentos, momentos magistrales ( Thurman con los niños, 3+5...) y otros en los que no entiendes nada....Impactante inicio y dramático final a lo "tormeta después de la calma"......Lars Von Trieeeeeeer....
30 de enero de 2014
30 de enero de 2014
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ante todo indicar que siempre (o hasta que salga el DVD) me quedará duda de que tenía pensado Lars con el montaje completo, ya que el ritmo siempre ha sido pausado pero de desigual profundidad en algunos capítulos. No se hasta que punto fue ajeno al contenido de la versión proyectada pero tampoco creo tuviera en mente que con una duración de 330 minutos su película no tuviera mutilación alguna por muy imprevisible que sea su retorcida y genial mente.
No tiene sentido por tanto ver ninguna parte sola ya que es literalmente una pausa para publicidad en una película de sobremesa el corte que hay entre las dos. Vamos que si no te acuerdas de algo te jodes.
Me confieso un fiel espectador de su cine y sigo comprobando que no se rige bajo ningún canon comercial a pesar del relumbrón de sus cada vez más conocidas (y redescubiertas en algún caso) caras que pueblan sus películas.
En este punto hay que destacar la voluntariedad de las actrices protagonistas, por un lado la desconocida Stacey Martín por dar un papel tan creíble sin tapujo alguno en incontables escenas eróticas como a Charlotte Gainsbourg que con Trier ya no le quedan mas perrerías que rodar después de esta última trilogía de películas. Tampoco hay que olvidar que hay dobles de cuerpo, en que momentos nos meten el engaño ya sería hilar muy fino.
Destacar por supuesto el trabajo de Jamie Bell. He podido comprobar que no soy el único que cataloga el capítulo de K como el más interesante y turbador del metraje. A todos nos vino Anticristo a la cabeza en cierta escena (spoiler) magistral.
La historia es en comparación con vol.1 mucho menos frenética, con tono serio, triste y melancólico, lo que viene siendo una película típica de este director.
Esto se traduce en momentáneos bajones de intensidad que pueden hacer perder el interés pero en conjunto continúa siendo bastante entretenida y disfrutable.
Las aportaciones de Skarsgård continúan endulzando el relato, para mi gusto más interesantes y relevantes que el primer corte. También sabremos por fin lo que todo el respetable se ha preguntado en algún momento sobre este personaje(spoiler)
A pesar de todo y al contrario de lo que podrían buscar los espectadores de las butacas finales, la película me ha dejado algo frío, quizás la forma de concluirlo no dejara satisfecho a mucha gente.
No tiene sentido por tanto ver ninguna parte sola ya que es literalmente una pausa para publicidad en una película de sobremesa el corte que hay entre las dos. Vamos que si no te acuerdas de algo te jodes.
Me confieso un fiel espectador de su cine y sigo comprobando que no se rige bajo ningún canon comercial a pesar del relumbrón de sus cada vez más conocidas (y redescubiertas en algún caso) caras que pueblan sus películas.
En este punto hay que destacar la voluntariedad de las actrices protagonistas, por un lado la desconocida Stacey Martín por dar un papel tan creíble sin tapujo alguno en incontables escenas eróticas como a Charlotte Gainsbourg que con Trier ya no le quedan mas perrerías que rodar después de esta última trilogía de películas. Tampoco hay que olvidar que hay dobles de cuerpo, en que momentos nos meten el engaño ya sería hilar muy fino.
Destacar por supuesto el trabajo de Jamie Bell. He podido comprobar que no soy el único que cataloga el capítulo de K como el más interesante y turbador del metraje. A todos nos vino Anticristo a la cabeza en cierta escena (spoiler) magistral.
La historia es en comparación con vol.1 mucho menos frenética, con tono serio, triste y melancólico, lo que viene siendo una película típica de este director.
Esto se traduce en momentáneos bajones de intensidad que pueden hacer perder el interés pero en conjunto continúa siendo bastante entretenida y disfrutable.
Las aportaciones de Skarsgård continúan endulzando el relato, para mi gusto más interesantes y relevantes que el primer corte. También sabremos por fin lo que todo el respetable se ha preguntado en algún momento sobre este personaje(spoiler)
A pesar de todo y al contrario de lo que podrían buscar los espectadores de las butacas finales, la película me ha dejado algo frío, quizás la forma de concluirlo no dejara satisfecho a mucha gente.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
- La escena del niño, uno de los pocos finales 'felices' que tendrá un personaje de Trier al contrario de lo que pasó en el genial comienzo de Anticristo.
- Que si el viejo es gay, asexual o sí acabará tachado en la lista de hombres que caen ante Joe.
El pobre hombre me caía bien como para acabar de manera tan bizarra haciendo un 'Torrente' con la ninfo..
- Que si el viejo es gay, asexual o sí acabará tachado en la lista de hombres que caen ante Joe.
El pobre hombre me caía bien como para acabar de manera tan bizarra haciendo un 'Torrente' con la ninfo..
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