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La colina de la deshonra

Drama Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros ingleses se encuentra encarcelado en un campo militar del norte de África. Allí sufren la ira de un sádico sargento. (FILMAFFINITY)
Críticas 40
Críticas ordenadas por utilidad
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7
20 de noviembre de 2007
13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de Lumet es siempre interesante, aunque en mi opinión casi nunca llega a redondear sus obras. En esta película adapta un subgénero de corte clásico como son los dramas carcelarios para darle un aire fresco, innovador y, porqué no decirlo y en esto Lumet es un maestro, efectista.

No hay descanso y uno acaba entre desconcertado y desasosegado con un film sin pausas, un pelín sobreactuado (normal en cualquier film con militares que se precie) y con una atmósfera de locura agobiante.

La película es interesante, está bien y además tiene la gran virtud, de ir de menos a mas, desembocando en un impactante e intenso final, que inevitablemente me lleva a subir la nota del film.
9
21 de agosto de 2005
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este egregio director nos tiene acostumbrados a tan buenas películas que es muy raro que falle alguna vez, aunque navegue por mares inusuales, como en este excelente drama carcelario, donde se retrata magistralmente la estupidez de las guerras, y donde quedan en entredicho los delirantes idearios que manipulan los falsos patriotas. Viene a demostrar que la crueldad de algunos militares es aún más grave que la de los paranoicos dictadores, o que la de los más sanguinarios animales, porque es pura cobardía y reflejo de retorcidos complejos de inferioridad. Brutal y estremecedora, por el argumento y la actuación convicente de dos sargentos-carceleros que encarnan el mismo mal, y por la soberbia actuación de un trío de valientes presos (especialmente el durísimo e imperturbable Sean Connery). Magnífica.
8
19 de agosto de 2011
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El sufrimiento, las injusticias humanas y el agotamiento físico y psíquico son elementos muy recurridos en el cine que por su complejidad son difíciles de ser transmitidos con éxito. En la cinta de Sidney Lumet “The Hill”, la prueba no sólo se supera con creces sino que su resultado se consolida como una base de lo que en el futuro daría más películas cuyo argumento mostraba las mismas intenciones. Soy defensor de las buenas presentaciones de todo personaje de una historia. En una película no pueden decirnos el nombre de fulano de tal y echar a correr con el argumento.

Aquí, conocemos a todo el grupo durante los primeros compases del metraje debido a una magistral presentación que consigue que aún mucho tiempo después de haber visto el film, recordemos las férreas personalidades de todos y cada uno de los involucrados en la trama. Y con esta mezcolanza tan descriptiva sobre los roles interpretados aquí, más todo un intencionado y conseguido agobio que se plasma en la atmósfera del film, comienza la película.
Sean Connery
Nos encontramos durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, bajo el sol abrasador de una prisión militar del ejército británico, situada en El Cairo y encabezada por un cruel grupo de sargentos y un comandante de muy dudosa vocación. Soldados de distinto rango condenados a diversas penas son llevados ante el sargento jefe Wilson (Harry Andrews), quien después de una despótica e imponente presentación personal cuya principal intención es la de amedrentar a sus nuevos huéspedes, pasa la batuta a un todavía más desagradable sargento, Williams (Ian Hendry), quien se hace con la misión con la misma ansiedad y placer que un perro tentado por un hueso. El grupo de los prisioneros está formado por Joe Roberts (Sean Connery), un suboficial condenado por insubordinación sobre el que caen todas las miradas, al ser el tradicional personaje que llega con la estela de héroe y hombre de iniciativa; el desertor George Stevens (Alfred Lynch), que lo único que quiere hacer es volver a casa con su mujer; el orondo, cobarde, simpático y alegre Monty Barlett (Roy Kinnear), condenado por robo; un gigantesco Jock McGrath (Jack Watson) apresado por agresiones; y Jacko King (Ossie Davis), un negro cuyo color de piel le traerá más de una complicación en presidio.
(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Todos ellos deberán convivir o, mejor dicho, sobrevivir, entre los gruesos muros de la fortaleza coronada por una colina artificial realizada con las manos de sus propios prisioneros. Esta colina es el destino de los castigados o de aquellas víctimas del despotismo injustificado de sus carceleros, y subirla y bajarla continuamente bajo altas temperaturas puede ser una de las peores experiencias para vivir. Algunos como el sargento Harris (Ian Bannen) parecen demostrar mejor corazón ante esta medida, y desde sus acciones reflejan el rechazo ante el trato inhumano. La película hace experimentar al espectador la dureza y lo injusticia a la que se puede someter a un ser humano por el motivo que fuere, y lo hace con el acierto y la contundencia de un estilo narrativo rico y directo que se apoya en el buen guión escrito por Ray Rigby (“Operación Crossbuy“, 1965), quien habiendo servido como soldado durante la Segunda Guerra Mundial en prisiones militares, obtuvo el conocimiento suficiente para escribir la historia de “The Hill”. Todo transpira verismo y no hay cabida para la exageración, lo que da como fruto un auténtico despliegue que representa lo peor del ser humano: su falta de humanidad, el orgullo desmesurado, la ausencia de principios, la crueldad, el imponer algo como ejemplo y después hacer uno mismo exactamente lo contrario…

Todas las interpretaciones son excepcionales y disfrutan de un protagonismo parejo, por lo que destacar a los mejores se antoja difícil. Un espléndido Sean Connery, el despreciable papel de Harry Andrews y un Ian Hendry venido de menos a más durante el transcurso de la película puede que sean los trabajos más a remarcar de esta obra, pero insisto en que la totalidad de sus componentes rayan a gran nivel. La total ausencia de música durante toda la película aumenta la sensación de vacío y abandono por parte de sus protagonistas. Esto significa bastante teniendo en cuenta que una banda sonora siempre influye en el resultado de una escena, pues los compases de una buena melodía siempre pueden moldear a su antojo las sensaciones que se quieran dibujar: aquí, sin una sola nota, se logra todo esto y más, señal del inmenso trabajo de Sidney Lumet (“Serpico“, 1973) en la dirección, su laborioso guión y unos papeles memorables.

Sus escenarios fueron rodados en España, en el mítico Desierto de Tabernas (Almería), uno de los lugares preferidos por el cine para rodar sus películas.
10
22 de mayo de 2017
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Magnifico alegato antimilitarista, de un Sidney Lumet muy inspirado, en esta película demuestra su versatilidad. Una historia muy inglesa con actores ingleses, con todo lo que eso conlleva, un duelo interpretativo de altura entre un soberbio Sean Connery y un no menos espectacular Ian Bannen (aunque el reparto en general es estupendo). Dos formas de entender la vida y la disciplina castrensé, magnificamenté fotografiada, la sensación de calor y agobio es palpable en la pantalla, los diálogos insuperables (se nota el origen teatral de la historia). La condicíon humana al desnudo en un entorno tan hostil y cerrado como el de una cárcel militar, el retrato de caracteres desde el cobarde rastrero, el inadaptado, el soldado negro que sufre el racismo en su piel y entre todos ellos el personaje de Sean Connery, un tipo duro y indestructible, pero al mismo tiempo el ejemplo de un buen suboficial, que se preocupa por sus hombres, aunque al final solo le procure la cárcel y la muerte de ellos, su integridad y valentía son dignas de elogio. También una estupenda critíca a esos oficiales que se despreocupan de todo y delegan sus funciones en indeseables como el personaje de Ian Bannen y su malvado ayudante el sargento Brown.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Duro y amargo final en el que echan a perder su oportunidad de hacer justicia, por ceder a sus legitimos impulsos, la cra de frustración de Sean Connery es sobrecogedora.
9
11 de junio de 2007
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Excelente película en medio del desierto, donde se exponen sentimientos y situaciones de la dignidad humana. La humillación, el racismo, la doble moral, la desesperanza están plasmados valientemente. Notable dirección de Sidney Lumet, grandes actuaciones de todos los protagonistas, un manejo excelente de cámaras con tomas muy bien logradas. Los uniformes son diferentes, las caras otras, el escenario diferente pero pocas cosas han cambiado en nuestro tiempo. Grandes películas como esta nos ayudan a que no permanezcan ocultas estas situaciones en la doble moral de nuestras sociedades.
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