La habitación de al lado
2024 

6.2
10,881
Drama
Ingrid y Martha fueron muy amigas en su juventud. Ambas trabajaban en la misma revista, pero Ingrid acabó convertida en novelista de autoficción y Martha en reportera de guerra. Las circunstancias de la vida las separaron y, después de muchos años sin tener contacto, vuelven a encontrarse en una situación extrema, pero extrañamente dulce. Primer largometraje rodado íntegramente en inglés de Pedro Almodóvar. (FILMAFFINITY)
6 de noviembre de 2024
6 de noviembre de 2024
31 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para gustos colores, pero personalmente esta película no aporta nada más que las ya sabidas lecciones de moralidad u opiniones que el director nos quiere hacer saber (como si no las supiéramos ya!) y que mete con calzador.
La chapa sobre el cambio climático cuando están debatiendo sobre la muerte de una mujer en concreto...¿a que viene?
La homosexualidad de un sacerdote para criticar a un colectivo, presenta una escena que de nuevo entra muy forzada...y daba una esperanza, vana, de que al margen de la actuación de las dos actrices que prácticamente son el noventa por ciento de la trama en conversaciones sin transcendencia, iba a haber un mínimo movimiento o acción. Nada.
Otra crítica más a la policía por ser de derechas...ains Almodovar, el plumero...
Y si fuera una película reflexiva pero...esas conversaciones vacías entre un personaje que esta enfermo y otra que realmente dice que hace años no ve...¿que relación se sustenta tan cogido con pinzas en un momento así? ¿que transmítete?...NADA
La chapa sobre el cambio climático cuando están debatiendo sobre la muerte de una mujer en concreto...¿a que viene?
La homosexualidad de un sacerdote para criticar a un colectivo, presenta una escena que de nuevo entra muy forzada...y daba una esperanza, vana, de que al margen de la actuación de las dos actrices que prácticamente son el noventa por ciento de la trama en conversaciones sin transcendencia, iba a haber un mínimo movimiento o acción. Nada.
Otra crítica más a la policía por ser de derechas...ains Almodovar, el plumero...
Y si fuera una película reflexiva pero...esas conversaciones vacías entre un personaje que esta enfermo y otra que realmente dice que hace años no ve...¿que relación se sustenta tan cogido con pinzas en un momento así? ¿que transmítete?...NADA

Y la escena del gimnaido (no hago spoiler) es simplemente RIDICULA. Un mini discurso para meter a un guapete porque el director así lo quiere pero sin sentido
Una peli totalmente prescindible, aburrida, ilogica y vacía. Almodovar va de intelectual...y roza el ridículo (y digo que roza por no decir que lo hace, que bien podría decirlo)
Una peli totalmente prescindible, aburrida, ilogica y vacía. Almodovar va de intelectual...y roza el ridículo (y digo que roza por no decir que lo hace, que bien podría decirlo)
18 de octubre de 2024
18 de octubre de 2024
27 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
El leitmotiv de "La habitación de al lado" es "Dublineses" de John Huston.
Y "Extraña forma de vida" se inspiraba claramente en "Brokeback mountain". En ambos casos la conclusión es la misma: la réplica de Almodóvar no alcanza al original, y se queda en un interesante y meritorio sucedáneo.
Allí donde Dublineses, es conmovedora, tierna, creíble, La habitación de al lado resulta levemente impostada, insuficiente en lo emocional, fría.
La habitación de al lado es una película interesante, muy bien interpretada por Tilda Swinton y Julianne Moore, pero deriva hacia un ejercicio de impotencia; un quiero y no puedo.
Solo me conmuevo cuando aparece en pantalla un fragmento de Dublineses, aquella preciosa obra póstuma de Huston, basada en un relato breve de James Joyce.
Dublineses es una de las películas más melancólicas, poéticas y emotivas de la historia del cine.
Y "Extraña forma de vida" se inspiraba claramente en "Brokeback mountain". En ambos casos la conclusión es la misma: la réplica de Almodóvar no alcanza al original, y se queda en un interesante y meritorio sucedáneo.
Allí donde Dublineses, es conmovedora, tierna, creíble, La habitación de al lado resulta levemente impostada, insuficiente en lo emocional, fría.
La habitación de al lado es una película interesante, muy bien interpretada por Tilda Swinton y Julianne Moore, pero deriva hacia un ejercicio de impotencia; un quiero y no puedo.
Solo me conmuevo cuando aparece en pantalla un fragmento de Dublineses, aquella preciosa obra póstuma de Huston, basada en un relato breve de James Joyce.
Dublineses es una de las películas más melancólicas, poéticas y emotivas de la historia del cine.

La he visto varias veces, y siempre me conmueve ese joven enamorado y enfermo, Michael Fury, que anhela la muerte con solo 17 años.
Huston dirigió desde una silla de ruedas, con una mascarilla de oxígeno pegada a su rostro. Murió tres meses después de filmar el último plano.
Hay también en esta película de Almodóvar un punto de pretenciosidad (muy presente en el cine "serio" de este director), y un afán de trascendencia que se evidencia en las frases y reflexiones de sus personajes, que en algunos momentos rozan la afectación.
Supongo que La habitación de al lado dejaría exhausto al excepcional Alberto Iglesias, pues su partitura está presente en cada fotograma de principio a fin.
Almodóvar usa la música para activar en el espectador el mecanismo de la emoción, ante las carencias de guion y personajes.
Adoro la música de Iglesias pero su omnipresencia durante 110 minutos resulta fatigosa.
Huston dirigió desde una silla de ruedas, con una mascarilla de oxígeno pegada a su rostro. Murió tres meses después de filmar el último plano.
Hay también en esta película de Almodóvar un punto de pretenciosidad (muy presente en el cine "serio" de este director), y un afán de trascendencia que se evidencia en las frases y reflexiones de sus personajes, que en algunos momentos rozan la afectación.
Supongo que La habitación de al lado dejaría exhausto al excepcional Alberto Iglesias, pues su partitura está presente en cada fotograma de principio a fin.
Almodóvar usa la música para activar en el espectador el mecanismo de la emoción, ante las carencias de guion y personajes.
Adoro la música de Iglesias pero su omnipresencia durante 110 minutos resulta fatigosa.

...
La película de Almodóvar no es desdeñable, ni mucho menos, pero... no me acaba de seducir.
Es una obra emocionalmente gélida.
(Adolfo Urbina "Yúrek")
La película de Almodóvar no es desdeñable, ni mucho menos, pero... no me acaba de seducir.
Es una obra emocionalmente gélida.
(Adolfo Urbina "Yúrek")
21 de octubre de 2024
21 de octubre de 2024
35 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si te gusta el último cine de Almodóvar más reflexivo esta película es para ti, si no estás mentalizado, pasa de largo, porque es más del mismo Almodóvar. La película está basada en la novela de Sigrid Nunez que convivió la parte final de la vida de la famosa novelista feminista Susan Sontag.
La película narra la vida la amistad de Martha e Ingrid, Martha (Tilda Swinton) una periodista bélica con un cáncer de cérvix terminal y que quiere una muerte digna (eutanasia), además se pone a recordar recuerdos del pasado que la atormentan o que la hacen feliz. Martha a pedido a diferentes personas de su confianza que acaben con su vida, es quejica y también de una manera solapada se queja de cómo es su hija y lamenta la educación (un poco hippie) que le ha dado. Ingrid (Julianne Moore) que está encantada al estar cerca de alguien famoso del periodismo al principio duda y va modificando su forma de pensar.
Después la acompaña en un viaje con miedo a una casa aislada en medio de un bosquecillo donde nieva y se da juego a la introspección.
La película narra la vida la amistad de Martha e Ingrid, Martha (Tilda Swinton) una periodista bélica con un cáncer de cérvix terminal y que quiere una muerte digna (eutanasia), además se pone a recordar recuerdos del pasado que la atormentan o que la hacen feliz. Martha a pedido a diferentes personas de su confianza que acaben con su vida, es quejica y también de una manera solapada se queja de cómo es su hija y lamenta la educación (un poco hippie) que le ha dado. Ingrid (Julianne Moore) que está encantada al estar cerca de alguien famoso del periodismo al principio duda y va modificando su forma de pensar.
Después la acompaña en un viaje con miedo a una casa aislada en medio de un bosquecillo donde nieva y se da juego a la introspección.

Recuerda a la película "Persona" de Igmar Bergmann, porque parece que los recuerdos e inquietudes de ambas se mezclan hablando de temas casuales que son excusas como el cambio climático o criticando las políticas económicas liberales, cuando en el fondo de lo único que se habla de verdad es del deseo de perpetuar su vida... pero con dignidad. Como esas cosas que el orgullo no se atreve a decir explícitamente Martha lo único que quiere es morir con dignidad - mientras defiende la vida. E Ingrid que la admira lo sabe y tiene sentimientos contradictorios desde la habitación de al lado donde convive con esta mujer muerta en vida que tiene un profundo miedo a la soledad.
La película está muy cuidada en su decoración, música de fondo y aunque las interpretaciones son correctas no me llegan.
Las interpretaciones son magistrales de dos actrices peculiares, que con los años me han llegado a encantar en una de sus mejores interpretaciones de los últimos años, llenas de gestos de suspicacia, de silencios de desdén, de conformismo con algún ademán de berrinche, de gestos de pena, conmiseración, frases deshilvanadas del que quiere decir las cosas sin crear peleas, o de orgullo de la fama conseguida. La verdad es que comprendo que todas las actrices en Hollywood repitan machaconamente que quieren ser Chicas Almodóvar y rodar con el director manchego.
La película está muy cuidada en su decoración, música de fondo y aunque las interpretaciones son correctas no me llegan.
Las interpretaciones son magistrales de dos actrices peculiares, que con los años me han llegado a encantar en una de sus mejores interpretaciones de los últimos años, llenas de gestos de suspicacia, de silencios de desdén, de conformismo con algún ademán de berrinche, de gestos de pena, conmiseración, frases deshilvanadas del que quiere decir las cosas sin crear peleas, o de orgullo de la fama conseguida. La verdad es que comprendo que todas las actrices en Hollywood repitan machaconamente que quieren ser Chicas Almodóvar y rodar con el director manchego.

Es normal que le dieran los máximos premios del Festival de Cannes o los de Venecia porque además del trabajo de las interpretaciones en inglés(¡lo que le ha debido costar a Almodóvar!), detrás se respeta al máximo la típica estética almodovariana. Lo único que no me gusta es que sus últimas películas no son vitalistas, son más bien reflexiones de butacón sobre la eutanasia y la vida digna, cómo nos marcan los recuerdos, y sobre en qué consiste la amistad.
No la recomiendo, porque reconozco que no es una película comercial para todo el público. Almodóvar o te gusta o te irrita bastante, a mí que además soy bastante mitómano y seguidor de la vida de escritores famosos me gusta doblemente.
No la recomiendo, porque reconozco que no es una película comercial para todo el público. Almodóvar o te gusta o te irrita bastante, a mí que además soy bastante mitómano y seguidor de la vida de escritores famosos me gusta doblemente.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
"Por favor Almodóvar contrata de una vez a unos buenos guionistas y déjate llevar".
Es que ni el final tiene un detalle genuino que impresione.
Es que ni el final tiene un detalle genuino que impresione.
20 de octubre de 2024
20 de octubre de 2024
36 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
ARGUMENTO
Durante una firma de libros en la librería Rizzoli, Ingrid se entera de que Martha, una amiga a la que hace años que no ve, está enferma de cáncer. Acude a visitarla, y no lo hace por cumplir el expediente: va a demostrar que está dispuesta a comprometerse hasta el punto que haga falta con tal de acompañar a Martha en el trance que tiene por delante.
¿POR QUÉ LA ELEGÍ?
Si las críticas hubieran sido feroces; si en vez del León de Oro su película trajera consigo toda una colección de razzies; si en vez de Julianne Moore y Tilda Swinton los papeles protagonistas hubieran recaído en Virginie Efira y Santiago Segura... también habría acudido con total fidelidad, caiga quien caiga, al estreno de lo nuevo de Almodóvar.
DESDE MI PUNTO DE VISTA
Quienes padecemos de cinefilia debemos sentir un inmenso privilegio por que sea contemporáneo nuestro un director como Pedro Almodóvar. Por poder disfrutar cada x tiempo de una nueva propuesta suya, por poder ir apreciando su evolución vital trasladada al séptimo arte, por habernos reído tanto con sus películas frívolas, haber saboreado luego sus intrincadas melodramedias, y poder paladear ahora unas obras de madurez de tono amargo, pero cada vez más sublimes. Esta inmersión que hace en el siempre peliagudo tema de la muerte es una de las cumbres de su filmografía, y solo podemos congraturarnos por haberla podido ver antes de que se termine su tiempo… o el nuestro.
Durante una firma de libros en la librería Rizzoli, Ingrid se entera de que Martha, una amiga a la que hace años que no ve, está enferma de cáncer. Acude a visitarla, y no lo hace por cumplir el expediente: va a demostrar que está dispuesta a comprometerse hasta el punto que haga falta con tal de acompañar a Martha en el trance que tiene por delante.
¿POR QUÉ LA ELEGÍ?
Si las críticas hubieran sido feroces; si en vez del León de Oro su película trajera consigo toda una colección de razzies; si en vez de Julianne Moore y Tilda Swinton los papeles protagonistas hubieran recaído en Virginie Efira y Santiago Segura... también habría acudido con total fidelidad, caiga quien caiga, al estreno de lo nuevo de Almodóvar.
DESDE MI PUNTO DE VISTA
Quienes padecemos de cinefilia debemos sentir un inmenso privilegio por que sea contemporáneo nuestro un director como Pedro Almodóvar. Por poder disfrutar cada x tiempo de una nueva propuesta suya, por poder ir apreciando su evolución vital trasladada al séptimo arte, por habernos reído tanto con sus películas frívolas, haber saboreado luego sus intrincadas melodramedias, y poder paladear ahora unas obras de madurez de tono amargo, pero cada vez más sublimes. Esta inmersión que hace en el siempre peliagudo tema de la muerte es una de las cumbres de su filmografía, y solo podemos congraturarnos por haberla podido ver antes de que se termine su tiempo… o el nuestro.

Dicho esto, poca duda queda respecto a mi valoración de ‘La habitación de al lado’. Para explicar por qué me ha encandilado, puedo exponer un primer argumento: el manchego se remanga para contarnos cómo se muere el personaje de Tilda Swinton. Sabemos, por tanto, a lo que nos exponemos si decidimos entrar a la sala de cine. Y el director nos receta pocos paliativos, entra a saco en harina, y no ahorra detalles. Bueno, pues, pese a todo, encuentro mucha luz en la película, son numerosas las secuencias que me recuerdan la suerte que tenemos de vivir, lo poco conscientes que a menudo somos de ello. Esas sacudidas vitalistas proceden de distintos ángulos: a veces, de lo paisajístico, pese a tratarse de una película filmada casi exclusivamente en interiores; en otras ocasiones, por todo lo que Martha está perdiendo, y quienes vemos su calvario podemos seguir teniendo (y que dure); y, en muchos casos, porque el mero hecho de que aparezcan reflejados en un metraje que nos pone cara a cara con el final hace que nos demos cuenta de que eso de ir a una librería, tomar el sol en una tumbona, comer fruta o beber vino blanco, son milagros de la existencia. Quién me iba a decir a mí que iba a soltar estas proclamas vitalistas en la reseña de la obra mortuoria de Almodóvar…

Otra recompensa que cobramos quienes acudimos a la llamada del cineasta es el gozo de dos actrices del calibre de Tilda Swinton y Julianne Moore. La primera se come el marrón de enfermar, padecer y morirse ante nuestros ojos, pero voy a ir contra corriente, y voy a loar aquí sobre todo a su contraparte, a esa Ingrid a quien quisiera tener de compañera en todos mis momentos, no solo en los postreros. Me encanta el personaje, su empatía, su calor humano, su determinación… Y me maravilla la interpretación. Me confirma, de paso, el buen tino que tiene Almodóvar dirigiendo a sus elencos.
Mi entrega hacia el cine de este hombre viene motivada en un 97% por razones puramente cinematográficas. Pero no puedo negar que, aunque limite su peso a un mero 3%, la afinidad política también rema a su favor. Sobre todo, porque se moja siempre, aún sabiendo las fobias que su posicionamiento le genera. Recuerdo que ya aludía a este aspecto en la única crítica que tenía escrita hasta ahora de sus películas, la de ‘Madres paralelas‘; en aquel caso, pese a que no era en absoluto imperativo para su guión, se metía en el charco de la memoria histórica, y lo hacía sin dobleces ni equidistancias. Vuelve a hacerlo ahora, en este caso con estrellas de Hollywood como portavoces, y posiciona sin ambages al personaje de John Turturro contra el neoliberalismo y la extrema derecha, responsabilizándoles a pachas de convertir al planeta en otro enfermo terminal. Por supuesto, toda la película es un canto en favor de la muerte digna, y nos causa un respingo iracundo ese policía interrogador que alude a su condición de creyente para condenar la eutanasia. Pero si he de quedarme con un matiz político de ‘La habitación de al lado’, recurro nuevamente a Turturro, y ovaciono en pie su afilada predicción: el derecho a una muerte digna será definitivamente reconocido cuando el sistema sanitario termine de colapsar. Se hará de la necesidad virtud…
Aunque más que una crítica esto me está quedando como un canto, no tengo la menor intención de levantar el pie del acelerador laudatorio en mi último párrafo. Doblando la apuesta, cierro con la referencia a tres fogonazos que han elevado mi karma cinéfilo durante la proyección: ese plano, creo que en indisimulado tributo a la ‘Persona’ de Bergman, en que Ingrid comprueba que la puerta sigue abierta, y para celebrarlo se acuesta en la cama de Martha, y vemos en primer plano compartido sus rostros tranquilos y sus ojos coordinados; el acongojante momento en que un grifo se abre, un vaso se llena, y un desenlace se evidencia; y ese final nevado, poético, profundo y melancólico, en memoria de la madre que se ha rehabilitado, y de la amiga que se fue.
https://alliayeraquiahora.wordpress.com/2024/10/20/critica-de-cine-la-habitacion-de-al-lado/
Mi entrega hacia el cine de este hombre viene motivada en un 97% por razones puramente cinematográficas. Pero no puedo negar que, aunque limite su peso a un mero 3%, la afinidad política también rema a su favor. Sobre todo, porque se moja siempre, aún sabiendo las fobias que su posicionamiento le genera. Recuerdo que ya aludía a este aspecto en la única crítica que tenía escrita hasta ahora de sus películas, la de ‘Madres paralelas‘; en aquel caso, pese a que no era en absoluto imperativo para su guión, se metía en el charco de la memoria histórica, y lo hacía sin dobleces ni equidistancias. Vuelve a hacerlo ahora, en este caso con estrellas de Hollywood como portavoces, y posiciona sin ambages al personaje de John Turturro contra el neoliberalismo y la extrema derecha, responsabilizándoles a pachas de convertir al planeta en otro enfermo terminal. Por supuesto, toda la película es un canto en favor de la muerte digna, y nos causa un respingo iracundo ese policía interrogador que alude a su condición de creyente para condenar la eutanasia. Pero si he de quedarme con un matiz político de ‘La habitación de al lado’, recurro nuevamente a Turturro, y ovaciono en pie su afilada predicción: el derecho a una muerte digna será definitivamente reconocido cuando el sistema sanitario termine de colapsar. Se hará de la necesidad virtud…
Aunque más que una crítica esto me está quedando como un canto, no tengo la menor intención de levantar el pie del acelerador laudatorio en mi último párrafo. Doblando la apuesta, cierro con la referencia a tres fogonazos que han elevado mi karma cinéfilo durante la proyección: ese plano, creo que en indisimulado tributo a la ‘Persona’ de Bergman, en que Ingrid comprueba que la puerta sigue abierta, y para celebrarlo se acuesta en la cama de Martha, y vemos en primer plano compartido sus rostros tranquilos y sus ojos coordinados; el acongojante momento en que un grifo se abre, un vaso se llena, y un desenlace se evidencia; y ese final nevado, poético, profundo y melancólico, en memoria de la madre que se ha rehabilitado, y de la amiga que se fue.
https://alliayeraquiahora.wordpress.com/2024/10/20/critica-de-cine-la-habitacion-de-al-lado/
22 de octubre de 2024
22 de octubre de 2024
31 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras la larga ovación que Almodóvar recibió en la Mostra de Venecia, resulta desalentador comprobar que su primera inmersión internacional en la gran pantalla sea “La habitación de al lado”, un largometraje que ofrece personajes planos y diálogos redundantes que el director intenta salvar adornando las conversaciones con la premisa de un alegato social. Tales esfuerzos son en vano y, con todo, quizá sea esta fallida pretensión humanitaria el único retazo que quede del Almodóvar que vimos en “Volver” o en “Todo sobre mi madre” pues, no sin cierto empeño, se puede llegar a vislumbrar el fantasma de su obra: dramas femeninos adornados de tintes sociales y humanistas.
Y sin ningún empeño se puede entrever que el Almodóvar de “La habitación de al lado” dista de ser el cineasta de referencia al que nos tenía acostumbrados. El guion resultante de su último film es un producto acartonado que flaquea a pesar de (o quizá debido a) la pretensión humanista de su mensaje; un mensaje que, pese a ser el pilar fundamental de la trama, Almodóvar apenas logra explotar. Ni siquiera el extenso currículum de sus musas anglófonas, Swinton y Moore, puede levantar el peso de una soporífera película que se desmorona por minutos.
Y sin ningún empeño se puede entrever que el Almodóvar de “La habitación de al lado” dista de ser el cineasta de referencia al que nos tenía acostumbrados. El guion resultante de su último film es un producto acartonado que flaquea a pesar de (o quizá debido a) la pretensión humanista de su mensaje; un mensaje que, pese a ser el pilar fundamental de la trama, Almodóvar apenas logra explotar. Ni siquiera el extenso currículum de sus musas anglófonas, Swinton y Moore, puede levantar el peso de una soporífera película que se desmorona por minutos.

Si cabe elogiar alguna forma de dirección en “La habitación de al lado”, no es la del Almodóvar que firma la producción, sino la de un director de fotografía, Eduard Grau, que consigue que su magistral uso del color y su composición de planos sean lo más “almodovariano” del filme. Grau personifica el claro caso del alumno que supera a su maestro; un maestro que, quizá, se ha perdido en la suntuosa (e inverosímil) espectacularización de los interiores costeados por una corresponsal de guerra neoyorquina, la protagonista. No obstante, la hazaña de Grau (un hito reseñable en una renqueante producción), no es suficiente para evitar que el público desee cerrar de una vez la puerta de la habitación de al lado.
En resumen, dejando de lado la fotografía, la primera incursión internacional del manchego tiene poco de qué presumir.
Lo mejor: las ópticas de Eduard Grau.
Lo peor: cuesta encontrar vestigios del cine “almodovariano”.
En resumen, dejando de lado la fotografía, la primera incursión internacional del manchego tiene poco de qué presumir.
Lo mejor: las ópticas de Eduard Grau.
Lo peor: cuesta encontrar vestigios del cine “almodovariano”.
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