Mujeres
7.0
1,619
Comedia
Un grupo de mujeres de la clase alta pasa la mayor parte del día entre salones de belleza y tiendas de ropa, siempre murmurando, con cotilleos y rumores. De repente, una de ellas descubre que su marido se ve a escondidas con una dependienta. Esta situación provoca un escándalo entre sus amigas, produciéndose diversas situaciones de celos, envidias y rumores. (FILMAFFINITY)
12 de febrero de 2013
12 de febrero de 2013
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quizás no sea muy edificante, pero si puede resultar divertido, el ver deambular por la pantalla a ese grupo de arpías, con las garras a punto, dispuestas para sacarse los ojos, las entrañas, o el marido. Ellas van de los salones de belleza a los desfiles de modas, con total naturalidad, mientras dan rienda suelta a los chismorreos, se regocijan con las desgracias de su mejor amiga, o se deleitan con los infortunios ajenos. Quiero pensar que ni en Nueva York ni en el resto del mundo, incluso en el año 1939 las mujeres eran así. Es posible que ese grupo represente a una determinada clase, muy minoritaria por cierto, pero ni mucho menos personifican a las mujeres en general. Ya entonces había muchas que tenían que trabajar muy duramente, para salir adelante, ellas y sus familias, que en numerosos casos recibían la nula ayuda de sus maridos, y a veces incluso sus reproches o indiferencia, cuando no era algo peor.
Tal vez tengamos los papeles muy confundidos, quien sabe si el mundo pretende ir muy deprisa, pero vista desde hoy esta película tiene muchas pinceladas machistas, a pesar de que su director era al parecer homosexual, o de que en ella no sale ni un solo hombre. Es aso si una elegante comedia, que nos relata una determinada forma de vida, un tanto irreal para la mayoría de la gente, pero de la que tenemos noticias gracias a la prensa rosa o los programas del corazón. No envidio ni su posición ni su dinero, si para ello hay que ser un parasito, acuchillar a los amigos, o tragarse la dignidad. Hay un par de personajes a los que si reconozco y que me parecen más auténticos. La madre de la protagonista, mujer práctica y experimentada, o la mujer que trabajaba duro porque ella no era de ese mundo, y además tenía tres hijos que parece ser que necesitaban comer, por lo menos de vez en cuando, y un marido al que no le puede dar puerta. Quizás ellas si estaban en el mundo real.
A pesar de que hay alguna escena que sobra, y otras cuantas que coquetean con el melodrama menos recomendable, es esta una cinta notable, pues contiene también hirientes diálogos o situaciones muy bien resueltas. Y sobre todo hay en ella una nómina imponente de actrices que hacen la delicia del espectador. A mí me encandiló especialmente la protagonista, Norma Shearer, actriz a la que había visto muy poco, pero que me parece poseedora de un talento y atractivo muy notorios.
Tal vez tengamos los papeles muy confundidos, quien sabe si el mundo pretende ir muy deprisa, pero vista desde hoy esta película tiene muchas pinceladas machistas, a pesar de que su director era al parecer homosexual, o de que en ella no sale ni un solo hombre. Es aso si una elegante comedia, que nos relata una determinada forma de vida, un tanto irreal para la mayoría de la gente, pero de la que tenemos noticias gracias a la prensa rosa o los programas del corazón. No envidio ni su posición ni su dinero, si para ello hay que ser un parasito, acuchillar a los amigos, o tragarse la dignidad. Hay un par de personajes a los que si reconozco y que me parecen más auténticos. La madre de la protagonista, mujer práctica y experimentada, o la mujer que trabajaba duro porque ella no era de ese mundo, y además tenía tres hijos que parece ser que necesitaban comer, por lo menos de vez en cuando, y un marido al que no le puede dar puerta. Quizás ellas si estaban en el mundo real.
A pesar de que hay alguna escena que sobra, y otras cuantas que coquetean con el melodrama menos recomendable, es esta una cinta notable, pues contiene también hirientes diálogos o situaciones muy bien resueltas. Y sobre todo hay en ella una nómina imponente de actrices que hacen la delicia del espectador. A mí me encandiló especialmente la protagonista, Norma Shearer, actriz a la que había visto muy poco, pero que me parece poseedora de un talento y atractivo muy notorios.
18 de julio de 2010
18 de julio de 2010
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Realmente el título nos da la característica principal de esta película, ya que durante todo el metraje ni un solo hombre hace aparición en pantalla. Es por ello, un producto hecho y pensado por y para mujeres, aunque cualquier hombre puede disfrutar igualmente del film, si tiene su lado cotilla lo suficientemente desarrollado, cosa no muy difícil hoy en día.
La película está maravillosamente ambientada (decorados, vestuario, iluminación) en el mundo de la alta sociedad, lleno de lujos y comodidades, en el que el exceso de dinero y sobre todo de tiempo libre hace que las personas se acaben centrando más en las vidas de los demás que en la suyas propias. Es en este mundo donde un grupo de amigas adineradas viven pendientes de lo que hacen y dicen las unas de las otras, aireando cualquier cotilleo, sea cierto o no, y creando alianzas o enemistades según convenga. Todo ello, siempre alrededor de un tema principal: los hombres, a los que curiosamente, no se les ve el pelo en ningún momento.
El guión es sumamente brillante, y te engancha casi desde el principio; digo casi, porque los primeros veinte minutos no consiguen interesar demasiado, dando la impresión de ser una film confuso y carente de una buena historia. Afortunadamente, pasados esos minutos la película mejora notablemente, con una trama atractiva y bien construida, humor sofisticado y diálogos chispeantes aunque por momentos agobiantes (creo que no hay más de 5 segundos de silencio seguido en todo el film). Los personajes, son sumamente interesantes por lo caricaturesco de los mismos: la amiga cotilla e interesada, la amiga buena e inocente, la pueblerina y sin clase, la villana odiosa… Todos bien llevados a cabo y perfectamente definidos. Las actuaciones son excelentes; mención especial a Joan Fontaine en su papel de amiga rubia y tonta, realmente sorprendente y fuera de su registro interpretativo habitual. También diré que esta es la primera película de Norma Shearer que veo y diré en su favor que sin ser guapa, tiene un encanto especial, con su mirada brillante y su aire bondadoso. Sin embargo, diré en su contra que no es para tanto, teniendo en cuenta el bombo y platillo que se le dio en su época. Pero claro, es lo que tiene ser la mujer del dueño de la Metro Goldwyn Mayer. Ella es, sin duda, uno de los casos de enchufe más cantosos de Hollywood.
LO MEJOR
- La historia, con su sátira del mundo de la alta sociedad y las mujeres que lo conforman.
- Los diálogos (chispeantes, inteligentes, sofisticados).
- Las actuaciones, tanto las principales como las secundarias.
LO PEOR
- Con sus más de 70 años, la película resulta algo pasada de moda, remilgada y contenida.
- Los diálogos (aunque brillantes, llegan a resultar cargantes y excesivos).
La película está maravillosamente ambientada (decorados, vestuario, iluminación) en el mundo de la alta sociedad, lleno de lujos y comodidades, en el que el exceso de dinero y sobre todo de tiempo libre hace que las personas se acaben centrando más en las vidas de los demás que en la suyas propias. Es en este mundo donde un grupo de amigas adineradas viven pendientes de lo que hacen y dicen las unas de las otras, aireando cualquier cotilleo, sea cierto o no, y creando alianzas o enemistades según convenga. Todo ello, siempre alrededor de un tema principal: los hombres, a los que curiosamente, no se les ve el pelo en ningún momento.
El guión es sumamente brillante, y te engancha casi desde el principio; digo casi, porque los primeros veinte minutos no consiguen interesar demasiado, dando la impresión de ser una film confuso y carente de una buena historia. Afortunadamente, pasados esos minutos la película mejora notablemente, con una trama atractiva y bien construida, humor sofisticado y diálogos chispeantes aunque por momentos agobiantes (creo que no hay más de 5 segundos de silencio seguido en todo el film). Los personajes, son sumamente interesantes por lo caricaturesco de los mismos: la amiga cotilla e interesada, la amiga buena e inocente, la pueblerina y sin clase, la villana odiosa… Todos bien llevados a cabo y perfectamente definidos. Las actuaciones son excelentes; mención especial a Joan Fontaine en su papel de amiga rubia y tonta, realmente sorprendente y fuera de su registro interpretativo habitual. También diré que esta es la primera película de Norma Shearer que veo y diré en su favor que sin ser guapa, tiene un encanto especial, con su mirada brillante y su aire bondadoso. Sin embargo, diré en su contra que no es para tanto, teniendo en cuenta el bombo y platillo que se le dio en su época. Pero claro, es lo que tiene ser la mujer del dueño de la Metro Goldwyn Mayer. Ella es, sin duda, uno de los casos de enchufe más cantosos de Hollywood.
LO MEJOR
- La historia, con su sátira del mundo de la alta sociedad y las mujeres que lo conforman.
- Los diálogos (chispeantes, inteligentes, sofisticados).
- Las actuaciones, tanto las principales como las secundarias.
LO PEOR
- Con sus más de 70 años, la película resulta algo pasada de moda, remilgada y contenida.
- Los diálogos (aunque brillantes, llegan a resultar cargantes y excesivos).
23 de febrero de 2023
23 de febrero de 2023
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Espectacular reparto femenino el manejado por George Cukor en esta magistral comedia, una de las mejores que dirigió el cineasta neoyorquino.
Sofisticada, aguda, divertida y ágil como pocas, la película tiene uno de sus puntos fuertes en la presencia de una impagable Rosalind Russell como desvergonzada e histriónica amiga maliciosa de Norma Shearer. Cuando la Russell aparece en pantalla la historia irradia vida, energía, efervescencia, humor... Es maravillosa la escena en la que se pelea con Paulette Goddard y le muerde una de sus hermosas piernas.
La película, basada en una obra de teatro de Clare Boothe, centra su trama en la crisis matrimonial del personaje de Shearer y en la agitación social derivada de tal hecho, provocando los malintencionados chismorreos de venenosas arpías que gozan con el mal ajeno.
La verdad es que Cukor, conocido por ser uno de los más grandes directores de actrices que han existido, tuvo que sentirse como pez en el agua durante el rodaje de este film, en el que no se ve ni un solo hombre a lo largo del metraje. Incluso las escenas de Norma Shearer hablando con su esposo se llevan a cabo por teléfono o con la presencia masculina fuera de cuadro.
"Mujeres" constituye una sensacional y satírica representación del universo femenino de la alta sociedad, con sarcasmo, buen ritmo, un amplio y peculiar catálogo de personajes femeninos, ambientes distinguidos, excelentes diálogos, alguna traza de screwball, vestuarios elegantes y sobre todo la clase y categoría que caracterizan a los grandes títulos del cine clásico.
La obra de Clare Boothe fue llevada al cine de nuevo en 2008 en una película muy inferior en todos los aspectos a esta delicia de George Cukor.
Sofisticada, aguda, divertida y ágil como pocas, la película tiene uno de sus puntos fuertes en la presencia de una impagable Rosalind Russell como desvergonzada e histriónica amiga maliciosa de Norma Shearer. Cuando la Russell aparece en pantalla la historia irradia vida, energía, efervescencia, humor... Es maravillosa la escena en la que se pelea con Paulette Goddard y le muerde una de sus hermosas piernas.
La película, basada en una obra de teatro de Clare Boothe, centra su trama en la crisis matrimonial del personaje de Shearer y en la agitación social derivada de tal hecho, provocando los malintencionados chismorreos de venenosas arpías que gozan con el mal ajeno.
La verdad es que Cukor, conocido por ser uno de los más grandes directores de actrices que han existido, tuvo que sentirse como pez en el agua durante el rodaje de este film, en el que no se ve ni un solo hombre a lo largo del metraje. Incluso las escenas de Norma Shearer hablando con su esposo se llevan a cabo por teléfono o con la presencia masculina fuera de cuadro.
"Mujeres" constituye una sensacional y satírica representación del universo femenino de la alta sociedad, con sarcasmo, buen ritmo, un amplio y peculiar catálogo de personajes femeninos, ambientes distinguidos, excelentes diálogos, alguna traza de screwball, vestuarios elegantes y sobre todo la clase y categoría que caracterizan a los grandes títulos del cine clásico.
La obra de Clare Boothe fue llevada al cine de nuevo en 2008 en una película muy inferior en todos los aspectos a esta delicia de George Cukor.
15 de junio de 2013
15 de junio de 2013
8 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues si que es original George Cukor con esta película en la que no aparece ni un hombre. Pero ni de figurante. Todo mujeres. De las mismas, Paulette Goddard y Joan Fontaine se disputan el premio a la más bella con Norma Shearer y Rosalind Russell como madrinas en una segunda posición. Joan Crawford, sin ser atractiva, consigue estar mejor que en otras ocasiones. Como decía, señoras y señoritas por todos lados, al principio, demasiadas. Con su permanente parloteo, la película parece un gallinero durante algunos minutos, lo cual no quita que también sea chispeante, confusa, agobiante en ocasiones, pero también con un ritmo muy notable, ágiles diálogos y buen gusto para una historia que va creciendo en cuanto a interés. Cierto que hay bastante frivolidad y que también son un poco vulgares, por momentos me recordaba a "Una rubia muy legal", pero también se ventilan asuntos tan cruciales como el adulterio o la infidelidad.
Ahora bien, tremendo, terrorífico el mensaje que se vende en "Mujeres". La idea es que tradicionalmente se ha tolerado que los maridos tengan aventuras lo cual es una falsedad. Que siempre ha habido tipos que han pensando que eso de jurar fidelidad en el altar en realidad es una antigualla, pues sí. Pero observad que esta política se defiende desde una óptica progresista, racional y laicista. Por eso en países estructuralmente laicos como los Estados Unidos esta doble moral puede ser una plaga pero en otros tradicionalmente confesionales como España, nos parece una aberración. Recordad que la iglesia católica, como el resto de religiones, considera desde siempre que el matrimonio liga a ambos cónyuges por igual, y que el adulterio es penalizado lo mismo si incurre en él el hombre o la mujer. ¿Es pues machista o tradicional esta postura cínica masculina y su complaciente aceptación femenina? Pues para nada.
Primero, rara tradición puede ser aquella que se oculta y que no sólo atenta contra los preceptos religiosos sino también contra las buenas costumbres y las normas sociales aceptadas por la inmensa mayoría de la sociedad. Segundo, esa desigualdad que predica el machismo no incluye la licencia para poner los cuernos a tu mujer pues como he dicho muchas veces el machismo no es cualquier desigualdad (¿lo sería que el hombre se quedara en casa cocinando y la mujer fuera a ganar el dinero fuera?) sino un conjunto de normas, creencias y roles fundados en la costumbre, la naturaleza o la religión que se transmiten tradicionalmente. Luego si no es tradicional, menos puede ser machista. Aclarado este punto, Cukor, como era homosexual, fustiga el orgullo, la dignidad femenina o el divorcio. No, hay que aguantar golpes y cuernos y obedecer sin rechistar. Es más, mirar para otro lado con una sonrisa. Qué humillante para las mujeres.
Ahora bien, tremendo, terrorífico el mensaje que se vende en "Mujeres". La idea es que tradicionalmente se ha tolerado que los maridos tengan aventuras lo cual es una falsedad. Que siempre ha habido tipos que han pensando que eso de jurar fidelidad en el altar en realidad es una antigualla, pues sí. Pero observad que esta política se defiende desde una óptica progresista, racional y laicista. Por eso en países estructuralmente laicos como los Estados Unidos esta doble moral puede ser una plaga pero en otros tradicionalmente confesionales como España, nos parece una aberración. Recordad que la iglesia católica, como el resto de religiones, considera desde siempre que el matrimonio liga a ambos cónyuges por igual, y que el adulterio es penalizado lo mismo si incurre en él el hombre o la mujer. ¿Es pues machista o tradicional esta postura cínica masculina y su complaciente aceptación femenina? Pues para nada.
Primero, rara tradición puede ser aquella que se oculta y que no sólo atenta contra los preceptos religiosos sino también contra las buenas costumbres y las normas sociales aceptadas por la inmensa mayoría de la sociedad. Segundo, esa desigualdad que predica el machismo no incluye la licencia para poner los cuernos a tu mujer pues como he dicho muchas veces el machismo no es cualquier desigualdad (¿lo sería que el hombre se quedara en casa cocinando y la mujer fuera a ganar el dinero fuera?) sino un conjunto de normas, creencias y roles fundados en la costumbre, la naturaleza o la religión que se transmiten tradicionalmente. Luego si no es tradicional, menos puede ser machista. Aclarado este punto, Cukor, como era homosexual, fustiga el orgullo, la dignidad femenina o el divorcio. No, hay que aguantar golpes y cuernos y obedecer sin rechistar. Es más, mirar para otro lado con una sonrisa. Qué humillante para las mujeres.
14 de julio de 2020
14 de julio de 2020
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se imaginan una película donde ¡todos, absolutamente todos los personajes son mujeres! Y no son dos ni tres, ¡son 130 aproximadamente!; y sumando, cuanto animal aparece en escena son perras o yeguas… y ni en los departamentos de arte se veía a nadie que llevase pantalones. Sin duda, de aquí partió la idea de llamar a George Cukor, “el director de las mujeres”.
El cuento empezó con una obra de teatro titulada, “The Women” (1936), escrita por Clare Boothe y estrenada, el 7 de septiembre de 1937, en el Teatro Ethel Barrymore de New York, habiendo logrado sostenerse durante 666 funciones (¡las mujeres son unos demonios!). Solo cuatro de las actrices -ninguna entre las protagonistas-, estuvieron en la representación teatral… y muchas, en especial Norma Shearer, se sorprendieron del tacto y la galantería con que, Cukor, logró dirigirlas.
La historia nos aproxima a un grupo de amigas que, en uno de los salones de belleza que frecuentan, se enteran de que, el marido de la dulce y encantadora, Mary Haines, le está poniendo los cuernos con una “bandida” llamada, Crystal Allen, dependiente de una tienda. La bella Mary, asumirá como consejera a su madre, pero, tendrá que vérselas con los chismorreos del círculo que frecuenta… y con la voracidad de, Crystal, quien tiene muy definidos intereses con su marido.
<<MUJERES>>, es una divertida comedia que va ganando pulso a medida que nos adentra en el triángulo amoroso que es su tema central, y mientras vamos conociendo a sus personajes principales, habrá otros más que resultan encantadores. ¡Ah!, y los caballeros no deben preocuparse, porque, como al fin y al cabo es un hombre el que la dirige, éste se esmera para que no quedemos muy mal parados.
En lo personal, encuentro impecables los personajes de, Norma Shearer (Mary), ejemplo de la mujer femenina hasta la médula… de esas que admiran hasta las mismas mujeres. Rosalind Russell (Sylvia), logra magníficamente el propósito de, Cukor, de recrear a un personaje que, más que resultar odioso, raya en lo ridículo. Paulette Goddard (Miriam), es una preciosa coqueta que guarda su secreto de alcoba lo mejor que puede. Mary Boland (la condesa de Save), pizpireta y divertida como ninguna… y Joan Crawford, perfecta como la calculadora tigresa cuyo lema de vida es: “Yo le hago pagar por lo que quiere… Usted le hace pagar por lo que no quiere”.
En el guion de, Anita Loos y Jane Murfin (¡también mujeres!), abundan las situaciones graciosas y los más mordaces diálogos… y uno termina sintiendo que ha conseguido adentrarse en ese mundo de las mujeres donde ¡cualquier cosa puede pasar!
El cuento empezó con una obra de teatro titulada, “The Women” (1936), escrita por Clare Boothe y estrenada, el 7 de septiembre de 1937, en el Teatro Ethel Barrymore de New York, habiendo logrado sostenerse durante 666 funciones (¡las mujeres son unos demonios!). Solo cuatro de las actrices -ninguna entre las protagonistas-, estuvieron en la representación teatral… y muchas, en especial Norma Shearer, se sorprendieron del tacto y la galantería con que, Cukor, logró dirigirlas.
La historia nos aproxima a un grupo de amigas que, en uno de los salones de belleza que frecuentan, se enteran de que, el marido de la dulce y encantadora, Mary Haines, le está poniendo los cuernos con una “bandida” llamada, Crystal Allen, dependiente de una tienda. La bella Mary, asumirá como consejera a su madre, pero, tendrá que vérselas con los chismorreos del círculo que frecuenta… y con la voracidad de, Crystal, quien tiene muy definidos intereses con su marido.
<<MUJERES>>, es una divertida comedia que va ganando pulso a medida que nos adentra en el triángulo amoroso que es su tema central, y mientras vamos conociendo a sus personajes principales, habrá otros más que resultan encantadores. ¡Ah!, y los caballeros no deben preocuparse, porque, como al fin y al cabo es un hombre el que la dirige, éste se esmera para que no quedemos muy mal parados.
En lo personal, encuentro impecables los personajes de, Norma Shearer (Mary), ejemplo de la mujer femenina hasta la médula… de esas que admiran hasta las mismas mujeres. Rosalind Russell (Sylvia), logra magníficamente el propósito de, Cukor, de recrear a un personaje que, más que resultar odioso, raya en lo ridículo. Paulette Goddard (Miriam), es una preciosa coqueta que guarda su secreto de alcoba lo mejor que puede. Mary Boland (la condesa de Save), pizpireta y divertida como ninguna… y Joan Crawford, perfecta como la calculadora tigresa cuyo lema de vida es: “Yo le hago pagar por lo que quiere… Usted le hace pagar por lo que no quiere”.
En el guion de, Anita Loos y Jane Murfin (¡también mujeres!), abundan las situaciones graciosas y los más mordaces diálogos… y uno termina sintiendo que ha conseguido adentrarse en ese mundo de las mujeres donde ¡cualquier cosa puede pasar!
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