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Post Mortem: Fotos del más allá

Terror. Fantástico. Intriga En el frío invierno de 1918, Tomás, un joven que se dedica a la fotografía "post mortem", termina en un pequeño pueblo húngaro. Los extraños ruidos nocturnos, la hostilidad de las gentes, las muertes misteriosas y las figuras sombrías que aparecen en sus fotografías lo impulsan a largarse cuanto antes. Pero Tomás regresa a la aldea para investigar las intenciones de los fantasmas y encontrar una manera de librarse de ellos. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 12
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3
24 de junio de 2022 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo cierto es que es meritorio que Hungría empieze a producir películas de terror digamos algo más comerciales de lo que nos tienen acostumbrados, me acuerdo de "Taxidermia", aquella surreal y bizarra peli coproducida por Hungría y Austria, que era más rara que un plátano rojo. Pero creo que aún les queda un buen trecho que recorrer.
Primero expondré las parte negativas, que no son pocas, y luego pasaré a los aciertos.
Primeramente el tiempo de duración es excesivo, le sobra media hora como mínimo, de hecho tengo que reconocer que su primera hora y pico se me hizo agotadora y muy pesada, el tedio me sobrevino, intercalan algún momento de sustos random, pero además de que cada momento dura muy poco, no llega para generar el interés deseado.
Hay incontables escenas que pretenden dar miedo y lo que provoca es casi la risa, vemos escenas de levitamiento por decenas, una y otra vez, y resulta repetitivo, en alguna de las cuales me generó esbozos de sonrisa cómica.
Los efectos visuales son lamentables y cantan en exceso.
Y el montaje es prácticamente lo peor, verdaderamente nefasto. Vemos escenas de acción donde los efectos sonoros no existen y en su lugar meten música y queda tan pobre y falto, que queda como el orto.
En cuanto a sus puntos buenos diría que tiene algunas escenas que consiguen decentemente cierto toque tétrico y se agradece.
Los actores principales no lo hacen mal, incluso pasando del aprobado, y la niña cae simpatiquísima, aunque eso sí, parecía que iba un poco a su puta bola, jajaja.
Solo la recomendaría si te interesa ver cómo son los comienzos de producir terror en países no acostumbrados a ello.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Viendo los primeros minutos del film ya me dije... Empezamos mal.
Situados en una batalla, nos ponen tres explosiones exactamente iguales, pero no que hayan montado tres copias, sino que las tres, aunque diferentes, son la misma acción, y ya me hizo fruncir el ceño. No me equivocaba, después nos meten levitaciones por un tubo, que cansan hasta la saciedad.
Las siluetas fantasmales que aparecen repetidamente son tan chusqueras que te dan un capón y te echan de la película.
Que alguien me diga a que viene la escena de la señora viendo a través del cristal el culo del protagonista. ¿Que me quieren decir? ¿Que la señora está más caliente que el palo un churrero? A ver, si no hubo durante todo el metraje la más mínima señal de amor o deseo entre uno y otro, ¿Para que ponéis esa escena? ¿No veis que está totalmente fuera de lugar? ¿O es que tenían que enseñar el desnudo del tipo y cualquier excusa es buena?
La larga escena donde vemos a todos los del pueblo volar y arrastrarse como si hubiera venido un tornado, produce la risa, ¿Estábamos en una peli de terror?
5
15 de octubre de 2020
5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante una experiencia cercana a la muerte en la primera guerra mundial, el alemán Tomás tiene una visión en la que ve a la niña Anna. Hungría, tiempo después, Tomás es un reputado fotógrafo de muertos y su camino le lleva al pueblo en el que Anna vive y donde extraños fenómenos tienen lugar.

Péter Bergendy, en su biografía, dice haber estudiado psicología y que su trabajo de fin de curso versaba acerca de la psicología en las películas de terror. Con todo mi respeto por el director, poco debió sacar en claro cuando su primer acercamiento al horror es una película como Post Mortem.

Con historia del propio Péter Bergendy junto a Gábor Hellebrant, Pyroz Zánkay construye un guion para la primera película húngara de terror. Desde el principio se ve la intención de crear una franquicia: un expediente Warren donde una pareja se enfrentará a diversos sucesos paranormales, que dicha pareja resulte algo imposible (un joven alemán que fotografía muertos y una niña huérfana al cuidado de su tía paralitica) no impide que Bergendy avance imparable.

Tristemente, el experimento se hunde por una razón muy sencilla: Bergendy toma como referencia el Universo Warren desarrollado entre otros por James Wan, pero se fija en el peor ejemplo de este universo – The Nun – y confunde la creación de atmosferas con la acumulación de efectos y secuencias sin mayor intención que hacer avanzar una historia inexistente.

Todo en Post Mortem recuerda al Universo Warren, la música de Atti Pacsay suena demasiado a Joseph Bishara, la fotografía de András Nagy juega continuamente a generar sombras… Si pasamos al plano interpretativo, Viktor Kleim tiene el físico adecuado para Tomás y Judit Schell interpreta a un posible interés amoroso. El desastre viene porque la otra mitad de este equipo húngaro de cazafantasmas, la joven Fruzsina Hais, es incapaz de interpretar y tampoco genera mucha empatía debido a que sus planos de terror no funcionan y se le escapa la risa cuando debería estar chillando como una posesa. Yo le recomendaría que abandonase este cruel mundo de la interpretación antes de que sea tarde.

¡Piero tranquilos que no todo es malo en Post Mortem! A partir de la hora de metraje, empieza toda una traca sobrenatural que apenas se detiene y que hará las delicias de los espectadores, pero no por su capacidad de asustar sino porque Péter Bergendy echa toda la carne al fuego y rompe la barrera del terror para caer de lleno en la comedia involuntaria.

Consejos para ver Post Mortem:

Deja la lógica en el guardarropa.
Espera a que pasen los primeros 70 minutos.
Disfruta un espectáculo ilógico que, espero, te divierta tanto como a mí.

https://www.terrorweekend.com/2020/10/post-mortem-review.html
6
10 de junio de 2021 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película húngara de terror sobrenatural ambientada después de la primera guerra mundial, que dirige, además de coescribir el guión, Péter Bergendy, director de películas como The Exam (2011), y que está protagonizada por Viktor Klem (The Whiskey Bandit, 2017), y Fruzsina Hais.

Un fotógrafo post mortem y una niña pequeña se enfrentan a un grupo de fantasmas instalado en un pueblo tras terminar la Primera Guerra Mundial.

Post Mortem nos presenta una historia de fantasmas dividida en dos partes bastante claras: la primera más contenida, en la que podemos ver una buena cantidad de trucos para asustar al espectador, la mayoría bastante vistos, que resultan efectivos en gran parte de las ocasiones, a lo que se suma una tensión lo suficientemente conseguida junto una ambientación muy lograda. La parte final de la película, deja completamente de lado la contención para traernos un festín totalmente desatado de elementos sobrenaturales, dejando patente el hecho de que a veces menos es más, ya que, pese a resultar muy entretenida, la película consigue tocar la comedia involuntaria en algunos momentos por lo excesivo e infundado que se está viendo en pantalla, además de que se deja de lado la trama que acaba resultando muy escasa.

Post Mortem es el intento húngaro de hacer su propia Expediente Warren (James Wan, 2013), cosa que resulta patente en su final, y pese a unos defectos evidentes consigue ser entretenida, especialmente si se deja de lado la búsqueda de toda lógica y uno se dedica a disfrutar del irracional festín de elementos sobrenaturales.

Nota personal 6/10
5
10 de marzo de 2024 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Terror húngaro que funciona perfectamente como fondo mientras uno hace otra cosa. Al acabar la guerra, Tomás se dedica a fotografiar a los muertos, ya que parece ser una costumbre local. Sin embargo, sus espíritus no descansan en paz y tendrá que ser él, acompañado de una niña, quien descubra el porqué.

Hay que defender esta cinta por su puesta en escena, fotografía y demás. La cinematografía es muy pulida y se agradecen productos como este, que demuestran que en países a los que estamos poco habituados también se sabe hacer cine. Otra cosa es la historia... No alcanza a asustar en casi ningún momento, siendo la opresiva ambientación rural lo que más miedo da. Algunos cromas dan algo de cosica, y el trabajo de maquillaje tampoco es que ayude a inquietarnos.

Si queremos extraer metáforas lo podemos hacer: el trauma de la guerra, los cadáveres que no pueden ser enterrados debido al suelo congelado en el duro invierno... Con esos valores cinematográficos esta película merecía una historia mejor hilvanada y más dinámica. Luego tenemos a este protagonista, que de soldado caído pasa a trasunto centroeuropeo de Ed Warren (The Conjuring). No se, canta un poco.
3
12 de noviembre de 2020
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ningún conflicto bélico puede compararse con La Primera Guerra Mundial, los excesos cometidos por ambos bandos, la terrorífica estancia en las trincheras, las secuelas para los supervivientes, los algo más de veinte millones de muertos y heridos, de forma directa o indirecta, la convierten en todo un récord negativo en barbarie.

Uniendo dicha tragedia a la gripe española, sucedida igualmente a principios del Siglo Pasado, el realizador húngaro Péter Bergendy plantea, en su tercera película como realizador, un escenario bastante desolador, en la situar a unos personajes marcados, supervivientes malditos en un universo rural, en el que los muertos parecen tener mucho que decir.

Una idea muy interesante, que mantiene un buen tono de terror en algunas de sus secuencias, pero se precipita desbocada en su parte final, donde involuntariamente roza algún golpe de humor, estropeando la buena impresión de sus apariciones previas, con un trabajo de efectos visuales bastante competentes.

El principal defecto de Bergendy, es el querer subscribirse a la penúltima ola de terror norteamericano, la del susto fácil, 'Post Mortem" se presenta demasiado esforzada en tomar prestado un estilo ajeno, cuando en una película de época europea, ambientada en un periodo tan jugoso para el terror, deberían sobrar argumentos autóctonos con los que desarrollarse de manera independiente.

De los actores, algunas luces y sombras, el protagonismo de Viktor Klem resulta convincente, pero el de su compañera, la joven Fruzsina Hais, sencillamente no funciona, no tiene el encanto ni la frescura habituales en las niñas intérpretes, algo que ademas provoca una preocupante falta química con Klem.

Finalmente, el camino de 'Post Mortem' queda limitado a circuitos de festivales y a un reducido grupo de curiosos del género, queda como una oportunidad perdida, algo parecido a poseer los materiales adecuados para triunfar, y acabar estropeada por esa falta de personalidad incomprensible, por el absurdo complejo con el cine de terror yankee, que histórica y curiosamente, debe mucho de su razón de ser a los autores europeos.


<Películas del 30 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga>

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