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Post Mortem: Fotos del más allá

Terror. Fantástico. Intriga En el frío invierno de 1918, Tomás, un joven que se dedica a la fotografía "post mortem", termina en un pequeño pueblo húngaro. Los extraños ruidos nocturnos, la hostilidad de las gentes, las muertes misteriosas y las figuras sombrías que aparecen en sus fotografías lo impulsan a largarse cuanto antes. Pero Tomás regresa a la aldea para investigar las intenciones de los fantasmas y encontrar una manera de librarse de ellos. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 12
Críticas ordenadas por utilidad
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7
12 de octubre de 2020
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estupenda película de terror húngara con una historia basándose en la alta mortalidad causada por la Primera Guerra Mundial y la gripe española en 1918, muchos fantasmas se han quedado errantes en nuestro mundo acosando a los vivos.

Tomás es un joven fotógrafo post mortem que llega a un pequeño pueblo húngaro durante un frío invierno después de la gran guerra mundial, allí conocerá a Anna una extraña niña huérfana de 10 años que vive con su tía. Juntos comenzarán a desentrañar las misteriosas apariciones de numerosos espectros en el pueblo.

Las apariciones continuas se van agravando a medida que fotografía los cadáveres de la gente que muere, incluso en todas las instantáneas aparecen sombras de figuras extrañas.

Se anuncia como la primera película de terror húngara, no sé si será cierto, pero la verdad es que cumple perfectamente con las normas de este género, con momentos de terror muy bien conseguidos, una atmosfera apropiada y una historia espeluznante.

Tercera película del director Péter Bergendy y primera en el género de terror, las otras dos The Exam (2011) y Trezor (2018) eran unos thrillers de espías. El guion corre a cargo de Péter Bergendy, Gábor Hellebrandt y Piros Zánkay.

Participa a concurso en la sección oficial del Festival de Sitges 2020.
Destino Arrakis.com
4
18 de octubre de 2020
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo que podría haber sido un Expediente Warren húngaro con un tema muy potente, se queda en una película desaprovechada por su guión flojeras, unos personajes confusos y una narración estancada.

La atmósfera y la ambientación de posguerra está muy conseguida y va como anillo al dedo para una historia donde ya sólo la propuesta de hacer fotos a los muertos da malrollito, pero el problema viene a la hora de generar miedo.

Vale que hay puntuales momentos escalofriantes pero luego somos testigos de unos efectos digitales muy cutres a la hora de mostrar sombras malignas o posesiones de los fiambres que por otro lado dan vergüenza ajena ¿Queréis saber cuando se me han puesto los pelos de punta? Cuando el protagonista interactua con la niña lanzándole miradas seductoras o abrazándola.

La relación entre los protagonistas es más turbia que clara, pero es que además la niña actua fatal. No sólo la actriz no transmite empatía ni credibilidad sino que directamente se le escapa una sonrisa cuando no toca y te distrae. ¿Really?

En fin, si dejas pasar todo lo malo y aguantas al menos la interesante investigación de la pareja con placas fotográficas, salas de revelado, fonógrafos o cuerdas con campanas llegarás a un tercer acto sin frenos donde el espectáculo visual está servido incluso a plena luz del día.

Realmente da rabia, porque el tema tiene mucho potencial y al acabar su visionado no dejas de pensar que quizás en otras manos más diestras o en un futuro remake de aquí saldría una película de la hostia.
6
14 de diciembre de 2020
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Post Mortem tiene muy buenos ingredientes para construir un notable film de género.
Hungría. principios del Siglo XX. Crudo invierno en un pueblo donde llega un joven que se dedica a fotografiar a los muertos.
La premisa es potente. Y su director Péter Bergendy (especializado en psicología de los films de terror) incorpora elementos del folklore húngaro, retratando una Europa traumatizada por la pandemia de la gripe española y la I Guerra Mundial. Con una fotografía y estética efectiva y un desarrollo dramático que no acaba de decidirse entre lo explícito y lo sobrio, el film contiene momentos notables por estética y por narrativa.
Desgraciadamente Post Mortem no acaba de aprovechar su original premisa y acaba derivando en un clímax que es un auténtico desmadre de levitaciones y efectismos entretenidos, con un punto bizarro, pero que lo alejan de la posible obra maestra del horror que podía haber sido.
2
15 de octubre de 2020
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya ha comenzado el popular (y a veces polémico) Festival de Sitges 2020. No voy a negar que uno de mis sueños cinéfilos siempre ha sido poder ir a dicho festival, pero por temas presupuestarios y de proximidad, me ha sido imposible. Este año, debido al coronavirus, se las han tenido que ingeniar para no perder espectadores, y una de las novedades que han traído es ofrecer algunas de las películas de su extenso catálogo de forma online, en un movimiento tan acertado como necesario.

Es por ello que he tenido la oportunidad de poder visionar Post Mortem, cinta húngara de la que había leído reseñas de usuarios bastante positivas, afirmando algunas de ellas que estábamos ante la gran sorpresa del festival de este año. Una vez vista puedo afirmar que, si eso es cierto, no quiero ver el resto de propuestas, porque tela…

Y es que estamos ante una mediocre cinta de terror, de muy bajo presupuesto (lo cual no supone problema alguno siempre que se tenga claro qué hacer con los elementos de los que se dispone, y aquí no se da el caso), en la que no se ofrece nada nuevo o llamativo (todo suena a ya visto, pero peor) y que quizás destaque en el mentado festival, pero que no deja de ser una propuesta del montón que todos habremos olvidado en breves.

Se notan las limitaciones (no sólo presupuestarias) en lo que respecta a la dirección, siendo una producción independiente que sobrepasa los límites del ridículo en no pocos momentos, aunque tampoco sería justo no admitir que hay un par de instantes algo logrados e inquietantes, pero jamás logran el objetivo primordial de un producto de estas características, que no es otro que dar miedo.

Los supuestos momentos impactantes son bochornosos, con personajes volando por los aires de forma artificiosa y risible, en una especie de homenaje al cine de Sam Raimi, pero que acaba quedándose en una fallida declaración de intenciones, siendo una copia barata que denota la ausencia de su propio sello de identidad.

Y es una pena, porque la película no tiene un mal arranque, pero la (absurda) trama se enquista demasiado pronto, con una investigación que no va a ninguna parte, ralentizando el ritmo de la cinta (en casi dos horas que se hacen bastante interminables) y poniendo toda la carne en el asador en un clímax que no justifica el visionado.

Tampoco ayuda su insulso y nada original guion, el cual se cree mejor de lo que realmente es, con unos personajes planos e insustanciales con los que es imposible conectar, aparte de reacciones por parte de los mismos que cuesta creer o asimilar. El film se toma demasiado en serio a sí mismo, mientras vemos a gente volar por los aires, haciendo que nos preguntemos si no hubiese sido mejor desmelenarse y ofrecer un producto más desenfadado, ya que uno no sabe si está asistiendo a una comedia de terror involuntaria, a una especie de parodia o a una cinta de terror que se ha pasado de frenada. El caso es que falla en cualquiera de esos propósitos.

Los actores hacen lo que pueden con los desdibujados personajes que les ha tocado interpretar, con un protagonista convincente pero sin garra, y una niña que actúa bien pero que se ríe en no pocos momentos supuestamente tensos y terroríficos, quizás siendo la única consciente del producto en el que está.

En conclusión, estamos ante una producción digna de directo al videoclub, siendo una propuesta de terror que ha hecho más ruido del que realmente merece, más que nada por haberse proyectado en el mencionado festival, pero que nadie recordará en unos meses. Una ligera decepción (debido a las entusiastas reseñas de algunos) y una pérdida de tiempo. Ridícula y olvidable.

Más críticas: ocioworld.net
3
11 de octubre de 2020
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película tiene todos los ingredientes para ser una buena película, y sin embargo fracasa en su intento. Entre las razones encontramos un guión que no acaba de ligar bien los diferentes cabos sueltos ni apuesta por un conflicto dramático, sino que juega toda su fuerza al elemento fantástico que no acaba de cuajar a las dos horas de exposición de muertos. La interpretación del dúo protagonista no es creíble, muy forzado, y la actuación de la niña es flojito. Se siente, porque hay una buena voluntad y la fotografía es maravillosa.
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