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La habitación de al lado

Drama Ingrid y Martha fueron muy amigas en su juventud. Ambas trabajaban en la misma revista, pero Ingrid acabó convertida en novelista de autoficción y Martha en reportera de guerra. Las circunstancias de la vida las separaron y, después de muchos años sin tener contacto, vuelven a encontrarse en una situación extrema, pero extrañamente dulce. Primer largometraje rodado íntegramente en inglés de Pedro Almodóvar. (FILMAFFINITY)
Críticas 128
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1
18 de octubre de 2024
56 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
Almodóvar se repite mas que la cebolla. Siempre hace la misma película o el mismo tipo de película, y está mas visto que el TBO. Esta vez cuenta con actrices y actores de primera talla, y el envoltorio de la película es excelente: música, fotografía...Pero en el fondo no hay nada: cuatro clichés de la nueva ideología y para de contar. Para sus incondicionales engañados de siempre.
7
7 de noviembre de 2024
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre he admirado a Pedro Almodóvar; puedo decir que desde sus inicios, que también fueron mis inicios como cinéfilo, cuando era un cineasta más transgresor, que no mejor que ahora. Es el cineasta con más oficio y más creativo de las últimas décadas en España. Entiendo que haya dado este paso a Hollywood, pues, quién no acariciaría el sueño americano, cuando te dedicas de forma exitosa al mundo del cine.

La película que comentamos tiene las bases del mejor Almodóvar. Unos personajes muy interesantes y muy bien construidos; una historia interesante que contar, una selección de planos muy cuidada, una ambientación perfecta, y otras muchas cosas, como la fotografía o el timing de la película.

Ahora bien, dicho esto, no creo que esta vez estemos ante el mejor Almodóvar. No sé si es porque sale Nueva York, que esta obra cinematográfica rezuma Woody Allen por todos los lados. Se puede entender que es un homenaje al maestro neoyorquino, pero no veo a Pedro Almodóvar en esa tesitura; más bien, es mimetismo geográfico y casi intelectual de los que debe ser muy difícil substraerse.
El film lo protagonizan y lo llenan dos actrices como la copa de un pino, que interpretan a dos viejas amigas, una de ellas gravemente enferma. No sería justo destacar a ninguna de los dos, pero hay que escribir que Julianne Moore está más que sobresaliente. Contar con estas interpretaciones, podría hacernos pensar que eso ya es garantía de éxito, sin embargo, en esta ocasión no me lo parece.

La idea del acompañamiento a la muerte con esa petición que se le hace al personaje que encarna tan maravillosamente Julianne Moore es curiosa, pero creo que poco sostenible. El desarrollo posterior es algo plano y la aparición policial en las últimas escenas es un poco artificial; parece puesto para dar algo más del alma al film, pero no se la da, parece plantear el tema de la eutanasia, pero no lo hace. La recurrente referencia a la obra maestra de John Huston, "Dublineses", poco ayuda, por el contraste que se produce,

No por lo señalado no negaré que estamos ante un buen film, incluso notable por momentos, pero lejos, bastante lejos del mejor Almodóvar, casi tan lejos como queda Nueva York de Madrid.
3
28 de febrero de 2025
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo único soportable de este drama sobreactuado, inverosímil y, a ratos, ridículo, es la estética saturada, muy almodovariana y, desde mi punto de vista, destacable en muchos momentos. El guion se cae narrativamente por todos lados. Dos amigas que se cuentan su vida como si no se conocieran, escenas que no vienen a cuento como el encuentro de Juan Diego Botto con un carmelita homosexual en plena guerra, que te deja como ¿pero esto...?
Las actrices están pasadas de rosca, totalmente sobreactuadas y el drama que viven no genera ni la más mínima empatía. Hay muchas cosas que ni se entienden ni siquiera te apetece intentar entender.
Son buenas las localizaciones, las referencias artísticas un poquito provincianas, pero efectivas, sobre todo en el caso de Hopper.
La música, un homenaplagio de pelis clásicas, no encaja de ninguna manera en las escenas.
En definitiva, un experimento cinematográfico fallido que, a ratos, da un pelín de vergüenza ajena.
2
14 de marzo de 2025
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película sin vida. Mucho efectismo, mucho color, mucha fotografía, pero completamente muerta por dentro. Una completa decepción. El mejor ejemplo de cuando la supuesta actitud crítica termina por convertirse en la mayor complacencia.

Si le doy un 2 es sólo por una razón: la apología que hace de la eutanasia y del suicidio. Si al final queda ese mensaje, puede tener algún valor social esta película, pero de ahí en fuera, ni siquiera su fotografía ni su preciocista uso de colores del director salvan a este filme terriblemente vacío y sin vida. De flojera.

Me explico en spoilers.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Tenemos una premisa interesantísima, pero ya desde el principio te declaran que la escritora (Julian Moore) es idiota. Una mujer que escribe novelas y que no puede aceptar la muerte. Oigan, uno esperaría de una novelista, de una mujer de letras, que tenga una visión diferente de la muerte, que sepa afrontarla, que encuentre incluso un estímulo en ella, o al menos un motivo literario. Pero no, desde un inicio nos hacen saber que la mujer pretenece a esa clase de personas que consumen industria de la felicidad y del pensamiento positivo, que niega el sufrimiento inherente de la existencia y la realidad más real de todas, a saber, la muerte misma ¿Puede haber algo más antiliterario? Vamos, ser así es lo normal en nuestros días, ¿pero en una mujer de letras? Por Dios... Qué flojera de personaje. No aporta nada interesante, nada relevante, nada propio de un supuesto miembro del mundo intelectual que se supone ofrece una sensibilidad diferente ante los problemas de la condición humana.
Luego está el papel de la protagonista, el de Tilda Swinton (perdón que no nombre los personajes pero ni me acuerdo de sus nombres). Otra digna representante de nuestro mundo de idiotas de primer mundo. A la muy brillante reportera de guerra se le ocurrió decirle a su hija que no sabía quién era su padre. ¿Es en serio? ¿Este personaje con un cacahuate en lugar de cerebro es con el que quieren que me identifique? Además super egoista; nunca piensa en lo que está sufriendo su amiga a partir del favor que le ha pedido. Le dice que cuando esté cerrada la puerta es señal de que ya se murió y un día sin más se le cierra solita y ni cuenta se da, y cuando ve lo que provoca su estupidez en su amiga ni siquiera le importa. Además es reportera de guerra. ¿Podía haber algo más admirable? Por supuesto no hace nada de lo que hacen TODOS los periodistas y reporteros, que es mentir, aprovecharse del dolor ajeno y ser completamente indiferente ante el sufrimiento humano.

Dios mío, es que ambas mujeres me resultaron tan antipáticas, tan idiotas, tan frívolas, tan obtusas, tan aburridas...

Pero Almodóvar es un genio. Sabía muy bien que la pura historia así contada sería de lo más aburrida, así que le mete un montón de cultura woke y corrección política: la pareja gay que se rebela contra sus principios religiosos pero que entregan su vida por los que sufren la guerra; el amigo intelectual-científico o no sé qué de izquierda que se dedica al estudio del cambio climático y que critica al neoliberalismo; el entrenador sensible (y se asume que muy saludable también, seguramente vegano como las progtagonistas que sólo comen vegetales) que quiere abrazar a una mujer que ni conoce pero que no puede porque nuestra cultura insensible impide el calor humano. Qué ser tan lleno de luz... Está la hija, representada por la misma Tilda, que se ve horrible, toda artificial, que sufrió justificadamente pero a la que no le quedará ningún trauma, pues gracias a la amiga de la madre se entera de varias cosas que la dejan muy en paz. La chica sabe perdonar y sanar a su niña interior en un santiamén. Y tenía que haber un malo malote, que es el policía, por supuesto:hombre, macho, religioso, impositivo, intolerante. Y así se completa el cuadro de la película con un montón de personajes clichés y temas que no vienen al caso y que no aportan absolutamente nada a la trama.

Y una cosa más: cualquier que vea mis críticas se dará cuenta de que yo soy mucho más afín a la izquierda que a la derecha; que estoy en contra del asqueroso neoliberalismo y del conservadurismo; que detesto a los tipos como Trump y que vomito todo lo religioso, conservador y reaccionario, incluyendo el machismo y la intolerancia, y no obstante, aun así, me pareció horrible esta película. Así que ni que no soy ningún rancio católico machito o algo por el estilo, todo lo contrario, pero eso no significa que me guste esta basura de cine pretencioso,complaciente, melodramático, sensiblero y efectista.
5
15 de noviembre de 2024 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En La habitación de al lado (2024), adaptación de la novela de Sigrid Núñez, Cuál es tu tormento, publicada en el 2020, no falta esa configuración cromática característica en el cine de Pedro Almodóvar, esas manchas de colores diseminados en muebles, paredes o vestuario, que hace pensar en variaciones cinematográficas de pinturas de Piet Mondrian o Mark Rothko. Es una característica que también hace sentir cómo su cine linda con lo impostado o lo artificioso, como si las obras transcurrieran en las particulares coordenadas de la realidad Almodóvar. En concreto, en La habitación de al lado, son escasos los escenarios. Aunque haya algunos exteriores, abundan los interiores, como la habitación de hospital en el que ambas amigas se reencuentran tras bastantes años, pero sobre todo relacionados con hogares, sean los urbanos o esa edificación moderna en pleno ámbito rural a la que se trasladan ambas protagonistas, Sigrid (Julianne Moore) y Martha (Tilda Swinton), durante cuya estancia, indefinida, pero probablemente breve, la primera será la amiga que acompañe a la segunda en su tránsito a la muerte, vía eutanasia, dado que es enferma terminal de cáncer y no pretende que ese tránsito sufra las fases más dolorosas y degradantes del deterioro. Abundan los interiores de hogares como contraposición a la pérdida progresiva de vida de quien comienza a perder paulatinamente contacto con la vida, el gusto por realizar o sentir las acciones mínimas que componen la vida. Y no quiere experimentar su completa erradicación, como un borrado que es extracción violenta en las últimas fases de pérdida de sensibilidad y disfunción orgánica, un cuerpo que pierde su constitución convirtiéndose en una avería orgánica.
El título original, The next room door, no es el mismo. Es La puerta de la habitación de al lado. Importante detalle, ya que Martha indica a su amiga Sigrid que el día que advierta que la puerta de su habitación está cerrada será indicativo de que ya ha tomado la pastilla para morir pacíficamente, lo que determina que Ingrid, quien ha accedido a acompañar a su amiga en esa circunstancia pero ha confesado qué difícil le resulta, sube cada mañana con el gesto trasegado de quien teme lo que un día será inevitable pero se resiste aún a que así sea. Porque además los equívocos pudieran darse si el aire cerrara accidentalmente la puerta. En los primeros pasajes de la narración, cuando se produce el reencuentro en el hospital (tras que una amiga mutua haya informado a Ingrid, mientras firma ejemplares de su última novela en una librería, de la condición de Martha), se alternarán varios breves flashbacks durante la larga conversación en la que ambas amigas se ponen al día. Circunstancias que hablan de la carencia o pérdida de hogar (incluida la pérdida de un ser querido) o del amor como sustancia que ejerce de contrapunto con respecto a las devastaciones de la vida (la tendencia a la destrucción del ser humano, las desgracias). Son circunstancias que aluden al amor truncado de Martha, cuando quien amaba retornó de la guerra de Vietnam como si fuera un hombre averiado, o la muerte de este, precisamente, por introducirse en una casa, incendiada, aunque ya vacía, no habitada, en plena pradera, sin otras edificaciones en la distancia. Son las circunstancias que se hacen eco de la herida no cerrada en la vida de Martha, mujer errante, pues como reportera ha transitado de zona de conflicto a otro, pero que no ha sabido ser madre de su hija.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En contraste, está la evocación del encuentro, en Afganistán, con la pareja de enamorados que siguen decididos a permanecer en el país pese a que se haya recrudecido la situación, por lo que sus vidas corren más peligro. Pero quieren ayudar. Un reflejo de ese amor que se mantiene firme sea la circunstancia precaria que sea, y que no deja ser modelo de la circunstancia que vivirán Sigrid y Martha, o cómo la primera logra superar sus reticencias, sus temores, para poder afrontar, con templanza y firmeza, de modo directo y frontal, una circunstancia tan dolorosa como la muerte de su amiga. Permanece con ella porque quiere ayudarla en ese tránsito, subordinando sus particulares dificultades o remilgos. Un yo al servicio de un otro. Ciertamente, la película carece del desaliño, que bordea el amateurismo, de obras como la muy sobredimensionada Dolor y gloria, pero resulta, en cambio, demasiado pulcra y pulida, casi un tanto esterilizada. Se echa en falta la emoción. Se queda al lado sin entrar. La habitación de al lado es una obra irregular, en la que se agradecen ciertos comentarios, como el del entrenador de Sigrid, sobre cómo un abrazo por su parte como apoyo en su circunstancia dolorosa sería considerado una infracción en estos tiempos de inflexibles códigos de censura (por supuesta corrección), o sobre la irresponsabilidad del ser humano con respecto a la degradación de su hogar, su medio ambiente, pero que no dejan de sentirse como cuñas metidas con cierto calzador. Resulta sugerente el uso metafórico de una pintura de Edward Hopper, que transmite la idea de remanso y hogar, de conciliación. Y hay algún plano que, momentáneamente, rescata a la narración de su correcta, demasiada correcta, discreción, como el primer plano de la última mirada de Martha a Sigrid, una mirada que, por otra parte, evidencia cuán gran actriz es Tilda Swinton.
Alexander Zárate
elcinedesolaris.blogspot.com
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